lunes, 31 de marzo de 2014

Las conferencias de prensa de los lunes

Prosa aprisa
Las conferencias de prensa de los lunes
Arturo Reyes Isidoro

Como que poco a poco se va viendo más la utilidad informativa de las conferencias de prensa semanales del gobernador Javier Duarte de Ochoa.
Además de lo que le interesa informar, cada vez más se abordan temas que antes eran tabú para el Gobierno, con más libertad y soltura, en un ejercicio necesario, acaso urgente para la salud de la vida pública del estado y para un mejor entendimiento con los periodistas y con la sociedad.
Ayer el gobernador respondió preguntas sobre temas de interés como lo de los migrantes, lo de las observaciones de los órganos de fiscalización, lo de las denuncias contra empresas constructoras, lo de la presa en Jalcomulco y la escasez de agua en Xalapa, lo de las polémicas remodelaciones en el puerto de Veracruz, lo de denuncias contra el delegado de Migración, lo de una hidroeléctrica en la región de Orizaba, lo de la situación económica de su gobierno, en fin, y si el hecho de que haya respondido es destacable, también lo es que no se enojó o mal respondió.
Era una práctica que le hacía falta. A él lo entrena para enfrentar cada vez mejor a la prensa (desde su perspectiva, claro está), a la prensa para preguntarle sobre temas que están en la agenda pública, para informarse e informar, y a la sociedad, a los lectores, a los televidentes, a los radioescuchas, para saber qué piensa o qué está haciendo o piensa hacer sobre los problemas que se viven y se padecen a diario.
Aquí he comentado en otras ocasiones que en la vieja escuela política, la del siglo pasado, era común el dicho de que no hay escuelas para gobernadores, por lo que estos se forman y aprenden en la práctica, en el ejercicio de su desempeño, y parece que Duarte ha aprendido ya bastante.
En retrospectiva, quien sabe quién lo mal aconsejó en el inicio de su gestión que debía mantenerse distante de la prensa al grado de llegar a comentar algún día entre sus cercanos que no le interesaba ser popular, tal vez para marcar una diferencia con su antecesor quien había usado y abusado de la prensa y del poder y era más popular que la Adelita, pero se confundió ese deseo con un distanciamiento e incluso hasta con un divorcio con la prensa.
En esa ruptura nadie ha salido beneficiado. Al gobierno mediáticamente le fue del carajo e incluso a nivel internacional. A la prensa ya ni se diga, acaso hasta por descuido oficial perdimos a compañeros queridos, estimados, entrañables. La sociedad también tuvo su cuota de sacrificio, sin recibir información suficiente, oportuna, clara, precisa.
La lección ha sido dura, a veces despiadada. No había necesidad. Para colmo, su aparato de Comunicación Social no lo ayudó. Cerró puertas, no buscó el diálogo y el posible entendimiento. A la sensibilidad para tratar de convencer informativamente hablando la sustituyó la imposición sobre los medios y en el peor de los casos la represión, la persecución, la agresión. Muchos pagamos por no someternos a ningún dictado.
No creo, estoy seguro, que nunca la prensa ha querido ni quiere que le vaya mal a Javier Duarte porque entonces le va mal a Veracruz. Y la mejor forma de ayudarlo es transmitiéndole el sentir de la población, de sus representados, dándole voz a sus quejas, a sus denuncias, a sus señalamientos; ayudándole cuando se le señala lo que está mal o se está haciendo mal y muchas veces no lo sabe porque sus colaboradores se lo ocultan para no evidenciar su ineficacia, o porque no se atreven a decirle que se ha equivocado y lo dejan que siga cometiendo errores con el consiguiente coste de imagen.
Fue sano el cambio en el área de Comunicación Social. Todavía oportuno. Se siente un mejor clima. Se respira un mejor aire. Mi impresión es que ha cesado o bajado mucho la tensión entre prensa y gobierno, lo que tampoco quiere decir que la prensa se haya vuelto complaciente o que el gobierno ya resolvió todos los problemas. Cada uno hace lo suyo, pero ya hay puentes informativos sin coacción.
Alberto Silva Ramos y Filiberto Vargas Rodríguez todavía tienen mucho que hacer, sin duda alguna. Sin embargo, trabajador por muchos años que fui en el área, no tengo duda que van por buen camino y que están haciendo lo conducente. Que se sepa, ya no hay llamados de amago a las redacciones ni guerra sucia contra quienes tienen otro punto de vista. Hay respeto, que eso y no otra cosa se quiere.
A la larga, Javier Duarte de Ochoa sabrá que optó por una buena decisión. A mí no me sorprenderá si un buen día se le ve reunirse con plumas críticas, disidentes, en un diálogo de altura y constructivo, que no pervierta la relación, enriquecedor para todos. Sería deseable, necesario para bien de la vida pública de Veracruz.
Paz recomendaba a los gobernantes leer poesía
A propósito del centenario del nacimiento de Octavio Paz ayer, La Jornada recordó que el poeta recomendaba tanto a los presidentes de Estados Unidos y México (George Bush y Carlos Salinas, respectivamente, en su momento) como a los especialistas en ciencias políticas, que leyeran poesía, “pues muy pocos hablan del interior de los hombres”.
En declaraciones a ese diario mexicano, al recibir la noticia de que le habían otorgado el Premio Nobel  de Literatura en 1990, dijo: “El hombre es un ser más complejo que las formas económicas e intelectuales. Los hombres son hombres de pasiones; la gente se enamora, se muere, tiene miedo, odio y amigos. Todo ese mundo de las pasiones aparece en la literatura y, de modo sintético y puro, en la poesía”.
Pero nuestros prohombres de la política, tristemente, que se sepa, con muy raras excepciones como por ejemplo Armando Adriano Fabre, director del Instituto de Pensiones del Estado, no leen ni prosa ni poesía, acaso sólo alguna nota periodística donde se les critica y, por supuesto, “Prosa aprisa” (si no me doy champú, quién me lo da).
Pero creo que si como recomendaba Paz nuestros gobernantes leyeran, en efecto, en especial poesía, serían más sensibles, entenderían más a sus representados, sus necesidades, e incluso se entenderían mejor a ellos mismos y a partir de ahí gobernarían mejor. Estaba muy en lo cierto Paz: los hombres son hombres de pasiones, en especial los políticos, a quienes la pasión los envuelve y muchas veces, para bien o para mal, en función de ella toman decisiones.






