Prosa aprisa
¡Duarte ya es gobernador
independiente!
Arturo Reyes
Isidoro
(Flavino Ríos Alvarado no es de los que va a misa todos
los días a las siete de la noche en Catedral, pero ayer tanto el arzobispo
Hipólito Reyes Larios como toda la Arquidiócesis de Xalapa ¡lo felicitaron! por
su nuevo nombramiento como nuevo Secretario de Gobierno, “deseándole mucho
éxito en el ejercicio de esta encomienda al servicio de los veracruzanos”.
Mediante boletín de prensa que envió el vocero presbítero
José Manuel Suazo Reyes se destaca que “tiene una larga experiencia y
trayectoria en la función pública, así como en el liderazgo y cualidades
necesarias para desempeñar en forma digna y honrosa esta distinción y
reconocimiento que ha recibido; nos auguramos que pueda ejercer con éxito esta
responsabilidad”.
He hecho memoria y no recuerdo un recibimiento tal de la
cúpula religiosa católica para con un civil funcionario priista de gobierno. Ni
siquiera para con un gobernador. ¿El candidato de la Iglesia para la de dos?
Flavino llega, pues, con toda la bendición de Dios Padre, Dios Hijo y Dios
Espíritu Santo, in saecula saeculorum. Tendrá que ir a misa a diario.)
Pues sí, como dijera Ripley, aunque no lo crea: en este
rebumbio que generó el destape de Gerardo Buganza como aspirante a una
candidatura independiente al Gobierno del Estado, Javier Duarte aprovechó para
convertirse en ¡gobernador constitucional independiente! (el Bronco es
gobernador electo independiente).
Cosa de ver todas las facilidades que dio a su entonces
Secretario de Gobierno para que tuviera una salida por la puerta grande, de
enfrente, no sólo tersa sino hasta festiva pues no lo cesó, le permitió que
cual torero le diera varias vueltas al ruedo del Palacio de Gobierno para que
lo ovacionaran los empleados y, todavía más, le abrió la sala de conferencias
de prensa de la Coordinación General de Comunicación Social para que desde ahí el
cordobés leyera el texto oficial de su renuncia y despedida donde le volvió a
arrimar el caballo “a las mafias de los partidos políticos” y de paso acusó a
Fidel Herrera de encabezar un “PRI viejo”, de “trampas”, de “política oscura”,
de “triquiñuelas y engaño”, o sea, lo llamó tramposo, oscuro, artimañoso y
mentiroso.
¿Acaso Javier Duarte ignoraba el tono del mensaje que
daría su hasta ese momento colaborador? ¿Institucional como fue en el Gobierno
del Estado, Gerardo no le enteró de lo que iba a hacer y decir? ¿Por qué Juan
Octavio Pavón le abrió las puertas y le cedió la sala oficial de los mensajes
oficiales? Después de todo, si se analiza con cuidado lo que ha pasado, Javier
ha jugado bien sus fichas. Primero debió haber sido el más feliz con que
Buganza arremetiera contra el siempre enemigo número uno del Palacio de
Gobierno, Miguel Ángel Yunes Linares (la guerra tuitera de Alberto Silva contra
éste se queda chiquita), pero en la víspera de su salida del gobierno y del
poder político, desde el corazón mismo de su área de prensa permitió, autorizó
que le dieran palo a su creador y ¿exprotector?, o sea, se abrió ya de Fidel,
por fin se independizó de su padrino político y ahora sí ya es un gobernador
independiente, al menos del tío Fide. Le acaba de decir, maestro, aquí el único
que va a decidir quién quiero que me suceda soy yo
(En 1993, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari
tuvo un gesto similar con su entonces Secretario de Gobernación, Fernando
Gutiérrez Barrios, a quien permitió que desde la Segob hiciera pública la carta
que le había dirigido presentándole su renuncia al cargo y donde el
exgobernador de Veracruz le decía: “La vida me ha enseñado que lo más
importante para un ser humano y principalmente para un político es saberse
retirar a tiempo”, esto ante la suspicacias políticas del grupo salinista
quienes vieron claras y viables las posibilidades de don Fernando de que creciera en la carrera por la
candidatura a la Presidencia. Para Salinas ya le era incómodo pero no lo cesó y
lo sacó por la puerta grande.)
