lunes, 31 de agosto de 2020

Desdén ciudadano a recolección de firmas

Prosa aprisa

Desdén ciudadano a recolección de firmas

Arturo Reyes Isidoro



Estoy seguro que si a cualquier ciudadano le preguntaran de persona a persona o vía wasap si quiere ver en la cárcel a todo funcionario o exfuncionario pillo, no dudaría en responder de inmediato que sí.

Por eso me pregunto qué les pasa, primero que nadie, a los morenistas que, según mi apreciación, no han respondido masivamente a la recolección de firmas para formalizar una petición a las autoridades a fin de que convoquen a una consulta ciudadana para que se decida si debe investigar y enjuiciar por corrupción y otros delitos a los expresidentes.

El sábado, el Consejo Nacional de Morena determinó por unanimidad realizar una movilización nacional para recabar 2 millones de firmas, y no un millón 800 mil (“para que no haya pretextos”), como lo requiere la ley, para tal propósito, informó a El Universal Alfonso Ramírez Cuéllar, dirigente nacional de ese partido.

Los expresidentes en la mira son Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, unos del PRI otros del PAN.

Pongo en primer lugar a los morenistas porque la idea original es del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero en lugar de que al echarla a rodar creciera como una bola de nieve cuesta abajo, tal parece que se redujo a un globito que, ffffssssttt, se desinfló de inmediato.

En general, tampoco los ciudadanos –afiliados a otros partidos o no– han acudido al llamado presidencial y menos apoyado la iniciativa de Morena, según he podido constatar en el módulo del centro histórico, al que solo han acudido esporádicamente unos cuantos.

A juicio mío todos debieran formar largas colas (guardando la sana distancia, por supuesto) para exigir que se le haga justicia al pueblo mexicano que está agraviada por todos los abusos y atropellos de los expresidentes y en algunos casos de sus esposas. Pero han mostrado desdén. ¿Por qué?

¿Porque ven que AMLO, como Poncio Pilatos, se está lavando las manos al tirarle la pelota a los ciudadanos cuando él tiene todo el poder para pedirle (ordenarle) al Fiscal General de la República que investigue, lleve a juicio y, de proceder, envíe a prisión a los expresidentes?

¿Porque la aplicación de la ley está contenida expresamente en ordenamientos legales y no necesita consultarse a nadie para saber si se aplica o no ante denuncias concretas o la presunción de ilícitos que obliguen a proceder de oficio?

¿Porque consideran que se está partidizando la aplicación de la ley?

¿En el caso de la población en general, solo por llevarle la contra al presidente, y de paso descalificar a su partido?

En realidad, si el presidente hubiera querido, entrando hubiera ordenado enjuiciar a Peña Nieto y a Calderón (su cliente favorito) y todos los mexicanos, estoy seguro, le hubieran aplaudido. La consulta parece una maniobra electorera con visos de ejercicio democrático, pero además retarda la aplicación de la justicia y al final el resultado puede ser manipulado a favor o en contra.

Ayer, el senador panista Gustavo Madero retó al presidente: "Si usted tiene algo contra cualquier expresidente que haya cometido un delito, métalo al bote. Denúncielo, no le saque. No sea Pilatos… Si tiene algo es su obligación denunciarlos, armarles las carpetas de investigación. Si tiene un pacto de impunidad, rómpalo, pero no utilice a la democracia”.

La opinión, el argumento de Miguel Molina

Sobre el tema, recupero el argumento que dio (publicó) el viernes pasado Miguel Molina, un periodista veracruzano radicado en Ginebra, Suiza, de gran estatura profesional en Europa y en otras partes del mundo, quien tiene un ojo al gato y otro al garabato, esto es, que nunca ha perdido contacto con el terruño y sigue a diario la vida pública de Veracruz.

Es verdad que muchos piensan –pensamos– que los expresidentes Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto tienen que responder por lo que hicieron y dejaron hacer durante sus sexenios sin que nadie los llamara a cuentas. Hasta ahí vamos bien. Pero la cosa cambia cuando se quiere someter la ley al capricho de la opinión pública.

Si algo hemos aprendido de las redes sociales es que prevalece la voz de quien grita más, de quien publica más, aunque ni los gritos ni las publicaciones se molesten con los hechos. Y a esas voces sin nombre y a las manos alzadas en reuniones insuficientes y proscritas por las leyes de salud y el sentido común les tocará decidir qué vaina.

Así no. Dejar la turba a cargo de la ley es alentar el linchamiento a manos de quienes creen que los rumores que se comparten en la internet y en la calle son ciertos, de quienes están convencidos de que conocen cómo se mueven las hojas del árbol del poder aunque nunca hayan estado bajo esa sombra.

Pero la ley no es asunto de opinión, como ya dirá la Suprema Corte de Justicia cuando llegue el momento. Ni el Presidente ni la Cámara de Diputados tienen razón para promover una consulta sobre los asuntos turbios y de otros que se les atribuyen a los expresidentes, porque todavía no hay pruebas de nada, aunque haya sospechas de todo y de casi todos.

A fin de cuentas, en el país que queremos cada quien recibe según sus derechos, la justicia es recta y la letra de la ley es clara. Que pague quien se aproveche de su encargo, y que a los responsables vivan la vergüenza histórica de haber sido y el dolor político de ya no ser.

… uno concluye que lo único que se necesita es que la Fiscalía se decida a investigar, que descubra delitos, que revele irregularidades, que exponga corrupciones, que exhiba complicidades ilícitas, que consiga pruebas concretas, que prepare casos inexpugnables, que siga la letra y el espíritu de la ley, y que acuse a quien haya que acusar porque la ley es la ley o no es ley, como alguien dijo una vez…” (alcalorpolitico.com).

Por lo demás, ¿no es como para llamar la atención al gobierno ver que al menos los veracruzanos no respondieron de inmediato, no han respondido, a una convocatoria presidencial, ni siquiera los militantes, menos los simpatizantes? ¿Y si ese fuera un anticipo de la respuesta ciudadana que habrá en las urnas el próximo 6 de junio? ¿Quién motiva en Veracruz, quién es el líder?

Radio Teocelo, 55 años en el aire



Este martes, XEYT Radio Teocelo cumple 55 años de estar en el aire, un ejemplo de lucha para sobrevivir, ganarse el cariño de sus radioescuchas y adaptarse a la modernidad digital, una voz regional comunitaria que en 2005 fue distinguida por la UNESCO como “Una experiencia exitosa, replicable en otras partes del mundo”.