domingo, 30 de marzo de 2014

Veracruz-Boca, guerra de sinfónicas

Prosa aprisa
Veracruz-Boca, guerra de sinfónicas
Arturo Reyes Isidoro
¿Se politiza la cultura, o, más bien dicho, la politizan en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río?
Resulta que el jueves 27 de marzo, en un anuncio publicitario a toda plana, en el diario Notiver el Ayuntamiento de Boca del Río, que preside el joven alcalde Miguel Ángel Yunes Márquez, panista, informó sobre la creación de la Orquesta Filarmónica de Boca del Río.
Se dijo que el grupo musical estará integrado por 50 músicos profesionales con el más alto nivel de excelencia musical “y un fuerte compromiso social”.
Además de ofrecer una temporada de conciertos sinfónicos y recitales de música de cámara, también se anunció el programa de educación musical “Orquestando Armonía” para 200 niños de nivel primaria que tengan aptitudes musicales y cuyas familias no cuenten con recursos económicos para que puedan acceder a ese tipo de estudios especializados, niños que a su vez formarán una orquesta infantil y recibirán clases de instrumento y coro tres horas diarias durante cinco días a la semana.
Un plus que se busca con esa acción es acercar a los niños y a los jóvenes a la música como un instrumento de integración social, con lo que se busca armonía, de tal forma que “Boca del Río será una ciudad musical”, se destacó.
No suena nada mal, y si se materializa lo que se anuncia, pero, sobre todo, si cuaja, será un referente de la administración de Yunes Márquez en el futuro, con el consiguiente reconocimiento y seguramente el agradecimiento de los niños y los padres beneficiados.
Me llama la atención esa empresa, sobre todo porque en Boca del Río, que casi es decir el puerto de Veracruz, sus habitantes se caracterizan por su preferencia hacia la música alegre, tropical, popular, lo que ya es una verdadera tradición y de ahí el enorme éxito que tenía el Festival Internacional de Salsa, por lo que habrá que seguir con interés el desarrollo del proyecto. De que es bueno, ni quien lo dude. Habrá que ver si pega.
Pero seguramente como reacción a ese anuncio del Ayuntamiento panista boqueño fue que dos días después, el sábado 29 de marzo, el Ayuntamiento priista del puerto de Veracruz reaccionó patrocinando la presentación de la Orquesta Sinfónica de Xalapa (OSX) en el teatro Francisco Javier Clavijero.
Según unos pies (textos pequeños informativos o explicativos) de fotos del concierto, la actividad la promovió la comuna que encabeza el priista Ramón Poo Gil, a través de la Dirección de Turismo y Cultura (o sea, con el apoyo del Gobierno del estado, todo un trabuco atrás), en coordinación con la Universidad Veracruzana, bajo cuya responsabilidad está la OSX.
El programa estuvo muy bien: se ejecutó música para tuba y cámara con sinfonías de Bach, Stokowski y Dvorak, y en la escueta información se dio cuenta de que hubo “cientos de invitados” y que con ello se busca “posicionar a Veracruz como un espacio de proyección al talento local e internacional”.
De la Sinfónica de Xalapa ya es una tradición que de siempre la han integrado varios músicos polacos polacos, de Polonia, aunque ya prácticamente y por derecho propio xalapeños, por lo que habrá que ver si la Filarmónica boqueña la integran también polacos, polacos de Polonia, o “polacos” de los otros, de los buenos para la grilla política.
Pero ojalá y todas las diferencias político-partidistas se resolvieran de esa manera, fomentando la cultura, la educación musical, artística, y no con guerras sucias, de lodo, infamantes, que nada bueno dejan a la población y sí división y frenan el desarrollo de los pueblos con el bloqueo de unos contra otros cuando quieren hacer buenas acciones, todo con tal de que queden mal ante los votantes.
Aun así, si los patrocinadores no pudieran frenar sus ímpetus de confrontación, preferible a una guerra sucia sería mejor que las disputas la dirimieran los músicos sinfónicos y filarmónicos mediantes conciertos, o ya, en el peor escenario, ofreciendo una batalla campal sobre el proscenio, unos contra otros, dándose con tubas, fagots, clarinetes, flautas, oboes, cornos ingleses, violas, chelos… Sería algo inédito y a lo mejor y con suerte se convertiría en un atractivo más para los turistas.
El colmo sería que la Sinfónica terminara priista mientras que la Filarmónica, panista. Mientras tanto, ¡qué viva la cultura! ¿Veracruz?, ¿Boca?, ¿usted a quién le va?
Investigan irregularidades
Comentó el sábado Héctor Moctezuma en su columna “Circuito cerrado” del diario Milenio que en la Cuenta Pública del 2012 se detectó que en el estado 20 por ciento de todo el dinero en el rubro del gasto federalizado presenta irregularidades y que se han iniciado diversas investigaciones en las que participan la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), el Servicio de Administración Tributaria (SAT), así como la Procuraduría General de la República (PGR) para dar con los funcionarios que hicieron mal uso de esos recursos. ¿Algo que ver con la pérdida de confianza en Gabriel Deantes Ramos y Edgar Spinoso Carrera?
Los panistas hacen ruido
Los panistas harán ruido este lunes. Estará en Xalapa la mañana de este lunes el senador Roberto Gil Zuarth para ofrecer una conferencia sobre la Reforma Política, esto al término del foro de consulta “Legislar para el futuro”, en el que también participará el legislador, todo en un hotel por el rumbo de la Secretaría de Finanzas y Planeación. El Grupo Legislativo del PAN adelantó que Gil Zuarth hablará sobre los cambios profundos que se pretenden a largo plazo con las modificaciones que se hicieron al marco normativo sobre la práctica política y electoral del país, como más espacios políticos para la mujer, la reducción del tiempo entre una elección y la toma de protesta de los nuevos funcionarios, los gastos publicitarios del Gobierno federal, así como sobre la autonomía del organismo encargado de evaluar la política de desarrollo social.
Gómez Anell no bajará la guardia
En “Prosa aprisa” del jueves pasado publiqué que está decidido que la secretaria de Protección Civil, Noemí Guzmán Lagunes, será la próxima candidata priista a diputada federal por el distrito de Coatepec-Perote. Sin embargo, un paisano suyo de Teocelo, Antonio Gómez Anell, con una larga trayectoria en el servicio público y en cargos y representaciones partidistas no baja la guardia y, según sus simpatizantes, no cejará en su intención de obtener la nominación pues, me han dicho, tiene todos los méritos y en más de una ocasión lo han sacrificado con el ofrecimiento de que en la próxima le tocará, y así se lo han llevado. Habrá que esperar para ver cómo se presentan las circunstancias, porque en política no está dicha la última palabra hasta que se dice.



