jueves, 30 de agosto de 2012

Lujambio, el mensajero



Prosa aprisa
Lujambio, el mensajero
Arturo Reyes Isidoro
Es terrible, dolorosamente dramático aceptarlo por las condiciones en que está, pero cuánta razón le asiste. En su columna “En Privado” de ayer, que publica en el diario Milenio, Joaquín López Dóriga reproduce parte de la declaración que para el noticiario de Radio Fórmula, que también conduce por las tardes, le hizo el ex secretario de Educación Pública y ahora nuevo senador de la República, Alonso Lujambio.
Publicó Joaquín: “Por la mañana vi la fotografía de Alonso Lujambio en su silla de ruedas y su parche, llegando a la entrada del Senado de la República; me sacudió. Luego, la ovación que de pie le brindaron todos sus compañeros legisladores y su esfuerzo sobrehumano me emocionó. Ya cuando hablé con él por teléfono en Radio Fórmula, no pude más.
“Por un instante, fugaz, al escucharlo, recordé a aquel Alonso Lujambio que una noche en El Noticiero me decía que estaba puesto para ganar la candidatura del PAN y la Presidencia de la República. Pero ese recuerdo fue arrojado por la crónica, dramática, de su lucha contra el cáncer.
Por desgracia, me dijo suavemente, no lo he derrotado. Sigo teniendo cáncer. Quizá lo he transformado porque van cambiando las distintas medicinas. Pero, por desgracia, sigo teniendo cáncer. Creo que tengo menos, especialmente en los huesos de las piernas y también en los pulmones y en la médula ósea, han caído los indicadores de hueso, porque esta enfermedad ataca bárbaramente los huesos.
Antes, me había dicho:
Ha sido un esfuerzo bárbaro de ocho meses, he recibido siete quimioterapias que han sido exitosas. El problema es que una vez que dejas de darle quimioterapia al cuerpo, a los 45 días otra vez las células cancerosas siguen reproduciéndose. Debo decirte que lo que más me ha dolido, digamos, de todo este proceso, ha sido la invasión de las células cancerosas al sistema nervioso central, porque ahí tiene efectos duraderos y, para mí, devastadores: ahora tengo vista doble. Yo veo dos veces. La única manera de detener el problema es con un parche que tapa un ojo porque así evitas la descoordinación. Traigo un parche en un ojo que es molesto, además, porque pierdes la sensibilidad, porque es difícil leer en estas condiciones, no se diga escribir.

Probamos todo lo habido y por haber. No hemos logrado que las quimioterapias tengan un efecto permanente, pero aquí estamos, yo contento porque estoy vivo. Alguien dijo que yo iba a vivir apenas tres meses y pues ¡ya llevo nueve meses!
La verdad es que he empezado el acercamiento con la muerte, eso ya te cambia radicalmente tu visión de la vida —la pausa fue larga, al menos me pareció.
“Lujambio, conmovedor, mencionó a su esposa, a sus dos hijos, sus fortalezas. Comentó que él siempre fue un hombre de prisas y que ahora uno descubre que la prisa no lleva a ningún lado.
Estoy muy contento de estar en mi país después de ocho meses en Estados Unidos. ¡Madre mía! —exclamó retratando el momento y el sufrimiento— ¡Lo que es pisar tierra mexicana! ¡Una felicidad total! —terminó el hombre que en su dramática lucha por la vida, tiró el estorbo de la prisa por vivirla”.
Entre los creyentes de Dios –yo, ahora firmemente convencido– y quienes alguna vez hemos padecido una emergencia de salud, decimos y sabemos que cuando alguien habla cómo lo ha hecho Lujambio, es porque Dios lo tocó. Está plenamente consciente de que ha empezado su acercamiento con la muerte (sus palabras son exactas, es correcto hablar de acercamiento y no de lucha contra la muerte, porque de antemano ya la tenemos perdida, es lo único seguro que tenemos y, fatalmente, tarde o temprano, ha de llegar; todo es cuestión de tiempo –también aquí todo es cuestión de tiempo–) pero Dios le permite que prolongue su existencia más allá de los tres meses que le daban de vida y ya lleva nueve, y que nos recuerde que la prisa no lleva a ningún lado.
