martes, 30 de octubre de 2012

El anuncio más importante en dos años



Prosa aprisa
El anuncio más importante en dos años
Arturo Reyes Isidoro
Por la relevancia que cobró el caso a nivel internacional, porque se convirtió en el máximo referente negativo sobre el ejercicio de la libertad de prensa en el estado, el de anoche, a juicio mío, el informe de que se esclareció el crimen de la periodista nuestra compañera Regina Martínez y que se detuvo a uno de los dos responsables es el anuncio más importante que ha hecho la administración de Javier Duarte de Ochoa en lo que va de su gobierno, dos años.
La revelación hecha por el procurador de Justicia, Felipe Amadeo Flores Espinosa, ocurre cuando el caso resonaba nuevamente al cumplirse el pasado 27 de octubre seis meses de la trágica muerte de quien fue una periodista distinguida y ejemplar por su profesionalismo apuntalado en la ética.
En diversas ocasiones, en este espacio, fui uno de los que condenó el proditorio asesinato y demandó que se esclareciera el caso y se castigara al culpable o a los culpables. En correspondencia con esa exigencia, hoy debo reconocer la eficacia de las autoridades del estado para resolver el crimen.
La información dada a conocer revela que se trató de un asesinato para robar, ajeno al ejercicio periodístico, lo que termina por darle la razón a las autoridades ministeriales de Veracruz, que desde un principio apuntaron a un crimen doméstico, frente a la sospecha generalizada de que la colega había perdido la vida a causa de su ejercicio profesional.
No hay que restar méritos. La novedad noticiosa descarga al gobierno de Javier Duarte de Ochoa de todos los comentarios negativos y de duda y sospecha respecto del caso y confirma en el procurador Flores Espinosa a un funcionario eficaz, profesional y con experiencia, lo que, sin duda, contribuyó al éxito para resolver el caso.
Por extensión, porque supe al escucharla no hace mucho, de su relación amistosa y hasta de su simpatía con algunos, de su respeto y de sus facilidades a compañeros reporteros de la fuente policiaca cuando fue agente del Ministerio Público, también merece el reconocimiento  la directora de Investigaciones Ministeriales de la Procuraduría, Consuelo Lagunas Jiménez.
El 20 de agosto pasado publiqué en “Prosa aprisa” (“La credibilidad oficial, en duda”) que solo las buenas acciones oficiales ayudarían a superar el reto de la credibilidad perdida así como la confianza ciudadana y periodística, pues comenté cómo ante el anuncio por parte del Procurador de la solución de otro caso, el de cuatro periodistas y de una trabajadora de un medio todos del puerto de Veracruz, había sido tomado con recelo por diarios como EL PAIS de España o de organismos como Artículo 19, una ONG que defiende la libertad de prensa.
Basado en ello fue que apunté: “Siendo una buena noticia, en especial para el gremio periodístico, porque hasta ahora no se había informado de que se hubiera resuelto un solo caso de compañeros victimados –asesinados o secuestrados y desaparecidos– dando nombres y detalles, sustentados en la declaración de los propios delincuentes, no acabó de convencer plenamente”.
“Pero hubo reacciones en general. Unos opinamos comentando que qué bueno que se hubieran esclarecidos los casos, según las declaraciones del Procurador, y otros dudando o de plano rechazando lo dado a conocer por el fiscal”.
Opiné: “A nadie más en especial que a quienes ocupamos el espacio público periodístico nos importa y nos preocupa que, en efecto, se aclaren plena y debidamente los crímenes de los compañeros muertos, así como los casos de quienes están desaparecidos, y en ese sentido yo apoyo cualquier intento oficial que tenga esa preocupación y cómo desearía que tanto Javier Duarte de Ochoa como  Felipe Amadeo Flores Espinosa pudieran darnos más seguido buenas noticias, o al menos esperanzadoras noticias, no solo de esclarecimientos sino de que la geografía veracruzana, el espacio público, recuperan sus niveles de seguridad para el ejercicio periodístico”.
(Esa columna suscitó una carta recriminatoria –mal argumentada, mal redactada– por parte del secretario general de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón, a lo que siguió un acto intimidatorio).