Desde 1992, Radio Teocelo, una empresa sin fines de lucro, pionera entre las radios comunitarias de México, es la única emisora en el país que cuenta con el apoyo económico de sus oyentes. Cada mes, algunas personas aportan 25 pesos o más para su sostenimiento. Tiene un número de socios cercano a las 500 personas.

Da servicio a 400 localidades de 12 municipios del Estado, con una audiencia potencial de 500,000 personas. En algún momento supe en forma directa de su lucha para sobreponerse a muchos obstáculos y en años pasados pude estar con ellos en sus festejos de aniversario.

Desde este espacio abrazo y felicito al patriarca y forjador de la empresa, Élfego Riveros Hernández, a todo el equipo de Radio Teocelo, que en ocasiones le ha dado espacio al contenido de “Prosa aprisa”, así como a la nueva generación, un relevo generacional que ya es toda una realidad. Larga vida y mucho éxito a todos así como a la empresa.

Y entramos al mes de la patria. Pobre Patria mía, cómo la tienen, cómo la traen, cuánto mal le han hecho.

domingo, 30 de agosto de 2020

Advierte Hacienda grave crisis económica como hace 88 años

Prosa aprisa

Advierte Hacienda grave crisis económica como hace 88 años

Arturo Reyes Isidoro



Considero necesario dejar muy claro, de entrada, que el siguiente comentario está totalmente alejado de cualquier intención de lastimar o herir cualquier sentimiento de persona alguna; la única intención es de tratar de reflejar la grave situación económica que ya vivimos y que el propio Secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera, nos advierte, desde ahora, que se pondrá peor el próximo año.

Desde que incursiono en la vida pública de Veracruz y en la vida diaria de Xalapa en especial, por ser el lugar de mi residencia, conozco personas que mantuvieron un buen estatus económico y que hoy, seis meses después de la pandemia, contando a partir de marzo, sufren un deterioro en sus finanzas que seguramente no se imaginaron. Me apena porque no puedo ser solidario con ellos comprando todo lo que me ofrecen, como seguramente lo hacen con todos sus conocidos: cochinita pibil, hamburguesas, tamales, pozole, hielitos de sabores, galletas, panecillos, antojitos de todo tipo, bolsas para basura…

Personas que trabajaron y otras que trabajan todavía en la función pública, que han vivido honradamente de su sueldo, esto es, que no han robado; conocidos que han pasado por el campo académico, por el artístico, los más diversos que se quedaron sin empleo apenas llegó Morena al gobierno, sin ningún rubor y en forma digna han optado por tratar de sobrevivir vendiendo lo que pueden, algunos habilitando las cocheritas de su casa o la sala de la misma como pequeñas cocinas económicas, y ya ni se diga los que a las puertas de sus hogares ofrecen su ropa usada, sus zapatos, lo que tienen para tratar de obtener cualquier ingreso.

Por muy lejana que sea la distancia, por hábito casi siempre me traslado caminando. No hay mejor forma de ver, de conocer y de vivir la realidad que estando en contacto directa con ella. Es lastimosa. El año pasado vine comentando aquí lo que llamé la cubanización que se estaba dando de la economía que, lógicamente, no se alcanza a ver desde la comodidad del despacho del palacio de gobierno o del municipal, tampoco desde la camioneta de lujo oficial.

Salvo la élite del gobierno, estoy seguro que el resto de la población vive en toda su intensidad la crisis económica, aparejada a la del desempleo, y la que no, ya empieza a acusar sus efectos. Desde mi experiencia personal y familiar, pienso que quienes hemos vivido apenas con lo indispensable no hemos resentido mayormente el impacto, pero advierto que quienes se daban lujos (afortunadamente para ellos), la crisis adquiere el cariz de un verdadero drama: la clase media ha empobrecido; la media media pasó a baja, y la media alta se ha caído a media e incluso a baja, y buena parte linda los límites de la pobreza.

Las causas son varias: la crisis causada por la pandemia de COVID-19, principalmente, pero también el declive que ya traía la economía por el mal manejo, a juicio de la mayoría de los especialistas, que comparto, de la política económica por parte del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, que terminó causando desconfianza entre los inversionistas nacionales y extranjeros.

El viernes, el titular de Hacienda, Arturo Herrera, en un encuentro con los diputados de Morena, adelantó que se hará un recorte al Presupuesto de Egresos de la Federación para 2021, que enviará a la Cámara de Diputados a más tardar el próximo martes 8 de septiembre, dentro de nueve días. ¿El motivo?: porque habrá menos recursos.

"Vamos a tener que enviarles un Presupuesto muy cuidadoso, muy prudente, muy responsable, y que va a requerir la comprensión y la solidaridad de muchos". Dijo que no solo habrá menos recursos que este año sino menos de los que había cuando menos en los dos años fiscales anteriores.

¡Ajá! Comprensión y solidaridad, o sea, evitó decir que más sacrificio de los mexicanos y que no se quejen ni protesten.



Para dar una mejor idea de lo que quiso significar, expresó que el país enfrentará la peor crisis económica que ha vivido desde 1932, o sea, desde hace 88 años. "Lo que estamos viviendo ahorita, y vamos a seguir viviendo por los próximos meses, es la crisis sanitaria y la crisis económica más seria del último siglo… Va a ser la crisis más fuerte desde 1932".

No solo eso: confirmó lo que varios analistas, desde meses pasados, habían pronosticado: el agotamiento de los recursos. Explicó que en este año se tuvieron tres amortiguadores que absorbieron el impacto del coronavirus: las coberturas del precio del petróleo, los fondos para los choques económicos (de Estabilización de los Ingresos Presupuestales y de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas) y los “guardaditos”, el “colchón” del Gobierno, que no se tendrán para 2021 porque se gastarán este año.

El 25 de marzo pasado, cuando apenas iniciaba en México la crisis por la pandemia, Viridiana Ríos publicó en El País una columna que tituló: “El Estado mexicano que no existe”. Ella es investigadora del Wilson Center en Washington y doctora en gobierno por la Universidad de Harvard (de las que critica AMLO por haber ido a estudiar al extranjero) y se especializa, entre otros temas, en el estudio de la economía regional. Sus trabajos de investigación han sido publicados en The New York Times, The Washington Post y Forbes.

