jueves, 28 de septiembre de 2017

Que sólo les tumbarían la compensación

Prosa aprisa
Que sólo les tumbarían la compensación
Arturo Reyes Isidoro

Ha llegado el fin de semana y también el fin de mes. Ha llegado el día de paga para la burocracia estatal. ¿Será la última vez, al menos en la presente administración, que muchos cobren su última quincena como trabajadores del Gobierno del Estado?
En “Prosa aprisa” del 19 de septiembre pasado comenté en este espacio que en esta quincena que está terminando vendría un nuevo recorte masivo de personal en un porcentaje de 30 por ciento de la burocracia, según cifra que manejaban los administrativos.
Recordé que había sido el propio gobernador Miguel Ángel Yunes Linares quien el 31 de agosto había anunciado una segunda ronda de despidos (hubo una primera a principios de año, aunque dijo que el “ajuste” de personal sería “continuo y permanente” durante su breve administración), para lo cual el Secretario de Finanzas, Guillermo Moreno Chazzarini, ya había pedido a los titulares de las dependencias que hicieran una revisión de sus plantillas de trabajadores.
“La novedad es que se irán a la calle también sindicalizados”, apunté, y comenté que en primera instancia se razuraría a quienes menos tiempo tuvieran con sus bases, no más de tres años, aunque era posible que se guillotinara a otros con más antigüedad.
Pero si algunas de mis fuentes están en lo cierto, al parecer habría habido una contraorden de último momento para no echar más trabajadores a la calle, aunque de todos modos se les afectaría, pues a cambio de dejarlos les quitarían sus compensaciones y los dejarían con un sueldo base mínimo, que sería casi sólo para que sobrevivan.
Si es correcta la información que me han dado (la falta de información oficial hace que se atenga uno a lo que se puede saber a través de fuentes extraoficiales), el freno habría sido porque se convencieron ya de que existe un enojo generalizado en contra de la administración por la forma en que ha estado afectando a miles de trabajadores y sus familias, coraje que, por lo que comentan los despedidos, se va a desahogar en las urnas el próximo año votando en contra de los azules.
Dice el refrán que de los males el menor, y si es buena la noticia –insisto, si es cierta– de que no habría despidos, sería mala, muy mala que les tumbaran la compensación, que es con la que verdaderamente se ayudan los trabajadores, porque el sueldo base apenas si les alcanza para lo mínimo indispensable.
Otra cosa que no se sabe es si la pérdida de compensación sería sólo para los que están o estaban considerados para ser despedidos, o si se aplicará en general a toda la burocracia, lo que tendría una grave repercusión para el gobierno por el enorme descontento que generaría
Aquí si no aplicaría aquello de jodidos pero contentos; aquí sería jodidos y molestos, enojados. Esperemos a saber que pasa finalmente. Ojalá y ocurra lo mejor para tanto jefe o jefa de familia sobre quienes, hasta en tanto no haya una información oficial, pende la cuchilla de la guillotina. Pero de que hay incertumbre y malestar en muchos, la hay, ya sea porque los dejen cesantes, ya sea porque les tumben ingresos.
Aunque anoche, cuando ya cerraba esta columna, administrativos de organismos descentralizados me confirmaron que ni maíz paloma, que se van, que hoy se van a la calle cientos, acaso miles de trabajadores, que el lunes ya serán cosa del pasado y hasta me pidieron que les sugiriera que por aquello de las dudas se lleven todas sus cosas personales porque ya no podrán regresar más a los que hasta hoy han sido sus centros de trabajo.
Suceda una cosa u otra, de todos modos la noticia es mala. Y pensar que casi todos votaron por el cambio.
¿Quién asesora al Gobernador?
Aquí he publicado mi reconocimiento al gobernador Miguel Ángel Yunes Linares como un político profesional, experimentado, inteligente (no lo dudo) y hasta culto, si se quiere. Cuando lo he dicho no han faltado las críticas a mi persona, pero trato de ser justo y darle, como decía Ulpiano, a cada quien lo que le corresponde.
Es obvio que el titular del Ejecutivo, por lo complejo del Estado y más en tiempos como los que le está tocando gobernar, no puede estar en todo y, ahora sí lo creo, tampoco estar informado, enterado de todo (tal vez en el fondo lamente la ausencia de quien fue su gran amigo, asesor y colaborador Enrique Ampudia Mello, quien le llenaba todos los vacíos) como lo estuvo cuando fue Secretario General de Gobierno en el siglo pasado, en el gobierno de Patricio Chirinos.
