jueves, 29 de noviembre de 2018

Yunes se va pero no se va

Prosa aprisa
Yunes se va pero no se va
Arturo Reyes Isidoro

En el pasado no muy lejano se volvió una tradición que los gobernadores de Veracruz pasaran a una especie de retiro nada más dejar el cargo.
Aparecían esporádicamente en el Estado pero guardaban prudente silencio, no se involucraban más en los asuntos de Veracruz aunque a veces en el reparto de posiciones en el nuevo gobierno y de candidaturas a cargos de elección popular se les hacía alguna concesión colocando o postulando a un recomendado suyo.
Tal vez el más emblemático de todos los exgobernadores que cayó en un ostracismo total por voluntad propia fue Patricio Chirinos Calero, de quien nunca se volvió a saber más desde que dejó el cargo en 1998 ni se le volvió a ver en público.
Quien empezó a romper esa tradición fue Fidel Herrera Beltrán, enfermo de poder como estaba o está, pues intentó ser el poder tras el trono cuando entró como gobernador su hijo putativo Javier Duarte y no tuvo ningún pudor en reaparecer en público dos meses y dos días después de que había dejado el cargo.
Fue el 2 de febrero de 2011 cuando faltando a las más elementales reglas no escritas de la política llegó a Tlacotalpan a compartir con Duarte el presidium principal de las fiestas de La Candelaria olvidándose que ese derecho le correspondía solo al gordo por aquello de que el poder no se comparte.
De Duarte nunca se sabrá cómo se hubiera comportado como exgobernador porque huyó antes de entregar la administración pública hasta que cayó preso.
Y ahora, Miguel Ángel Yunes Linares, hasta este viernes gobernador, pretende seguir los pasos de su más odiado enemigo político y personal (parece que ya lo desplazó Andrés Manuel López Obrador) pues no oculta que seguirá interviniendo en la vida pública de Veracruz.
Se han odiado tanto Fidel y Miguel aunque casi son como dos gotas de agua: el Tío Fide impuso a su hijo putativo y Miguel pretendió enjaretarles a los veracruzanos a su vástago mayor pero la mayoría se lo impidió luego de la amarga experiencia de la herencia Fidel-Duarte.
El 9 de julio cuando por fin aceptó lo que había sucedido en la elección del 1 de julio y por fin salió a reconocer el triunfo de Cuitláhuac García Jiménez, dirigió un mensaje cuyo remate estuvo coronado por una advertencia: “Que quede claro, la lucha sigue”.
Y es que como padre le “dolió muchísimo”, le “sigue doliendo” la derrota de su hijo.
Apunté ayer en “Prosa aprisa” que le gana el sentimiento, que lo domina el amor por su hijo, como lo refleja la última entrevista exclusiva que le hicieron en la que declaró que no tiene la menor duda de que “Miguel es la persona mejor preparada para gobernar”, cegándose a ver a otros panistas y a otros veracruzanos con iguales o mayores méritos.
Su amor paternal, la espina que le clavó el morenismo el 1 de julio lo mueve ahora a seguir los pasos de Fidel Herrera en lugar de imitar a su mentor político Rafael Hernández Ochoa y a su protector Patricio Chirinos Calero: escoge volver a la plaza pública para convertirse en opositor crítico de Cuitláhuac en lugar de optar por el retiro para disfrutar de todos los frutos que cosechó a su paso por el poder.
Por lo que dijo a la reportera Paz Ramírez, iría más allá de la crítica al nuevo gobernante “.. si lo que estoy viendo no me parece, entonces usaré las credenciales de opositor congruente y las haré valer en su momento”. ¿Cómo? No especificó, pero cabría pensar que el nuevo gobernador lo tendrá encima.
Por eso ya no sorprendió ayer cuando luego de su comparecencia declaró a los reporteros que su próximo reto será que dentro de seis años Veracruz tenga un gobernante “a la altura de su grandeza y de su potencia”. Solo le faltó decir: “como Miguel”.
A la media noche inicia la carrera por la sucesión
A la media noche, en el primer minuto del sábado cuando Cuitláhuac García rinda protesta como Gobernador Constitucional, se iniciará también la carrera por la sucesión en 2024. Así sido ha sido y así es.
El ya mañana exgobernador Yunes Linares lleva como su gallo a su hijo Miguel Ángel, aunque para entonces tendrá ya otra carta: su otro hijo, Fernando, actual alcalde de Veracruz (el senador Julen Rementería prefirió someterse a él apoyando a José Mancha para que continúe en la dirigencia estatal del PAN en lugar de optar por su propio camino apoyando a Joaquín Guzmán Avilés, donde tendría más libertad y posibilidad de competir).
En el PRI (si es que no lo abandona y se cobija en su futuro nuevo partido, Alianza Generacional) hasta ahora quien ya trabaja entregando apoyos en diversos puntos del Estado aprovechando su condición de senador es Héctor Yunes Landa. Pero no se ve quién más quiera entrarle al juego cuando el tricolor está más que de capa caída y no tiene recursos para una empresa de tal envergadura.
Por ahora no se ve quiénes puedan abanderar al PRD, al PVEM, al PT, al PES, a MC, a Nueva Alianza, que perdió su registro nacional pero será partido estatal, y a Podemos, que para entonces ya será un partido constituido.
Sin embargo, de arranque la caballada gorda está en Morena. Serán opciones la nueva Secretaria de Energía Rocío Nahle, el superdelegado Manuel Huerta, el nuevo Secretario de Gobierno Eric Cisneros y el senador Ricardo Ahued Bardahuil, todos en el ánimo del presidente Andrés Manuel López Obrador.
(Por cierto, el senador Ahued impulsó con éxito la modificación del Decreto del artículo 113 fracción III del Código Fiscal de la Federación para evitar que se criminalice a los pequeños y medianos comerciantes. Fue tan sólida su argumentación que evitó que se tipificara como delito grave, con pena de prisión, una omisión o error en la legibilidad de alguna factura de cualquier monto. Sin duda, es un legislador callado pero efectivo, de resultados).
Cualquiera que sea ungido tendrá una gran ventaja sobre los demás: contará con el apoyo del gobernador pero también del presidente. Y no se duda que muchos de los chiquitos terminarán aliándoseles.