jueves, 27 de marzo de 2014

El artículo de Karime

Prosa aprisa
El artículo de Karime
Arturo Reyes Isidoro
Son tan seres humanos como todos. Sin duda alguna constituyen un matrimonio como cualquier otro, salvo por una circunstancia que los hace diferentes a los demás: están en el poder, tienen el poder, conducen el poder y eso les confiere una gran responsabilidad.
Es un matrimonio veracruzano además en el que por sus niveles de preparación académica, con posgrado en universidad de España ambos, se supone que están a la par a la hora de discernir sus asuntos personales y familiares.
Pero –no puede ser de otra manera siendo tan normales como los demás– también tienen sus diferencias, que seguramente llevan de la mejor forma, al menos eso pensaría uno.
Karime Macías Tubilla (es de destacarse que no le adjunta el “de Duarte” o el “de Duarte de Ochoa”), esposa del gobernador Javier Duarte de Ochoa, presidenta además del DIF Estatal Veracruz, en su artículo semanal que difundió ayer por Twitter y que fue subido a la página de la Coordinación General de Comunicación Social y que hoy debe publicarse en los medios (“Ustedes disculpen”) deja entrever su posición con respecto al poder, al gobierno del que, así sea en forma indirecta (aunque no tanto) forma parte.
Ayer se nota que le ganó el tiempo y que le entró la prisa a la hora de redactar, lo que nos pasa también a quienes lo hacemos por ejercicio profesional, y aun cuando tenía muchos temas que contarnos, tuvo que cortar para ir a cumplir con su condición de madre, pues tenía que ir a atender a su niña, aunque se advierte también que está agarrando la disciplina (eso es básico, fundamental para quienes escribimos y publicamos a diario) pues hilvanó sus ideas en forma rápida pero no dejó de cumplir con su escrito.
“Sin duda –escribió–, estoy en un escritorio afortunado. Pero son ya las 8:30 de la noche y ha llegado mi hija Carolina a pedirme diez minutos para platicar juntas antes de dormirse”. Y soltó entonces: “La mejor manera de cambiar el mundo no es la vida pública, esa es la segunda mejor opción”.
Naturalmente no puede uno hablar por Javier Duarte de Ochoa, pero por su responsabilidad, por su tipo de quehacer, aunque entienda a su esposa no debe compartir su punto de vista, porque para el gobernador de Veracruz lo más importante debe y tiene que ser cumplir con la responsabilidad que contrajo con sus representados, dedicarse a ello las 24 horas, sacrificando a la familia si es preciso. Así es la política y a ello impone la responsabilidad oficial.
Desde la posición de madre, Karime tiene razón, en eso cree y no duda en poner manos a la obra: “Soy una convencida de que el mundo avanza gracias al trabajo en el núcleo familiar. Iré a hacer la parte que me corresponde. Ustedes disculpen”. No hay nada que disculpar, se le entiende y hace bien.
Pero su esposo no puede decir ni hacer lo mismo. No puede dejar de cumplir alguna tarea que lo requiera en forma urgente, algún asunto de Estado, y para él la mejor manera de cambiar el mundo ahora debe ser en la forma en que lo hace o trata de hacer (su discurso así lo confirma), conduciendo la vida pública, relegando a segundo término el núcleo familiar.
Caras vemos corazones no sabemos dice el dicho. No debe ser fácil para el matrimonio Duarte-Macías sobrellevar el alejamiento que les impone la responsabilidad política más alta del estado, porque además son jóvenes que tal vez quisieran disfrutar juntos más tiempo o pasar juntos más tiempo con los hijos, a diferencia de cuando ya se es mayor y se ha vivido mucho tiempo unidos.
Pasé treinta años en el gobierno y supe internamente del alto índice de separación de matrimonios, o de mala relación, o de divorcios, a causa del tiempo, todo el tiempo que dedicaban ellos funcionarios a su cargo, a su responsabilidad, muchas veces viajando o estando hasta altas horas de la noche en sus despachos o amaneciendo ahí por algún asunto urgente (también era alto el índice, no sé cómo ande ahora el asunto, entre los reporteros, ocupados igualmente siempre en las noticias o muchas veces viajando; en mi época de reportero era muy alto).
Algunos gobernadores mejor que otros han sobrellevado sus matrimonios como por ejemplo Miguel Alemán Velasco, quien incluso en su campaña política usó como lema “La democracia es pareja”, haciendo alusión a que siempre se hizo acompañar, incluso ya en el poder, por su esposa la siempre bien recordada señora Christiane Magnani de Alemán (ella sí usaba el “de Alemán”).
Me daba risa porque esa pareja bien avenida, el hecho de que aparecieran siempre juntos en las recepciones de actos sociales oficiales, en actos públicos, en giras de trabajo, en desfiles, en fotografías, etcétera, por el mimetismo a que obliga el poder, porque no se puede desentonar del jefe político, hacía que algunos funcionarios que ya se habían separado de su mujer o la habían arrumbado, se vieran obligados a desempolvarla y a aparecer juntos para guardar las formas, luciendo la mejor sonrisa aunque fuera fingida y a fuerzas.
De todos los que yo he conocido, de Rafael Murillo Vidal para acá (Rafael Hernández Ochoa, Agustín Acosta Lagunes, Fernando Gutiérrez Barrios, Dante Delgado Rannauro, Patricio Chirinos Calero y Miguel Alemán Velasco, sin duda el que goza de la fama del más “pizpireto” es Fidel Herrera Beltrán, pero su matrimonio se conserva, o se no se tiene noticia de que se haya disuelto).
Pero esta larga disquisición la he escrito por el artículo de la señora Karime Macías Tubilla. También, que recuerde, ninguna antecesora suya se había decidido a publicar un artículo a la semana y menos a platicar temas incluso personales-familiares como lo hace ella, lo que nos da idea de cómo se enfrenta y se lleva el poder desde adentro, información a lo que pocas veces se tiene acceso.
Una cosa sí es incontrovertible –al menos eso opino desde la óptica de haber convivido muchos años con el poder–: cuando termine su administración, el 30 de noviembre de 2016, lo único seguro, confiable y reconfortante que tendrá Javier Duarte de Ochoa será su familia, su esposa y sus hijos. Ya se ve que ella está construyendo los cimientos. Duarte entonces lo valorará y lo apreciará, y lo agradecerá. Cuando ya nadie lo conozca o reconozca, cuando todos le volteen la espalda y ni lo saluden, entonces sabrá que para él habrá llegado el momento de cambiar al mundo gracias al trabajo en el núcleo familiar. Habrá coincidido entonces plenamente con ella. Las mujeres siempre tendrán la razón.
Nace foro de economistas
Este viernes a las 18:00 horas en el Casino Español de Xalapa tendrá lugar una conferencia de prensa en la que será presentado el  “Foro Permanente de Economistas Veracruzanos”, el cual, según adelantaron los organizadores, se crea como un órgano de sesión permanente para formular iniciativas de Ley que vinculen a los economistas veracruzanos con la sociedad.