Sigo pensando que solo las buenas noticias –dentro de la pena por la muerte de una compañera– como la que se dio a conocer anoche fortalecerán la buena imagen, la credibilidad y la confianza ciudadanas y periodísticas en el gobierno del estado y qué bueno que tanto Javier Duarte de Ochoa como Felipe Amadeo Flores Espinoza nos las dan ahora de nuevo. 
No puede dejar de considerarse la oportunidad del anuncio, porque ocurre casi exactamente seis meses después del crimen, porque los señalamientos continuaban incluso por parte de la prensa internacional como quedó patente en el pasado Hay Festival Xalapa y porque se da a escasos 15 días de que el Gobernador rinda su Segundo Informe de Gobierno.
No puede tampoco desestimarse que el esclarecimiento del caso habrá de bajar el tono de las críticas y satisfará –eso creo– a un poderoso e influyente medio periodístico como es la revista Proceso, de la cual era corresponsal Regina, que exigió que su muerte no quedara impune y para cuya investigación decidió involucrarse incluso en una comisión especial que se formó a instancias del Ejecutivo del estado.
Considero alentador y tranquilizante, propicio para el buen clima que debe prevalecer en el estado para el ejercicio pleno de la libertad de expresión, que haya quedado esclarecido que lo de Regina no fue a consecuencia de su ejercicio profesional.
Quedan algunos asuntos pendientes por resolver que tienen que ver con periodistas. Nuevamente hago votos porque tengamos noticias que ayuden a disipar dudas, sospechas, en aras de un Veracruz en donde prevalezca la convivencia armónica, de unidad dentro de la diversidad, animada por el respeto a un derecho, al derecho de derechos, al más sagrado, al de la libertad de expresión.
Javier Duarte ofreció que el caso se resolvería. Creó una misión especial. Ha cumplido.
Yo no le regateo méritos. Si las cosas se hacen bien, hay que reconocerlo. Si se hacen mal, hay que señalarlo.
Lo único que nos debe animar es forjar un Veracruz de vida plena, de libertades, de respeto, de justicia, de no impunidad. Es posible lograrlo. Anoche quedó demostrado.
Me voy de puente. Nos encontramos de nuevo el próximo lunes.





lunes, 29 de octubre de 2012

¿La guerra de los pasteles?



Prosa aprisa
¿La guerra de los pasteles?
A Regina Martínez
Arturo Reyes Isidoro
Si un aspirante a presidente municipal busca, habla, procura a un periodista, en función del interés mutuo que implica una relación entre quien desea ostentar una representación popular y quien desde un espacio periodístico analiza los hechos de cara a la sociedad para interpretarlos, me parece apropiado.
Más si el aspirante lo hace sin conocer mayormente al otro, con respeto y con cordialidad, sin ningún otro interés que iniciar un diálogo entre actores públicos, uno político por necesidad el otro periodístico, el primero para que se le conozca, el segundo para conocerlo.
Eso me parece sano en un sistema democrático, siempre y cuando el periodista no comprometa la imparcialidad de su línea profesional y la reunión no sea para sellar compromisos que perviertan la relación.
Pero si además de todo ello el aspirante no procede convencionalmente como todos los políticos de citar al periodista en un café o en un restaurante, cualquiera que sea, sino que le abre las puertas de su casa, de su hogar, entonces, de entrada, lo está impactando favorablemente, enviándole un mensaje de confianza. No cualquiera, y menos un político, le abre las puertas de su casa a alguien que no conoce.
Eso es lo que ha empezado a hacer, a mi juicio bien, la señora Dulce María Dauzón Márquez de Méndez (Dulce Dauzón, DD), quien aspira a ser presidenta municipal de Xalapa para el cuatrienio 2014-2017.
Hace varias semanas, Dulce me marcó a mi teléfono móvil para agradecerme una mención y para invitarme a desayunar a su casa, y ya de paso comentamos el trabajo social que realiza desde hace 20 años porque en los años 90  del siglo pasado mi esposa Eugenia estuvo haciendo labor social en su grupo durante mucho tiempo, dando clases de artes y oficios a personas pobres y necesitadas sin que jamás se hubieran conocido porque ahí nadie iba en afán  protagónico ni en busca de fotos ni de reflectores, un trabajo callado, como debe ser el de verdadero interés social, sin protagonismos. No puse fecha y nuestro desayuno está pendiente.