Expectación por la transmisión de poderes
Mi percepción personal es que desde que el presidencialismo del PRI estaba en la plenitud del poder no se había generado tanta expectación por la transmisión de poderes como la que hay para la ceremonia en la que Andrés Manuel López Obrador recibirá la banda presidencial.
La atención de los mexicanos seguramente estará centrada en todos los incidentes, pero también permanecerá atenta a lo que diga en su mensaje inaugural, porque con base en ello sabremos a lo que nos tendremos que atener.
El martes, el columnista de El Universal Héctor de Mauleón narró que hace muchos años, frente a una taza de café, le oyó decir al expresidente Carlos Salinas de Gortari: “Uno no sabe nada de sí mismo hasta el primer día: el día de la toma de posesión. Ese día uno se conoce como presidente”.
Cuando le preguntó qué había sabido de sí mismo, le respondió que había sentido una inmensa soledad, que había sabido que pasara lo que pasara solo habría un responsable de lo que ocurriera.
Le agregó que el día de la toma de posesión, si se observa con atención, también los ciudadanos pueden llegar a saber, con cierta claridad, qué clase de sexenio de avecina, qué clase de presidente tendrán.
Le preguntó que cómo era eso. Le respondió que por el discurso, porque de entre todos los discursos ese, el primero, queda especialmente registrado; que ese discurso inicial puede estar cargado de señales.
Agregó que es posible intuir el sexenio también por lo que el nuevo presidente dice y hace.
Mañana, en unas cuántas horas más, nosotros lo sabremos también.
Ya tienen el sí pero no el dónde
Con excepción de quienes serán Secretarios, Directores y el Contralor, hasta ayer cientos de futuros nuevos funcionarios de distintos niveles no sabían exactamente en dónde quedarán colocados.
Eso hace pensar que muchos nombramientos se retrasarán porque tal vez hagan una reingeniería administrativa, se funcionen áreas de trabajo o desaparezcan, y que se vayan todos los yunistas.
Por otra parte, se va sabiendo que antes de empezar muchos ya dieron las gracias cuando supieron que trabajarían de lunes a sábado “las 24 horas” y por muy poco sueldo. Algunos llegaron pensando en sueldos de sesenta, setenta y cien mil pesos o más, pero cuando mucho alcanzarían veinticinco mil, sin compensación y pagando sus gastos. Dijeron adiós.