Pero entonces, ¿quién lo asesora?, ¿es que no tiene a nadie, absolutamente a nadie, que le diga que las cosas van mal, que las están haciendo mal, que se están cometiendo graves errores tanto que ya tiene a la mayoría de los veracruzanos en contra?
¿Es que nadie se atreve a decirle que el fiscal Jorge Winckler Ortiz le está causando grave daño a la imagen de su  gobierno y de su propia persona con las arbitrariedades y los abusos de autoridad que está cometiendo y que lo debe cesar de inmediato antes de que acabe de hundir su proyecto sucesorio para 2018?
¿Es que nadie se atreve a comentarle que la detención que hizo Winckler de siete ingenieros electricistas de Veracruz-Boca del Río-Medellín, de muy buena reputación, ni siquiera lo hicieron los gobiernos de Fidel Herrera Beltrán y de Javier Duarte de Ochoa en sus peores momentos?
Honestamente, no creo que la falla sea de la jefa de asesores, Clementina Guerrero, porque ella es una mujer inteligente, sino de las gentes de su círculo cercano, de quienes intiman con él, están cerca de él, forman su círculo rojo, pero se ve o que tienen miedo de decirle las cosas, la verdad, o que deliberadamente prefieren engañarlo y sólo se dedican a aplaudirle, a decirle sí señor a todo aunque vean o sepan que va rumbo al desfiladero, y a hacerle caravanas y genuflexiones hipócritas, engañosas.
La oposición, claro, está contenta y aplica aquello de que cuando veas que tu enemigo está cometiendo pendejadas, no lo distraigas.
¿Es que nadie tuvo los alcances para decirle al gobernador que no era oportuno que se filtrara, que se diera a conocer o se publicara en este momento el acuerdo para que la Secretaría de Finanzas revise y valide los adeudos con proveedores y contratistas con la advertencia de que si se observa documentación apócrifa o el reclamo de pago sobre obligaciones inexistentes, entonces se procederá a realizar las denuncias correspondientes en contra de ellos?
¿Nadie se atreve a decirle que eso suena a amenaza, a algo equivalente a algo así como preguntarle a alguien: ¿veeerrrdaddd que yo no te debo nada?, pero poniéndole una pistola con cartucho cortado en la cabeza, en la sien?
¿Es que nadie lo alerta de que esa advertencia es inoportuna cuando el Fiscal acaba de encarcelar a reputados ciudadanos ingenieros sólo porque estaban recolectando despensas para los damnificados por los sismos, y que eso se podría tomar como una advertencia o una amenaza a los contratistas de que si continúan reclamando sus pagos los meterán al tambo, a la cárcel, por algún rayón, alguna mancha, alguna arruga o alguna parte ilegible que detecten en sus documentos por causas ajenas a ello, todo con tal de que dejen las cosas por la paz?
¿Nadie le dice que eso causa desconfianza, temor, zozobra, incertidumbre, y que todos han decidido buscar ya o acercarse a quien les puede garantizar protección por sus relaciones en el altiplano, en el Gobierno Federal, ante cualquier atropello o abuso ejecutado por Winckler y ordenado desde el Palacio de Gobierno? ¿Qué eso se traducirá en votos, pero en contra?
Solos, con su circo
La diputación opositora –Morena, PRI y Juntos por Veracruz– decidió no hacerle el caldo gordo a la diputación panista y al “espurio” presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), y a partir de ayer decidió no participar más en las sesiones hasta que no se regrese a la legalidad en el Congreso local.
Argumenta, y con razón, que participar sería tanto como respaldar, validar, a quien detenta la Jucopo, de la que se ha apoderado un grupúsculo que está fuera de la legalidad.
Respaldo de Juan Carlos Molina
Una buena representación priista está convocada esta mañana en el rancho del dirigente estatal de la Liga Agraria, Juan Carlos Molina Palacios, para compartir el pan y la sal con el senador José Francisco “Pepe” Yunes Zorrilla. Se me dijo que será sólo para reafirmar lazos de amistad entre la familia priista.
El CEN envía a la Secretaria de Estados en Oposición
Por otro lado, también esta mañana en la sede del CDE del PRI tendrá lugar una reunión de la militancia tricolor que encabezará la senadora Diva Hadamira Gastelum Bajo, Secretaria de Estados de Oposición del CEN tricolor. La reunión fue instruida por el Comité Ejecutivo Nacional, que se empieza a preparar con todo para la batalla que viene.