Duarte ya no tiene nada que perder y le apuesta a ganar
todo, se quita de encima a quien le vino haciendo sombra durante todo su
gobierno y emerge como el hombre de poder que es y que va a tratar de hacer
valer su poder para decidir su relevo jugando con dos cartas para que sea a él
y a nadie más que a él a quien tengan que agradecerle –y protegerlo– si la jugada
les sale. Ha enterrado, pues al fidelismo, y ha hecho surgir al duartismo. Al
final de su gobierno está demostrando que ya aprendió.
Javier mostró ya sus dos cartas con las que va a jugar:
una la de su partido, el PRI, en la persona del senador Héctor Yunes Landa, y
otra, por si la primera no le cuaja, independiente, en la persona de su
exSecretario de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón. Por el lado oficial del Palacio
de Gobierno no se ven más opciones, además de que el tiempo está corriendo a
toda velocidad, con el agregado de que con la renuncia de Buganza cualquiera
otro que pretendiera convertirse en candidato tendría que presentar su dimisión
ya. No se ve que nadie lo vaya a hacer.
El gobernador, ya se va viendo, está jugando con los
tiempos políticos. Con diferencia de cinco días abrió su juego político.
Primero, el martes 14 se destapó Buganza como aspirante independiente y luego,
el domingo 15, quiso mostrar músculo con su candidato tricolor, el senador Yunes
Landa. Lo hizo antes de que se vaya de vacaciones este fin de semana, pero
también para decirle al centro, o para quererlo obligar a que negocien con él
la sucesión.
Por lo pronto, Duarte habrá cumplido con sus gallos. Ya
les prestó la plataforma de lanzamiento y ya los lanzó. Ahora queda en los
aspirantes ver hasta dónde llegan o son capaces de llegar.
Algo innegable es que de aquí a que se decida la
candidatura priista –la de Gerardo Buganza como independiente es la única
segura hasta ahora– habrá de correr mucha agua bajo el puente y las circunstancias
van a jugar. Sería un error pensar o creer que ya todo está decidido. El centro
juega también. Algo innegable también es que van solos y en la punta Héctor y
Pepe Yunes o Pepe Yunes y Héctor por la parte oficial.
Precisamente el sábado 18 en la columna “Templo Mayor”
del diario Reforma se publicó, a
propósito del destape de Buganza: “En Xalapa se comenta que detrás del hasta
ayer secretario de Gobierno está el mismísimo mandatario priista Javier Duarte,
quien quiere cerrarle el paso al también tricolor José Yunes, de quien se dice
que es muy bien visto en Los Pinos”.
Candidato del PRI lo habrá en diciembre o en enero
próximos. Pero el ambiente político ya está muy caliente. De aquí hasta
entonces el espectáculo está garantizado. La guerra de desgaste será terrible
para los contendientes y todos sus aliados.
En medio de toda la alharaca, llama la atención que quien
guarda silencio es el panista Miguel Ángel Yunes Linares, también aspirante a
la gubernatura y bien posicionado en la preferencia ciudadana. Miguel va a
hacer mucho ruido ahora que llegue a la Cámara de Diputados. Seguramente con
documentos contra la actual administración estatal va a iniciar su propia
campaña. En una de esas con su posición de combate contra la prosperidad y por
carambola abona el terreno a favor de Pepe. Todo juega.
Y mientras ellos juegan, lector, fiel lector, te dejo
descansar. Me voy de vacaciones y me tomo un descanso también. Nos
encontraremos hasta el 3 de agosto próximo. Pásala bien y aparta tu boleto de
primera fila porque los trancazos políticos van a estar buenos, mejor que lo
que ahora están. Mientras piensa quién de los aspirantes es el que mejor llena
tus expectativas y el que crees que se merece llegar al poder para bien de
Veracruz y de todos. Bye.