Yunes se va pero no se va

Prosa aprisa
Yunes se va pero no se va
Arturo Reyes Isidoro

En el pasado no muy lejano se volvió una tradición que los gobernadores de Veracruz pasaran a una especie de retiro nada más dejar el cargo.
Aparecían esporádicamente en el Estado pero guardaban prudente silencio, no se involucraban más en los asuntos de Veracruz aunque a veces en el reparto de posiciones en el nuevo gobierno y de candidaturas a cargos de elección popular se les hacía alguna concesión colocando o postulando a un recomendado suyo.
Tal vez el más emblemático de todos los exgobernadores que cayó en un ostracismo total por voluntad propia fue Patricio Chirinos Calero, de quien nunca se volvió a saber más desde que dejó el cargo en 1998 ni se le volvió a ver en público.
Quien empezó a romper esa tradición fue Fidel Herrera Beltrán, enfermo de poder como estaba o está, pues intentó ser el poder tras el trono cuando entró como gobernador su hijo putativo Javier Duarte y no tuvo ningún pudor en reaparecer en público dos meses y dos días después de que había dejado el cargo.
Fue el 2 de febrero de 2011 cuando faltando a las más elementales reglas no escritas de la política llegó a Tlacotalpan a compartir con Duarte el presidium principal de las fiestas de La Candelaria olvidándose que ese derecho le correspondía solo al gordo por aquello de que el poder no se comparte.
De Duarte nunca se sabrá cómo se hubiera comportado como exgobernador porque huyó antes de entregar la administración pública hasta que cayó preso.
Y ahora, Miguel Ángel Yunes Linares, hasta este viernes gobernador, pretende seguir los pasos de su más odiado enemigo político y personal (parece que ya lo desplazó Andrés Manuel López Obrador) pues no oculta que seguirá interviniendo en la vida pública de Veracruz.
Se han odiado tanto Fidel y Miguel aunque casi son como dos gotas de agua: el Tío Fide impuso a su hijo putativo y Miguel pretendió enjaretarles a los veracruzanos a su vástago mayor pero la mayoría se lo impidió luego de la amarga experiencia de la herencia Fidel-Duarte.
El 9 de julio cuando por fin aceptó lo que había sucedido en la elección del 1 de julio y por fin salió a reconocer el triunfo de Cuitláhuac García Jiménez, dirigió un mensaje cuyo remate estuvo coronado por una advertencia: “Que quede claro, la lucha sigue”.
Y es que como padre le “dolió muchísimo”, le “sigue doliendo” la derrota de su hijo.
Apunté ayer en “Prosa aprisa” que le gana el sentimiento, que lo domina el amor por su hijo, como lo refleja la última entrevista exclusiva que le hicieron en la que declaró que no tiene la menor duda de que “Miguel es la persona mejor preparada para gobernar”, cegándose a ver a otros panistas y a otros veracruzanos con iguales o mayores méritos.
Su amor paternal, la espina que le clavó el morenismo el 1 de julio lo mueve ahora a seguir los pasos de Fidel Herrera en lugar de imitar a su mentor político Rafael Hernández Ochoa y a su protector Patricio Chirinos Calero: escoge volver a la plaza pública para convertirse en opositor crítico de Cuitláhuac en lugar de optar por el retiro para disfrutar de todos los frutos que cosechó a su paso por el poder.
Por lo que dijo a la reportera Paz Ramírez, iría más allá de la crítica al nuevo gobernante “.. si lo que estoy viendo no me parece, entonces usaré las credenciales de opositor congruente y las haré valer en su momento”. ¿Cómo? No especificó, pero cabría pensar que el nuevo gobernador lo tendrá encima.
Por eso ya no sorprendió ayer cuando luego de su comparecencia declaró a los reporteros que su próximo reto será que dentro de seis años Veracruz tenga un gobernante “a la altura de su grandeza y de su potencia”. Solo le faltó decir: “como Miguel”.
A la media noche inicia la carrera por la sucesión
A la media noche, en el primer minuto del sábado cuando Cuitláhuac García rinda protesta como Gobernador Constitucional, se iniciará también la carrera por la sucesión en 2024. Así sido ha sido y así es.
El ya mañana exgobernador Yunes Linares lleva como su gallo a su hijo Miguel Ángel, aunque para entonces tendrá ya otra carta: su otro hijo, Fernando, actual alcalde de Veracruz (el senador Julen Rementería prefirió someterse a él apoyando a José Mancha para que continúe en la dirigencia estatal del PAN en lugar de optar por su propio camino apoyando a Joaquín Guzmán Avilés, donde tendría más libertad y posibilidad de competir).
En el PRI (si es que no lo abandona y se cobija en su futuro nuevo partido, Alianza Generacional) hasta ahora quien ya trabaja entregando apoyos en diversos puntos del Estado aprovechando su condición de senador es Héctor Yunes Landa. Pero no se ve quién más quiera entrarle al juego cuando el tricolor está más que de capa caída y no tiene recursos para una empresa de tal envergadura.
Por ahora no se ve quiénes puedan abanderar al PRD, al PVEM, al PT, al PES, a MC, a Nueva Alianza, que perdió su registro nacional pero será partido estatal, y a Podemos, que para entonces ya será un partido constituido.
Sin embargo, de arranque la caballada gorda está en Morena. Serán opciones la nueva Secretaria de Energía Rocío Nahle, el superdelegado Manuel Huerta, el nuevo Secretario de Gobierno Eric Cisneros y el senador Ricardo Ahued Bardahuil, todos en el ánimo del presidente Andrés Manuel López Obrador.
(Por cierto, el senador Ahued impulsó con éxito la modificación del Decreto del artículo 113 fracción III del Código Fiscal de la Federación para evitar que se criminalice a los pequeños y medianos comerciantes. Fue tan sólida su argumentación que evitó que se tipificara como delito grave, con pena de prisión, una omisión o error en la legibilidad de alguna factura de cualquier monto. Sin duda, es un legislador callado pero efectivo, de resultados).
Cualquiera que sea ungido tendrá una gran ventaja sobre los demás: contará con el apoyo del gobernador pero también del presidente. Y no se duda que muchos de los chiquitos terminarán aliándoseles.

