domingo, 30 de noviembre de 2014

Los veracruzanos esperan la voz de su líder

Prosa aprisa
Los veracruzanos esperan la voz de su líder

Arturo Reyes Isidoro

(Me ha dado gusto leer, de nuevo, ayer, a Marijose Gamboa. Escribió brevemente. Se le nota reposada, madura, segura. Dios le dé aliento. Lo único que no se puede encerrar en ninguna cárcel es el pensamiento. Se nota que ha leído, lo que me da gusto. A mí querido amigo de juventud periodística, Luis Velázquez le envío mi abrazo y mis mejores deseos de que recupere pronto su salud y de que esté bien.)
Se me hace propio y oportuno que este lunes 1 de diciembre, al iniciar su quinto y penúltimo año de gobierno, Javier Duarte de Ochoa debiera hacer un pronunciamiento fuerte, porque, creo, las circunstancias lo ameritan.
Podría haberse pensado que hiciera un relanzamiento de su gobierno, o un replanteamiento del Plan Veracruzano de Desarrollo, el eje rector de su administración, en el que marcara sus propósitos concretos para concluir los dos últimos años de su administración, el último a plenitud, porque el sexto políticamente lo tendrá compartido con su sucesor.
La turbulencia social no cesa en el país. El anuncio que hizo el presidente Peña Nieto el jueves pasado no convenció a nadie. La inconformidad persiste. Para este mismo lunes se esperan protestas con las que el mexiquense arrancará su tercer año de administración.
La falta de credibilidad y de confianza en la palabra presidencial es grave. A lo de Tlatlaya, Ayotzinapa y la “casa blanca”, se suman ahora la caída en los precios del petróleo y la depreciación del peso frente al dólar. Ni por dónde se ve que la situación mejore.
Dos casos en especial han minado la fuerza presidencial: la desaparición de los 43 normalistas de Guerrero y el escándalo por la casa de su esposa. De lo primero, ciertamente él no los mató, pero su gobierno es corresponsable de lo que les pasó. De lo segundo, no tiene forma de cómo evadir la responsabilidad directa.
El jueves el presidente dejó ir la gran oportunidad de bajar la presión, de calmar un poco la inconformidad social, de tratar de rescatar y recuperar algo de la credibilidad y de la confianza perdida y de iniciar una nueva etapa en la vida del país. Su mensaje “Por un México en paz con justicia y desarrollo” sonó a más de lo mismo. Se esperaba otra cosa.
Hubiera sido inédito y se hacía necesario que hubiera dado un golpe de timón. Que hubiera aceptado de cara a la nación que no había hecho bien dejar que fuera su esposa la que tratara de explicar lo de la casa, que ofreciera una disculpa pública y una explicación él, que se comprometiera a no permitir más la corrupción a partir de ya y que anunciara, por ejemplo, que este lunes enviaría una iniciativa de ley para obligar a todos los funcionarios públicos, a todos sin excepción, de los tres niveles, federales y estatales, así como a todos los legisladores federales y locales, a todos los integrantes de los ayuntamientos del país, a jueces y magistrados, a funcionarios de las procuradurías de justicia federal y de los estados, a todos, a que hicieran pública su declaración patrimonial; y que pidiera que una exigencia para ser candidato a algún puesto de elección popular fuera que todos los aspirantes dieran a conocer su declaración de bienes.
Peña inicia el tercer año de su mandato igual que como terminó el segundo: en punto muerto. Ya no existe aquel presidente fuerte que llegamos a creer, y menos sus súper colaboradores: ni Osorio Chong, ni Videgaray, ni Aurelio Nuño, los más cercanos, a los que incluso se les veía como sus sucesores a futuro.
La caída en los precios del petróleo (nuevamente se hizo otra estimación a la baja en el crecimiento económico del país para 2015) y el disparo del dólar no auguran nada bueno. De paso, el prestigio internacional de este gobierno está por los suelos.
En Veracruz han concluido los Juegos Centroamericanos y del Caribe. El 8 de septiembre, sobre tanta polémica, crítica y duda que había sobre su realización,  escribí y publiqué: “Pienso que al final de cuentas se le ha dado a la fase previa mayor atención de la que merece en detrimento de los asuntos, problemas, carencias y reclamos de la sociedad de urgente solución, pues la insistente crítica de algunos sectores hasta pareciera estar siendo alentada desde adentro para desviar el interés de los problemas de inseguridad, de la falta de recursos económicos, de la inconformidad por la nueva Ley del Instituto de Pensiones del Estado, etcétera”.
Insistí: “Creo que mejor hay que esperar. Si las cosas salen bien, habrá que reconocerlo; en caso contrario, no sólo yo sino creo que toda la prensa no sólo local-estatal sino nacional e internacional será demoledora con los responsables, así que para qué tratar de adivinar o estar especulando sobre algo que se tiene que dar necesaria y obligadamente. Creo que la atención debiera estar centrada en los problemas que enfrentan los veracruzanos, los que viven a diario y los que seguirán ahí cuando terminen los Juegos”.
Ya terminaron. En forma general, las cosas salieron bien y se tiene que reconocer. La próxima semana se celebrará en el puerto la XXIV Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, pero Veracruz es sólo la sede. La responsabilidad de la organización, la celebración y los resultados recae sobre el gobierno federal a través de la Cancillería. Una vez que pase, volveremos a nuestra realidad, de lleno.
Apenas habían comenzado los Juegos, cuando el domingo 16 de noviembre, el vocero del Arzobispado de Xalapa, presbítero José Manuel Suazo Reyes, publicó: “La celebración de estos Juegos Centroamericanos y del Caribe no nos debe hacer olvidar los compromisos por la verdad y la justicia. Si todos ponemos nuestro mejor empeño, también podremos salir victoriosos de las sombras del mal que acechan a la población y están sembrando dolor, luto y miedo. También se podrá superar la corrupción que ha desprestigiado a las instituciones”.
“Tenemos un pueblo que ha sido lastimado, siguen haciendo falta oportunidades de desarrollo, hay muchos pendientes para lograr una educación de calidad, no hay espacios de salud suficientes, tenemos mucha pobreza y miseria, la injusticia ha cometido muchos atropellos, la violencia no se ha controlado; esta fiesta deportiva no debe hacernos olvidar nuestra realidad”.
Estoy seguro que a los veracruzanos nos gustaría escuchar de nuestra máxima autoridad, el gobernador, qué y cómo va a hacer para que Veracruz transite con éxito en medio de esta turbulencia  social que envuelve al país, qué y cuántos cambios o enroques hará en su gobierno y por qué llegarán quiénes llegarán, que acabe con la especulación, que distrae y crea incertidumbre en algunos sectores de la sociedad, precisando si habrá o no iniciativa para una gubernatura de dos años, si se aumentarán los impuestos, cuánta obra pública se hará, qué debemos esperar para el último tercio de su administración, cuánto y cuándo se pagará a los acreedores y prestadores de servicios a los que se les adeuda, en cuánto se reducirá la deuda pública, en cuánto tiempo se adecuará la legislación local con las disposiciones legales cuya iniciativa enviará este lunes el presidente al Congreso para desaparecer las policías municipales y las demás que esbozó el jueves; todo eso más otros asuntos en los que quisiera remarcar.
Javier Duarte inicia este lunes su penúltimo año de gobierno, en la práctica política del siglo pasado prácticamente el último, porque en el sexto ya sólo es para entrega de los pendientes y de la administración, cuando ya hay candidato para el relevo y luego gobernador electo y toda la atención se pone ya en el que viene.
Por eso, creo, es necesario, oportuno, un mensaje definitorio, fuerte, que marque rumbo para el último tramo, la guía que los veracruzanos esperan de su líder, la voz que dé ánimo, optimismo, certeza, confianza, los elementos necesarios para saber que todavía se puede creer en algo y esperar algo.