Pero leí con interés que posteriormente hizo lo mismo con el colega Edgar Hernández, quien con su oficio periodístico aprovechó el encuentro para ofrecer un semblante bastante completo de Dulce, quién es, qué piensa, qué la motiva, qué ofrece.
Algo que considero muy importante es que ella ha comenzado por cumplir, por ser formal, pues algo que caracteriza a la mayoría de los políticos es que son puras promesas e informalidad pues proponen encuentros que a ellos les interesan pero que nunca cumplen. A una persona seria se le toma con toda seriedad además de que causa buena impresión.
Cuando las he escuchado, no he compartido las opiniones de algunos amigos políticos priistas quienes para la próxima contienda electoral ven como el gran enemigo a vencer a Abel Cuevas Melo, del PAN. No tiene ninguna viabilidad entre la ciudadanía. A lo mejor sería un buen candidato para Coatepec, su tierra, pero no para Xalapa. Eso creo.
Por lo que pulso entre la población, si el tricolor se confía y se equivoca, si no actúa con visión y tino político, volverá a sufrir otro descalabro en la capital del estado, esta vez un Dulce descalabro.
Según he escuchado opiniones tricolores, se tiende a desdeñar a Dulce María Dauzón. No la ven como una aspirante de peso, arguyen que no tiene fuerza política, que las izquierdas (ella sería postulada por el PRD) sin la fuerza de Andrés Manuel López Obrador no son nada.
Dulce lo tiene muy claro, según le dijo a Edgar: “… está claro que Xalapa no es del PRI, ni del PAN… Xalapa en las últimas elecciones no vendió su conciencia y eso sucederá de nuevo. La sociedad civil, la ciudadanía, de nueva cuenta tiene la palabra… y tal vez se piensa que yo no tengo un partido fuerte que me respalde, pero se equivocan. Yo tengo el apoyo partidista y tengo el respaldo de la ciudadanía”.
Recientemente, sin recursos económicos, sin toda la estructura oficial del panismo y del priismo, el actual diputado federal por Xalapa, Uriel Flores Aguayo, de las izquierdas, haciendo campaña prácticamente solo en conferencias de prensa de café, barrió a rojos y a azules en julio pasado. Al ostentoso Reynaldo Escobar Pérez, del PRI, le sacó más de 30 mil votos de ventaja. Lo respaldaron los ciudadanos.
Algo que no toman en cuenta quienes no la ven como una candidata de cuidado es que la señora Dauzón de Méndez tiene 20 años haciendo campaña, sobre todo entre quienes votan y no olvidan: los necesitados.
Mantiene el centro de capacitación La Casita, en Coapexpan (donde iba a dar clases mi esposa), en donde muchas mujeres han aprendido algún oficio, alguna artesanía o trabajo manual con lo que hoy se ganan la vida. Junto con personas altruistas trabajó con religiosos en lo que fue la Casa Hogar Nazaret hasta el año pasado cuando desapareció, lo ha hecho en Conecalli, con la señora Estela Chedraui (quien sabe si ese apellido que la respalda diga algo), en Verasol antecedente de la Casa del Niño Xalapeño que alberga a niños huérfanos, y arrastra la experiencia de haber sido ya regidora y presidenta del DIF Municipal pues su esposo Armando Méndez de la Luz fue alcalde. ¿Será poco como para restarle importancia como adversaria política?
Con un plus. Como sucedió con Ricardo Ahued, ampliamente conocido por su “Casa Ahued” (en campaña recuerdo que Ricardo nos decía a los vecinos cuando nos visitaba en nuestras colonias: si les fallo ya saben dónde encontrarme, algo así como: ahí me pueden ir a mentar la madre, y no  falló; los políticos tradicionales se esconden y protegen en sus mansiones), en el caso de Dulce se vende también una marca muy conocida, muy bien posesionada: la de la “Panadería Dauzón”. ¿Quién no ha comido alguna vez una concha, un ojo de pancha, un panqué, una chilindrina, un bolillo, un pambazo, un pastel de Panadería Dauzón?  