Expectación por la transmisión de poderes
Mi percepción personal es que desde que el presidencialismo del PRI estaba en la plenitud del poder no se había generado tanta expectación por la transmisión de poderes como la que hay para la ceremonia en la que Andrés Manuel López Obrador recibirá la banda presidencial.
La atención de los mexicanos seguramente estará centrada en todos los incidentes, pero también permanecerá atenta a lo que diga en su mensaje inaugural, porque con base en ello sabremos a lo que nos tendremos que atener.
El martes, el columnista de El Universal Héctor de Mauleón narró que hace muchos años, frente a una taza de café, le oyó decir al expresidente Carlos Salinas de Gortari: “Uno no sabe nada de sí mismo hasta el primer día: el día de la toma de posesión. Ese día uno se conoce como presidente”.
Cuando le preguntó qué había sabido de sí mismo, le respondió que había sentido una inmensa soledad, que había sabido que pasara lo que pasara solo habría un responsable de lo que ocurriera.
Le agregó que el día de la toma de posesión, si se observa con atención, también los ciudadanos pueden llegar a saber, con cierta claridad, qué clase de sexenio de avecina, qué clase de presidente tendrán.
Le preguntó que cómo era eso. Le respondió que por el discurso, porque de entre todos los discursos ese, el primero, queda especialmente registrado; que ese discurso inicial puede estar cargado de señales.
Agregó que es posible intuir el sexenio también por lo que el nuevo presidente dice y hace.
Mañana, en unas cuántas horas más, nosotros lo sabremos también.
Ya tienen el sí pero no el dónde
Con excepción de quienes serán Secretarios, Directores y el Contralor, hasta ayer cientos de futuros nuevos funcionarios de distintos niveles no sabían exactamente en dónde quedarán colocados.
Eso hace pensar que muchos nombramientos se retrasarán porque tal vez hagan una reingeniería administrativa, se funcionen áreas de trabajo o desaparezcan, y que se vayan todos los yunistas.
Por otra parte, se va sabiendo que antes de empezar muchos ya dieron las gracias cuando supieron que trabajarían de lunes a sábado “las 24 horas” y por muy poco sueldo. Algunos llegaron pensando en sueldos de sesenta, setenta y cien mil pesos o más, pero cuando mucho alcanzarían veinticinco mil, sin compensación y pagando sus gastos. Dijeron adiós.