jueves, 27 de noviembre de 2014

La necesaria diversidad de posturas y opiniones

Prosa aprisa
La necesaria diversidad de posturas y opiniones

Arturo Reyes Isidoro

Con el fin de esta semana concluyen dos años constitucionales del gobierno de Enrique Peña Nieto y cuatro del de Javier Duarte de Ochoa. Como el veracruzano la vivió en sus tres primeros años,  el mexiquense en los dos primeros, en especial en este último, vive una crisis histórica que ha puesto a prueba la fortaleza de las instituciones y que irremediablemente cambiará al país, esperemos que para bien.
Ayer mismo y hoy el comentario en general será sobre el mensaje presidencial de ayer “Por un México en paz con justicia, unidad y desarrollo” mediante el cual anunció diez medidas para mejorar la seguridad, la justicia y el estado de Derecho en el país, en realidad para él tratar de salir de la crisis para la que no estaba preparado y que por el momento ha paralizado la marcha del país.
Las reacciones han sido diversas, pero predominan más las del cuestionamiento, las de la duda y el escepticismo, lo que se entiende porque todos nos cansamos de confiar en que ahora sí vendría el cambio verdadero, y lo mismo que los panistas a partir del 2000, de nuevo los priistas a partir de 2012 nos defraudaron hasta el grado no sólo de haber perdido nuestra credibilidad y confianza, sino de haber incendiado la pradera que si no se apaga con hechos congruentes entre lo que se anuncia y lo que se hace nos llevará a un punto sin retorno.
Para bien del país, habrá que darle el beneficio de la duda, una oportunidad a Peña Nieto, aunque seguiremos en la desconfianza hasta que no veamos que el cambio es real. Pero no será fácil volver a la normalidad.
Decía, este viernes seguramente los comentarios sobre el tema serán muchos, pero dentro de lo importante que anunció ayer el presidente, me interesa destacar un punto que me parece fundamental, que habla bien de él, que tiene que reconocérsele y que debe servir de ejemplo a algunas autoridades locales que se enfurecen por lo que escribimos, porque comentamos los excesos que cometen, que no los inventamos, que incluso vigilan nuestros movimientos, pienso que para intimidarnos, y que si no fuera por la presión social tal vez ya hubieran ordenado y ejercido alguna represalia, que en mi caso no sería la primera que sufriría.
Luego del acto oficial ayer en la ciudad de México, más tarde, en el marco de la 56 Semana de la Radio y Televisión, Peña Nieto dijo algo interesante: reconoció que una sociedad democrática como la construida en México no se entiende sin la diversidad de posturas y opiniones, y que la libertad de expresión, la pluralidad de ideas y la apertura al debate son derechos que hoy ejercen plenamente los mexicanos y sus medios de comunicación.
A Peña lo hemos cuestionado severamente, pero tenemos que reconocerle, por ejemplo, que no sólo aguantó vara, que no intentó parar la información (acaso también porque se cuidó que no se enterara de que se le investigaba), que no tomó represalias contra Carmen Aristegui y su equipo, que no ha tratado de denostarla con periodistas a sueldo, que no intentó hackear su portal informativo ni sacar del aire su programa, y que no ha intentado quitar, con cualquier pretexto, la concesión a la empresa que difunde su informativo, luego de que ella le dio el tiro de gracia con la revelación de que tenía una “casa blanca” que lo comprometía por un conflicto de interés, de tráfico de influencias, e incluso de un posible acto constitutivo de corrupción.
Apenas unas horas después de que Carmen subió a su portal aquel ya histórico video en el que ponía en evidencia al presidente, no pude dejar de recordar la investigación del caso Watergate por parte de Carl Berstein y Bob Woodward con todo el apoyo de su periódico The Washington Post, y de la actitud totalmente respetuosa de la libertad de expresión del entonces presidente Richard Nixon.
Nunca me cansaré de recomendar a los jóvenes periodistas o a quienes deseen serlo, en serio, de verdad, que lean y tengan como libro de cabecera Todos los hombres del presidente, el mejor curso de periodismo de investigación que conozco, en donde narran todo el trabajo que hicieron profesionalmente, que en cualquier país tercermundista o subdesarrollado les hubiera costado la vida antes de que siguieran adelante, pero que sin embargo pudieron culminar y motivó la caída de Nixon, porque éste entendió muy bien que aquéllos no hacían más que su trabajo. De aquel histórico hecho, el país norteamericano salió más fortalecido y su sociedad plena de confianza en su gobierno y en la estricta aplicación de la justicia.
Nada se le puede reprochar a Peña cuando afirma que los mexicanos y sus medios de comunicación ejercen su derecho a la libertad de expresión en medio de una pluralidad de ideas y del debate tan necesario en una sociedad que por décadas vivió oprimida por la represión oficial, que castigó con  cárcel, cuando no con la muerte, voces disidentes como las de Heberto Castillo, Demetrio Vallejo, José Revueltas, David Alfaro Siqueiros.
México y Veracruz no se entienden ni se pueden dejar de entender sin la diversidad de posturas y opiniones, como bien lo dijo Peña y como ha sido el primero en poner el ejemplo en reconocerlo y respetarlo. El balón está en nuestra cancha. De nosotros, sólo de nosotros depende si ejercemos o no, plenamente, nuestra libertad de expresión, de opinión.
Dentro de todo el contexto de situaciones que se están dando, al menos en este derecho fundamental como es el de la  libertad de expresión, el presidente, con su actitud, nos alienta y nos da confianza en seguir adelante con nuestro trabajo de comentario, de análisis, de crítica, de denuncia, que no tiene otro propósito más que el de lograr un país más justo, donde prive la legalidad y se combata en serio la impunidad, la corrupción, el abuso del poder, la deshonestidad.
Pero también en donde se aplique la ley y se acabe con situaciones como la del Congreso del Estado, donde, por ejemplo, el ambicioso líder del sindicato de trabajadores, José de Jesús Rodríguez, no se llena, pues teniendo un sueldo mensual de más de 155 mil pesos mensuales y habiendo logrado un 4 por ciento de aumento directo al salario de sus agremiados y un porcentaje similar de incremento en prestaciones, quiere más y amenaza con movilizar a sus huestes y paralizar las actividades de la Legislatura, en lugar de que rinda cuentas y explique por qué tiene un sueldo superior a la dieta que reciben los diputados y por qué sus protegidos perciben sueldos de entre 12 mil y 90 mil pesos mensuales. Esto tampoco lo podemos seguir tolerando y debemos denunciarlo, combatirlo y exigir que se investigue y se acabe con el latrocinio.
A propósito de la Legislatura pero en otro tema, para los maestros, de lo mejor que dijo ayer el secretario de Educación Adolfo Mota Hernández durante su comparecencia fue el anuncio de que los más de 140 mil profesores veracruzanos recibirán en tiempo y forma sus aguinaldos y prestaciones para que puedan disfrutar de lo lindo su periodo de vacaciones. Por mero y lo sacan en hombros.



miércoles, 26 de noviembre de 2014

Marlon, al PRI estatal

Prosa aprisa
Marlon, al PRI estatal

Arturo Reyes Isidoro

Siempre sí.