Con otro plus. A diferencia de lo que podría pasar si llegara Cuevas Melo a la alcaldía, esta mujer no enfrentaría al gobierno del estado. Si llegara, ha dicho, lo primero que haría sería reunirse a platicar con el gobernador para ponerse de acuerdo a efecto de enfrentar juntos los problemas de la capital.
“Yo no vengo a golpear a nadie. No voy a maldecir a nadie. No me interesa la vida privada de la alcaldesa, ni la de Américo. Eso no. Yo no estoy llena de odio. Yo le apuesto al trabajo. Quiero ser la candidata de los ciudadanos y de sus propuestas”.
Y a diferencia de los políticos tradicionales que aspiran a un cargo para usarlo como trampolín para buscar otro, de los que buscan el poder por el poder, para llenar sus alforjas personales de dinero u obtener los beneficios personales que puedan, la señora ofrece un argumento diferente y bastante convincente al ciudadano:
“Hace unos días mi mamá me dijo: hija, ¡mejor ponte a hacer pasteles y deja eso!... Lo haré madre, le respondí, pero al menos déjame intentarlo. Si no gano, no pasa nada, me regreso a hacer pasteles”, porque ella hace además pasteles en la empresa que fundó su abuelo hace 100 años. Creo que no anda buscando chamba ni va por el interés personal de ver qué obtiene o qué se lleva. Como Ahued.
¿Alguien piensa que el PRI la tendrá fácil? Acaso estamos ante una nueva versión de la Guerra de los Pasteles. Los xalapeños viviremos, sin duda, un proceso electoral interesante.


domingo, 28 de octubre de 2012

El servicio médico en la UV



Prosa aprisa
El servicio médico en la UV
Arturo Reyes Isidoro
Buen detalle el de Javier Duarte de Ochoa. Ayer, poco después de las 3 de la tarde, con una vigilancia muy discreta, aparentemente solo, compraba en Chedraui de Plaza Ánimas. El gobernador andaba con su carrito de compras como cualquier persona. Claro, todos lo reconocían y lo saludaban y él respondía. Eso, sin duda, lo acerca a la gente.
En este espacio comenté hoy hace una semana (“Enfermarse en fin de semana”) los problemas que pasamos los trabajadores de la Universidad Veracruzana si enfermamos un fin de semana en la noche porque no tenemos servicio médico disponible y las instituciones del sector salud contratadas para atendernos no cumplen o no cumplen bien.
Ante el próximo cambio de rector, el año que viene, en el interior de la comunidad universitaria bulle ya inquietud y una de las cosas que se cuestionan es el servicio médico que se presta.
Esta situación la refleja muy bien un documento que vía correo electrónico circula entre el personal académico. Lo firma el maestro Manuel Martínez Morales y lo titula “Autonomía y nuevo rumbo para la Universidad Veracruzana”.
Luego de hacer una serie de reflexiones sobre la forma en que se elije al rector y de la necesidad de modificar muchas cosas para dar plena vigencia a la autonomía universitaria, que comentaré en otra entrega, me centro en lo que apunta sobre el servicio médico.
“Finalmente, quisiera mencionar otro tema que, a primera vista, parece secundario pero que no lo es: el deterioro creciente en el servicio médico proporcionado al personal académico.
“Este servicio médico es una excelente prestación con la que contamos todos los académicos pero que –según entiendo- debido a las carencias presupuestarias de la UV se ha decidido hacer ahorros en este rubro que a muchos puede parecerles algo secundario.
“La verdad es que (y esto afecta más a quienes dependemos en forma permanente del servicio médico para mantener nuestra salud y bienestar, condiciones indispensables para llevar a cabo apropiadamente nuestro trabajo) un buen número de médicos especialistas de primer nivel ha dejado de prestar sus servicios por falta de pago oportuno.