En aquella fecha dijo que el presidente López Obrador al parecer pensaba que se tenía suficiente dinero, porque entonces había fondos por 400,000 millones de pesos. Apuntó entonces: “El Estado mexicano prácticamente no existe y nos haría bien darnos cuenta pues, en caso de que se presente una emergencia en salud, la comunidad internacional deberá estar preparada para solidarizarse. Muchos países no tienen recursos para dar batalla a la Covid-19 y necesitarán ayuda, no solo préstamos”.

Apuntó: “México no tiene dinero…”, dijo que no era suficiente lo que se tenía ahorrado. “Los 400.000 millones de pesos que López Obrador dice tener son parte fondos de estabilización presupuestaria que no serán suficientes pues, de acuerdo a los estimados de riesgo de la misma Secretaría de Hacienda, si la economía mexicana se contrae al -4% (el viernes, Herrera dijo que será de -7.4%) y el tipo de cambio continúa arriba de 24 pesos por dólar, se necesitará usar dos terceras partes de esos fondos tan solo para mantener el mismo nivel de gasto en México”.

“Aún si México tuviera el dinero –agregó–, el Estado carece de vasos comunicantes con un gran porcentaje de la población. El 32% de la población no tiene una cuenta bancaria, el 22% de la economía es informal y el 56% de los trabajadores son informales. Incluso los programas sociales se estima que llegan a 20 millones de personas, en un país donde hay 54 millones de pobres”.

El Secretario de Hacienda acaba de confirmar ese pronóstico (el peor). Qué bueno que lo hizo días antes del Segundo Informe del presidente López Obrador, mañana martes, quien seguramente saldrá a decir que, como lo hacía Javier Duarte, aquí no pasa nada, que vamos bien y que ya empezó la recuperación económica.

El recorte federal, forzosa y necesariamente se traducirá en un recorte en las finanzas estatales; en un nivel más bajo aún, en los bolsillos de todos los veracruzanos. Yo también estoy previendo ya qué voy a empezar a vender entre mis conocidos.

miércoles, 26 de agosto de 2020

¿Amago contra la prensa crítica?

Prosa aprisa

¿Amago contra la prensa crítica?

Arturo Reyes Isidoro



El secretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, expresó ayer al medio día, en su cuenta de Twitter, su respeto a la libertad de expresión y de información.

Dijo que entiende que son “derechos humanos inalienables” de “todas y todos”, de periodistas y directivos de medios de comunicación.

Expresó que con ese respeto se ha conducido en el desempeño del servicio público, aun cuando periodistas y directivos “califican sin atino”, esto es, sin atinar.

Fue su respuesta, sin aludirla, a la denuncia con la que nos despertó El Dictamen de que amenazó a su Directora Ejecutiva, Berta Ahued Malpica.

No obstante, otro hecho, ocurrido media hora antes de su mensaje, dejó la idea de un intento de amedrentamiento contra el Decano de la Prensa Nacional.

Porque se filtró la copia de un citatorio de la Dirección General de Recaudación de la Subsecretaría de Ingresos de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) a la presidenta del Consejo de Administración del diario, Bertha Rosalía Malpica Martínez, para que este jueves, a las 10:15 de la mañana, reciba un citatorio no se especifica para qué.

Un texto firmado por “Don Justo” en el que se dice que Cisneros traicionó a Rocío Nahle, “quien le dio el poder”, y que ahora traiciona al gobernador Cuitláhuac García –al que sustituiría en diciembre– al mantener una alianza “con los Yunes” (de Boca del Río), provocó la molestia y la reacción del secretario.

El funcionario le envió entonces un mensaje por WhatsApp a la Directora del Medio expresándole que “El tiempo dirá quien es traidor” y que “El que se lleva se aguanta así es esto saludos”.

El Dictamen lo tomó como una amenaza. “No te entiendo. Me estás amenazando? O por que lo dices?”, le respondió Berta Ahued.

El mensaje de Cisneros al medio día pudo haber terminado con el asunto, pero el citatorio de la Sefiplan lo reavivó pues se tomó como un acto de intimidación.

Se interpretó como un ajuste de cuentas contra el medio, de requerirlo para cobrarle algún pago pendiente o incluso intervenirle sus estados contables para practicarle una auditoría.

En la mayoría del medio periodístico quedó un dejo de preocupación pues se tomó como un aviso, una advertencia o una amenaza velada en general para intentar acallar la prensa independiente y crítica del Estado.

No se sabe si la notificación de Finanzas y la filtración del documento fue para intentar ayudar al secretario o se hizo con todo el dolo posible para acabarlo de hundir ante la crítica, como parte de la lucha interna que hay por el poder.

Extraña porque al titular de la Sefiplan, José Luis Lima Franco, se le tiene como un hombre mesurado, además del círculo cercano al gobernador, al que al final y por encima de todo y de todos es al que más se daña.

Porque a los ojos de la opinión pública es su gobierno, del que es responsable, el que estaría amagando la libertad de expresión y de prensa en el diario más antiguo del país, de gran tradición y referente de Veracruz en el país y en el extranjero.

El imprudente mensaje del secretario a la ejecutiva del medio y el requerimiento fiscal no pueden ser más desafortunados pues Veracruz está considerado por organismos internacionales como el Estado más peligroso en América Latina y uno de los más peligrosos en el mundo para ejercer el periodismo.

Si bien con la administración de Cuitláhuac García Jiménez el número de homicidios de periodistas ha disminuido hasta ahora, no han cesado, en cambio, los ataques contra los profesionales de la información.

Acciones como la que nos ocupa alientan la hostilidad de otros funcionarios y de alcaldes contra los medios y sus trabajadores que denuncian sus errores y sus abusos a la sombra del poder.

La notificación de este jueves por la mañana –si es que está la señora Malpica Martínez para recibirla, o un representante legal suyo– confirmará cuál es la intención del gobierno con un medio que ha decidido ejercer su libertad de opinar.



Quien haya sido el que dio la orden, representa al gobierno, una acción de gobierno, preocupante en la antevíspera del proceso electoral cuando los medios tendrán que dar espacio a la pluralidad de voces, algunas o muchas de ellas críticas.

Desde este espacio expreso a toda la familia de El Dictamen, varios de ellos viejos amigos y compañeros míos de andanzas periodísticas, mi total solidaridad.

¿Se entienden Cisneros y los Yunes?

Qué cosas, los Yunes “azules”, de “El Estero”, de “Boca del Río” (Miguel Yunes Linares, Miguel Ángel, Fernando y Omar Yunes Márquez), como se les conoce, siguen siendo protagonistas de la vida pública de Veracruz.