miércoles, 28 de noviembre de 2018

Se va sin poder superar la derrota de su hijo

Prosa aprisa
Se va sin poder superar la derrota de su hijo
Arturo Reyes Isidoro

¿Alguien se puede imaginar al gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, un hombre que da la impresión de ser “duro”, llorar a punto de entregar la administración pública estatal?
Pues sí, sí lo ha hecho, porque al mismo tiempo es “muy sensible de repente”.
Se le escurrieron las lágrimas la mañana del viernes pasado cuando su hijo Miguel le envió un mensaje diciéndole que en el mejor periódico de Inglaterra, The Guardian, apareció el Foro Boca dentro de las obras de construcción más importantes del mundo, nominado para obtener el premio mundial de arquitectura en el mes de diciembre.
“Y me ganó la lágrima, me ganó el sentimiento”.
Lo domina el sentimiento, el amor por su hijo mayor, cuya derrota como candidato a la gubernatura el 1 de julio pasado no la puede superar.
“Como ser humano me dolió, como padre me dolió muchísimo y me sigue doliendo. Veracruz hubiera tenido mejor destino con Miguel”.
Este jueves comparecerá por última vez como gobernador ante el pleno de la LXV Legislatura para responder preguntas sobre su Segundo y último Informe de Gobierno.
El viernes pasado Paz Ramírez, reportera de Notiver, lo entrevistó en su despacho del Palacio de Gobierno. Ante ella se confesó, motivado por sus preguntas.
Durante el diálogo asomó lo que fue su obsesión en sus dos años de mandato: Javier Duarte y sus colaboradores acusados de actos de corrupción.
La entrevista se publicó el domingo en el rotativo del puerto jarocho.
“¿Qué pasa cuando su hijo no resultó electo gobernador?”, le preguntó Paz.
“El resultado de la elección fue inédito. Miguel tiene más de 400 mil votos de los que yo tuve, pero Miguel no se enfrenta a un candidato a gobernador, Miguel se enfrenta a un candidato a la presidencia que prácticamente arrasa en todo el país”.
Afirma que fue un tema muy complicado. “Yo no tuve la menor duda de que Miguel era la persona, es la persona mejor preparada para gobernar, ahí están los hechos, está la realidad de lo que Miguel ha hecho como alcalde de Boca del Río. Nunca planteó cosas etéreas. Sin embargo la decisión de los veracruzanos fue otra”.
Será opositor crítico
La reportera le preguntó que sigue para él en la política, en la vida pública.
Respondió con una afirmación: “un político nunca se retira de la política. A veces lo retiran de la política, que es otra cosa, no es mi caso.
Dijo que saldrá del Palacio de Gobierno con la frente en alto, “con el aprecio de muchos veracruzanos, con 65 años, cumplo 66 el 5 de diciembre. Me siento muy bien física y mentalmente”.
Afirma que va a continuar, “no voy a dejar de trabajar, nunca he tenido descanso. Se abren espacios importantes por lo que significa el siguiente gobierno, desde la perspectiva de la oposición”.
Y anuncia: “A partir del primero de diciembre seré libre para señalar los desacuerdos, hablar cuando sea oportuno, pero de ninguna manera seré un problema para el siguiente”.
Reitera: estará desde la oposición para seguir el caso del gobernador entrante. “Yo he sido un opositor congruente, yo hablé, di mi opinión de lo que podía ser y ojalá y esté eqivocado”.
Gobernador hasta mañana viernes, expresa que quiere que le vaya bien a Veracruz.
“Sin embargo, si lo que estoy viendo no me parece, entonces usaré las credenciales de opositor congruente y las haré valer en su momento. No quiero ser obstáculo pero sí quiero contribuir a que a Veracruz le vaya mejor”.
“Comentarios sin sentido, de Cuitláhuac”