El martes 11 de noviembre, durante una cena con un grupo de columnistas y propietarios y directores de medios, el gobernador Javier Duarte de Ochoa, durante un repaso-comentario sobre los prospectos de su partido a candidatos a diputados federales, cuando mencionó a Marcelo Montiel Montiel para Coatzacoalcos le comenté que él no quiere.
Su respuesta fue a botepronto: “Me vale m… No es que quiera o no quiera. Es que nos tiene que ganar el distrito,  él nos garantiza el triunfo y tendrá que ir aunque si no quiere ser diputado, una vez que rinda protesta que pida licencia de inmediato y deje a su suplente”.
Los días próximos, ya muy cercanos, nos dirán si la “base” se impone y el actual delegado federal de la Sedesol,  exalcalde de Coatzacoalcos en dos periodos y exdiputado local termina haciendo talacha partidista de nuevo en su distrito como abanderado del tricolor. Qué cosas. Si  fuera como sugirió Duarte, entonces todos se pelearán la suplencia.
Marcelo estuvo en un tris de que lo postularan candidato por tercera vez a presidente municipal el año pasado, pero se resistió y se salvó a ir a quemar suela en campaña proponiendo a Joaquín Caballero Rosiñol, su pupilo, ofreciendo que movería a todos sus activos en el municipio para que ganara, lo que logró y cumplió.
El gobernador y jefe natural del priismo en Veracruz (el jefe formal es Elízabeth Morales García), tiene una razón para pedirle, exigirle a Marcelo que se “sacrifique” de nuevo y que defienda “la causa”: el presidente Enrique Peña Nieto necesita una diputación federal fuerte, mayoritaria en el Congreso, y quiere que Veracruz sea el estado que más aliados legislativos le ofrezca, según comentó.
El mayor argumento de Marcelo es su estado de salud, que en meses pasados se vio bastante afectado. Pero el priismo lo necesita y parece que no podrá eludir el llamado, así tenga que traer atrás una ambulancia, un médico, una enfermera, un tanque de oxígeno y un botiquín con los medicamentos que toma.
Esa misma noche, también otro columnista le preguntó acerca de si Elízabeth seguiría al frente del PRI estatal, y Duarte respondió afirmativamente. Se expresó bien de ella y dijo que estaba haciendo un buen trabajo. Elízabeth, al inicio de año había dicho que sí quería ser candidata a diputada federal por Xalapa, pero luego se retractó y buscó por todos los medios no serlo.
Pero algo ha pasado que de pronto la exalcaldesa y exdiputada federal por la capital del estado ha alzado ya la mano y ha dicho que sí, que siempre sí, y va. La relevará el actual subsecretario de Gobierno, Marlon Ramírez Marín, a menos que surjan los imponderables y salte otro nombre. Por lo pronto, está enfilado ya, lo que va a purgar a sus enemigos políticos que en cantidades industriales tiene en especial en el puerto de Veracruz.
¿Por qué el repentino cambio de Elí? La noche de la cena el gobernador dijo que había problemas para la integración de la cuota de mujeres candidatas con posibilidades reales de ganar, aunque para Xalapa el nombre que se mencionó entonces fue el de Corintia Cruz Oregón y no vimos que se pusiera interés cuando se mencionó el de Erika Ayala Ríos.
Cabría pensar que la última encuesta que se realizó arrojó un resultado bastante desfavorable del electorado para Corintia, lo que además no necesita de encuestas para ser confirmado, y en cambio la presidenta del CDE resultó bastante bien posicionada o la mujer mejor posicionada, y antes de que le dijeran lo mismo, de que vale m… que no quieras, se adelantó y de paso ayudará a llenar la cuota de género, con relativas o muchas posibilidades de triunfo. Elí ya prepara su foto para colocarla en la sala de expresidentes (semanas atrás, el alcalde Américo Zúñiga Martínez me dijo que como priista la ayudaría con todo si resultaba postulada).
Ese mismo argumento, el de que se necesitan mujeres con posibilidades o seguridades de triunfo fue lo que descartó al actual diputado local Juan Manuel Velázquez Yunes por el distrito de Coatepec, y despejó el camino a la todavía secretaria de Protección Civil, Noemí Zoila Guzmán Lagunes. Sólo por alguna circunstancia que ella estuviera impedida podría entrar el de Perote, pero la decisión ya está tomada. En todo caso, la bolita quedará entre los dos.
No obstante la definición que casi en su totalidad ya se tiene de la lista que irá de aquí para allá, sin embargo, en el centro del país piensan que con las nuevas medidas que se aplicarán, pueden ser varios los que se queden en la mera aspiración o intención.
No se sabe si lo dijo en serio, pero lea lo que anunció ayer el dirigente nacional del PRI, César Camacho Quiroz: que su partido aplicará exámenes toxicológicos y pruebas de polígrafo a sus aspirantes, además de que pedirán a las autoridades investigar su patrimonio y finanzas, para lo cual tienen que firmar una carta compromiso autorizando las investigaciones. Si es cierto, ya estuvo que la mayoría no pasará.
Puede que algunos o la mayoría o todos se salven de ser pachecos, pero está cabrón que pasen con éxito la prueba del detector de mentiras. Díganme un caso, un solo caso de un político del PRI que no diga mentiras y diga la puritita verdad. O Camacho quiere que su partido se quede sin candidatos, o es que con ese pretexto van a eliminar a muchos y el presidente Peña Nieto va a imponer a los suyos. Sólo que por eso sea este filtro.
De los que suenan y es casi seguro que propongan en Veracruz, ¿cuántos podrán justificar su fortuna, sus residencias, sus mansiones, sus “casitas blancas”, sus ranchos, sus fincas, sus avionetas o helicópteros, sus yates, sus lujosos automóviles y camionetas, sus constructoras, sus empresas, sus abultadas cuentas bancarias?, ¿cuántos?
¿O es que Camacho Quiroz ha llegado a tanto porque sabe que la PGR, el SAT, el CISEN e inteligencia de Marina ya los investigó a todos y sabe las joyitas que son? En el caso de Veracruz, de más de uno el CISEN ya presentó a la Secretaría de Gobernación largas, muy largas tarjetas informativas que hacen pensar que serán vetados y será lo que mejor les pase antes que ser procesados.
Pero esperemos, que, como dicen en el béisbol, ya estamos en la parte baja de la novena entrada y con dos outs.
Y para esto, el dólar alcanzó ayer los 14 pesos. ¡Aguas! A ver con qué nos sale hoy el presidente Peña Nieto con el anuncio bomba que va a hacer, según se ha dicho. Si sale con un parto de los montes podría acabarse de hundir. Estemos atentos. Anticipadamente ya lo han comenzado a cuestionar, que diga qué va a hacer, pero también el cómo, que de anuncios que no se cumplen ya estamos hasta la coronilla.


  


lunes, 24 de noviembre de 2014

Arzobispo; actitud obsequiosa

Prosa aprisa
Arzobispo; actitud obsequiosa

Arturo Reyes Isidoro

En Acapulco, en lo alto del cerro El Guitarrón, existe la Capilla Ecuménica La Paz, mejor conocida como Capilla de la Paz. Si bien junto a ella está una cruz de 42 metros que la hace visible desde cualquier lugar de la bahía, fue construida por la familia Trouyet con la intención de que personas de diferentes creencias puedan encontrar un lugar espacioso, de armonía y espiritualidad para orar, independientemente de sus creencias. Tiene una inscripción que dice: “La capilla de la paz es interdenominacional, por lo cual está abierta a toda raza humana, sin importar su religión o credo”.
Me ha gustado estar ahí. Invita a la oración, a la meditación, a la reflexión, a la introspección. El propósito con el que fue construido me gusta. La religión humana es una sola. Dios no distingue, no toma partido, es neutral y está por encima de todos. Esta reflexión, en mi corto entendimiento.
Como pocas veces en lo que va de la actual vocería del Arzobispado de Xalapa, el mensaje dominical de antier hizo un severo cuestionamiento a las comparecencias de los secretarios de despacho ante la diputación local con motivo del Cuarto Informe de Gobierno, algo que con excepción del grupo legislativo del PAN ningún otro partido de los llamados de oposición ha hecho.
Firmado por el presbítero José Manuel Suazo Reyes, director de la Oficina de Comunicación Social, el documento oficial de la Iglesia Católica adoptó una actitud crítica con el Gobierno del Estado, de la que había estado bastante ausente desde que dejó la vocería el presbítero José Juan Sánchez Jácome, señalando que la realidad no se ve reflejada en las comparecencias, por lo que demandó que los secretarios se acerquen más a ella y no estén tan alejados de lo que la mayoría de la población percibe a diario.
En la parte más severa del cuestionamiento, se dijo que “no hay que maquillar la realidad ni apantallar con cifras exageradas; recuento objetivo de los logros, es bueno decir lo que se ha alcanzado, no hay que apropiarse o presentar como suyo lo que pertenece a otros niveles de gobierno, eso es plagio político; es muy sano reconocer los propios límites y los pendientes”.
“Un aspecto que los comparecientes deben tener también presente son las expresiones del hartazgo social que las manifestaciones y protestas están evidenciando; existe un sentimiento de indignación que la sociedad ya no soporta y que no se puede ocultar. Esta realidad no debería estar ausente en las comparecencias, forma parte de la realidad”.
En pocas palabras, expresó que no son creíbles las cifras que se han dado y que lo que se ha dicho nadie se lo cree, e incluso que es insultante.
No tengo idea de cómo se manejan adentro de la estructura religiosa católica, pero el tono bien podría interpretarse como una forma de tomar distancia del poder político y de lavar la cara de la Iglesia luego de que dos días antes el arzobispo Hipólito Reyes Larios había acudido al Congreso del Estado para avalar lo que dijo en su comparecencia el secretario de Gobierno Erick Lagos Hernández, eso que dice Suazo Reyes  que no es creíble y que es insultante.
Resulta sorprendente el comportamiento que tuvo ese día el prelado, pues según las notas informativas, cual diputado más o uno de los achichincles que traen todos los secretarios, llegó flanqueando, escoltando a Lagos a su comparecencia, y al término del acto poco le faltó para que se pusiera una playera roja, una cachucha del PRI, tomara su matraca y le empezara a echar porras al isleño, pues contrario a lo que dijo el domingo el vocero Suazo Reyes, el arzobispo afirmó que su “amigo” ha hecho un buen trabajo y que si pudo llegar a ser secretario de Gobierno, ”haría un muy buen papel como diputado federal, lo hará de manera excelente”, lo que los reporteros tomaron como un virtual destape de Erick como candidato a diputado federal priista por Acayucan.
Con toda elegancia y comedimiento, el mitrado pudo haber evadido declarar sobre cualquier tema político partidista, sobre todo político partidista priista, diciendo que él habla sólo sobre su labor pastoral y sobre los problemas que afectan a sus ovejas, a sus feligreses, sin distingos partidarios, pero le afloró el priista que lleva adentro. Tiene razón el diputado local panista Julen Rementería en el reproche que le hizo de que con su actitud ofende a los católicos que no creen en el PRI “y porque rebasa todos los límites”, pues él debiera ser neutral, una Capilla de la Paz como representante de la Iglesia, sin tomar partido y menos político.
Pero da tristeza que el líder espiritual más importante de Veracruz, con su actitud y sus declaraciones haya avalado, además, el derroche y dispendio que hizo el secretario de Gobierno para autoproclamarse a costa del erario público, cuando cientos, miles, millones de devotos viven en la miseria y necesitan de esos recursos que se malgastan. Pero el arzobispo no vio nada de eso, no lo censuró.  
Me resisto a creer que Reyes Larios tuvo esa actitud obsequiosa con el funcionario porque declaró que lo ha apoyado, olvidando, en todo caso, que el dinero no es suyo, de su bolsa, sino de sus feligreses que lo pagan en forma de impuestos.
Pactó Bermúdez reuniones incluso con panistas
Adelantó ayer Ciro Gómez Leyva, que esta semana el presidente Peña Nieto anunciará una serie de medidas, que no se le ve otro objetivo que hacer frente a la crisis que vive su gobierno. Su exclusiva se confirmó oficialmente. El periodista dijo que el Sistema Nacional Anticorrupción lo encabezará el PAN.
Ayer, en Xalapa, tras una larga comparecencia, el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, pactó con los diputados locales, algunos de origen panista, reuniones periódicas para abordar juntos, en acuerdo y entendimiento, temas relacionados con la seguridad de sus zonas. El diálogo es necesario, positivo, más cuando es con el opositor, lo que lleva al equilibrio. Su área es tal vez la más difícil y cuestionada. Salió del paso, pero ojalá, como lo pronunció, no nos falle.
Jardineras verticales
Me escribe un lector, que se ve que tiene en buena estima al alcalde Américo Zúñiga. No lo baja de hombre culto, “que se ilustra, que lee, que ha viajado por el mundo”, todo ello para preguntarle por qué no se decide a rescatar las fuentes de oxigeno que constituyen los jardines verticales, que por falta de mantenimiento están muriendo  colgados en los muros de algunos edificios de la ciudad.
Una ciudad, me dice, con mejor calidad del aíre y la salud de miles de xalapeños bien vale la pena el esfuerzo, más allá de si los puso su antecesora Elizabeth Morales y de si existe o no una buena relación con ella.
Argumenta: Las jardineras verticales son una propuesta vanguardista que está teniendo gran éxito en varios países europeos, pero principalmente en España, porque no se trata sólo de poner plantas en las paredes y pilares de edificios; más allá del valor estético que tienen, un metro cuadrado de ellas genera el oxígeno que un ser humano requiere para vivir un año; además de que estos ecosistemas son una solución a la contaminación atmosférica porque reducen los gases nocivos.
Agrega: Por ejemplo, un jardín vertical sobre un edificio con una fachada de 60 metros cuadrados en la que se haya implantado este sistema tiene capacidad para filtrar en un año 40 toneladas de gases nocivos. Afirma que no son un estorbo, algo inútil a lo que no vale la pena invertirle.
Sostiene que esto lo dicen expertos a nivel mundial, y que a nivel local lo han repetido especialistas como el paisajista Ignacio Solano, el maestro en Ciencias Roberto Ruiz, y la investigadora Mónica Palacios,  quienes han impartido sobre el particular cursos y seminarios en el Instituto de Ecología de Xalapa (INECOL).
Me pareció interesante el tema y ahí queda para la consideración.