Por el tono del texto de “Don Justo”, finalmente ellos son la manzana de la discordia. El reproche a Eric Cisneros es porque presuntamente hizo una alianza con ellos ya que se habría dejado convencer de que le entregarán las plazas de Boca del Río y de Veracruz, y de paso estaría traicionando al gobernador.

¿Qué le molestó al funcionario? ¿Que le dicen que traicionó a Rocío Nahle? ¿Que está traicionando al gobernador? ¿O que pusieron al descubierto su presunto trato con los azules?

Si él sabe que no ha traicionado a nadie, ¿qué le preocupa? Y si es cierto que se entiende con Miguel Ángel y sus hijos, ¡carajo!, estaría haciendo bien las cosas por primera vez, porque ese es su papel: dialogar con todos, negociar, conciliar, re-unir, unir a los veracruzanos, restablecer el tejido social, acabar con la división que tanto daño le ha causado a Veracruz.

Si ello fuera cierto, entonces estaría dando muestras de que no solo es bueno para agarrar el machete sino que ya entendió, finalmente, cuál es su papel; que como secretario de Gobierno no puede seguir cogobernando como militante de Morena, solo para los de su partido, sino como servidor público sin distingo de colores, para todos los veracruzanos.

Se estaría preparando ya para ser el árbitro político que se va a requerir para una elección que se espera no solo muy competida sino muy reñida, cuando las pasiones se desbordan y para lo cual se necesitará de una voz con autoridad pero al mismo tiempo con poder de convocatoria y de conciliación, que siente a todos a una misma mesa para fijar reglas mínimas de participación que eviten que las cosas se salgan de control.

Don Eric tiene que tener y actuar con la cabeza fría, pensar lo que hace y dice, o viceversa, ser garante de la tranquilidad de Veracruz y de los veracruzanos, como operador político que se supone que es.

Los aceleres en política, menos en el gobierno, nunca son buenos consejeros. Ante la publicación de “Don Justo” hubiera buscado a las directivas de El Dictamen, se hubiera ido a tomar un lechero con ellas al puerto jarocho, les hubiera dado un abrazo, les hubiera dicho que no iba a aclararles nada aunque les aclarara y hasta se hubiera ganado una foto de primera plana en forma destacada. Pero, es cierto, solo los golpes enseñan.

¿Sabrá Eric Cisneros que en diciembre de 2018, en su primera visita al Estado, el único medio al que distinguió el presidente Andrés Manuel López Obrador fue a El Dictamen en la persona de Bertha Ahued Malpica? ¿Y que lo mismo había hecho antes Cuitláhuac García Jiménez, el 6 de febrero de ese mismo año?

 

martes, 25 de agosto de 2020

También se derrumban símbolos nacionales

Prosa aprisa

También se derrumban símbolos nacionales

Arturo Reyes Isidoro


Recuerdo que en la segunda mitad del siglo pasado el comentario, entonces incuestionable, era que en México los símbolos intocables eran el presidente de la república, el Ejército Mexicano, los símbolos patrios (la bandera, el escudo y el himno nacionales) y la virgen de Guadalupe (algunos, en son de broma, agregaban al presidente de los Estados Unidos).

En 1988 empezó a caer el primero, el presidente, cuando el entonces senador, ya de oposición, Porfirio Muñoz Ledo, interrumpió, a la mitad de informe presidencial, a Miguel de la Madrid. “Con su permiso, señor presidente”, dijo tres veces. El acto se congeló entonces y el país también. Nadie hasta entonces se había atrevido a tanto. Aquello era un verdadero sacrilegio político y se inició el derrumbe de la hasta entonces intocada figura presidencial. Superada la melé que se armó, a partir de entonces nada fue igual.

Un periodista amigo nuestro, con orígenes en Chicontepec, ya fallecido, Fidel Samaniego Reyes, de El Universal, de los mejores cronistas que ha habido, anotó en aquel memorable 1 de septiembre:

“Y fue entonces cuando murió una época y nació otra. Aquella mañana ocurrió lo que nunca había ocurrido. Y el ritual ya envejecido quedó sepultado. Y los gritos, los puños, los rostros enrojecidos aparecieron en el salón de sesiones de la Cámara de Diputados, en lugar de los gestos comedidos, los aplausos desmedidos, el absoluto respeto a las formas.

Aquel día, 1 de septiembre de 1988, un presidente de la República dejaba de leer su mensaje. Miguel de la Madrid Hurtado era interrumpido por la voz grave de Porfirio Muñoz Ledo, quien poco antes había apagado el undécimo cigarrillo, se ponía en pie, levantaba el índice derecho, solicitaba a Miguel Montes, quien presidía la sesión, el uso de la palabra para interpelar al jefe del Ejecutivo federal.

Estupor en unos, nerviosismo en otros. Y luego, los gritos de varios. De la Madrid volteaba hacia el palco en el que estaba su mamá. Muñoz Ledo no evitaba el temblor de la barbilla. Montes le pedía que retornara a su lugar. Solicitaba al presidente que continuara con su discurso.

Luego, más intentos muñoz-ledianos por interpelar al mandatario. Y más exclamaciones de sus compañeros contra el que ocupaba la llamada más-alta-tribuna-del-país. Y la manifestación silenciosa de los legisladores panistas, parados, con boletas electorales en las manos. El escándalo. Y algo también insólito, inédito: diputados y senadores del Frente Democrático Nacional abandonaban el recinto. El entonces gobernador de Aguascalientes, Miguel Ángel Barberena, apretó con su manaza el cuello de Muñoz Ledo, alguien más le tiró una patada. Otto Granados Roldán le lanzó una mentada.

Fue entonces, así, cuando y como el 1 de septiembre dejó de ser el ‘día del presidente’”.

El Ejército


De los recuerdos que guardo de mi niñez, de cuando me llegó la edad escolar, está el respeto y casi la veneración que nuestros maestros nos inculcaban por el Ejército Mexicano, por los soldados, respeto y veneración que rayaban incluso en el temor.

Los 19 de febrero, en Coatzacoalcos, eran una fecha muy especial para los niños de aquella época, casi un día de fiesta. Hacían que nuestros padres nos llevaran antes de las 6:00 de la mañana a la escuela, nos entregaran a los maestros, quienes conforme llegábamos nos iban formando.