miércoles, 26 de marzo de 2014

Ahued, dona íntegro su salario

Prosa aprisa
Ahued, dona íntegro su salario
Arturo Reyes Isidoro
Coincidimos ayer, en un restaurante de Xalapa, con el diputado local Ricardo Ahued Bardahuil, atento y respetuoso como es.
Hace once días, a propósito de su nuevo cargo, el exalcalde de la capital de Veracruz y exdiputado federal declaró: “Como legisladores no llegamos al Congreso de Veracruz para vivir del dinero que percibimos. Nuestra gran satisfacción de apoyar a nuestra gente no se puede comparar con el gasto que podamos hacer”.  
Eso lo dice él, quien, al igual que el senador José Francisco Yunes Zorrilla, no es un presupuestívoro porque no vive a expensas del presupuesto oficial, lo que además le da independencia para conducirse con libertad y criticar acciones mismas de gobierno cuando no está de acuerdo con ellas o piensa que no están bien.
Pero el también empresario hizo esa declaración con la autoridad moral que le da el hecho de que acaso es el único de todos los diputados tanto locales como federales veracruzanos que dona íntegramente su salario (“dieta” le llaman pomposamente en el lenguaje legislativo-burocrático) que obtiene como diputado local a causas sociales, lo que además nunca presume ni anda publicitando.
Ahued apoya a ciudadanos con necesidades sentidas, a estudiantes de escasos recursos con útiles escolares, paga viajes educativos y la compra de medicamentos para personas en pobreza, además de que atiende necesidades de personas de la tercera edad e impulsa a jóvenes para que puedan continuar sus estudios.
Él, ya se sabe, no es un político priista tradicional. Hasta que participó como candidato a la alcaldía de Xalapa hace tres trienios no era más que un ciudadano común, y prácticamente fue empujado a hacerlo por un grupo de amigos suyos xalapeños que ya no aguantaban más las trapacerías de los políticos de siempre.
Se comportó a la altura de lo que esperaban de él los 70 mil ciudadanos que lo llevaron al palacio municipal, en un hecho sin precedente por el número de votos que alcanzó. Fue un buen alcalde, de los mejores que ha habido en toda la historia de Xalapa. Dio prioridad a los ciudadanos, no robó, no abusó del cargo, tuvo abierta la puerta siempre para todos sus representados e hizo obra pública.
Otra cosa que lo singulariza es que nunca actuó en función de ver qué otro cargo obtenía o a cual brincaba antes de cumplir su compromiso con quienes lo eligieron. Cuando concluyó su gestión, el entonces gobernador Fidel Herrera Beltrán lo quiso integrar a su equipo nombrándolo como titular de la Comisión del Agua del Estado de Veracruz. No aceptó.
Dado su buen desempeño como alcalde y la confianza y credibilidad que ganó entre los electores, el sistema lo requirió para que fuera diputado federal, representación en la que nuevamente no defraudó a los electores y se mostró totalmente congruente, pues fue el único de la bancada priista veracruzana que votó en contra del aumento al IVA, a lo que también se habían comprometido sus demás compañeros e incluso lo usaron como bandera de campaña, y a la mera hora dieron su aprobación.
En el proceso electoral del año pasado, se supo que Ricardo Ahued había decidido no volver a la política. No lo hizo hasta que, según se tiene información, el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán lo convenció a que ayudara a la causa de su partido y de paso fortaleciera la candidatura del candidato a alcalde Américo Zúñiga Martínez.
Hoy nuevamente se constituye en un verdadero garbanzo de a libra y al menos reivindica el quehacer político y el compromiso del hombre público con sus representados. ¿Quién más puede presumir que ha llegado al cargo para verdaderamente servir y no para servirse de su representación? Ricardo Ahued Bardahuil honra al PRI y le lava la cara tan sucia, percudida que tiene ese partido por la mala, pésima calidad de sus militantes llegados al poder.
Ayer, quienes estuvimos en el restaurante, algunos compañeros columnistas incluidos, lo pudimos ver comportarse con la mayor sencillez y conducirse sin ninguna ostentación ni prepotencia. No traía guaruras, guardaespaldas, guarro alguno. Era un comensal más. Cuánto está urgida nuestra sociedad y el sistema político de hombres como él. Ojalá y nunca cambie.
Pero en el restaurante estuvo también el nuevo coordinador general de Comunicación Social del Gobierno del estado, Alberto Silva Ramos. Fue la segunda vez en que, así fue brevemente, coincidimos y lo pude saludar. Nunca antes lo había tratado y es poco lo que he hablado con él, pero mis compañeros me dan las mejores referencias sobre su persona y su trato.
No pude dejar de observarlo y me llamó mucho la atención que lo vi relajado, muy relajado, lo que refleja que ha bajado mucho la presión mediática sobre y en contra del gobierno de la prosperidad. Puede ser que esté funcionando el hecho de que le ha abierto la puerta a todo el gremio, que es respetuoso de todas las opiniones, que no ha desatado campaña de guerra sucia contra nadie y que, me aseguran, está dispuesto a escuchar a todos.
No dejó de llamarme la atención escuchar también sobre la trayectoria en el gobierno que tiene Elisa Tagle, la joven titular de prensa del Ayuntamiento del puerto de Veracruz, quien compartió la tarde con nosotros. Cómo la ayuda y la habrá de seguir ayudando su trato, su buen trato, que en la relación con la prensa es clave, fundamental. Los jóvenes están empujando fuerte. Qué bueno que no sólo se estén formando sino que sean ya una realidad quienes nos habrán de suceder.
No quiero concluir por hoy sin mencionar la importancia que tiene el nuevo Atlas de Riesgo Digitalizado de Veracruz, que presentó el martes la titular de la Secretaría de Protección Civil (PC), Noemí Guzmán Lagunes.  Ese día dijo que es un instrumento para la toma de decisiones y para proteger a la población, además de un sistema de información que salvará vidas pues cuenta con escenarios de riesgo que se pueden visualizar. Su efectividad la habremos de ver en la próxima temporada de lluvias, ya en abril-mayo.
Tal vez ese sea uno de sus mayores logros antes de que deje la Secretaría de Protección Civil del Gobierno del estado, pues está decidido que será la próxima candidata a diputada federal por el distrito de Coatepec-Perote. El mes pasado, Noemí me había dicho, durante una comida en la Casa Veracruz, que no iba a pelear la posición ni a pelearse por ella, pero que si su partido la necesitaba, le serviría. Que se sepa, ya han notificado a los otros aspirantes que se andaban moviendo por el distrito para que arríen banderas. Mimí va.