 







domingo, 23 de noviembre de 2014

Tiembla y no se hincan

Prosa aprisa
Tiembla y no se hincan

Arturo Reyes Isidoro

La presión social no cede. El próximo miércoles se cumplen dos meses de la desaparición de los 43 normalistas de Guerrero. Aparte de las manifestaciones que seguramente se darán en el país, que podrían superar las del pasado 20 de noviembre, ayer los compañeros de los desaparecidos emplazaron al presidente Enrique Peña Nieto a que renuncie en seis días, es decir, el próximo sábado, porque si no, las movilizaciones en su contra crecerán en todo el país, advirtieron.
En el extranjero, tampoco le va nada bien a la imagen del país y con ello a la del presidente. El presidente de Uruguay, José Mujica, “Pepe”, hoy por hoy el ejemplo mundial de la austeridad en persona, dijo que “a la distancia”, es decir, desde como ellos nos ven, México parece un estado fallido.
En entrevista con Foreign Affairs Latinoamérica, señaló: “A uno le da la sensación, visto a la distancia, que se trata de una especie de Estado fallido, que los poderes públicos están perdidos totalmente, están carcomidos. Es muy doloroso lo de México”.
Dijo que la desaparición de los estudiantes se debe a la corrupción, instalada como una “tácita costumbre social” y que “México”, esto es, el gobierno, está obligado a aclarar el caso “caiga quien caiga, le duela a quien le duela y tenga la consecuencia que tenga”.
El rumbo que toman las cosas debe preocupar ya. No se trata de crear un estado de alarma, pero cada vez más los indicadores sugieren que estamos próximos a un estallido social de gran dimensión de consecuencias incalculables, por lo que todos, desde el ámbito que nos corresponda, debemos contribuir a que no se llegue al extremo, en especial los gobernantes, quienes para ello debieran demostrar con hechos que están dispuestos a cambiar y que ya lo empezaron a hacer.
El presidente, como nunca, necesita que lo ayuden, en lo inmediato a calmar la situación, a mediano plazo a reconstruir la credibilidad y la confianza ciudadanas perdidas, y a largo plazo a reencauzar el rumbo del país. Necesita que sus propios colaboradores y los demás gobernantes del país, estatales y municipales, desde sus ámbitos desactiven la inconformidad conduciéndose en forja ejemplar, que los ciudadanos vean que por fin actúan con apego a la ley, con honestidad, con transparencia, sin impunidad, sin corrupción, sin abusar del poder ni del erario público.
Pero tiembla y no se hincan.
La semana pasada se caracterizó por la más grande manifestación de protesta ciudadana en todo el país en lo que va de este siglo, exigiendo que aparezcan vivos los 43 normalistas desaparecidos desde hace dos meses, pero también mostrando el hartazgo por la impunidad, la corrupción, el abuso del poder y todos los vicios que han caracterizado a los gobiernos federal, estatales y municipales.
A la inseguridad propiciada por los mismos cuerpos policiacos, como quedó plenamente demostrado en Guerrero, se sumó, de nuevo, otro acto con todos los visos de corrupción como lo fue el caso de la ya famosa “casa blanca” que habría construido una empresa ligada a contratos del Gobierno del Estado de México cuando el hoy presidente Enrique Peña Nieto era gobernador y que estaba en vías de ser propiedad del matrimonio presidencial pero que ya ostentaba como suya.
Aparte de que el origen de dicha propiedad y mansión no queda claro desde la explicación oficial pero que Carmen Aristegui y un equipo de reporteros documentó plenamente, que hace pensar en un gran caso de corrupción, el escándalo también fue por el costo del bien inmueble, 86 millones de pesos, 7 millones de dólares, con un lujo ofensivo para los millones de pobres y miserables que pueblan el territorio nacional.
La toma de calles por parte de millones de mexicanos debiera ser un aviso y una advertencia del cansancio popular por ver cómo desde el gobierno mismo se sigue abusando del poder y que estamos en la antesala de un estallido popular de grandes dimensiones si las propias autoridades no se someten al orden, actúan con apego a la ley y dejan de seguir gobernando dentro de la corrupción.
Por eso extraña el despliegue que hizo el secretario de Gobierno, Erick Lagos Hernández, con motivo de su comparecencia el viernes pasado ante la diputación local para glosar el Cuarto Informe de Gobierno, que constituye también otro abuso de poder y de los recursos públicos que todos pagamos, que en nada ayuda al presidente, a calmar la situación, y que compromete la imagen del Gobierno del Estado.
Los medios informativos documentaron por escrito y con imágenes el derroche y dispendio que hizo para autoproclamarse, cuando se trataba de una simple rendición de cuentas a lo que lo obliga la ley
Cual si se tratara de una comparecencia imperial, llenó el área interna y externa de pendones autoproclamándose, movilizó camiones de pasajeros, pagó taquizas, contrató un grupo musical para que amenizara, instaló baños públicos portátiles frente al Congreso, movilizó a cientos de acarreados a los que se les paga por acudir, pagó servicio de coffee break (agua, galletas, café, refrescos), algo similar a lo que hizo el año pasado y que adentro mismo del gobierno se comentó entonces que su enorme despliegue había costado 15 millones de pesos al erario público, es decir, a nuestros bolsillos porque se trata de dinero que pagamos con nuestros impuestos.
La reportera Ángeles González Ceballos, del portal alcalorpolitico.com escribió que mientras todo eso se veía afuera y en el patio del Congreso, lleno de acarreados aburridos que hacían todo menos escuchar lo que decía, el secretario negaba que hubiera un presupuesto en bolsas y sobres secretos para promocionar su imagen en busca de la diputación federal. Incluso al término de su comparecencia, entrevistado por los reporteros, negó que hubiera acarreados.
Cabe preguntar: ¿cuánto costó todo?, ¿de dónde salió el dinero para pagar este derroche?,  ¿quién lo pago?, ¿lo costeó el secretario de su bolsa?, ¿alguien se lo patrocinó y quién fue y a cambio de qué?, ¿Por qué la Contraloría General del Estado no ha iniciado ninguna investigación?
El propio presidente Enrique Peña Nieto, obligado por las circunstancias, ya no pudiendo ignorar el reclamo de millones de mexicanos, había aceptado ese mismo viernes por la mañana que la sociedad ya está harta. Cómo no lo va a estar viendo escenas como la del viernes en el Congreso local.
En momentos en que el presidente priista está ya muy madreado y lo que necesita son actos de solidaridad que lo ayuden y fortalezcan, actos que traten de acercarlo de nuevo con los mexicanos que votaron por él pero que han dejado de creerle por todo lo sucedido, en Xalapa, el segundo funcionario más importante del gobierno del estado le echa más leña al fuego y contribuye más al repudio general, y de paso compromete a su jefe el gobernador pues todos pensarían que él avala este dispendio y derroche de recursos públicos. No se extrañe que a la próxima marcha de protesta se sumen más, cientos, miles más de veracruzanos.
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Mañana le tocará comparecer al secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita; su área siempre es de interés y será interesante escuchar qué dice. Se espera, como mínimo, que su comparecencia se dé en medio de la austeridad, que con ello mostrará respeto a los veracruzanos y ayudará a la imagen del Gobierno del Estado… Mañana, el actor colombiano Robinson Díaz, acompañado de Alberto Barrero, presentará en Xalapa su show “El Cabo”, a las 19:00 horas en la sala “Emilio Carballido” del Teatro del Estado. La presidenta del DIF municipal, Mariana Yorio de Zúñiga, informó que lo que se recaude se destinará al trasplante de médula ósea de la joven Marianel Guadalupe Lazcano Luna, quien lleva 70 quimioterapias y para poder erradicarle la leucemia que padece necesita esa operación. Seguramente los xalapeños apoyarán la noble causa asistiendo a la función.