miércoles, 27 de septiembre de 2017

Atemoriza atropello de la Fiscalía

Prosa aprisa
Atemoriza atropello de la Fiscalía
Arturo Reyes Isidoro

El desencanto con el actual gobierno panista porque no resultó lo que los veracruzanos esperaban se convirtió ayer en motivo de gran preocupación por el grave atropello que cometió la Fiscalía General del Estado al detener en forma arbitraria y con total abuso de autoridad a siete ingenieros de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río-Medellín por la sola presunción de un presunto ilícito con tufo de persecución política contra una funcionaria municipal del puerto jarocho.
Lo ocurrido es acaso el atentado más grave contra reconocidos ciudadanos ocurrido hasta ahora, que descalifica ante propios y extraños a la administración yunista por una decisión ilegal de quien tiene la obligación de contribuir a la seguridad de los veracruzanos, el fiscal Jorge Winckler Ortiz, quien le ha asestado el más duro golpe al gobierno al que sirve al dejar la impresión de que se ha convertido en un régimen persecutorio.
Sólo la decisión de un juez, que actuó con independencia, logró que las víctimas recobraran ayer su libertad y evitó que continuara el atropello, que levantó una ola de protestas y que amenazaba con extenderse dada la reconocida calidad ciudadana de los ingenieros.
Presume delito y hace detenciones arbitrarias
El martes, la Fiscalía General del Estado mediante un boletín de prensa informó que la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales había abierto una carpeta de investigación por la probable comisión de un delito en materia electoral.
El “ilícito” consistió en unas fotografías que se publicaron en las que se observaba la presunta descarga de despensas de un camión de volteo en la vivienda de la Directora de Servicios Públicos Municipales del puerto de Veracruz, Fabiola Balmori Durazzo, en el municipio de Medellín, ante lo que la Fiscalía presumió que estaba “acumulando y resguardando en su domicilio particular bolsas y paquetes que pudieran ser despensas”, como si eso fuera un delito.
Por ello, sin ninguna órden de un juez calificado, policías ministeriales se presentaron en el domicilio de la funcionaria municipal donde les dio la cara su esposo el ingeniero Juan Antonio Pinilla Rodríguez, presidente del Colegio de Ingenieros Mecánicos y Electricistas del Estado de Veracruz, quien les confirmó que sí eran despensas y que iban a ser llevadas a la Cruz Roja para entregárselas a los afectados por los sismos.
Por lo que se publicó en los medios, les explicó que miembros del Colegio de Ingenieros habían quedado de reunirse en su casa donde tenían las despensas porque en su local no cabían, así como para evitar que se las robaran. En respuesta fue detenido junto con otros seis compañeros suyos pese a que no se les probaba ningún delito ni había una orden de aprehensión girada por un juez.
Acusan persecución política
Otro detenido fue el ingeniero Gerardo Zárate, cuya hija, Sabrina Zárate Sáenz, en una carta y en un video que difundió a través de las redes sociales, expuso la noche del mismo martes: “A todos mis amigos y conocidos.