martes, 25 de marzo de 2014

La risa como distintivo

Prosa aprisa
La risa como distintivo
Arturo Reyes Isidoro

El domingo 16 de marzo, Catón (Armando Fuentes Aguirre) escribió en su “Mirador”, que se publica en el diario Reforma que: “Reír es importante”; que: “Es como hacer ejercicio en tu interior”; y que: “Si no tienes sentido del humor no gozarás ningún otro sentido”.
Coincido con él. Lástima que esto lo aprende uno con los años; que de joven se enoja uno por cualquier tontería; o porque le damos importancia, o importancia mayor, a lo que no lo tiene; o porque no quiere uno asimilar el dicho aquel que al mal tiempo buena cara; o que puede uno estar jodido pero contento.
Pero ya cuando el tiempo ha pasado y se está cargado de experiencias, se ha sufrido penalidades de todo tipo, se ve cómo le ha ido a otros cuando se cree que sólo a uno es al que le ha tocado la desgracia (un consuelo piadoso e injusto, pero al fin consuelo); cuando ya se ve que están por venir los años  con los que se entrará al final de la vida, como que entonces, si no se está amargado, se toma la vida más a la ligera y se ríe de las cosas y hasta se divierte y entiende que nada es tan o más importante que llevar la existencia de la mejor forma a partir de la risa, del regocijo.
Aunque la risa no implica necesariamente que las cosas no sean serias, o tan profundas, y para ello basta citar el mejor ejemplo que nos legó Cervantes con su Don Quijote de la Mancha, obra con la que se ríe uno pero que también nos mueve a la reflexión y nos deja grandes enseñanzas, y se me ocurre ahora citar la historia del curioso impertinente, que si alguien no quiere leer toda la obra, al menos esa basta para citarla y contarla y presumir que se ha leído ese clásico.
Hubo un tiempo en que se decía con frecuencia que si Kafka hubiera nacido en México hubiera sido un escritor costumbrista, una alegoría que en parte refleja lo absurdo de las cosas que suceden en nuestro país.
Yo todavía me pregunto cómo fue posible que los señores secretarios del Gobierno del estado, tan sácale punta, tan lanzas a veces, tan gallitos con sus subalternos y empleados, tan machitos (aparentemente) con sus mujeres, por ejemplo, estuvieron sometidos durante más de tres años por una mujer, Gina Domínguez, quien los trajo derechitos, en un puño, que ordenaba que se hiciera sólo lo que ella disponía, que los hizo callar, que los volvió sumisos a su poder, que cuando ella creía que se portaban mal los azotaba con su chilillo en columnas y espacios periodísticos bajo su control y ni las manos metían, que era tanto el miedo y hasta el pavor que le tenían que casi casi la trataban de mamá Gina, lo que hace pensar o creer que en realidad no son más que unos verdaderos mandilones –Vicente Fox dixit.
Ahora, no faltan empleados, muchos conocidos míos, que me han dicho que después de lo que vieron durante más de tres años, cuando su jefe les  quiera alzar la voz, les van a decir que ahí viene Gina.
Pero creo que ya me estoy desviando del tema inicial, el de la risa, y es que Catón parece coincidir o estar en la misma sintonía (¿no será asesor, de casualidad?) con la nueva política de Comunicación Social en Veracruz, porque si algún veracruzano pone atención y observa, verá que desde que Alberto Silva Ramos y Filiberto Vargas Rodríguez llegaron a la Coordinación General y a la Dirección de Prensa, respectivamente, nos presentan diariamente en el portal oficial una sola fotografía, solo una (cuando estaba Gina eran cuatro o cinco de diferentes aspectos) que nos muestra al gobernador feliz, luciendo la mejor sonrisa (Colgate, se decía antes), que me hace pensar que ordenaron a los fotógrafos oficiales que por  ningún motivo, por ninguno, me entienden bien, ¿eh?, se distraigan, aunque tengan una avispa en la nariz, y que prácticamente estén a la caza de la foto del día, la del jefe riéndose, dándonos la mejor imagen, la de que en Veracruz todo es felicidad, pura felicidad, sí señor, cómo no.
Por cuestiones de mi trabajo, soy de los que checo a diario y varias veces al día el portal de Comunicación Social, y pues sí, la verdad, a fuerza de ver siempre la misma foto, como que Duarte ya me quiere empezar contagiar con su sonrisa, e incluso a veces quisiera que estuviera cerca para preguntarle de qué se ríe, o de quién para reírme junto con él, si de la travesura, por ejemplo, que le hizo a Erick Lagos Hernández enviándolo a que lo representara ¡al informe de Héctor Yunes Landa! el pasado 15 de marzo a Martínez de la Torre, con sus peores enemigos –¡imaginaos la trinca Pepe-Héctor-Fernando Yunes, los tres alegres compadres contra uno de los cinco lobitos–, que había que ver una de las fotos que distribuyó el equipo de prensa de Héctor donde se le ve a él y a su “sobrino” Pepe, ambos senadores, casi orinándose de la risa (¿ya los contagió también Javier?) teniendo en medio a Erick con una cara laaarga laaarga que quién sabe si no hasta se enfermó del estómago ese día.
De lo que se ría el gobernador, no importa, pero lo importante es que lo haga y ojalá y que esa risa sea reflejo en realidad de que de veras está contento, jodido (su gobierno) pero contento, porque creo que se gobierna mejor, como se hacen todas las cosas de la vida, cuando se está de buen humor, y Veracruz necesita,  ya chole, reírse un poco porque han sido tanto los problemas, las penalidades por las que hemos atravesado, que una risa, una sonrisa no le hace mal a nadie.
Visitando el portal oficial a diario se percata uno que, ¡ay!, la sonrisa es ya la característica, lo distintivo del momento, del gobierno de la prosperidad. ¡Ay de aquel colaborador que no lo entienda! Que siga de gruñón, de Grinch. Hay que contagiar, parece decir la nueva política comunicativa. Y sí. Creo que sí. Que nos debemos reír hasta de la adversidad, pues qué otra cosa nos queda y qué ganamos con enojarnos. Tiene razón Catón: si no tienes sentido del humor no gozarás ningún otro sentido.