Es un misterio por qué Dios es más generoso con unos que con otros (o acaso es porque todavía tenemos que pasar por otras pruebas… o para que en vida paguemos lo que hemos hecho… o para que quienes alguna vez dudamos o nos alejamos de él comprobemos su generosidad), pero quienes vivimos para contarlo (el domingo pasado al encontrarla en Plaza Américas agradecía precisamente a la endocrinóloga Magdalena Moreno Todd –en la comunidad médica todos la conocen por Malena Moreno– haberme devuelto la vida y a la vida –cuanto estaba en sus manos ya recuperado me decía que presumiera mis análisis y estudios médicos, que eran como para colocarlos en un cuadro–) sabemos perfectamente bien que, en efecto, a nada llevan las prisas.
Yo viví muchísimos años en la función pública y llevé gran parte de mi vida viviendo (si es que a eso se le llama vivir) con prisa. Hoy me pregunto cómo fue posible, y esa experiencia que tuve me tiene en la gran indecisión de aceptar para que regrese de nuevo a ese tipo de vida ante invitaciones que se me han hecho.
La noche del miércoles observé cómo en forma inusual, López Dóriga, en El Noticiero, le brindó un tiempo largo, todo el tiempo necesario a la información y a la imagen de la reaparición pública de Lujambio, de su llegada al Senado, de la ovación que le brindaron sus nuevos compañeros, de cómo, influidos por su condición, logró lo que en mucho tiempo no se veía en la Cámara Alta: que todos, sin excepción, de todos los partidos, se dieran la mano en forma cordial, diría que hasta fraterna. Y observé cómo una y otra vez Joaquín repetía las escenas. Nadie, nadie nunca mencionó ni recordó que es panista, una verdadera futilidad ante la fragilidad humana y la cercanía con la muerte.
Sin duda –pensé para mí–, en Alonso Lujambio todos sintieron la cercanía de la muerte; a todos, incluyendo a quienes veíamos todo por la tele, les recordó, nos recordó, que estamos tan lejos y tan cerca de ella y que ahí se acaba riqueza, poder, soberbia. Para lo que somos… y para lo que nos creemos muchas veces.
Lujambio fue un mensajero de Dios, pero, de paso, Dios tocó también las fibras más sensibles de Joaquín y lo llevó a mostrarnos lo que nos mostró, con tanta insistencia, por la televisión de más audiencia, a millones de personas, para recordarnos y para hacernos reflexionar sobre nuestra fragilidad, y que, por más prisa que llevemos o con la que queramos vivir, finalmente todos, sin excepción, vamos a desembocar y a llegar con un mismo personaje: la muerte.



miércoles, 29 de agosto de 2012

Los libros repelen ladrones


Prosa aprisa
Los libros repelen ladrones
Arturo Reyes Isidoro
El pasado 7 de agosto publiqué que la Procuradora de la Defensa del Menor, la Familia y el Indígena, Adelina Trujillo Landa, había sido objeto de un robo en su domicilio, pero algo que me llamó mucho la atención fue lo que me dijo cuando le llamé para solidarizarme con ella: que lo único que habían dejado intacto los ladrones, que ni siquiera se habían ocupado en registrar y remover, habían sido sus libros (ella, aparte de su sólida formación académica es una gran lectora, de literatura en general) entre los que, para su fortuna (por lo menos con eso) tenía metidos un iPod y una laptop, gracias a lo cual al menos le dejaron esas dos herramientas de trabajo (entonces me quedé pensando si los ladrones supieran toda la fortuna que encierran los libros, pero además que hay ediciones que valen una fortuna, algunas, por ejemplo, por su editor, otras por su antigüedad, unas más por sus grabados, otras porque ya no consiguen en el mercado hoy día, etcétera –al parecer la maestra Adelina tiene una que otra joya de esas–, y, ni modos, aunque suene discriminatorio, ahí sí me alegré que los roba casas sean unos grandes ignorantes.