Luego, caminando en aquellas calles sin pavimentar, de arena, nos llevaban hasta el cuartel. Cuando llegábamos, a una orden, todos, a coro, empezábamos a cantarles Las Mañanitas a los uniformados y se les entregaban entonces los regalos que habían pedido a nuestros padres que compraran: un kilo de arroz, o de frijol, o un jabón de baño (Camay era el de moda), o un jabón Octagón (el Zote de entonces) para lavar ropa. En nuestras familias no había para más.

Entonces regresábamos para iniciar clases.

Me volví a topar con los verdes cuando hice mi Servicio Militar (salí con grado de sargento segundo). Seguían imponiendo respeto, pero entonces a muchos ya nos daban miedo: estaba fresco el 68, la matanza del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco. Recuerdo a unos oficiales jóvenes que se enardecían que se cuestionara el papel que habían jugado.

Poco después, ya en mis años de reportero –en mayo pasado cumplí 50 años en este ejercicio (¡chin!, y todavía no lo he podido celebrar)– estuve cerca de ellos: en giras presidenciales las vallas metálicas de ahora las formaban los soldados al paso del presidente, con bayoneta calada, con la punta muy filosa y hasta brillante de esa arma blanca apuntando hacia el paso de la gente, lo que hacía que quienes teníamos el privilegio de entrar en la comitiva lo hiciéramos en orden para no rozar el arma y dañarnos.

Imponían respeto y miedo. Nadie les faltaba. Cuando uno se los topaba en la calle, todo mundo andaba derechito. De ahí, sobre todo cuando los últimos gobiernos los involucraron en tareas policíacas, su buena imagen comenzó a resquebrajarse, se les perdió el miedo, primero, y luego, el respeto. El punto de quiebre, no tengo ninguna duda, se dio cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador les ordenó, como su Comandante en Jefe, que no repelieran ninguna agresión de civiles, y, tristemente, vimos en vivo, gracias a Facebook, cómo pobladores de varias partes del país, presuntamente al servicio de la delincuencia organizada, los bajaban de sus vehículos, los desarmaban, los amarraban, los golpeaban, los escupían y los pateaban, sin que pudieran meter las manos porque así se los había ordenado su jefe. A partir de entonces ya nada va a volver a ser igual con los juanes.

Felipe Calderón los metió en una guerra que no tiene para cuándo acabar, una guerra que no era suya sino de las policías. Enrique Peña Nieto no rectificó ni corrigió y siguieron en la batalla. López Obrador, que en un principio los criticó, al final se los acercó y ha terminado no solo por mantenerlos guerreando contra la delincuencia. sino que los ha convertido en albañiles y obreros al entregarles obras relevantes.

Su involucramiento con los gobiernos civiles relajó su disciplina, su alto sentido del honor, su honestidad y los contaminó. Se sintieron más cerca de sus jefes y hasta vieron que podían ser y actuar como ellos, por ejemplo, en actos de corrupción, no solo coludiéndose con los delincuentes o de plano pasándose de su lado, sino también robando de las arcas públicas.

El 5 de junio pasado el diario El País México informó, tras una investigación de su reportera Zorayda Gallegos, que el Ejército había desviado, entre 2013 y 2016 (en el gobierno de Peña Nieto), a una empresa fantasma, 240.5 millones de pesos (casi 15 millones de dólares) que eran para comprar armamento militar.

Ayer, ese mismo diario, en otra investigación de la misma reportera, con pelos y señales, así como copias de documentos oficiales, reveló que entre 2013 y 2019 (ya en el gobierno de AMLO, que supuestamente combate la corrupción) desvió también 2,371 millones de pesos (156 millones de dólares) a empresas fantasma y que ninguno de los altos mandos de la Secretaría de la Defensa Nacional que autorizaron las compras ha sido sancionado por las operaciones en las que se emplearon 250 compañías. Supuestas obras se habrían realizado en los viveros forestales de Perote y Pueblo Viejo, en Veracruz.

El Ejército sigue siendo una gran institución, pero dejó de ser aquel símbolo del que nos enorgullecíamos, al que admirábamos. ¡Qué podredumbre! Ya solo nos quedan dos símbolos intocables: los patrios y la virgencita de Guadalupe (y, claro, el presidente de los Estados Unidos, je je).

Se derrumban muchas instituciones, se derrumban nuestros símbolos, derrumban el país. ¡Ay!

lunes, 24 de agosto de 2020

¿Y usted, ya compró su cachito?

Prosa aprisa

¿Y usted, ya compró su cachito?

Arturo Reyes Isidoro


Si la venta de boletos de la rifa del avión presidencial (sin avión presidencial) se toma como un parámetro para medir el poder de convocatoria del presidente Andrés Manuel López Obrador, a ya casi dos años de que asumió el poder, sin duda está muy lejos del imán que tuvo y que atrajo a 30 millones de mexicanos que votaron por él en las urnas.

En el triste papel de vendedor de cachitos de la Lotería Nacional (LN) en el que está convertido, ayer mostró un video que grabó arriba de la nave (había dicho en forma reiterada que no se subiría) promoviendo la rifa.

Y es que resulta que, a veintiún días del sorteo, de 6 millones de boletos que sacaron a la venta, Ernesto Prieto, director de la LN informó que hasta el 11 de agosto solo habían vendido 2 millones 24 mil, apenas el 33%. La venta se inició el 9 de marzo y cada cachito cuesta 500 pesos.

Lo grotesco es que se promueve como rifa del avión presidencial, pero no se entregará el avión, es decir, se rifa, pero no se rifa, sino que solo están previstos 100 premios de 20 millones de pesos cada uno, lo que en su momento provocó hilaridad en prácticamente todo el mundo incluso de gobernantes extranjeros.

¿Dónde están aquellos que se rasgan las vestiduras por él? Como dice el dicho, obras son amores y no buenas razones. Casi el 70% lo ha dejado solo. Me extraña que, por ejemplo, don Eric Cisneros (lo pongo como ejemplo porque le entra a todo y es mil usos –escritor, jardinero, vocero de la Fiscalía, supervisor de obras de la SIOP, promotor de las secretarías de Turismo y de Salud, etc., y como dice Manuel Rosete Chávez, en sus horas libres secretario de Gobierno–); me extraña que no se haya puesto a vender cachitos los sábados y domingos en la calle Enríquez del centro histórico de Xalapa. La causa es la causa.

¿Usted se anima y le entra a la rifa?

Volviendo a los porcentajes, ¿y si se traducen en votos el próximo 6 de junio?