lunes, 24 de marzo de 2014

La responsabilidad de Elízabeth

Prosa aprisa
La responsabilidad de Elízabeth
Arturo Reyes Isidoro
Si realmente dos políticos son amigos amigos, ellos son Gonzalo Morgado Huesca y Carlos Brito Gómez.
Coincidieron ambos en el gobierno de Rafael Hernández Ochoa, uno como dirigente estatal del PRI, joven, muy joven entonces, casi un chamaco, y el otro como poderoso subsecretario de Gobierno, cuando la Subsecretaría operativamente era mucho más fuerte e importante que la propia Secretaría de Gobierno (el otro amigo amigo de ellos es Guillermo Héctor Zúñiga Martínez, a la sazón director general de Educación Popular, el equivalente hoy a secretario de Educación).
Así se estilaba en aquella época. Eran otros tiempos en la década de los años 70 del siglo pasado. Por aquel entonces era yo ya reportero del Diario de Xalapa, muy joven también, y lo que registré nunca me imaginé que serían lecciones de política.
No obstante la amistad y compañerismo de Morgado y de Brito, cuando se acercaba el final de aquel sexenio, Morgado no dudó en ejecutar políticamente a Fernando López Valenzuela, hijo del ex gobernador Fernando López Arias, porque siendo dirigente municipal del PRI en el puerto de Veracruz se fue por la libre y sin consultar ni pedir autorización “destapó” a Brito y a José Luis Lobato Campos, en aquel tiempo director del Instituto de Pensiones del Estado, como precandidatos al Gobierno del estado.
Era entonces tal la disciplina priista, férrea, y se cuidaba que nadie la relajara en aras de mantener la unidad partidista, que la indisciplina de López Valenzuela escaló primero hasta la sede del Comité Ejecutivo Nacional del PRI y de ahí pasó a Los Pinos.
Bajo la tutela del periodista Froylán Flores Cancela, subdirector del Diario e influyente columnista político de la época, estuve al tanto del caso, que sucedió de la siguiente manera, aunque Morgado hoy me puede corregir o aclarar en los detalles.
Al agarrar por sorpresa a todos el destape, del gobernador Hernández Ochoa para abajo, Morgado reaccionó y decidió que como dirigente estatal destituiría a Fernando. El gobernador consintió en ello, pero de todos modos le dijo que consultara con el entonces presidente del Comité Ejecutivo Nacional, otro veracruzano, Gustavo Carvajal Moreno, quien a su vez estuvo de acuerdo pero igual pidió esperar en tanto trataba el asunto con el presidente José López Portillo.
El célebre Jolopo autorizó el cese inmediato, pero entonces Carvajal quiso ser quien activara la guillotina, para lo cual convocó a conferencia de prensa y dio la noticia en la Ciudad de México, que apareció a ocho columnas en la segunda edición de Ultimas Noticias, el periódico vespertino que publicaba en aquel tiempo el diario Excelsior.
Los actores, Morgado, Brito, Lobato, López Valenzuela y Gustavo Carvajal, veracruzanos todos, viven todavía para contarlo.
Alguna vez platiqué el hecho con Gonzalo y me dio sus razones: Como presidente del PRI no podía yo permitir por ningún motivo que se faltara al respeto político al gobernador, que se pasara sobre mi dirigencia, porque yo no estaba pintado, que se relajara la disciplina porque entonces cualquier dirigente municipal podría hacer sus propios destapes, que se desbordaran los grupos de acuerdo a sus intereses poniendo en riesgo la unidad, que no se respetaran los estatutos que marcan muy bien los tiempos y los procedimientos, y que no llegáramos con un candidato de unidad al día de la convención en que se elegiría a quien sería el sucesor.
(López Valenzuela, ya en el gobierno de Agustín Acosta Lagunes, se quedó con el discurso hecho como nuevo dirigente estatal de la CNOP, porque a horas de asumir el cargo lo vetaron en el CEN del PRI por un problema de despojo de tierras a ejidatarios de Boca del Río.)
El hecho mostró la importancia que del centro, de la cúpula política del país, le dan al proceso sucesorio gubernamental de Veracruz, seguramente por su relevancia política, geográfica, humana y de recursos naturales, tanta como para no permitir que haya indisciplina, que cada quien quiera hacer lo que desee, que se ponga en riesgo la unidad y que no se llegue a la convención tricolor con un candidato a gobernador de unidad.
Se dice que son otros tiempos, que el PRI ha cambiado, pero se duda que estén dispuestos a permitir que se adelante el proceso, que no se respeten los estatutos, que se le haga ruido al gobernador en turno a quien por las reglas políticas no escritas le pertenece todo el espacio, las luces, los reflectores, los micrófonos, que se designe (mediante el clásico dedazo, por supuesto) a un candidato de unidad y no lo acuerpen todos los grupos, aunque, ¿por qué no pensar que, en efecto, ahora el que se mueve sí sale en la foto? Aunque eso está por verse.
La responsabilidad ahora de cuidar la disciplina, de mantener la unidad, de poner e imponer orden, de hacer valer los estatutos del tricolor y de tomar las decisiones que tenga que tomar para que todo ello sea efectivo, es de Elízabeth Morales García, la dirigente estatal del PRI. El gobernador no tiene porqué estarse distrayendo de su tarea fundamental ni exponerse al estar respondiendo sobre el futuro proceso sucesorio, no debe ni tiene porqué hacerlo, además porque toda su atención debe estar centrada en gobernar bien, esto es, en dar resultados positivos para los veracruzanos, que para eso lo eligieron.
Ya habremos de ver el qué de este nuevo régimen priista sobre la sucesión en el estado. Por lo pronto, nuestros políticos y gobernantes mejor deben dedicarse y centrarse en resolver los graves problemas que nos aquejan: inseguridad, pobreza, desempleo, escasez de recursos…
Ramos Gurrión y Colosio
“Delegado. Llévame a donde pueda tener contacto con la gente, donde me pueda acercar a ella, donde pueda conocer lo que sufren, cómo viven, qué les hace falta. Porque eso es en lo que hemos fallado, y vengo resuelto a no permitir que nos vuelva a pasar lo mismo, en un Estado que es orgullo nacional”.
Esto narró el sábado Manuel Ramos Gurrión que le dijo el entonces candidato Luis Donaldo Colosio, cuando el político sureño era delegado general del CEN del PRI en Chihuahua para preparar la visita del sonorense a ese estado. Ramos, quien es hoy asesor de la Secretaría de Gobierno, participó el sábado en el acto que organizó el PRI en el puerto de Veracruz para recordar a Colosio.
Debo, no niego…
Me reía anoche. Por fin me atreví a contestar una llamada con lada del DF y lo primero que recibí fue un reclamo. Era Roberto Villarreal, compañero y amigo mío de muchos años, director general de Información de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Me dijo que había estado tratado de localizarme para hablar conmigo y le tuve que decir la verdad: es que pensé que era del Banco para cobrarme. Le gustó la columna que le dediqué al tema de Xóchitl Tress, me comentó; que para eso me buscaba. ¿Quién no ha evadido una llamada cuando sabe o supone que es para que le cobren? Debo no niego… Pero mejor me rio. Me hace bien.