La mayoría de ustedes conocen a mi padre, un ingeniero jubilado de Pemex, que con su esfuerzo ha sacado adelante a su familia.

Él pertenece al colegio de ingenieros eléctricos de Veracruz, es el secretario de la mesa directiva. Ante la contingencia, el grupo de ingenieros se organizó y recolectó víveres para entregarlos a la Cruz Roja de Veracruz.

Las bolsas con víveres fueron armadas en el Frac. Las Palmas de Medellín de Bravo, en la casa del presidente de la asociación de ingenieros electricistas.

Cada uno de los integrantes puso su camioneta para trasladar las despensas, que ellos con su dinero compraron y armaron.

Cuando estaban a punto de salir a entregarlas un grupo de ‘ministeriales’ se llevaron al presidente del colegiado, así como las camionetas y a mi papá sin una orden judicial. Sólo con pistola en mano”.

Acusó: “Este es un caso de persecución política muy, muy clara porque la verdad el colegio de ingenieros de Veracuz lo único que ha hecho son las dictaminaciones de uso de suelo, ir a las escuelas que no haya grietas así como ver que todo se encuentre en buen estado y se han organizado para ver cómo iban a donar a la Cruz Roja”.

Se alzan voces de protesta
En la madrugada de ayer miércoles, el Colegio de Ingenieros Mecánicos Electricistas y Ramas Afines del Estado emitió un documento firmado por el doctor Felipe Rodríguez Valdés, tesorero y miembro del Consejo de Honor y Justicia del organismo, quien expuso: "Es inaudito lo que sucede en Veracruz, en donde los cuerpos policiacos y de justicia andan deteniendo la ayuda a los damnificados y no a los delincuentes que día a día atentan en contra de la seguridad de los veracruzanos". Dijo que la detención era “a todas luces ilegal”.
Aseguró que los apoyos eran de los socios del Colegio: "… que recaudamos de la ciudadanía y de aportaciones de cámaras empresariales y de empresarios que se han solidarizado con las personas afectadas por los desastres naturales".
Por supuesto, expresó la molestia de todos los socios por la arbitrariedad de la Fiscalía: “no puede ser que manden un operativo de 40 policías para detener a gente profesionista, a ingenieros que lo único que quieren es ayudar, cuando lo que debe de hacer el gobierno es andar detrás de los delincuentes, de los asaltantes, para disminuir la violencia que vivimos”.
A la protesta se sumó también la Federación de Colegios de Ingenieros Mecánicos Electricistas, Electrónicos y Ramas Afines de la República Mexicana, A. C., mediante un documento fechado en Tijuana, Baja California, firmado por su presidenta María Elena Simental Parra y el secretario Roberto Ruelas Gómez.
Éstos confirmaron que sus compañeros trasladaban víveres para los damnificados, que serían entregados a la Cruz Roja, y dijeron que los colegios son apartidistas y sin fines de lucro, “y los ingenieros… fueron detenidos como si fueran delincuentes”. Pidieron al gobernador Miguel Ángel Yunes Linares que interviniera para que fueran liberados, “ya que son profesionistas con una respetable trayectoria…”.
Pero también el presidente del Consejo Coordinador Empresarial del puerto, José Manuel Urreta Ortega, salió en defensa del ingeniero Pinilla Rodríguez.
“El estado de Veracruz vive momentos muy complicados, lo seguimos viviendo como para que nos pongamos a tratar de darle tintes políticos al tema, eso no lo debemos hacer. Estoy convencido de que Juan Antonio Pinilla es un buen hombre, es un hombre íntegro y todos los colegiados que detuvieron junto con él. También están tratando de hacer algo por México, aportar algo por México y es muy lamentable lo que sucedió”.
Recordó que el CCE se sumó al acopio de víveres y herramientas de rescate para apoyar a los damnificados por los sismos.