jueves, 20 de noviembre de 2014

Gabinete, para la situación de emergencia

Prosa aprisa
Gabinete, para la situación de emergencia

Arturo Reyes Isidoro

Apenas son las seis de la tarde, pero la noche ha caído ya en Xalapa. El chipi chipi está a toda su intensidad, casi se convierte en llovizna, moja y el agua que cae en diagonal azota los rostros. La tarde-noche es, además, fría. El invierno también se ha adelantado. Son de esos días en que uno preferiría estar cobijado en su casa, sin salir.
No obstante, me ha tocado ver el desfile de miles de manifestantes que piden que aparezcan vivos los 43 normalistas de Ayotzinapa; me he acercado a ver su concentración en el centro histórico de la capital del estado. Ya no se trata de un fermento de inconformidad social, ya es la inconformidad social en toda su expresión.
La protesta ha tenido lugar prácticamente en todo el país y en las principales ciudades del mundo. En Xalapa, en los manifestantes no veo, contrario a lo que dice el discurso presidencial, a nadie que quiera desestabilizar al país, atentar contra las instituciones, incluso derrocar al gobierno. Expresan su hartazgo, su cansancio por el estado de cosas; reclaman justicia, que se acabe la impunidad, la inseguridad.
Conforme pasan los cientos y cientos de manifestantes, a quienes no les importa la inclemencia del tiempo, pienso en la seriedad del asunto: estos no son acarreados ni han acudido porque les van a dar dos pambazos, una naranja, un boing y dos plátanos, o una gorra, o una playera, o un paraguas, o un llavero. Han acudido por voluntad propia. Es una sociedad concientizada y, por lo mismo, digna de ser tomada muy en cuenta; peligrosa por el estallido social que representa en potencia.
La que originalmente fue una protesta sólo de estudiantes ha permeado ya en el resto de la población y se ha extendido y crecido: aquí hay también maestros, académicos, trabajadores, amas de casa, integrantes de organizaciones civiles, y el pronóstico de hasta dónde va a llegar el tamaño de esta masa humana inconforme no se puede predecir pues crece como una bola de nieve.
Desde el 68, cuando el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz masacró a cientos de estudiantes, no había visto tanta conjunción ciudadana, incluso solidaridad entre personas de diversos niveles sociales: todos, clase menesterosa, clase media, clase media alta, e incluso clase alta, se sienten lastimados. Lo preocupante es que ya no creen, o están a punto de dejar de creer, en las autoridades, en las instituciones. No les falta razón.
México ya no es el mismo y no lo volverá a ser. Grave si no lo entienden los gobernantes, peor si no se apresuran a cambiar para bien. A estas alturas, cuando uno ve que con el paso de los días la inconformidad no pasa ni se apaga sino que crece, entonces cabe empezar a tomar en serio las opiniones de una inminente o próxima revolución.
En el año 2000, cuando el PAN le arrebató la Presidencia al PRI, se dijo que era resultado del cansancio de la población, de la sociedad, de tantos años de abuso del poder, de corrupción, de impunidad, de antidemocracia, de autoritarismo. Se pensó que con el cambio vendría la solución al reclamo popular. Triste decepción. Los panistas en nada se diferenciaron de los priistas y en muchos casos resultaron peores. El hartazgo se mantiene latente y ha tomado las calles de nuevo.
En la derrota, ya sin  el poder presidencial, la clase política y gobernante priista dijo que ya había aprendido la lección y que no volvería a cometer los mismos errores. Puro jarabe de pico. La “casa blanca” presidencial, su origen poco claro y bajo sospecha de corrupción, demostró todo lo contrario. Por eso los mexicanos ya no creen en promesas y menos en el discurso oficial. Tienen desconfianza. Por eso han tomado la calle.
En Veracruz, hoy se cumple una semana del inicio de los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe. Pese a todo, la justa se desarrolla con normalidad, hasta donde puede haber normalidad en las circunstancias en que vive el país. En medio de la neblina o de la nube que constituye y que está ayudando a encubrir los problemas sociales, pasó el cuarto informe de gobierno y se encima ya la XXIV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que arrancará dentro de 17 días.
Casi dentro de un mes, porque el gobernador Javier Duarte de Ochoa los está impulsando y en algunos casos está cumpliendo compromisos y pagando costos de amistades, buena parte de su gabinete se irá para buscar ser candidatos a diputados federales. Se van los secretarios de Gobierno, de Protección Civil, de Educación, de Desarrollo Social, posiblemente el de Trabajo, el coordinador de Comunicación Social y el Tesorero del estado.
La coyuntura se le presenta al gobernador para hacer frente a la situación de emergencia que se vive, armando el equipo de gobierno idóneo, deseable, eficaz, responsable, profesional, sensible, maduro, del que ha carecido; que entre en interacción con la sociedad, que la escuche, que vaya a ella, que le resuelva, y de paso que lo saque en hombros en los dos años que le restan a su administración.
El pasado martes 11 de noviembre, durante una cena en la Casa Veracruz, le pregunté si ya tenía definido quienes serán las personas que entrarán al relevo. Me respondió afirmativamente. También me dijo, con base en la normatividad vigente, que los que se van, se van definitivamente, esto es, ya no tienen la opción de pedir licencia para, si no son postulados, regresar a sus puestos.
Su respuesta me dio la idea de que, entonces, ha madurado los nombres de sus próximos nuevos colaboradores, o de a quienes sólo habrá de cambiar de posición. No consideré prudente preguntarle quiénes serán, pero los nombres ya están en boca de todos. Se trataría de un equipo con experiencia, con probada capacidad de trabajo y de respuesta, y con sentido de lealtad.
Al inicio del sexenio, Gerardo Buganza Salmerón le decía a todo el que lo quería escuchar que no aspiraba a ser gobernador y que lo único que le pedía a Dios era terminar en el cargo, esto es, en la Secretaría de Gobierno. Parece que el Señor (el de los cielos y el terrenal) lo va a escuchar. A los resultados que ha dado, tiene un plus: no da un paso sin  que se lo informe al gobernador, le cuida bien la espalda y le mantiene una lealtad a toda prueba. Está ya probado.
Flavino Ríos ya pasó por la ahora Secretaría de Educación de Veracruz, incluso por la Secretaría de Gobierno y la presidencia del Congreso. Es doctor de a de veras, como suele presumir, con asistencia a clases en la UNAM y pase de lista de asistencia, con título por exámenes aprobados y con formación académica.  Si algo necesita el sector educativo es una persona con capacidad de negociación, pero también que al menos sepa leer y escribir.
Es una tontería –así lo creo–, pensar que Enrique Ampudia Mello llegará a la Coordinación General de Comunicación Social sólo porque sería el único que podría responderle con solvencia los tuits a Miguel Ángel Yunes Linares. El exsubsecretario de Gobierno tiene la experiencia, la sensibilidad y la capacidad de negociación y entendimiento necesarios para dirigir el área más compleja de toda la administración. Sabe escuchar. No es periodista pero es comunicador, también con un plus: un mundo de relaciones en el Gobierno Federal y en el medio político y de prensa de la capital del país, que tanto necesita la administración estatal.
Pero ya me alargué. Luego continúo. Feliz y no tan frío fin de semana.