domingo, 23 de marzo de 2014

Recaída

Prosa aprisa
Recaída
Arturo Reyes Isidoro
En “Prosa aprisa” del 19 de febrero pasado escribí que la aspiración del senador Héctor Yunes Landa de llegar a ser el próximo gobernador se le había convertido ya en una obsesión y que se le hace difícil y le resulta casi imposible apartar de su mente el tema; que no puede evitar hablar de ello.
El 12 de marzo, comenté que había sido novedoso que por primera vez el viernes 7 y el domingo 9 de este mes, en Xalapa y en Córdoba, respectivamente, hubiera matizado su postura, al decir que “si no es el caso” entonces tendrá que “sumarse”, que tiene “… las condiciones para ser, pero pueden cambiar”.
Parecía, daba la impresión de que se estaba centrando y de que se abría a cualquier posibilidad, porque en política, y él muy bien lo sabe, todo es circunstancial, como en la vida misma.
Incluso el día 15, cuando asistió a Martínez de la Torre para la presentación de su informe, fue más cuidadoso pues no pasó de generalizar diciendo que su mayor aspiración es seguir sirviendo a los veracruzanos, que “estoy preparado para seguir representándolos con absoluta dignidad e independencia y que “en mi tienen a un representante con la firmeza para tomar decisiones”.
Pero el pasado viernes 21, no obstante que cada vez que puede dice que no anda en precampaña, recayó y regresó a las andadas, volvió al tema e incluso dejó la impresión de que esta vez alzó la voz como advirtiendo-retando al centro donde se toman las grandes decisiones.
Esta vez emplazó a su partido (o sea, a César Camacho Quiroz, presidente del CEN del PRI; a Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación; y a Enrique Peña Nieto, presidente de la república), a que si no es él el candidato porque va arriba en las encuestas corre el riesgo de perder, por lo que le pidió olvidarse de la imposición, del “dedazo”, práctica que le reprochó pues dijo que su partido “no se ha olvidado de esas viejas prácticas”.
En su alocada carrera rumbo a la gubernatura, no reparó en que podía atropellar a otros competidores, en especial a su “sobrino” José Francisco Yunes Zorrilla, “Pepe”, quien le disputa seriamente la posición y quien es el más viable junto con él para alcanzar la postulación, pues dijo que “hay riesgo de que pierda… un candidato impuesto”, pues el único que lo sería, porque así le convendría a su partido, sería el de Perote.
Más cuando volvió a repetir que él no es “sacatón”, es decir, que no tiene miedo de expresar públicamente su aspiración urbi et orbi sin ningún recato como lo viene haciendo donde y cada vez que puede, que él no es hipócrita, con lo que estaría insinuando entonces que Pepe, otro aspirante que sí guarda las formas políticas, sí lo es por no conducirse igual que él.
A estas alturas, tal y como se ve su actuación, semejaría un tren que ha entrado ya en picada, a toda velocidad y sin freno, con el riesgo de descarrillar en cualquier momento o de salirse del camino en una curva, quizá hacia el precipicio, cuando la meta todavía está lejos.
Quién sabe si está midiendo el alcance de sus palabras, las consecuencias de lo que dice y cómo lo dice. Su “no sólo aspiro, yo voy a ser gobernador no tengan la menor duda” tiene ya un tono imperativo, y extraña que un político con tanta experiencia como él la tiene olvida que al poder, que a la cúpula decisoria, no le gusta y no permite ni acepta que lo emplacen; es como estarle jalando los bigotes al león.
Como ciudadano y como militante de un partido está en todo su derecho de aspirar a la mayor responsabilidad política del estado, más aún cuando tiene trayectoria y experiencia así como una considerable estructura humana tanto de colaboradores como de simpatizantes. Pero parece estar olvidando que su partido impone una disciplina, tiene reglas no escritas y decide conforme a su conveniencia.
El mayor argumento que esgrime es que va arriba en las encuestas. Puede ser. Pero parece que no repara en que su partido puede decidir no con base en quién tiene más simpatizantes sino en quién le conviene más al sistema.
Algo que yo veo interesante en su actitud abierta, retadora si se quiere, es que va a poner a prueba, está poniendo a prueba al sistema mismo a la vista de todos, al tratar de arrinconarlo con su señalamiento de que no se ha olvidado del “dedazo”, pasando por alto que por esa vía llegó Peña Nieto al poder; cuando le advierte que si no lo ponen a él corren el riesgo de perder.
Quién sabe cuánto tiempo va a pasar para que veamos si el sistema le da la razón (por eso lo está poniendo a prueba), se asusta, le tiemblan las piernas y cede ante el reclamo del senador, o si a través de un manotazo a su persona le envía un mensaje al resto de los políticos del país con aspiraciones a un cargo relevante de elección popular de que nadie le va a alzar la voz, ni lo va a condicionar, ni le va a advertir sobre lo que tiene que hacer.
En Veracruz, en el siglo pasado, en 1970, un político veracruzano cuestionó al centro, al sistema priista de entonces, y pagó las consecuencias. El profesor Rafael Arriola Molina, nativo de Veracruz pero formado en Cosamaloapan, habiendo sido electo en las urnas senador de la república, reclamó a la Federación que no diera a Veracruz  recursos fiscales que se obtenían por las riquezas que la entidad aportaba a la Nación.
No obstante que había sido tres veces diputado federal, dirigente del PRI estatal, secretario de Acción Política del CEN priista y orador en la campaña de Lázaro Cárdenas, el presidente electo Luis Echeverría y el saliente Gustavo Díaz Ordaz no le perdonaron su osadía y ordenaron que su triunfo no fuera aprobado en el Congreso de la Unión, que era entonces la instancia calificadora de las elecciones. Lo congelaron y su caso pasó a la historia como “El arriolazo”. Se tuvo que retirar y nunca volvió a la política.
Cosa curiosa, el cuestionamiento lo hizo mediante una declaración al profesor José Luis Hernández Sosa (que en paz descanse), corresponsal de Excelsior, donde se publicó la nota en forma destacada. Luego de que el dueño y director del Diario de Xalapa, Rubén Pabello Acosta, le dio la noticia a Arriola, éste, quien se encontraba en Martínez de la Torre, llamó telefónicamente a Hernández Sosa para hacerle un reclamo: “¡José Luis, ya me partiste la madre!” (como siempre, a la prensa la echan la culpa), según me lo platicó algún día el profesor mientras realizábamos una gira de trabajo por el estado.
Alfredo Bielma Villanueva, entonces secretario particular del gobernador Rafael Murillo Vidal y quien vivió desde adentro los acontecimientos, en un artículo que publicó en febrero de 2011 narró una anécdota que debiera tener en cuenta todo político.
“El día de la publicación Arriola Molina, desde Martínez de la Torre se comunicó  telefónicamente con José Luís Hernández Sosa para pedirle que hiciera una rectificación de lo publicado en el sentido de que él no lo había expresado tal cual se publicó. Preocupado por verse involucrado en este enredijo y no deseando hacer la enmienda correspondiente, Hernández Sosa consultó acerca del asunto con el ex presidente Ruiz Cortines quien residía en el Puerto de Veracruz y éste, entre otras cosas, le expresó: ‘Lo que dijo Arriola es cierto, sólo que lo hizo al cuarto para los doce y no a las doce y cuarto’”.
¿El senador Héctor Yunes Landa traerá bien y a tiempo el reloj político?