“También puede mencionarse que en 95 por ciento de los casos los medicamentos no son surtidos adecuadamente por la farmacia debido a que: 1. Hay medicamentos que la universidad ya no costea (aún cuando sean esenciales en un tratamiento); 2. No hay en existencia, para lo cual se expide un vale para que quién sabe cuándo sea surtido (soy testigo que esto no me ocurre solamente a mí, sino a casi todos los otros compañeros que están en fila); 3. El medicamento recetado por el médico es sustituido por otro de laboratorios que no tienen asegurada la calidad de la fórmula pero que son más baratos. Según me comentó un prestigiado investigador en farmacología estos laboratorios (¿patito?) no garantizan la bioabsorción ni la biodisponibilidad del fármaco.
“Los empleados de la farmacia nos indican que esta es la política marcada por la propia UV, supongo que para hacer ahorros, ¿a costa de nuestra salud? Lo cual me lleva al escandaloso asunto del equipo de baloncesto Halcones, pues ¿cómo es posible que se escatimen unos pesos para atender nuestra salud y se derrochen recursos para mantener un equipo deportivo de aparador, de espectáculo solamente, que no reditúa en absolutamente nada a las funciones sustantivas de la UV?
“Según datos conocidos, el servicio médico tiene un costo anual (que incluye todas las regiones) de 120 millones de pesos, en tanto que el mantenimiento de los Halcones para la temporada 2012-2013 tendrá un costo de 56 millones de pesos que sirven para cubrir salarios a los jugadores que van de 220 mil a 260 mil pesos mensuales. El servicio médico excluye de su ‘cuadro básico’ un medicamento para el control del glaucoma que tiene un costo de 500 pesos y otro para el control de la hipertensión que tiene un costo similar. Creo que 50 millones de pesos contribuirían a mejorar sustancialmente el servicio médico.
“Lo señalado nos hace ver la necesidad de someter también a discusión la forma en que se decide el ejercicio del presupuesto universitario, que requiere no sólo de transparencia sino de mecanismos (normados en una nueva legislación universitaria) que permitan la asignación eficiente de recursos teniendo como prioridad las funciones sustantivas de la universidad (la salud de los académicos es una condición necesaria para ello)”.
En este contexto, el gobernador Javier Duarte de Ochoa anunció el sábado que en breve firmará con el rector de la Universidad Veracruzana, Raúl Arias Lovillo, un convenio para construir el Hospital Universitario para la institución.
El gobernante señaló que la principal institución que forma profesionistas para el sector salud es la UV y que por eso dará todo su apoyo al proyecto.
En tratándose de asuntos de salud, el anuncio es plausible a todas luces, aunque creo que a la comunidad universitaria le hubiera gustado que se precisara si aparte de la función formadora de profesionales de la salud, el nosocomio servirá también para que ahí se brinde atención a todo el personal de la máxima Casa de Estudios.
Habrá que esperar la firma del convenio y a que se especifique a quiénes estará dirigido, pues nada más celebrarían los trabajadores universitarios que se les atendiera en un hospital propio, adecuado y en forma oportuna, que se les devolviera la atención con especialistas y que se contara con una farmacia bien surtida.
La comunidad académica seguramente estará pendiente y no tengo ninguna duda que cuando se materialice, si en efecto fuera para atender a los derechohabientes universitarios, éstos se lo  reconocerían ampliamente. No hay nada más valioso para nadie que la salud. El cordobés dejaría ahí, para la comunidad universitaria, su impronta, su huella para siempre, algo que lo enaltecería ante una comunidad exigente.
Algo que considero pertinente reconocer es que el servicio médico en el módulo, el externo, el de cita previa y con horario determinado, es bueno. Lamentablemente no es suficiente. Que la atención en las farmacias es buena, pero cada vez se nos eliminan más medicamentos.
Por eso, algo que sí tenemos muy claro los trabajadores universitarios, porque lo escucho a diario entre mis compañeros, es que entre los Halcones y un buen y digno servicio médico para los trabajadores de la UV, esto último.