En cambio, no actuó contra panistas confesos

Grave lo ocurrido. La policía ministerial, en lugar de estar combatiendo a la delincuencia que ahoga en un baño de sangre toda la geografía estatal, se dedica a detener y encarcelar a ciudadanos que no han cometido ningún delito, sólo por la presunción del fiscal Jorge Winckler Ortiz,de que estarían cometiendo un delito electoral ¡cuando no hay campañas, ni candidatos!, sino desgracias de miles a causa de dos terribles sismos que sacudieron al país en el mes que termina.
El atropello pudo haber sido con toda intención para atemorizar a los actores políticos que participarán en el proceso electoral de 2018.
En cambio, nada hizo ante la confesión de funcionarios panistas de Coatzacoalcos de que eran los autores del reparto de despensas con propaganda yunista, lo que se corroboró con fotografías y videos, por lo que, qué duda cabe, ha partidizado ya la procuración de justicia en Veracruz.

Decepcionante
Lo tomo y lo transcribo directamente del diario Notiver, del puerto de Veracruz (referencia para los lectores del resto del Estado). En la página 2 de la edición de ayer miércoles publicó el siguiente texto, que ilustró con la fotografía de la denunciante:
“Hablando de las redes sociales, tremenda carta que desplegó una maestra de nombre Rita Isabel Garza Reyes, de Poza Rica, al gobernador Miguel Ángel Yunes Linares: ‘ya dejamos de creer en usted y perdimos toda la confianza en su gobierno. Y cuando la fe y la esperanza se pierden, no queda nada’… Expone su caso, con 33 años de docente y actualmente supervisora escolar, revela estar enferma de cáncer y que por sus quimioterapias se ha tenido que ausentar por periodos, actualmente es supervisora escolar en el municipio de Tantoyuca, por lo que en abril le informó directamente al Secretario de Educación de sus terapias: ‘y oh sorpresa de inmediato suspendieron mis pagos. Señor gobernador estoy enferma, tengo cáncer y su gobierno en actitud inhumana, criminal e ilegal suspendió mis pagos como supervisora de la SEV. No pido caridad institucional ni ninguna otra limosna. Exijo a usted se conduzca de acuerdo a derecho, al que está obligado y ordene inmediatamente al licenciado Enrique Pérez libere mi salario, yo mientras tanto seguiré trabajando a favor de la niñez, esos niños son, necesariamente los que nos han de relevar a usted, y naturalmente a mi...  taca”.
Decepcionante, sin duda alguna. Ese no era el cambio que esperaban los veracruzanos. Qué más se puede decir. El texto habla por sí solo.










martes, 26 de septiembre de 2017

Guízar y Valencia; el terremoto de 1920

Prosa aprisa
Guízar y Valencia; el terremoto de 1920                
Arturo Reyes Isidoro