miércoles, 19 de noviembre de 2014

El sacrificio de la señora

Prosa aprisa
El sacrificio de la señora

Arturo Reyes Isidoro

La mujer, una vez más, la mujer dando la cara, tratando de salvar la situación.
Hasta donde a mí me queda claro, ante la oleada de críticas por la ya famosa “casa blanca” presidencial, nunca nadie cuestionó a la señora Angélica Rivera Hurtado.
Entre los viejos periodistas, columnistas y articulistas –entre los que me encuentro–, prevalece una regla no escrita de no meterse jamás con las esposas de los funcionarios y políticos, salvo verdaderas excepciones porque la ocasión lo amerite.
Hasta donde yo leí a quienes publican y sigo a diario, nadie acusó nunca a la primera dama; las baterías se enfocaron en contra del presidente Enrique Peña Nieto. A él sí se le ha puesto en tela de duda.
Pero, además, nuevamente hasta donde me queda claro, no había motivo para señalar a la esposa del presidente. La bronca no era ni es con ella. Es víctima de las circunstancias.
Ayer, el caricaturista estelar del diario Reforma, Calderón, publicó un cartón que es todo un editorial: pintó a una mujer, que bien podría ser “La Gaviota”, cayendo de cabeza, azorada, en un pozo lleno de alimañas (se ve una hiena, una víbora cobra, un lagarto) y preguntando, como Vicente Fox, “… y yo por qué?”, mientras desde la perspectiva de abajo se ve todavía en lo alto, en vilo, la pierna y el zapato que le dio la patada para que cayera.
Creo que los estrategas presidenciales –si es que los hay– hicieron exactamente eso: echaron a la señora Rivera Hurtado a las fieras para tratar de salvar, me imagino, a la figura presidencial, concretamente a Enrique Peña Nieto.
Admirable –y es digno de reconocérsele– que como esposa trató y trata de salvar a su esposo, severamente cuestionado por un escándalo que se volvió internacional porque implica corrupción y tráfico de influencias.
Deben estar tan desesperados adentro para haber tomado una decisión que metió de lleno en los reflectores del escándalo a la señora, quien salió a dar la cara, a exponerse, sin la garantía de que fuera a convencer y haya convencido a la opinión pública con su explicación.
Hasta ahora, Angélica Rivera Hurtado ha mantenido más bien un papel discreto, si la comparamos con los excesos de Martha Sahagún de Fox, con la excepción de cuando salió en un reportaje de una revista de las llamadas “del corazón”, donde, deliberadamente o no, hizo gala de su mansión, hoy ya su exmansión porque dijo que vendería los derechos que tenía.
“La señora Martha”, como la llamaba Fox, se ganó a pulso la crítica y el golpeteo mediático por su abierto protagonismo dimensionado por su ambición por el poder, que la mantuvo en medio del escándalo y que la llevó a soñar que sucedería en la Presidencia a su esposo.
La esposa de Peña Nieto venía cumpliendo muy bien su rol de compañera del hombre con más poder político en México, en forma discreta, alejada de los reflectores y del escándalo, hasta que decidieron que ella se echara la soga al cuello, y lo ha hecho con entereza y decisión a costa, ahora sí, de que se le cuestione directamente y de que su imagen se haya visto dañada ya, como lo demuestran los memes en torno a su figura, más toda la ola de críticas que cayó sobre ella en las redes sociales.
Peña Nieto me tenía sorprendido y admirado por el arranque de su gobierno, y creo que lo reflejo en varias columnas que sobre él y su gobierno publiqué, en especial cuando lo comparé con el papel de sus antecesores panistas. Hoy, si ya me ha decepcionado por su pasividad cuando le están incendiando el país y cuando Aristegui Noticias lo ha desnudado con la “casa blanca”, su figura se me ha acabado de caer cuando autorizó que se involucrara directamente  a su esposa, que no la protegiera. No se vale.
El presidente tiene todos los recursos para haber armado otra estrategia de defensa y de posible explicación y por ello debió haber cuidado hasta lo último a su compañera. En principio, el vocero de la Presidencia había salido a tratar de frenar la ola de críticas con una declaración que si bien no convenció a nadie marcó un posible camino a seguir, que pudo haber culminado con la explicación directa de Peña Nieto de cara a la nación, en cadena nacional, lo que se hubiera visto bien.
Los mexicanos esperábamos de él, no de ella, una explicación suficiente, convincente. Optó por guardar silencio en torno al tema. Rehuyó su responsabilidad de mantenernos informados y de ser transparente.
Como mujer, como esposa, como compañera, mis respetos para la señora Angélica Rivera. Ojalá y su esposo valore, en todo lo que vale, el sacrificio que acaba de hacer por él. Para las mujeres, en general, mis respetos.
Por lo demás, el tema desnudó por completo a los llamados partidos de oposición, en particular al PAN y al PRD cuyo silencio, como escribió ayer Carlos Puig en Milenio, fue estruendoso; pero también a un sector de la llamada gran prensa de la ciudad de México (López Dóriga y Televisa guardaron silencio y sólo se ocuparon de la defensa de la señora Rivera).
Carlos Puig, en su columna “Duda razonable”, apunta que no es producto de la casualidad que sean las reformas que tienen que ver con la corrupción las que se han quedado olvidadas en el cajón del Pacto por México y que sería muy tonto culpar sólo al gobierno de ese olvido.
La tragedia mexicana –apunta–  tiene parte de su origen en que lo que une a nuestros partidos es la facilidad con la que se han corrompido cuando tienen posiciones de poder. Nadie se ha salvado. “Hay matices, pero no muchos. Lo único que se ha democratizado es la pasión de políticos y funcionarios por el dinero del erario”.
Cierro con esto que escribió ayer María Amparo Casar en Excelsior: “… los partidos de oposición han callado: ni condena ni exigencia de aclaración ni demanda de apertura de una investigación. Los liderazgos partidarios en cualquiera de sus manifestaciones –presidentes de las cámaras, líderes de las bancadas, presidentes de los comités ejecutivos nacionales o jefes de los ejecutivos locales– guardan un silencio cómplice. Un silencio que dice mucho del talante de nuestros políticos, particularmente de la oposición. Vaya, cómo estarán las cosas que ante la oportunidad de lucrar electoralmente con un presumible acto de corrupción al más alto nivel, han preferido no hacerlo”.
La única explicación es que todos están coludidos, todos tienen cola que les pisen y por eso todos se tapan con la misma cobija: la del silencio, la de la corrupción, la de la impunidad.
Peña Nieto ofreció ayer hacer pública la totalidad de su declaración patrimonial. No lo pudo ocultar. Dijo que lo haría para tratar de “realmente ganar la confianza de la sociedad”. Lo necesita y le urge. Lo cuestionable es por qué ha tenido que esperar un escándalo que lo señala para hacerlo.

    