Así, pues, supe para que otra cosas, entre muchas de las que se ha abundado ya, pueden servir también los libros: para repeler a los ladrones y poner a buen recaudo algunos valores, y por eso a ellos no puede alegrar, para nada, el anuncio que se ha hecho sobre la presencia de escritores de primera línea, incluyendo a dos Premios Nobel, en el próximo Hay Festival Xalapa que se celebrará en la capital veracruzana del 3 al 7 de octubre por venir.
El año pasado hicieron acto de presencia dos Premios Cervantes (el considerado Nobel de Literatura en lengua castellana): Sergio Pitol y Juan Gelman. Este año vienen Jean Marie Gustave Le Clézio y Wole Soyinka además de una larga nómina entre los que destacan, según mi particular gusto, Enrique Vila Matas, de España, y Alberto Manguel, aunque me extrañó que durante el anuncio de la celebración del festival no se mencionara para nada precisamente a quien le da a Xalapa y a Veracruz lustre, brillo y esplendor en todo el mundo cultural, nuestro siempre admirado Sergio Pitol.
Pero esta vez ojalá y sí venga el periodista Jon Lee Anderson de la revista The New Yorker, todo un referente en el periodismo internacional y especializado en temas de Latinoamérica (escribió una de las mejores biografías sobre el Che Guevara, para lo cual se fue a vivir tres años a Cuba) y en las guerras posteriores a los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York, ya que el año pasado nunca llegó pese a estar anunciado. Esta vez está anunciado también Ed Vulliamy, de The Guardian.
Algo que me pareció muy acertado el año pasado, cuando se celebró ese festival por primera vez en la capital veracruzana, fue que se montó una exposición y venta de prácticamente todos los libros de todos los participantes, cosa que seguramente se repetirá este año.
Para mi gusto, esta es la gran apuesta que debiera hacer la alcaldesa de Xalapa, Elizabeth Morales García, la del turismo cultural. Es como para que ya estuviera inundando con carteles, anuncios, publicidad, ciudades como el Distrito Federal, Guadalajara, Monterrey, Aguascalientes, Colima, Guanajuato (centros culturales por excelencia), la vecina Puebla, donde hay un público que vendría, si se le da tiempo de organizarse, y llenaría hoteles y restaurantes.
De todos modos, seguramente, o por lo menos es de esperar, el Hay Festival dará bien de qué hablar de Xalapa y de Veracruz en todo el país y en el mundo entero dentro de dos meses. Yo felicito a los organizadores, la (mi) Universidad Veracruzana, el Ayuntamiento de Xalapa y el Gobierno del Estado a través de la Secretaría de Turismo, Cultura y Cinematografía.
Buena noticia, ayer
Aunque se dieron detalles sobre el desarrollo de la investigación, eso pasa a segundo término cuando se alivia el sufrimiento humano. Eso fue precisamente lo que significó ayer la entrega de su hijo, por parte del gobernador Javier Duarte de Ochoa, a Maricela García García y Onésimo Reyes de Luna, a quienes recién nacido les fue robado el pasado 10 de mayo del Hospital Regional de Poza Rica. De los detalles que se dieron, se dijo que las ladronas fueron dos mujeres de Huayacocotla y que el parentesco filial quedó plenamente comprobado mediante pruebas de ADN.
En este caso, tiene que reconocerse el trabajo de la Procuraduría General de Justicia y a su titular Felipe Amadeo Flores Espinosa por el éxito que se tuvo. En sus orígenes, Amadeo es un viejo agente ministerial investigador, a quien conocí como Subdirector de la entonces Policía Judicial, allá en los años 70, cuando me tocaba hacer las suplencias del reportero policiaco titular en el Diario de Xalapa, y siempre he creído que, a diferencia de otros, él sí toma en serio su trabajo. Qué bueno que esta vez dio una buena noticia a los veracruzanos.