Oficiaba en Cuba cuando falleció monseñor Joaquín Arcadio Pagaza. Debido a ello, el 1 de agosto de 1919, Rafael Guízar y Valencia fue preconizado obispo de Veracruz.
Eran tiempos difíciles en México, y en Veracruz. Estaba en su apogeo el conflicto entre el Estado mexicano y la Iglesia. El hoy santo, originario de Cotija, Michoacán, se hacía llamar entonces Rafael Ruiz.
Por fin, el 1 de enero de 1920, después de que el cañonazo en el castillo de el Morro en La Habana marcara la media noche, Guízar y Valencia partió hacia el puerto jarocho a bordo del vapor estadounidense “Esperanza”.
Cuatro días después, miembros de la oligarquía del puerto y de Xalapa, dignatarios de la jerarquía eclesiástica de esas ciudades y de Córdoba así como devotos fieles lo recibieron en el muelle del puerto de Veracruz.
Pero un día antes, el 3 de enero de ese año, 1920, un devastador terremoto de 8 grados en la escala de Richter destruyó la región central de Veracruz y miles de casas, iglesias y escuelas se derrumbaron.
El sismo afectó particularmente Cosautlán de Carvajal, Coscomatepec, Teocelo y Xico. Un reporte oficial situó el epicentro en Quimixtlán, lugar de donde ahora viene el agua que surte a Xalapa, en el estado de Puebla, que también sufrio daños.
El maestro César Luna Bauza, un gran meteorólogo de quien guardo gratos recuerdos, hizo una descripción de los daños y citó la cifra de tres mil personas fallecidas.
Todo lo que aquí digo y comento está contenido en el libro Olor de santidad, de un gran investigador que tuvo la Universidad Veracruzana (UV) y entrañable amigo también, Félix Báez-Jorge, publicado por la Editorial de la UV.
Dejaré de lado los aspectos históricos para centrarme en lo que me interesa comentar, por la oportunidad del tema.
Al desembarcar en el puerto, Guízar y Valencia recibió las noticias del desastre causado por el terremoto en la región central de la diócesis en la que lo acababan de nombrar como pastor.
Su primera medida, que anunciaba ya lo que sería su comportamiento personal, fue ordenar telegráficamente (el telégrafo era el Twitter o el correo electrónico de hoy; actualmente ya no existe) al vicario capitular que suspendiera el festejo organizado en Xalapa para celebrar su llegada, indicándole que guardara el dinero colectado para tal fin, con objeto de destinarlo al auxilio de los damnificados.
Según documentó Báez-Jorge, al día siguiente de su arribo irrumpió en la Lonja Mercantil de Veracruz solicitando auxilio para las víctimas. Sus palabras cálidas y convincentes motivaron a los presentes gracias a lo cual reunió alrededor de veinte mil pesos (de aquellos tiempos, toda una fortuna).
El diplomático Francisco Cuevas Cancino, quien falleció siendo catedrático de la Universidad Anáhuac en Xalapa, registró el siguiente testimonio: “Reunió a los adinerados del Puerto y, con un gesto que muchos tildaron de teatral, puso, para empezar la recolección, su cruz y anillo episcopales”.
Del puerto viajó en ferrocarril a Xalapa y su primera misión oficial en tierras veracruzanas fue ocuparse de la devastación causada por el terremoto.
Cito al autor de Olor de santidad: “Cinco días después de tomar posesión del obispado inició un largo recorrido por los poblados afectados. Este notable esfuerzo (en el que llegó a peligrar su vida) fue realizado en un mes”.
El investigador registró que cruzó caudalosos ríos, maltrechos puentes; que transitó pésimos caminos de herradura y peligrosas sendas, sorteando el inclemente clima invernal de la región montañosa central de la entidad.
El canónigo Justino de la Mora, uno de sus alumnos, dejó testimonio de que visitó Teocelo, Cosautlán, Xico, Ixhuacán de los Reyes y Ayahualulco en el estado de Veracruz y Patlanalá, Chilchotla, Saltillo de Lafragua y Chalchicomula, pertenecientes a la diócesis de Puebla.
De este último lugar se trasladó luego en el ferrocarril de Orizaba a Córdoba, Coscomatepec y Huatusco.
“En todos estos poblados predicaba, confesaba, visitaba a los enfermos y lesionados, administraba el sacramento de la confirmación, ministerio que realizó en humildes viviendas y aún en la vía pública, ante la destrucción de los templos”.