Ahora le toca el turno a la pala

“Nosotros atendemos todas las tareas. Pero entiendo que algunos no conocen ni los machetes, menos una escoba, les da pena. Nosotros somos pueblo organizado, como dice el Presidente, y en esa tarea no nos da pena agarrar un machete, un martillo o una desbrozadora”, dijo el sábado pasado el secretario de Gobierno, Eric Cisneros.

Su cacayaca (balandronada, fanfarronada, recriminación, de acuerdo al Vocabulario esencial mexicano de César Macazaga y Ordoño) fue en respuesta a la crítica que recibió por andar cortando maleza en áreas públicas de Xalapa en lugar de dedicarse a atender su cargo para tratar de resolver los múltiples problemas del Estado.

Pero esa es la concepción que tiene de cogobernar y si así es feliz se debe seguir de largo y ahora demostrar que también sabe agarrar una pala e irse a auxiliar a tanto damnificado por las lluvias, a limpiar lo poco que les ha quedado, pues hasta ahora por ningún lado se ha visto a nadie de los picudos de las cuatro T llevando siquiera un mensaje de aliento a los cientos de damnificados que sufren, ahora por las inundaciones.


Le sobra dinero a Hipólito

¡Chin! Apenas el gobierno cuitlahuista eliminó el último vestigio –creo que era el último– de la administración municipal de Elizabeth Morales García borrando un mural que había dejado en el tunelcito abajo del parque Juárez, blanqueándolo, ya el alcalde Hipólito Rodríguez Herrero anunció ¡que pintarán otro!

Cuando hay tantas carencias, tantos problemas que enfrentar en Xalapa, cuanto hacen falta recursos para auxiliar con apoyos a decenas de damnificados por las lluvias en la capital del Estado, cuando hay crisis económica y mucho desempleo y el dinero se debe optimizar, ser bien administrado y canalizado a obras y acciones verdaderamente sentidas, don Hipólito hará lo mismo que los priistas.

El gobernador Cuitláhuac García Jiménez siempre ha presumido su honestidad y tal vez quiso que el blanco del “viaductito” con el que lo mandó pintar la reflejara, pero don Hipólito se ve que le sobra el dinero y que no tiene en qué gastarlo y vuelve con otro mural.

El dinero que se destine a la obra prácticamente será tirado porque dentro de quince meses, cuando lo sustituya David Velasco Chedraui, este seguramente mandará borrarlo. Señor alcalde, el dinero es de todos los xalapeños que lo pagan con sus impuestos, dedíquelo a una buena causa, al menos que esa sea la obra buena de su cuatrienio.

Educación; se acentúa la desigualdad

Por ejemplo, maestro Hipólito, mejor dedique ese dinero a comprar aparatos de televisión y regálelas a los niños que no pudieron iniciar clases ayer porque no tienen debido a su pobreza.

Duele que las circunstancias hayan obligado a la nueva modalidad porque se acentuará la desigualdad entre los que tienen y pueden y los que no. Hay miles, millones de niños y jóvenes en el país que seguirán en el atraso porque no tienen los recursos (a muchos ni les llega la señal) para seguir preparándose.

El gobierno federal a través de la Secretaría de Bienestar debió instrumentar un programa emergente para repartir mejor televisiones a niños y jóvenes que las requieran; la educación, su formación escolar, no el dinero en efectivo que se entrega a manera de apoyos, es lo que sacará de la pobreza y de la desigualdad a la población en desventaja.

Reforma electoral; los amparos

Seguramente en la Secretaría de Finanzas toman las previsiones necesarias por si la Suprema Corte de Justicia de la Nación revierte la Reforma Electoral del 12 de mayo.

Una nota de Isabel Ortega, de la agencia de noticias AVC, informa que la Corte dio entrada a ocho acciones de inconstitucionalidad presentadas por los partidos políticos de oposición.

Cuando uno habla con sus dirigentes, se muestran seguros que se les dará la razón porque, por ejemplo, argumentan que no es procedente que a partir de este mes les estén recortado sus partidas a la mitad cuando el presupuesto lo aprobó la propia Legislatura para todo el año actual y la ley no puede ser retroactiva.

Consideran que en todo caso, si se mantiene la Reforma, ese recorte procedería a partir del nuevo presupuesto, el de 2021. Si la SCJN le echa para atrás, entonces el dinero que les están reteniendo tendrán que devolvérseles, en una de esas hasta con intereses.

Por el lado práctico, el proceso electoral local iniciará en noviembre, como estaba fijado originalmente, y no en enero. Por ahora, la entrada a los amparos deja la pelota en el aire.

No salen de una y ya se meten en otra

Empieza a generar polémica que el Gobierno de la Ciudad de México haya sustituido el águila del escudo nacional en los adornos con motivo de las Fiestas Patrias, por otra águila que identifica los actos de Morena y del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El partidizar los festejos les va a costar otra lluvia de críticas, pero se ve que ya no tienen remedio. Ahora sí, pero qué necesidad. A ver con qué nos salen en Xalapa.

 

domingo, 23 de agosto de 2020

Pandemia; noticias preocupantes

Prosa aprisa

Pandemia; noticias preocupantes

Arturo Reyes Isidoro


Temas para comentar hay muchos, sobre todo del estiércol en el que se revuelcan los políticos corruptos, de todos los partidos.

Aunque le han causado un grave daño al país –y se lo siguen causando–, todavía hay temas de mayor interés y preocupación.

Con base en información de la Secretaría de Salud (federal), diversos medios publicaron ayer que la primera oleada fuerte de casos positivos de covid-19 se mantendrá por lo menos hasta octubre.

También informaron, con base en una proyección de la Universidad de Washington, que el país duplicaría decesos en cien días. Así, con el actual ritmo de propagación y las medidas sanitarias vigentes, el país llegaría a 130 mil defunciones para el 1 de diciembre; si se refuerza el uso de cubrebocas, serían 121 mil.

Desde el sábado y ayer domingo la prensa nacional e internacional destacó que México superó ya el “escenario catastrófico” de las 60,000 muertes por covid-19.

En España, el diario El País informó que el virus golpea a ese país por segunda vez y con peores registros, y expertos apuntan como la causa la rápida reapertura que hicieron, o sea, el levantamiento de lo que aquí se conoce como los semáforos.

Cada que puedo deambulo por Xalapa (el 31 de marzo dije que un periodista no podía encerrarse en su casa en plena pandemia y que el verdadero reportero, así sea que se cubra la cabeza con una escafandra de buzo y se enfunde en un traje de astronauta, debe salir a la calle, ver lo que pasa y contárselo a los demás) y sí, veo a muchas personas confiadas y haciendo vida normal.