Cambios, después del Informe
Según lo que trasciende, habrá cambios de funcionarios en la administración estatal pero hasta después del segundo informe de gobierno, o sea a finales de noviembre o durante diciembre. Los movimientos se darán principalmente porque algunos irán a contender como candidatos a diputados locales o a presidentes municipales. Los cambios que se han mencionado, están firmes, nos confirman.
¡Lotería!
Entro caminando ayer por la tarde en un callejón empedrado que me lleva hacia mi domicilio (lo conocemos como de Las Monjas, por pasar por un convento de franciscanas muy cerca de la Casa de Gobierno, en la colonia 2 de Abril) y quedo verdaderamente sorprendido porque está limpio, impecablemente limpio, pues aparte de que lo han barrido, han mandado cortar las yerbas ya muy crecidas, casi monte, que invadían las angostas banquetas (así es de pródiga la naturaleza en Xalapa, que dentro de las rendijas de los adoquines, de las lozas, de las grietas del pavimento nacen matas, que se dan de buen tamaño, incluso en las salidas de los tubos de desagüe del cerro partido que rodea el edificio de Costco han nacido unos llamativos follajes muy verdes) y el lugar luce como para que le tomen una foto y la alcaldesa Elizabeth Morales presuma que hay limpieza en Xalapa. Lástima que no sea el común de las veces, pero esta vez debo reconocer que algo se hizo, y bien.


martes, 28 de agosto de 2012

También tenemos nuestro “Ecce Homo”


Prosa aprisa
También tenemos nuestro “Ecce Homo”
Arturo Reyes Isidoro
Los ecos del escándalo, sobre todo de burla, que desató en todo el mundo aún persisten. La historia es sencilla: en Borja, Zaragoza, España, al ver que se estaba deteriorando una pintura de finales del siglo XIX que representa a un Cristo coronado de espinas, una buena mujer, octogenaria de 82 años, Cecilia Giménez, decidió restaurarla por cuenta propia para lo cual utilizó –es de suponerse– una brocha gorda. El resultado ha sido un desfiguro de la imagen que ahora parece más de un mono que la de un rostro humano, de una divinidad.
Según una hermana de la autora, ella inició el trabajo de “restauración” pero tuvo que salir de su pueblo y por eso no lo concluyó, pero  cuando regreso el escándalo mundial, sobre todo en el mundo de la cultura, ya estaba en su apogeo, pues algún curioso se dio cuenta del terrible daño y lo echó a volar en las redes sociales. Hoy son miles y miles los visitantes que han desfilado por el Santuario de la Misericordia, que así se llama el templo, sobre todo para reírse y regocijarse del trabajo de la “pintora” quien, pobre, hasta sufrió un ataque de angustia al saberse el hazmerreir de todo el mundo.
Pero esta referencia la hago porque ahora he leído con sorpresa en el portal alcalorpolitico.com que en la Sierra de Zongolica, concretamente en Tehuipango, también tenemos nuestra versión de un “Ecce Homo” pues el párroco del lugar, cuyo nombre no se da a conocer, también se sintió un experto en restauración, él de arqueología, por lo que queriendo rehacer una pirámide en un lugar llamado Amoltepec dañó sitios arqueológicos al grado de estar ahora en la mira del Instituto Nacional de Antropología e Historia que estudia si presenta denuncia legal en su contra.
Según el arqueólogo Fernando Miranda, del INAH, el sacerdote-antropólogo (es un decir) causó afectaciones que se presumen “no sólo lo que reconstruyó en Amoltepec, sino que causaron alguna destrucción en alguna estructura arqueológica, no sé si de Tepantipa o algún otro lugar que tenía pinturas”, y dijo que el problema ahí es grave ya que los 19 bloques de piedra con restos de pintura color rojo fueron muy dañados y “la investigación la tiene que hacer personal del Instituto en Veracruz. Un grupo de arqueólogos visitará este punto, será en próximas fechas”, aunque aquí, a diferencia de Borja, España, el caso presenta riesgo de conflicto social por el actuar del párroco. El consuelo que le debe quedar a éste es que, por lo menos, a diferencia de Cecilia Giménez, él hasta ahora no es el hazmerreir de nadie. Y ojalá y no lo sea pues no se puede pensar que obró de mala fe.