En el trayecto de Patlanalá a Chilchotla, que lo hizo pasar por el epifoco, ante las pésimas condiciones del camino, además de que fue recibido por los vecinos “llorando cual si fueran niños”, fue tanto el esfuerzo que realizó que sufrió una afección cardiaca que lo puso al borde de la muerte.
No obstante haber sido trasladado al hospital de San Andrés Chalchicomula, Puebla, convocó a benefactores e instituciones caritativas y organizó a obreros voluntarios, logrando canalizar víveres, medicinas, ropas y madera a los miles de damnificados, además de que numerosos sacerdotes fueron nombrados jefes de las obras de reconstrucción, reubicándolos temporalmente fuera de sus parroquias.
El canónigo De la Mora, citado por Félix Báez-Jorge, registró:
“Reconstruyó la parte derruida de Xalapa, Xico, Cosautlán, Ixhuacán de los Reyes, Ayahualulco y multitud de rancherías pertenecientes a las cabeceras municipales enumeradas. Tuvieron los pobres casas donde albergarse; ropa con que cubrir su desnudez; alimentos para la subsistencia; medicinas para sus enfermedades; yuntas para sus labores campestres; tierras para quienes la inundación había dejado sin parcela o ranchos”.
Otro testimonio, éste de Joaquín Antonio Peñalosa, registra que en Xalapa el obispo encomendó al sacerdote José María Flores reconstruir la parte derruida de la ciudad, en la que se gastaron 231 mil pesos (¡de aquellos!), para lo que se contrataron obreros especializados en Puebla y Guadalajara.
Otro autor, Eduardo J. Correa, citado por Félix, cita que cuando Guízar y Valencia regresó a Xalapa, “la ciudad entera, sin distinción de credos ni de clases, se entregó a su Pastor en un movimiento grandioso de admiración y respeto, en un día de júbilo general”.
Ayer como hoy, no se vio la mano oficial en apoyo a los damnificados.
Cito a Báez-Jorge: “El auxilio que Rafael Guízar y Valencia prestó a los damnificados contrasta con la escasa (o nula) atención que recibieron de las autoridades gubernamentales”.
Su recuento registra que al producirse el sismo Armando Deschamps ocupaba la gubernatura en forma interina. En el lapso en que el hoy santo realizó su misión se sucedieron además Cándido Aguilar y Juan J. Rodríguez. Esa circunstancia de inestabilidad política hace que no se tengan informes oficiales sobre la participación gubernamental en las tareas de auxilio y reconstrucción de los poblados afectados.
Hasta ahí esa parte de la historia religiosa de Veracruz.
La quise traer a cuento por la situación que vive parte del país a causa de los sismos del 7 y del 19 de septiembre que causaron víctimas mortales y daños materiales cuantiosos que tienen en la desgracia a cientos, miles de familias mexicanas.
Pero también para significar cómo igual que ahora hubo ausencia o negligencia por parte de las autoridades, aunque a diferencia de estos días, la iniciativa de auxilio y apoyo partió de un religioso hombre bueno que terminaría siendo convertido en Santo.
Y para tratar de saber qué tanto la jerarquía eclesiástica de Veracruz ha seguido el ejemplo e imitado a Guízar y Valencia; qué medidas ha dictado a los sacerdotes de los obispados y de la Arquidiócesis; qué movilización ha realizado predicando, confesando, visitando a los heridos en hospitales, viviendas o incluso en la vía pública en auxilio de los sacerdotes de los lugares dañados.
Aunque en Veracruz, más pertinente sería saber qué han estado haciendo con los afectados por los huracanes, y también por los sismos aunque en menor medida, así como por las inundaciones de los últimos días.
Seguramente, como Guízar y Valencia, en forma anónima, discreta, han donado su cruz o anillo episcopales o sacerdotales, han hecho a un lado sus lujosas camionetas (los que las tienen y usan) para hacer tierra, han dejado la comodidad y el confort de sus aposentos y se desviven por auxiliar a los damnificados en auxilio de sus pares de Oaxaca, Chiapas, Morelos, Puebla, Estado de México, Guerrero y Ciudad de México.
En el futuro sabremos quiénes se ganan la santificación por su obra caritativa. Sinceramente deseo que Veracruz dé muchos más Guízar y Valencia. Ojalá y mi ignorancia sobre la acción de los religiosos contraste con su acción efectiva a favor de los feligreses, en especial de quienes sufren las consecuencias de los fenómenos naturales. Pido, ruego a Dios que así sea.