Insisto en que nadie debería tutelar la seguridad de nuestra salud, esto es, que la responsabilidad de cuidarnos es nuestra y solo nuestra, y que no debemos estar atenidos a lo que las autoridades decidan, que luego toman decisiones sobre el escritorio, alejados de la realidad.

Si la propia Secretaría de Salud federal tiene previsto que la primera oleada fuerte de contagios se mantendrá “por lo menos” hasta octubre, entonces ya no cabe esperar la vuelta a una nueva normalidad este año, y más vale que nos preparemos.

Pero también opino que el país, el Estado, las ciudades no pueden seguir paralizadas porque se agrava la situación económica. Tiene que volverse a las actividades, sobre todo más esenciales, pero aplicando en forma estricta todas las medidas de seguridad.

Debemos estar siempre conscientes, muy conscientes, que ya nada volverá a ser como antes.

La pandemia de la corrupción

Ahora sí, vamos a esa otra grave pandemia que ha azotado por siempre al país y que ha dejado millones de víctimas: la de los corruptos que han gobernado y que gobiernan al país.

El miércoles pasado pregunté en este espacio qué partido político se salvaba de la corrupción. Me llamó mucho la atención que lectores me escribieron a bote pronto y me dijeron: sin haberte leído todavía, ninguno.

El jueves por la noche, con un video se reconfirmó esa creencia, con la evidencia directa y a todo color del involucramiento del propio hermano del presidente López Obrador, Pío, recibiendo sobres con 1.4 millones de pesos.

Tantos años viendo estos batideros y conociendo como conozco y he tratado a muchos políticos, no me sorprendió el video de Carlos Loret; sí que el exhibido fuera un distinguido miembro de la honesta familia López Obrador.

Claro, como era de esperarse y como destacaron los medios, lo que para el presidente es corrupción en otros, en el caso de su hermano se trató de dinero “para mantener el movimiento”.

La práctica no es nada nueva. La iniciaron, la afinaron y la perfeccionaron los priistas, la adoptaron los panistas y la han copiado también los morenistas.

Esa práctica es el origen de muchos actos de corrupción, que según el gobierno de la 4T combate con toda fiereza. Se trata de un entramado de complicidades.

Para las campañas políticas, ricos del país (dueños de empresas, contratistas, líderes sindicales y de transportistas, políticos enriquecidos a la sombra del poder, “gestores” y una muy amplia gama) aportan dinero sobre todo para la campaña del que más posibilidades tiene de ganar, porque casi siempre apuestan a la segura.

El candidato nunca recibe el dinero en persona, tiene intermediarios, que en Morena son conocidos como “recaudadores”, y se hace de la vista gorda pero está debidamente informado.

Todo el que aporta sabe que va a ganar algo (y ahí empieza la corrupción): contratos, concesiones, cargos en el gobierno, candidaturas, fallos legales a su favor y con ello impunidad, permisos para negocios.

Tres ejemplos: el corruptísimo dirigente de trabajadores petroleros, Carlos Romero Deschamps, siempre ha aportado millonadas para “mantener” movimientos, de todos los partidos. Su atraco a Pemex es de escándalo pero por eso no lo tocan.

Joaquín Hernández Galicia, el famoso “La Quina”, le metió dinero a la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas, quien ganó la elección pero Manuel Bartlett, el mismísimo consentido de AMLO, tumbó el sistema de cómputo y lo hizo perder. En venganza, Carlos Salinas, que era el candidato del PRI, le inventó delitos que no cometió (no lo acusó por rata), lo metió a la cárcel y acabó con su imperio. Si Cuauhtémoc hubiera ganado y La Quina viviera, Romero Deschamps nunca hubiera surgido.

En el Estado, casi a diario se publica de contratos adjudicados de manera directa por parte del gobierno estatal, sin licitar, a empresas y a empresarios que no son veracruzanos, sino de otros estados. Con ello les pagan lo que seguramente aportaron para la campaña, pero ya con ganancias, claro está, e incluso todavía les han de cobrar un moche extra.

Es una vieja práctica, que incluso implica el riesgo de que las aportaciones sean de lavadores de la delincuencia organizada, pero los políticos en su ambición por alcanzar el poder no reparan en ello, aunque luego hagan como que se escandalizan y digan que no sabían si se les pone al descubierto.

En 2017, Eva Cadena, entonces diputada local, dijo en un video que Rocío Nahle era la “operadora financiera” en Veracruz, “quien le acerca los dineros a López Obrador” (El Universal, 25/05/2017) para apoyarlo a que llegara a la presidencia (ya ampliaré este comentario en otra fecha).

De cara a las próximas elecciones, hoy el piso está parejo: PRI, PAN y MORENA son lo mismo, practican lo mismo, son un PRIANMOR, ¿o alguien lo duda?

Fundación cumple años

En Emiliano Zapata, municipio conurbado con Xalapa, este lunes la Fundación de la Asociación Civil “Ánimo Ciudadano” cumple su octavo aniversario.

Encabezada por el joven Aquiles Moreno Solano, se ha dedicado a la gestión en apoyo a los diversos sectores del municipio, lo mismo del deporte que de la educación, del campo que de la salud.

Centros educativos de diversos niveles y clubes y equipos deportivos dan testimonio de su trabajo.

Actualmente, ante la contingencia por el coronavirus, han apoyado a más de mil familias necesitadas a través de un programa que llaman “Quédate en casa, yo te apoyo”, comprando verduras a los productores del municipio y armando despensas verdes que les entregan, un modelo que debiera replicar el gobierno del Estado.

Así, sus integrantes han ido casa por casa en una labor digna de reconocimiento.

Prosa aprisa

Pandemia; noticias preocupantes

Arturo Reyes Isidoro

Temas para comentar hay muchos, sobre todo del estiércol en el que se revuelcan los políticos corruptos, de todos los partidos.

Aunque le han causado un grave daño al país –y se lo siguen causando–, todavía hay temas de mayor interés y preocupación.

Con base en información de la Secretaría de Salud (federal), diversos medios publicaron ayer que la primera oleada fuerte de casos positivos de covid-19 se mantendrá por lo menos hasta octubre.

También informaron, con base en una proyección de la Universidad de Washington, que el país duplicaría decesos en cien días. Así, con el actual ritmo de propagación y las medidas sanitarias vigentes, el país llegaría a 130 mil defunciones para el 1 de diciembre; si se refuerza el uso de cubrebocas, serían 121 mil.

