Prosa aprisa
Ni despensita ni varillita
Arturo Reyes Isidoro
Están
cabrones, gruesos, como se diría en el habla popular. De pronto, en el estado,
en el escenario electoral, ha irrumpido un actor que se advierte que no está
dispuesto a permitir más el manipuleo que ha caracterizado otros procesos
electorales en el estado.
Seguramente,
estimulados por la actitud renovadora, innovadora y motivadora del papa
Francisco, un grupo de sacerdotes de la Iglesia católica en Veracruz, del ala
progresista, ha decidido romper su voto de silencio… público y se está haciendo
escuchar, y fuerte, ante las elecciones en puerta.
De sobra está
destacar la actitud del presbítero José Juan Sánchez Jácome, vocero de la
Arquidiócesis de Xalapa, pues desde que asumió la responsabilidad lo
caracteriza su señalamiento, su denuncia contra las malas acciones de gobierno
o los problemas que afectan a la comunidad y que no son atendidos, nunca con
una actitud de complacencia.
Sus
comunicados, domingo a domingo, se leen con mucho interés, por el trasfondo que
encierran los mensajes religiosos, y por el chanfle que llevan no dejan de
tener miga periodística.
Contrario a
grupos que se oponen a la reforma al Artículo 24 Constitucional (la polémica
Reforma Religiosa), supuestamente radicales, liberales o progresistas, como
algunos evangélicos, diputados y senadores de izquierda y masones, que sólo
están para aplaudir o complacer al poder, en Veracruz hay una verdadera
corriente crítica, progresista, de avanzada, dentro de la Iglesia católica, que
merece respeto y admiración.
Apenas hace
una semana, el Obispo de la Diócesis del puerto de Veracruz, Luis Felipe
Gallardo Martín del Campo, declaró en conferencia de prensa que los candidatos
que participarán en el próximo proceso electoral deben de conducirse de manera
justa y verdadera y no engañar ni mentir a los ciudadanos.
“Para nosotros
es una obligación decirles a todos los contendientes que se conduzcan de manera
justa y verdadera, dos palabritas que tienen mucho que dar de sí en la
consideración y en la manera de cómo emprendan esas campañas”.
Aprovechando
su mensaje con motivo del inicio de la Semana Santa, el prelado les pidió a los
aspirantes políticos que aquello que digan y propongan sea verdadero, “que no
sea un engaño, una mentira, algo que ni siquiera es posible y que se considera
como la panacea; la gente ya está cansada de esas propuestas que lastiman y
ofenden”.
Les
pidió que sirvan al pueblo y no que se sirvan ellos, buscando el beneficio
propio, y que eviten la utilización de artimañas para engañar al electorado.
Pero
como buen pastor también se dirigió a sus ovejas: “Siempre que llegan las
campañas políticas les recordamos a nuestros fieles a que no se dejen llevar
por una ideología, sino que se informen sobre la persona, su plataforma
electoral, su mentalidad, propósitos y que los confronten con sus principios,
para que elijan al mejor candidato que buscará los beneficios del pueblo”.
Fue
directo y a la cabeza, pues les pidió que tomen en cuenta al candidato, al
partido y sus propuestas como gobernantes, para que su voto sea razonado, que
no vayan “como borregos detrás de cualquiera, sin analizar a quien van a apoyar”.
Y
en esas estábamos cuando, ayer, ¡zas!, que también se hace escuchar el párroco
de la iglesia de Tequila, Manuel Serrano Monarca, un poblado cercano a Orizaba,
en la entrada a la Sierra de Zongolica, cuyos habitantes han sido víctimas, por
siglos, de la dominación de los conquistadores, primeros españoles y luego sus
herederos enquistados lo mismo en el PAN que en PRI y en el PRD, quienes los
han utilizado como carne de cañón para satisfacer sus intereses a base de
engaños y falsas promesas.
Este
sacerdote, en su homilía dominical, en otras palabras y antes de que lo
intenten, paró en seco a los aspirantes que seguramente tenían en mente ir a
jeringarlo para utilizarlo a fin de allegarse simpatías y votos. Les pidió que
se abstengan de acudir a la parroquia a buscarlo sólo con la intensión de
promoverse. Como quien dice, les lanzó un déjense de madres y a mí déjenme en
paz y no traten de utilizarme. ¡Zuku!, como exclamaría el colega Quirino
Moreno.
“Yo
sí he anunciado ahí en el municipio que a los precandidatos y candidatos les
pido de favor que se abstengan de irme a ver, porque quieren salir en la foto y
yo no necesito de una despensita ni varillita, cualquier asunto que quieran
ayudar a su parroquia, si bien lo hacen, que sea después de julio”, registró
que dijo, la corresponsal del portal alcalorpolitico.com
en Orizaba, Miryam Rodríguez Hernández. ¡Mofles!, exclamo yo, recordando al
inolvidable Nikito Nipongo, el maestro Raúl Prieto, que en paz descanse.
Pero
no paró ahí e invitó a sus colegas los sacerdotes a que no se dejen engañar,
“que no crean eso que siempre dicen, ‘padre aquí le voy a hacer tal o cual
cosa’; porque lo único que estaríamos haciendo es que gente de doble intensión
prometan la luna y las estrellas cuando no cumplen”.
Y
tocó una llaga, pisó un callo cuando abordó el tema de la pobreza. Destacó que
la gente se sigue quejando de ella y de la marginación y denunció que poco se hace
para salir de esta situación, señalando además que los que deben recibir apoyo,
porque en verdad lo requieren, no son beneficiados, ya que las ayudas sólo se
siguen entregando a los amigos de las autoridades que en muchas ocasiones no lo
requieren. ¡Pácatelas!
“Ese
slogan ese que dicen que Oportunidades es para todos, yo me pregunto para
quiénes, es muy abierta y ambigua esa frase. Esas oportunidades sólo son para
vender una idea, pero no es algo factible”. ¡Uf!, ¡uf! y ¡recontrauf!
Francisco,
sin duda, está haciendo escuela. Los malos candidatos deberán saber ahora que
tendrán a un opositor más, éste sí de peso religioso y moral, que estará en
todos los púlpitos, látigo verbal en mano, para echarlos como Jesús echó del
Templo a los mercaderes.
Buen detalle del gobernador Duarte
Buen
detalle, ayer, del gobernador Javier Duarte de Ochoa al interesarse
personalmente por la situación de los heridos de la volcadura de un autobús de
Autotransportes Banderilla la noche del sábado, a los que visitó en el
hospital.
Distinción,
si se confirma, el nombramiento de Dionisio Pérez Jácome hijo como embajador de
México en Francia. Interesante porque él es de afiliación panista y sirvió en
el gobierno de Felipe Calderón, aunque ahora, como en 1593 cuando Enrique IV
accedió al trono francés abjurando del Protestantismo y convirtiéndose al
Catolicismo para lograrlo, Nicho Jr., bien puede abjurar del panismo y
convertirse al priismo y exclamar como aquél rey que París bien vale una misa.
Que se recuerde, el último embajador veracruzano en aquel país de Europa fue el
pozarricense Ignacio Morales Lechuga, nombrado por el entonces presidente
Carlos Salinas de Gortari. Sin duda, hay de embajadas a embajadas. De antemano,
felicidades a su feliz padre Dionisio Pérez Jácome, coatepecano de origen.