martes, 18 de noviembre de 2014

El ejemplo de Ruiz Cortines

Prosa aprisa
El ejemplo de Ruiz Cortines

Arturo Reyes Isidoro

Dentro de catorce días, el próximo 3 de diciembre, el Congreso del Estado habrá de entregar la Medalla Adolfo Ruiz Cortines. Al crear este galardón en 2001, el entonces gobernador Miguel Alemán Velasco quiso homenajear, de manera permanente, a un veracruzano ilustre que a su paso por el poder se distinguió por su honestidad y que hizo de la austeridad una forma de vida.
Testimonio de ello es la casa de dos niveles, hoy museo, en la que vivió y murió don Adolfo, en la calle Gral. Alemán  Nº 10 esquina Alvarado, en el Fraccionamiento Moderno del puerto jarocho.
Auxiliar contable, diputado federal por Tuxpan, secretario de Gobierno con el gobernador Miguel Alemán Valdés, tesorero en la campaña de Manuel Ávila Camacho, Gobernador del estado y Presidente de la república, al dejar el poder, Ruiz Cortines regresó a su modesta vivienda donde jugaba dominó con sus amigos o de donde salía para caminar por la avenida Díaz Mirón.
Murió sin lujos y riquezas el 3 de diciembre de 1973. Diez años antes se había retirado de la política. Cualquiera que tuviera curiosidad por saber cómo vivía podría visitar la casa museo. Hoy, cualquier funcionario de mediano pelo vive en casas, residencias, mansiones, fincas, lujosos departamentos o penthouses, en proporción, mil veces mejor que como vivió don Adolfo. Pero es que él era honrado y honesto.
Ayer, en su artículo de Excelsior (“Esperando”), Federico Reyes Heroles, de descendencia veracruzana también, recordó que Ruiz Cortines –junto con Miguel de la Madrid y Ernesto Zedillo– es un ejemplo y que su mejor monumento es la casa que dejó.
Lógicamente, Federico tomó como referente a nuestro ilustre paisano para compararlo con otros presidentes que han hecho del lujo y la ostentación –y de la deshonestidad también– la forma de ejercer el poder, incluido, claro está, Enrique Peña Nieto, envuelto en el escándalo por la mansión de su esposa Angélica, que vale 86 millones de pesos. 7 millones de dólares.
De memoria, Reyes Heroles recuerda y describe la casa de Ruiz Cortines: “La visita es obligada. Está a unas cuantas cuadras del malecón,  no tiene vista al mar. Es una más de las casas de El Puerto que, al igual que en La Habana, son ya posesión del salitre. Los colores pierden fuerza y la sensación de abandono, las atrapa. Un porche sencillo donde puede uno imaginar un par de mecedoras y una boca que echa humo, es la recepción. La sala pequeña y oscura tiene vista sobre un jardín estrecho. Creo que hay una palmera, pero igual puede ser un engaño de mi memoria. Su despacho debe medir tres por dos metros con un diminuto escritorio y un par de sillas para los dialogantes. Hay algunos libros, nada de llamar la atención. Las recámaras, dos, son de las dimensiones imprescindibles: una cama, dos burós y un ropero. En uno de ellos cuelgan todavía sus trajes, lo cual es un poco macabro”. 
Apunta: “De allí salía caminando para una buena partida de dominó. Fue su refugio de los últimos años. El expresidente mexicano podía caminar, igual en El Puerto de Veracruz que en la Ciudad de México saludando a sus paisanos, sin temor a reclamos o improperios”. Recuerda que “Estuvo donde había”.
Dejo que hable Federico: “El mejor monumento al expresidente es precisamente esa casa… Se comprende que la Presidencia les cambie la vida y que, en ocasiones, tengan que buscar otro alojamiento al dejar Los Pinos. Pero, por qué salir a la estratosfera con instalaciones que son ofensivas para los mexicanos. La historia es larga, de la casa de Ávila Camacho al Centro de Estudios del Tercer Mundo (Echeverría) o La Colina del Perro (López Portillo) o el majestuoso Centro Fox (Vicente Fox)… Enrique Peña Nieto y su esposa están frente a lo que puede ser su gran tropiezo. Le llaman La Casa Blanca y todo el mundo espera una explicación convincente. Pero no se ve fácil”.
Como coincido con él, lo transcribo: “Quizá el patrimonio de ella (de la señora Angélica Rivera), después de una exitosa carrera, pero aun así las descripciones de la mansión hablan ya de una pérdida de sensatez, pues el inmueble es popular por sus dimensiones. Es la casa de una familia rica, muy rica. ¿Desean que esa sea la imagen que perdure? Triste herencia. Pero, por si fuera poco, en la propiedad está inmiscuida una de las empresas que resultó beneficiada por la gestión de Peña Nieto como gobernador y que, además, forma parte del consorcio que pujó por la concesión del Tren de Alta Velocidad a Querétaro. Hay un potencial conflicto de intereses. La empresa que vende la casa a la familia Peña Rivera estaba, y todo indica que estará, en tratos con uno de los proyectos insignia de la gestión. ¿Por qué meterse en este lío de lodo? ¿Cómo entender este error mayúsculo en quienes, hasta ahora, han mostrado sensibilidad?”
“Al regresar el PRI al poder la consigna de los opositores y el temor de la ciudadanía era precisamente que las viejas mañas de corrupción priista se reinstalaran. Peña Nieto se acerca apenas al primer tercio y ya abundan los rumores sobre manejos opacos y turbios en una gestión en que habrá muchísimos recursos para obra pública. Ahora estamos frente a un escándalo, un enjambre que costará mucho trabajo aclarar, eso en caso de que exista esa posibilidad”.
Remata: “México merece una explicación sólida de La Casa Blanca. Suponiendo que existe, el error político ya fue muy grave. Qué tristeza tirar así un patrimonio; qué coraje que no podamos superar esas debilidades. En el horizonte la grandeza austera de Ruiz Cortines crece y crece. Tristeza y enojo mientras esperamos”.
Sobre el tema ayer se ocuparon, entre otros, articulistas, columnistas de peso como Guadalupe Loaeza (Reforma), irónica, dura; Leo Zuckermann (Excelsior), interesante, como siempre: “Peña y su equipo tienen que salir a dar respuestas contundentes, creíbles, apabullantes… Si no hay respuestas claras, si no se habla de frente, si se evitan las explicaciones por más duras que sean, si se apuesta al silencio mediático, el gobierno peñista se arriesgaría a terminar igual que el salinista”; Ciro Gómez Leyva (Milenio), reflexivo: “El Presidente se comprometió el sábado a aportar información para contrarrestar las ‘aseveraciones imprecisas y carentes de sustento’. Es martes. ¿Qué es impreciso? ¿El domicilio? ¿El valor de la casa? ¿En vez de 7 millones de dólares fueron 6.5? ¿Los detalles técnicos del crédito directo del vendedor al cliente? ¿El bono de actuación a la esposa del Presidente?
Es martes. ¿Qué carece de sustento? ¿El señalamiento de que la casa no está referida en la declaración patrimonial del Presidente de la República? ¿Las huellas gigantescas de que el vendedor fue también un contratista estelar del gobierno del Estado de México y comenzaba a serlo del gobierno federal?
Esta historia no parece ser un invento (de Carmen Aristegui). El Presidente cometerá un grave error tratando de suavizarla. O peor, de enredarla. Porque, de todas formas, la casa de Las Lomas lo perseguirá los cuatro años que le quedan en la Presidencia. ¿Cómo podrá llamar a combatir la corrupción? ¿Quién creerá que las múltiples licitaciones en puerta serán impecables?”.
Peña Nieto dijo ayer que le pidió a su esposa salir a informar, a aclarar el caso. La respuesta se espera con interés. Los mexicanos hoy estamos más incrédulos que nunca.





lunes, 17 de noviembre de 2014

La crisis de Peña beneficia a Duarte

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La crisis de Peña beneficia a Duarte

Arturo Reyes Isidoro

Carmen Aristegui publicó el viernes en Reforma que “Literalmente, estamos presenciando su debacle (de Enrique Peña Nieto) si entendemos la palabra como dicta el diccionario: ‘desastre que produce mucho desorden y desconcierto, especialmente como final de un proceso’”.
La singular periodista mexicana apunta que “en ningún momento de la historia presidencial de México se recuerda a un jefe del Ejecutivo que haya entrado, de manera temprana, en un desgaste tan pronunciado como el que hoy vive Enrique Peña Nieto”.
En parte lo atribuye a la indignación causada por lo sucedido en Iguala y en parte a las revelaciones sobre la “casa blanca” del matrimonio presidencial, valuada en 7 millones de dólares, adquirida en forma poco transparente.
Los mexicanos, atónitos, asistimos todos los días, a través de las imágenes que difunden los medios, a la quema, al incendio prácticamente del país que cada vez más producen anarquistas sin que ninguna instancia de gobierno haga nada, en especial la federal, que tiene el verdadero monopolio de la fuerza pública.
El presidente fue a China y luego a Australia y, tristemente, ahora poco o nada impactó a los mexicanos lo que haya ido a hacer y a decir allá. Si en las encuestas nunca repuntó su baja aprobación con la que lo han calificado los ciudadanos en sus primeros dos años de gobierno, ahora su imagen se ha acabado de caer, de veras. No se sabe qué y cómo le va a hacer para resurgir.
Indudablemente se ve, se siente, está débil, luego del arranque prometedor que alcanzó su clímax con la aprobación de las reformas estructurales, en especial la educativa, la fiscal y la energética. De pronto, el barco empezó a hacer agua y amenaza con hundirse.
En estas circunstancias, se acerca la selección de candidatos a diputados federales, y en el caso del PRI, el partido del presidente, cabe especular con qué ánimo, pero, sobre todo, con qué fuerza llegará ante los gobernadores para decidir quién sí y quién no debe representar al priismo en cada distrito.
De suyo se sabe que los gobernadores –en el caso de Veracruz Javier Duarte de Ochoa–, llevan su lista de aspirantes, que otra la prepara el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, y una tercera la confecciona la Secretaría de Gobernación. De las tres se hace una compulsa política y se saca la lista final.
Pero las dramáticas circunstancias que ha vivido el país también han golpeado al secretario de Gobernación, quien debe andar más preocupado por ver cómo ayuda al presidente a resolver las broncas y sacar adelante al país, incluso por conservar su cargo, que saber quién va de candidato. Al final, como están las cosas, en el caso de Veracruz serán César Camacho Quiroz, el presidente del CEN tricolor, y Javier Duarte de Ochoa, quienes partan el pastel. El presidente, bajo la presión que vive, quizá quiera dejar que ellos acuerden, y ya.
Como quiera que sea, en México están entretenidos y preocupados por sus broncas, lo que puede favorecer al gobernador de Veracruz, quien puede imponer su lista a condición de dar todas las seguridades de que los hará ganar y de que mantendrá en calma al estado, que al final es lo que le interesa a Peña Nieto y a Osorio Chong, que no se abran más frentes y que el fuego no se extienda.
La noche del martes pasado, Duarte de Ochoa convidó a un grupo de columnistas, incluidos algunos propietarios y directores de medios, a cenar en la Casa Veracruz. Se habló de todo, sin faltar el tema de los candidatos de su partido. Dio nombres, casi los de todos los aspirantes que han estado en los medios, pero algo que me llamó la atención es la seguridad que muestra y los cálculos que tiene de cómo le podría ir con sus candidatos y la defensa que hará de quienes sean cuestionados.
Incluso las circunstancias que vive el presidente podrían favorecer también su pretensión de una gubernatura de dos años, o de cinco, cuatro, tres, como él nos dijo esa noche y declaró al día siguiente. Creo yo que la crisis de Peña es buena para Duarte. Al menos podrá negociar en mejores condiciones frente a un poder central que no vive sus mejores días y que necesita a todos los gobernadores de aliados. Qué suerte de Duarte.
¿Crisis económica?
Nuevamente el famoso Buen Fin ha puesto de manifiesto el consumismo de una gran parte de la población mexicana.
El fin de semana me tocó ser testigo de cómo miles de veracruzanos se volcaron en las plazas comerciales para gastar y gastar, consumir y consumir y en muy pocos casos invertir en algo que realidad necesiten.
Estuve en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, en Coatzacoalcos y en Xalapa, y viendo las aglomeraciones no pude dejar de preguntarme, cuál crisis económica.
En Coatzacoalcos, en una parte del estacionamiento de una gran plaza comercial construyeron y acaban de abrir un outlet al que me metí por curiosidad. Estaba a reventar y era tal el vértigo de compradores que por momentos tuve la sensación de estar en ese tipo de tiendas de descuento en Los Ángeles, California, o en McAllen, Texas, incluso la disposición de la mercancía está colocada de tal modo que hace pensar que se trata de una franquicia gringa.
Me quedé pensando si nada más quienes escribimos somos los que percibimos que hay crisis económica, porque viendo a los paisas comprar pareciera que vivimos en un país en jauja.
Pero algo que por asociación me llamó la atención es que para esos veracruzanos-mexicanos tal parece que la crisis de inseguridad no existe, y menos pareciera que les preocupe la suerte de 43 normalistas guerrerenses desaparecidos.
Al lado de los actos de protesta en la zona conurbada Veracruz-Boca, en Coatza y en Xalapa, la ventas del Buen Fin, en concurrencia opacaron las manifestaciones.
A esos miles de mexicanos tampoco parece interesarles, y menos preocuparle, la famosa “casa blanca” del matrimonio presidencial, que en cambio en el extranjero ha sido motivo de escándalo.
A veces no hay que ir muy lejos por la respuesta para saber porqué estamos como estamos.