Por el gancho publicitario que representarían, no estaría mal que se pensara traer como invitados especiales para el próximo Hay Festival Xalapa 2012 tanto a Cecilia como al párroco, o a poco no.
Habrá ruido político a partir del sábado
Viene el último informe del presidente Calderón, la declaratoria oficial del nuevo Presidente de México y el inicio de la cuenta regresiva del régimen panista, que quién sabe cuántos lustros habrán de pasar para que tenga la oportunidad real de volver al poder.
Por las versiones que se tienen, todo indica que a partir del próximo sábado, cuando se instale el nuevo Congreso Federal empezará a envolver al país una vorágine de noticias, que aunque todavía no sea declarado constitucionalmente Presidente, contendrá ya el sello de Enrique Peña Nieto.
Por lo menos de entrada, acaso sea solo para legitimar plenamente su llegada al poder, en el círculo del mexiquense se maneja que las primeras iniciativas de ley que se enviarán al Congreso son para dar respuesta a muchos reclamos y protestas ciudadanas, en especial al del hastío de los mexicanos por la corrupción imperante.
En ese sentido, se maneja en el altiplano, va también la iniciativa de transparencia de las administraciones públicas, pero ahora no solo de las dependencias federales, sino también las estatales y municipales, por lo que habrá de estar pendientes de los contenidos de las iniciativas ya anunciadas pero poco o nada conocidas en su fondo.
Cuando comento qué quien sabe cuántos lustros tomará al PAN regresar a Los Pinos, lo digo siempre de acuerdo a lo que sale del equipo peñista, de que el virtual nuevo Presidente viene con el deseo de hacer verdaderos cambios en el quehacer gubernamental del país y que para ello si es necesario actuará contra políticos y autoridades de su mismo partido.
Si Peña Nieto toma decisiones valientes que alienten a los mexicanos, entonces no solo se va a legitimar plenamente, sino que puede recuperar la confianza y la credibilidad ciudadanas que en un momento se depositaron en los panistas y que éstos echaron por la borda.
Siempre según lo que se filtra en el De Efe, lo que sí es que el nuevo Presidente asumirá el control político pleno no solo de la vida diaria de México, sino de su partido y todo lo que tenga que ver con su partido, incluyendo asuntos estatales y municipales, en su afán de sacar adelante su proyecto que dará a conocer cuando le impongan la Banda Presidencial.
Se intuye la llegada de un presidente fuerte, políticamente hablando, como los hubo en el pasado priista, pero consciente de que la sociedad, este México es otro y, según, está dispuesto a utilizar su poder para saldar pendientes, acabar con lastres, iniciar una nueva etapa en la historia del país e ir en comunión con los intereses populares.
Hay quienes hablan de verdaderos golpes de timón, de medidas que se verán hasta espectaculares, de anuncios que cimbrarán al país y a muchos estados, en los que se arrasará parejo. Veremos, dijo el ciego.
La verdad es que los mexicanos estamos tan escamados por tantas promesas que se nos hacen cada seis años en el renuevo del gobierno federal, que resulta difícil creer y menos estar convencidos de lo que se nos anuncia, pero la esperanza de que por fin las cosas cambiarán no puede ni debe morir, porque la lucha por el reclamo a lo que tenemos derecho debe ser diaria.
El país, los mexicanos están, estamos dolidos. Con la llegada del panismo al poder pensábamos que las cosas cambiarían. Hoy, a doce años de distancia, la desilusión es general. A los graves problemas de inseguridad, que nos tienen en la zozobra, las amas de casa viven otro igual o peor: el del alza de los precios de los productos básicos. Ahí es donde el ciudadano más puede medir el fracaso de los gobiernos panistas.