De sociales… pero también de política
Relajado, muy relajado, compartiendo mesa con la mayoría de los diputados locales priistas observé la noche del sábado al senador José Yunes Zorrilla en el Salón Texín en Coatepec. Él fue testigo de Amalia Grisel, la hija del diputado Raymundo Saldaña Ramírez, quien casó con el joven abogado Avilio Aguilar Huerta, hijo de la conocida doctora xalapeña María Inés Huerta Argudín. Otros testigos fueron, de la desposada el también diputado Américo Zúñiga Martínez, y del novio el ex subsecretario de Gobierno Tomás Carrillo Sánchez. Entre el grupo estaba el secretario de Desarrollo Social, Marcelo Montiel Montiel. Fueron muchas las personas que se acercaron a saludar al peroteño y de no haber sido porque se trataba de un evento social, cualquiera hubiera podido pensar que acababa de concluir un mitin político y que la militancia hacía cola para acercársele a saludarlo. De pie, Pepe atendió a todos, respetuoso y atento como es… Discretamente, con un desayuno en un restaurante de la capital, un pequeño grupo de amigos y colaboradores cercano festejó ayer al rector Raúl Arias Lovillo con motivo de su cumpleaños. Casualmente me tocó pastel… Habla muy bien de él que trabajadores de la institución le organizaron el pasado fin de semana una comida sorpresa al director del DIF Estatal Juan Antonio Nemi Dib con motivo de su cumpleaños este lunes. Eso se gana, porque hay otros jefes a los que sus trabajadores les quisieran poner como regalo una bomba bajo su sillón.


 

jueves, 25 de octubre de 2012

Unos “pobres” ricos



Prosa aprisa
Unos “pobres” ricos
Arturo Reyes Isidoro
¿Se imagina usted lectora, lector, a los Chedraui recibiendo dinero en forma de apoyo del programa Oportunidades, el programa de asistencia social del gobierno federal para los pobres del país? En un equivalente, más o menos, de lo que denuncia ayer el diario porteño Notiver cuando informa que integrantes de la familia del empresario Valentín Ruiz (“casi todos”), el Carlos Slim veracruzano, radicados y ampliamente conocidos en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, están inscritos y reciben dinero, apoyos del Procampo, el programa de asistencia social del gobierno federal de apoyo al agro.
En una relación del programa correspondiente a este año, en el rubro componente: modernización de maquinaria agropecuaria, que obtuvo y publica el rotativo, aparecen inscritos y beneficiados los señores Francisco José Ruiz Anitúa, María Esther Ruiz Anitúa, Javier Antonio Ruiz Anitúa, Valentín Manuel Ruiz Anitúa y Valentín Manuel Ruiz Ortiz, quienes recibieron en apoyo las cantidades de 110 mil, 109 mil, 110 mil, 92 mil y 110 mil pesos, respectivamente.
El primer párrafo de la nota informativa, firmada por Manuel Hernández, resume todo: “El gobierno federal, en vez de beneficiar a los campesinos se dedica a otorgar beneficios a los millonarios, tal es el caso del programa PROCAMPO, en el cual en el padrón de beneficiarios aparece el empresario veracruzano Valentín Ruiz Ortiz y toda la familia”.
Legalmente, de acuerdo a la normatividad que rige al Procampo, los millonarios Ruiz no estarían o no están fuera de la legalidad, pero a todas luces su comportamiento en este caso es moral y éticamente reprobable; un abuso y una burla al amparo de la complacencia y complicidad del gobierno federal, casi un acto de corrupción más.
La crítica situación de los verdaderos hombres del campo, su pobreza y hasta su miseria se agudizaron a raíz de la firma del Tratado de libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. Al desgravarse el sector, los productos agrícolas del norte de América inundaron el territorio nacional a precios muy bajos debido a los subsidios que recibe el campo por parte del gobierno estadounidense. El Procampo nació con el objetivo de “compensar a los productores nacionales por los subsidios que reciben sus competidores extranjeros”.
Se entendería que es un programa para quienes realmente están urgidos, necesitados de apoyo, o sea los campesinos, ejidatarios, pequeños propietarios, acaso los medianos que viven realmente del campo y de sus productos y que a causa del TLC resultaron afectados porque no tienen otra forma de compensar la competencia desigual con los productos subsidiados del exterior y por lo tanto no tienen tampoco otra forma de subsistir. Para muchos de los afectados, miles, acaso millones, se trata de casos hasta de sobrevivencia, de ellos y de sus familias. Esos son los que necesitan los apoyos de Procampo, ¿pero los multimillonarios Ruiz?