Otra interrogante que le hizo la entrevistadora fue: “Hubo enfrentamientos de discurso con Cuitláhuac García el gobernador electo, ¿hay preocupación por lo que pueda hacer?”.
Su respuesta fue: “A ver, yo nunca me enfrenté a él, yo soy gobernador, yo asumo mi posición como gobernador del Estado y leo los comentarios sin sentido que hace yo creo que después de bailar una salsa. La verdad es que hay cosas que comenta que ni tienen pies ni cabeza, yo no entro al debate, no sé si se han dado cuenta que no he respondido ni un solo agravio; asumo que soy gobernador y que debo respetar mi investidura, no voy a andar en chismes callejeros ni en intrigas”.
Comentó que no sabe cuál va a ser la estrategia en materia de seguridad, “pero espero que sea la mejor, que el gobernador dedique su tiempo a gobernar, a servirle a los veracruzanos, que haga un esfuerzo. Yo espero que le vaya bien a Veracruz. Ojalá y no tengamos que arrepentirnos de lo que sucedió en las elecciones”.
Yunes Linares le dijo a la periodista que el tiempo “pasa como agua bajo el puente, inevitablemente” y que “sí pasó muy rápido y fue un periodo muy breve… me quedaron a deber cuatro años”.
Ella percibió que el comentario se lo hizo “ya con un dejo de tristeza”.
Disfrutó trabajando, expresa
Dijo que trabajar todos los días “24 x 24” horas los 750 días lo deja satisfecho, que fue una decisión “de disfrutar de otra manera, haciendo bien las cosas”.
“Han sido dos años de no ir a fiestas, no ir a bailes, no he ido a una boda, no he ido a un bautizo, a unos quince, no he tomado una copa, nada en dos años, porque la otra forma de disfrutar era llegar aquí y hacer y deshacer tal y como lo hacía Duarte. El señor el viernes cesaba actividades y los aviones de gobierno empezaban a trasladarse unos a Acapulco, otros a Ixtapa, a Tucson. Agarraban la fiesta desde el viernes”.
Se preparó para la añoranza del poder
Paz Ramírez lo cuestionó sobre si ya estaba listo para irse.
“En la parte anímica” le respondió que ha tenido una carrera tan larga que siempre ha entrado y salido, “por fortuna, bien, nunca he salido mal”.
Recordó que cuando dejó la Secretaría General de Gobierno en el gobierno de Patricio Chirinos salió una noche por la puerta principal del Palacio de Gobierno.
“Nunca he salido mal de mis cargos, y en el proceso te vas preparando contra la añoranza del poder, además soy un hombre que hace poco uso de la parafernalia del poder. Yo soy de los que hacen cola en La Parroquia (el café). No me paso un alto. Hice cola para sacar mi pasaporte”.
Señaló que su último evento como gobernador será en la Plaza de la Soberanía de Boca del Río, y de ahí se va “a chiquear un poco”.
La foto de la derrota
La foto ya histórica que Miguel Ángel Carmona, de la agencia Fotover, le tomó la noche del 1 de julio de 2018, refleja muy bien, por adelantado, el fin de su gobierno.
Le acababan de confirmar la derrota de su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez como candidato a sucederlo en el cargo.
En mis tiempos de reportero, en el siglo pasado, tenía mucho peso el dicho de que no hay reportero sin suerte.
Al reportero gráfico lo acompañó esa noche y lo hizo pasar a la historia.
No sé si estaba a la caza de “algo” en el parque Juárez desde donde se veía el despacho del Ejecutivo porque el ventanal del Palacio de Gobierno tenía descorridas las cortinas, quién sabe si ocasionalmente iba pasando por ahí, el detalle es que estuvo en el preciso momento, que nunca más se iba a repetir.
Ahí se ve al gobernador sentado en su despacho, solitario, con el celular en la mano derecha y con la mano izquierda tapándose los ojos, que tiene cerrados, en actitud de no dar crédito a lo que acaba de pasar. Es la imagen viva de la derrota. Es la foto que resume su bienio.