Pero hay otro sector de la población, fuerte, considerable, cuantioso, que también está muy dolido y decepcionado: el de tendencia de izquierda, que está convencido de que se cometió fraude electoral contra su candidato presidencial. Su enojo, su coraje, está vivo, latente, y su reacción en el estado, si el que llega al poder no actúa en forma decidida dando claras señales de que va en serio en sus pretensiones, como la de acabar con la corrupción, ya la veremos en las urnas el próximo año.
Insisto, allegados al círculo peñanietista adelantan buenas nuevas; que habrá ruido favorable para la población, que se acabarán cotos de poder que atienden intereses personales o de grupo, que se impondrá orden institucional en todo el país, bajo una sola directriz y que se acabarán los privilegios. Yo hasta no ver, no habré de creer, pero les doy el beneficio de la duda. Esperemos programas.






lunes, 27 de agosto de 2012

El simbolismo del arco mocho


Prosa aprisa
El simbolismo del arco mocho
Arturo Reyes Isidoro
La idea, creo, no ha sido mala. Todo obstáculo, así sea simbólico, que denote división, sobre todo en tratándose de  pueblos hermanos conurbados, debe ser derrumbado, como se acaba de hacer en el llamado arco mocho que marcaba una clara separación entre los municipios de Veracruz y de Boca del Río.
La construcción que desapareció el domingo, más que nada marcó una división política entre priistas y panistas, erigida por los segundos para demarcar un territorio que los blanquiazules consideraron suyo a partir de que ganaron la presidencia municipal de Boca del Río, división que continuaba no obstante que a partir del año pasado los tricolores recuperaron la plaza en la persona de Salvador Manzur Díaz.
Una pregunta que se antoja natural es por qué tardaron tanto los priistas en dar el paso o en darse cuenta de que, se supone, ahora son uno solo, de que las administraciones municipales que gobiernan ambos municipios están gobernadas por personas de un mismo partido.
Para nadie es un secreto que tanto la presidenta municipal de Veracruz, Carolina Gudiño Corro, como su homólogo boqueño, Manzur Díaz, estaban divididos por un pleito de intereses políticos personales, que no por alguna causa a favor del pueblo, de sus representados. Ese apretón de manos que se dieron el domingo, en el fondo es difícil de creer que los concilie de veras, que al fin y al cabo son políticos. Si se recuerda, el propio presidente municipal llegó a manejar la idea, el año pasado, de organizar su propio Carnaval, cuando lo que se imponía, y finalmente se impuso, era conjuntar esfuerzos y optimizar recursos para un mejor festival, pues al fin y al cabo el festejo comprendía a los dos municipios.
Más bien es de creerse que la piqueta, el marro y la pesada grúa del domingo, aparte de, en lo material, simbolizar o querer simbolizar el inicio del derrumbe del PAN en la zona conurbada, también simbolizó el inicio, a ojos vista, con todos los reflectores encima, de la precandidatura del todavía alcalde de Boca del Río a diputado local por el distrito, aunque, hasta donde llegan los comentarios, no se descarta tampoco que en una de esas, si las circunstancias se llegaran a presentar a su favor, pudiera entrar de relevo en lugar de Gerardo Buganza Salmerón como secretario de Gobierno en el corto plazo. De todos modos, forzado por las circunstancias, Manzur habría salido a atender a las manifestantes “fresas” de la Riviera Veracruzana y a resolverles favorablemente, ya como parte de su cruzada en busca del voto popular.
¿Gana la pugna política y personal que han traído Carolina Gudiño Corro si se mantiene como alcaldesa y pierde Salvador Manzur Díaz si deja la presidencia municipal y se va como candidato o a otro cargo? La respuesta estaría en la consideración de que, en todo caso, Manzur brincaría a otra posición que lo mantendría vigente en una representación popular para los próximos tres años, mientras que la tuxtepecana concluiría su gestión y, acaso momentáneamente, su carrera política el próximo año.