Para una idea de quiénes son estos pobretones ricos, el jefe del clan, el señor Ruiz Ortiz, es presidente y director general de Grupo Empresarial Herro y ha sido presidente de la Agrupación de Compañías Constructoras de Veracruz y el Consorcio INTRA, que comprende empresas del ramo turístico, hotelero, industrias de explotación y transformación minera, ha sido concesionario cervecero, tiene la concesión de la autopista Xalapa-Veracruz, se ha especializado en la venta de fraccionamientos de lujo y de su poderío como constructor hablan algunas de sus obras: el estadio Luis “Pirata” Fuente, los fraccionamientos Virginia, Los Pinos, Las Vegas 1 y 2, Hípico, Club de Golf Villa Rica y los hoteles Fiesta Americana y Fiesta Inn.
Asiduo a aparecer junto con miembros de su familia en renombradas revistas de la más alta clase social de país y calificado por los redactores como miembro de las “mejores familias veracruzanas”, por lo que se advierte, el señor Ruiz Ortiz y los demás miembros de su familia no tienen ni sienten ningún rubor de estar usufructuando recursos de programas sociales, de todos los mexicanos, para los verdaderamente necesitados. No sería nada raro que ahora mismo estuvieran reponiéndose de tanto sacrificio en algún balneario de Miami o celebrando en su mansión mínimo con champaña.
¿Quién los recomendó o quién los aprobó y a cambio de qué para disfrutar del privilegio de verse como pobretones o jodidos? Notiver, como siempre, cumpliendo su función social: denunciado, se trate de quien se trate.
Supura pus la OVC
Por lo que se lee, supura pus la Oficina de Visitantes y Convenciones (OVC) del gobierno del estado. Ayer, el secretario de Finanzas, Tomás Ruiz González, reveló que se están revisando los contratos de la OVC para definir cuáles y cuántos se pagarán y  cuáles y cuántos no, pues se han detectado algunos con irregularidades.
Al respecto, el nuevo titular de la Oficina, Sergio Pazos Navarrete, ha señalado irregularidades detectadas en contratos, debido a lo cual la Secretaría de Finanzas y Planeación (SEFIPLAN) no ha liberado los recursos del impuesto del dos por ciento al hospedaje (la OVC fue creada durante la administración del gobernador Miguel Alemán Velazco y está encargada de administrar los recursos del fideicomiso de ese impuesto, el cual está destinado exclusivamente para promoción turística).
Ayer, al ser entrevistado, el titular de Finanzas declaró que se revisan con detalles las obligaciones del citado organismo para cubrir en tiempo y forma las que proceden,  “pero si se trata de contratos los cuales no reúnen los requisitos no serán cubiertos”. ¡Zuku! ¿Qué indicaría esto? Que existen irregularidades. Que en la obtención y en el otorgamiento de servicios no se cumplió con las nomas y con los requisitos y entonces cabe preguntar por qué entonces se otorgaron esos contratos y/o a cambio de qué.
En diversas declaraciones a la prensa, los prestadores de servicios turísticos se han quejado y han denunciado que no saben qué se hizo con los recursos destinados al sector producto del citado impuesto y que hubo malos manejos con ese dinero.
“Se ha dado vista a la Contraloría del Estado para que revise si existe algún tipo de conducta que deba ser objeto de análisis y en su caso de sanciones; será la Contraloría del Estado la competente precisamente para determinarlo”, dijo el secretario de Finanzas.
En pocas palabras, el balón está en la cancha de la Contraloría General del Estado, que a ver si ahora sí da color.
Todo lo anterior por el lado oficial, pero por lo que hace a las empresas privadas involucradas, a las que no les paguen, a ver si se quedan calladas o deciden despepitar y, además, presentar denuncias legales contra quien o quienes resulten responsables de que no les retribuyan. Interesante sin duda alguna.