sábado, 15 de noviembre de 2014

La prueba, se superó

Prosa aprisa
La prueba, se superó

Arturo Reyes Isidoro

Boca del Río, Ver., 14 de noviembre de 2014. En toda la noche no asomó una sola estrella. El cielo se mantuvo nublado. Parecía que lo había hecho a propósito para que abajo, en el estadio Luis “Pirata” Fuente, luciera la lluvia de luces que bañó la ceremonia inaugural de los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe 2014.
Si la fiesta fue un encuentro entre deportistas del área, bien podría decirse que fue también un reencuentro de miles de veracruzanos con su gobernador Javier Duarte de Ochoa: no le chiflaron ni lo abuchearon, aunque hubo un débil intento de hacerlo por sólo algunos. El abucheo, si bien no fue contundente, lo recibió el presidente Enrique Peña Nieto, cuando lo mencionó su representante, el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong.
En el estadio estuvieron sólo los que cabían sentados, unas 22, 23 mil personas, que dieron su aprobación a los Juegos: aplaudieron, en especial a la delegación deportiva mexicana y cuando sobre el escenario sonó el requinto y se escuchó el zapateado de una jarocha. Escasa media hora antes de que iniciara la ceremonia, todavía decenas de personas intentaban entrar. No pasaron la aduana de seguridad.
Si se quiere, fue una fiesta hasta democrática: arriba en la tribuna, en la parte de  sombra, por oposición a la de sol en los juegos de futbol, entre los asistentes, confundido entre el común de la gente estaba el empresario Antonio Chedraui, sin protección especial alguna. Se puso de pie y aplaudió cuando el resto lo hizo.
A las cuatro de la tarde, el estadio todavía lucía vacío. Fue a partir de las cinco cuando empezaron a ingresar los primeros, que primero habían sorteado estrictas medidas de seguridad. Había que pasar varias aduanas y el ingreso era estricto: no pasada nadie si no tenía boleto. Por mero incluso no pasaba ni el viento.
La ciudad, contrario a lo que se esperaba, fue un remanzo de paz. Las calles y avenidas estaban fluidas, las famosas plazas comerciales desarrollaban sus actividades normales. Fuera del área del “Pirata” Fuente incluso parecía que no estaban por comenzar los Juegos que habían causado tanta controversia. Yo pensaba –y el taxista que me acercó también– que encontraríamos congestionamiento vehicular para llegar, pero no.
Nunca hubo el jaleo que se pensó que habría por parte de estudiantes o maestros para protestar por la desaparición de los 43 normalistas de Guerrero. Ni calles ni avenidas bloqueadas. En realidad, nadie con esa intención trató de acercarse al estadio del Fraccionamiento Virginia.
De todos modos no hubieran podido pasar. En Boca del Río, por lo que observé, ya tienen experiencia en la estrategia de vallas y aduanas de seguridad, como he visto que la implementaban en el Festival Internacional de Salsa o cuando hay actos importantes en el World Trade Center.
A las ocho en punto, no antes, no después, dio inicio la ceremonia. El público nunca dejó de aplaudir, lo mismo los cuadros artísticos que se presentaron que a las delegaciones deportivas, y varias veces coreó el grito ¡Veracruz! ¡Veracruz!, que es característico cuando hay juegos de futbol.
En lo artístico, se fue de la tradición hasta la danza contemporánea. Se puso énfasis en la cultura Totonaca, pues lo mismo hubo danza de esa región que el descenso aéreo de los famosos Voladores de Papantla. Ni la Huasteca ni la Olmeca fueron mostradas.
Ante la incesante quema de fuegos artificiales, en pleno descenso de los Voladores, un cuadro aérea de danza contemporánea hizo pensar en el espectáculo del Circo Soleil, y se vio bien cuando, de pronto, el centro del estadio se convirtió en un acuario gigante pues aparecieron figuras muy originales de tiburones, tortugas, cangrejos, mantarrayas, a veces mecidas por el suave viento de la noche, cual si estuvieran flotando en una piscina gigante.
Fueron tan buenos los cuadros artísticos que el púbico hubiera salido de todos modos contento y satisfecho del espectáculo sin necesidad de que se hubiera presentado Ricky Martin, que tuvo una actuación de menos de 15 minutos y al que la asistencia nunca le pidió ¡oootra, oootra, oootra!
A las 9:40 de la noche, cuando fue encendido el pebetero, el rosto de Javier Duarte de Ochoa se iluminó, de alegría. Había superado la prueba. Atrás quedaron la duda de si habría o no Juegos Centroamericanos, la incertidumbre de si se terminarían o no las instalaciones deportivas, las críticas por fallas en la organización, el temor de que manifestantes trataran de boicotear la ceremonia inaugural.
El cierre fue con todo un baño de fuegos artificiales, como saludando el respeto que tuvo la noche de no encender sus luceros para que lucieran en el escenario preparado ex profeso.
Eran las once de la noche, una vez que había terminado todo, y no acababan de salir todos los asistentes, incluidos los atletas que fueron llevados de Xalapa ni los de Córdoba (por la lejanía no se trajo a los de Coatzacoalcos ni a los de Tuxpan). Casi sobre las doce de la noche se empezaron a sentir las primeras gotas de lluvia. El clima también se portó generoso. La temperatura promedio fue de 20 grados durante toda la ceremonia, el norte cesó aunque persistieron algunas ráfagas frescas, que seguramente fueron la causa que esta vez no bailaran los danzantes de los Voladores sobre lo alto del palo sagrado.
Mientras en el puerto cerca de la media noche los hoteles mostraban bullicio por deportistas y visitantes, la autopista a Xalapa parecía un camino de procesión: decenas y decenas de autobuses, todos escoltados por patrullas de seguridad, regresaban a deportistas a su otra sede, donde el clima no era tan benigno: caía chipi chipi y hacía frio.
El 14 de noviembre había quedado atrás. Se había convertido ya en una fecha histórica. El saldo era blanco. Iniciaban los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe. Javier Duarte de Ochoa no cabía de contento. Fuera de reflectores, Gerardo Buganza Salmerón y Harry Grappa Guzmán, también. Anoche, esta madrugada, por primera vez en muchas semanas debieron haber dormido ya sin preocupación. Pasaron a la historia deportiva de Veracruz. Las cosas les salieron bien. Hay que reconocérselos.