Pero más allá de todo lo anterior, un hecho cierto es que, a capricho de políticos, el dinero del pueblo es utilizado para sus intereses partidistas y, finalmente, votado a la basura, a los escombros,  como en este caso, pues de buenas a primeras se hicieron polvo 6 millones de pesos que los panistas habían utilizado para el arco y los priistas han decidido demoler.
Aunque no es asunto mayor para los políticos en el poder, no estaría mal que los nuevos diputados federales legislaran para evitar estos despilfarros levantando este tipo de arcos o que impidieran por ley que los edificios públicos sean modificados a capricho de las autoridades según su procedencia partidista, como pasó en el pasado reciente con la llegada de los panistas a la Presidencia y a presidencias municipales y entonces palacios municipales, escuelas, oficinas públicas, calles, puentes, postes, etcétera, fueron pintados de azul, mientras que los priistas hicieron lo mismo, aunque utilizando el color rojo en las demarcaciones bajo su dominio político administrativo. Millones y millones de pesos se votaron en pintura cada tres años cuando hubo alternancia en el poder municipal de panistas y priistas y hasta perredistas, mientras que las obras urgentes y necesarias han tenido que estar esperando.
El caos en Xalapa, ayer
Vaya terrible caos vehicular, a causa del embotellamiento que causó en sus estrechas calles una manifestación de taxistas de la CNOP-PRI, la que vivió ayer la capital del estado buena parte del día.
Los chafiretes tricolores acusaron al secretario de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón, de no entregarles concesiones de transporte que, según ellos, pagaron desde la administración anterior, y sí darlas a miembros de otras organizaciones distintas a las de su partido.
Lo que llama la atención es que no se haya evitado la manifestación, pues cuando se quiere se impiden para evitar el caos en el centro de la capital, y que se haya dado cuando son cada vez más insistentes los rumores de su posible salida del cargo para ir a ocupar la candidatura a la presidencia municipal de Córdoba, su tierra.
Según las versiones, el ingeniero Buganza sería el único personaje que podría enfrentar con éxito a los panistas en el próximo proceso electoral municipal, pues sondeos internos y encuestas lo posesionarían como la persona a la que la mayoría de las corrientes cordobesas apoyarían, ya que de otra manera los blanquiazules pondrían en riesgo el triunfo tricolor con un candidato fuerte como lo será el veterinario y filósofo, ahora subsecretario de Ordenamiento de la Propiedad Rural de la SRA, Jaime Tomás Ríos Bernal.
Mientras si son peras o son manzanas, se barajan varios nombres para sucederlo: Alberto Silva Ramos, Francisco Portilla Bonilla y Salvador Manzur Díaz, entre los que más son mencionados, actualmente todos ellos alcaldes, el primero de Tuxpan, el segundo de Córdoba y el tercero de Boca del Río.
En el caso de uno de ellos, Alberto Silva Ramos se enfila de todos modos a la candidatura priista a la diputación local por su distrito, Tuxpan, con miras a convertirse en el próximo líder de la bancada tricolor en el Congreso local, candidatura que estaría garantizada por la preferencia electoral que tiene merced a su buen trabajo como presidente municipal, mismo caso en el que está ahora el alcalde de Poza Rica, Juan Alfredo Gándara Andrade, cuyos sondeos y encuestas lo favorecen y sería el único que garantizaría un triunfo de su partido.
Volviendo al secretario de Gobierno, de todos modos atendió otro problema de taxistas, pero éstos de la CTM.
Erick permanecerá
Esta semana concluye agosto. Mediarán solo dos meses para que, de acuerdo a la ley, inicie el proceso electoral local y municipal de 2013, el próximo 3 de noviembre. Se sabe que poco antes se celebrará Consejo Político Estatal del PRI para confirmar en el cargo a Erick Lagos Hernández, de modo que éste conducirá los trabajos de su partido en el año electoral.