Desde el sábado y ayer domingo la prensa nacional e internacional destacó que México superó ya el “escenario catastrófico” de las 60,000 muertes por covid-19.

En España, el diario El País informó que el virus golpea a ese país por segunda vez y con peores registros, y expertos apuntan como la causa la rápida reapertura que hicieron, o sea, el levantamiento de lo que aquí se conoce como los semáforos.

Cada que puedo deambulo por Xalapa (el 31 de marzo dije que un periodista no podía encerrarse en su casa en plena pandemia y que el verdadero reportero, así sea que se cubra la cabeza con una escafandra de buzo y se enfunde en un traje de astronauta, debe salir a la calle, ver lo que pasa y contárselo a los demás) y sí, veo a muchas personas confiadas y haciendo vida normal.

Insisto en que nadie debería tutelar la seguridad de nuestra salud, esto es, que la responsabilidad de cuidarnos es nuestra y solo nuestra, y que no debemos estar atenidos a lo que las autoridades decidan, que luego toman decisiones sobre el escritorio, alejados de la realidad.

Si la propia Secretaría de Salud federal tiene previsto que la primera oleada fuerte de contagios se mantendrá “por lo menos” hasta octubre, entonces ya no cabe esperar la vuelta a una nueva normalidad este año, y más vale que nos preparemos.

Pero también opino que el país, el Estado, las ciudades no pueden seguir paralizadas porque se agrava la situación económica. Tiene que volverse a las actividades, sobre todo más esenciales, pero aplicando en forma estricta todas las medidas de seguridad.

Debemos estar siempre conscientes, muy conscientes, que ya nada volverá a ser como antes.

La pandemia de la corrupción

Ahora sí, vamos a esa otra grave pandemia que ha azotado por siempre al país y que ha dejado millones de víctimas: la de los corruptos que han gobernado y que gobiernan al país.

El miércoles pasado pregunté en este espacio qué partido político se salvaba de la corrupción. Me llamó mucho la atención que lectores me escribieron a bote pronto y me dijeron: sin haberte leído todavía, ninguno.

El jueves por la noche, con un video se reconfirmó esa creencia, con la evidencia directa y a todo color del involucramiento del propio hermano del presidente López Obrador, Pío, recibiendo sobres con 1.4 millones de pesos.

Tantos años viendo estos batideros y conociendo como conozco y he tratado a muchos políticos, no me sorprendió el video de Carlos Loret; sí que el exhibido fuera un distinguido miembro de la honesta familia López Obrador.

Claro, como era de esperarse y como destacaron los medios, lo que para el presidente es corrupción en otros, en el caso de su hermano se trató de dinero “para mantener el movimiento”.

La práctica no es nada nueva. La iniciaron, la afinaron y la perfeccionaron los priistas, la adoptaron los panistas y la han copiado también los morenistas.

Esa práctica es el origen de muchos actos de corrupción, que según el gobierno de la 4T combate con toda fiereza. Se trata de un entramado de complicidades.

Para las campañas políticas, ricos del país (dueños de empresas, contratistas, líderes sindicales y de transportistas, políticos enriquecidos a la sombra del poder, “gestores” y una muy amplia gama) aportan dinero sobre todo para la campaña del que más posibilidades tiene de ganar, porque casi siempre apuestan a la segura.

El candidato nunca recibe el dinero en persona, tiene intermediarios, que en Morena son conocidos como “recaudadores”, y se hace de la vista gorda pero está debidamente informado.

Todo el que aporta sabe que va a ganar algo (y ahí empieza la corrupción): contratos, concesiones, cargos en el gobierno, candidaturas, fallos legales a su favor y con ello impunidad, permisos para negocios.

Tres ejemplos: el corruptísimo dirigente de trabajadores petroleros, Carlos Romero Deschamps, siempre ha aportado millonadas para “mantener” movimientos, de todos los partidos. Su atraco a Pemex es de escándalo pero por eso no lo tocan.

Joaquín Hernández Galicia, el famoso “La Quina”, le metió dinero a la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas, quien ganó la elección pero Manuel Bartlett, el mismísimo consentido de AMLO, tumbó el sistema de cómputo y lo hizo perder. En venganza, Carlos Salinas, que era el candidato del PRI, le inventó delitos que no cometió (no lo acusó por rata), lo metió a la cárcel y acabó con su imperio. Si Cuauhtémoc hubiera ganado y La Quina viviera, Romero Deschamps nunca hubiera surgido.

En el Estado, casi a diario se publica de contratos adjudicados de manera directa por parte del gobierno estatal, sin licitar, a empresas y a empresarios que no son veracruzanos, sino de otros estados. Con ello les pagan lo que seguramente aportaron para la campaña, pero ya con ganancias, claro está, e incluso todavía les han de cobrar un moche extra.

Es una vieja práctica, que incluso implica el riesgo de que las aportaciones sean de lavadores de la delincuencia organizada, pero los políticos en su ambición por alcanzar el poder no reparan en ello, aunque luego hagan como que se escandalizan y digan que no sabían si se les pone al descubierto.

En 2017, Eva Cadena, entonces diputada local, dijo en un video que Rocío Nahle era la “operadora financiera” en Veracruz, “quien le acerca los dineros a López Obrador” (El Universal, 25/05/2017) para apoyarlo a que llegara a la presidencia (ya ampliaré este comentario en otra fecha).

De cara a las próximas elecciones, hoy el piso está parejo: PRI, PAN y MORENA son lo mismo, practican lo mismo, son un PRIANMOR, ¿o alguien lo duda?

Fundación cumple años

En Emiliano Zapata, municipio conurbado con Xalapa, este lunes la Fundación de la Asociación Civil “Ánimo Ciudadano” cumple su octavo aniversario.

Encabezada por el joven Aquiles Moreno Solano, se ha dedicado a la gestión en apoyo a los diversos sectores del municipio, lo mismo del deporte que de la educación, del campo que de la salud.

Centros educativos de diversos niveles y clubes y equipos deportivos dan testimonio de su trabajo.

Actualmente, ante la contingencia por el coronavirus, han apoyado a más de mil familias necesitadas a través de un programa que llaman “Quédate en casa, yo te apoyo”, comprando verduras a los productores del municipio y armando despensas verdes que les entregan, un modelo que debiera replicar el gobierno del Estado.

Así, sus integrantes han ido casa por casa en una labor digna de reconocimiento.