jueves, 20 de marzo de 2014

La crueldad del poder

Prosa aprisa
La crueldad del poder
La revista Nexos, que dirige Héctor Aguilar Camín, en su número 435 correspondiente al mes de marzo, dedica su sección “Expediente” a Luis Donaldo Colosio.
“Luis Donaldo detrás de la muralla” se titula el trabajo principal que firma el propio Aguilar Camín.
El hilo conductor son las tribulaciones que pasó el sonorense ante el juego perverso de su padrino y protector Carlos Salinas de Gortari, quien habiéndolo designado ya como precandidato a la Presidencia, prácticamente lo sepultó mediáticamente al darle un gran papel protagónico a Manuel Camacho Solís, quien aspiraba también a sucederlo y utilizó muy bien los reflectores que atrajo el conflicto zapatista en Chiapas del que fue negociador, a grado tal que Colosio llegó a pensar que Salinas finalmente lo sustituiría por Camacho.
Es febrero del 94, “crecen los rumores de una renuncia de Colosio. La especulación sobre la candidatura de Camacho es moneda corriente en la prensa y en los medios políticos. En la cabeza de Colosio crece la misma certidumbre: el presidente juega una nueva partida sucesoria con Camacho y con él”.
Aguilar Camín escribe que el ánimo de Colosio desfallecía en ese tramo del laberinto.
“Su amiga Diana Fartuk lo visita de nuevo en sus oficinas de Aniceto Ortega. Lo encuentra abatido, triste, atontado. Colosio le dice: ‘¿viste lo que me hizo mi mejor amigo, Dalia, mi mejor amigo, el que me apoyó en toda mi carrera hasta ahorita en el puesto que estoy, mi mejor amigo?’”
“Colosio repite tres veces las palabras ‘mi mejor amigo’ y se le salen las lágrimas”.
Ése es el poder político. Despiadado. Frío. Cruel. Circunstancial. Cualquiera pensaría que alguien que ha escalado ya hasta la antepuerta de Los Pinos, del Palacio Nacional, de la Presidencia, es un hombre poderoso, sólo con menos poder que el presidente. Ya se ve que no. Incluso en ese nivel la altura hace perder la amistad. Ya no se conoce. Ya no se distingue.
Colosio ya precandidato, casi a punto de ser candidato y luego presidente, vivió días aciagos. Lloraba, lo que nadie se imaginó. Aguilar Camín no novela. No hace ficción. Recoge testimonios de los amigos y testigos que vivieron aquellos días, aquellos momentos.
El poder es relativo. Un día se está, otro no.
Pocos advirtieron que el pasado 24 de febrero, cuando el gobernador Javier Duarte de Ochoa ofreció su segunda conferencia de prensa matutina de los lunes, ya siendo nuevo coordinador general de Comunicación Social del Gobierno del estado Alberto Silva Ramos, cuando Gina Domínguez Colío –para entonces sólo secretaria técnica de la Oficina del Gobernador– quiso entrar a la Sala de Banderas en su calidad de tal, hubo orden de que se le impidiera el acceso. Y no pasó. Se le había acabado el gran poder que gozó y que sólo una semana antes había detentado, y de qué forma.
Ahora han nombrado a Angélica Salmerón como nueva representante de Comunicación Social en Córdoba (una compañera reportera de muchos años, quien ya pasó también por Prensa del Ayuntamiento), con lo que continuó el desmantelamiento de toda la estructura humana que creó la ex vocera. Se han ido trabajadores administrativos. Vienen el relevo de los enlaces que hacen las veces de jefe de prensa de las Secretarías.
Pero las malas noticias para la ex titular podrían continuar. Aparte de que están revisando con lupa documentos de su gestión, en especial los que tienen que ver con manejo de recursos, uno que otro proveedor anda desesperado por tratar de que le aseguren pagos que supuestamente quedaron pendientes, y ante el temor de quedar bailando ha abierto ya la boca, ha buscado padrinos de alto nivel y ha tenido que revelar que entregaba facturas por cantidades de hasta ocho dígitos a cambio de que le compraran.
No se sabe si el actual coordinador tiene alguna información al respecto o detectó ya algo, pero si no paga lo que se debe a proveedores o que dicen que se les debe, el escándalo puede estallar.
Pero no se sabe si es casualidad o si ya se tenía preparado, el caso es que luego de los ceses fulminantes en el Gobierno y el temor entre funcionarios de que vengan otros más, la Universidad Veracruzana ofrece este viernes de 10 a 11 de la mañana en la USBI la videoconferencia “La alteración del sueño y sus consecuencias sobre el metabolismo”, que ofrecerá la doctora Montserrat Melgarejo Gutiérrez.
Si no van, seguramente los funcionarios enviarán a quien tome nota por ellos, pues se sabe que desde que cesaron a Gabriel Deantes Ramos y a Edgar Spinoso Carrera, más de uno no duerme ante el temor de que los apañen y salpiquen.
El poder, ese es el poder, con sus altibajos.
Carvallo, sube como la espuma
Jorge Carvallo Delfín mismo –y si él no se da champú, quién más lo puede hacer– subió a su muro de Facebook un “collage” de cinco fotos donde se ve cómo lo apapacha el presidente Enrique Peña Nieto durante su pasada visita el martes a Cosoleacaque con motivo del acto recordatorio de la Expropiación Petrolera.
Según, llamándolo por su nombre en forma muy familiar, el mexiquense además de abrazarlo festivamente, le preguntó cómo estaba, cómo iba. Viendo lo que sucedía, se acercó rápidamente el gobernador Javier Duarte de Ochoa con un “aquí tiene al amigo, señor Presidente”. El lerdense le respondió que todo iba bien, “muy bien”. Peña se despidió con un “qué bien amigo Jorge”.
Carvallo Delfín no sólo será el candidato a diputado federal por los Tuxtlas y seguramente el próximo diputado federal, sino también, ya está decidido, el próximo coordinador de la diputación federal veracruzana. Y cuidado porque puede estar pavimentando el camino para ser próximo senador por Veracruz.
En este momento es uno de los puntales del gobernador Duarte ante Peña Nieto, y ya noqueó a todos sus adversarios de Palacio de Gobierno que no lo quieren.
Tío Fide recomienda acercarse a Pepe
Qué sabrá el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán o cómo verá venir las cosas que está recomendando a parientes suyos que tienen aspiraciones políticas que se acerquen al senador José Francisco Yunes Zorrilla.
Por lo pronto, el otro senador, Héctor Yunes Landa, estuvo ayer temprano en Xalapa para acudir a una entrevista de radio con Rodolfo “Fito” Soler.
Buen panel de ponentes
Bien, como todas las que organiza, la mesa de análisis “Desafíos y Beneficios de las Reformas” que ofreció ayer la Dirección General de Desarrollo Político e Institucional del Gobierno del Estado, a cargo de Fernando Sánchez García, y que tuvo lugar en el Hotel Xalapa.
Los ponentes sobre las reformas fueron: educativa, José Raúl Trujillo, de la SEV; financiera, Salvador Díaz Huitrón, del Colegio de Veracruz; competitividad, Jesús Castañeda Nevárez, del Consejo Coordinador Empresarial; energética, Lauro Rubén Rodríguez Zamora, del Colegio de Veracruz; hacendaria, Hilario Barcelata Chávez; telecomunicaciones, Raciel D. Martínez, y política, Juan Schuster Fonseca, los últimos tres de la Universidad Veracruzana.


miércoles, 19 de marzo de 2014

Xóchitl

Prosa aprisa
Xóchitl
Arturo Reyes Isidoro
Varios motivos tendría yo para celebrar que el gobernador Javier Duarte de Ochoa haya incorporado ayer a su equipo de gobierno a Xóchitl Tress Domínguez, pero privilegiaría uno fundamental: su condición de mujer.
No la conozco en persona y menos es mi amiga, ni mi compañera, ni mi vecina, ni mi condiscípula en alguna escuela, aunque sí mi conocida: se algo de ella porque la vengo siguiendo desde que de las peores cloacas del ser humano desataron una campaña mediática inmunda en su contra.
En la fotografía oficial que se difundió ayer del acto en que rindió protesta como nueva directora del Instituto de Espacios Educativos me dio gusto verla sonriente, fresca, triunfadora, como disfrutando mucho el momento por la oportunidad que le llegó en el servicio público.
Quién que haya vivido en un pueblo de provincia, en una comunidad semirural, no sabe de los resabios del oscurantismo casi medieval que todavía pervive en pleno siglo XXI en esas demarcaciones (pueblo chico, infierno grande), y quien está a salvo de la maledicencia de los modernos tribunales de la Santa Inquisición mediática y cibernética.
Ciertamente, Xóchitl tiene y cometió varios pecados que no le perdonan los modernos Savonarolas: ser joven, guapa, bonita, atractiva, dones con que Dios y la naturaleza la dotaron, peor aún, haberse metido a la política, y grave, muy grave, haberlo hecho en el PAN, partido de oposición, y haber aparecido en fotografías con Margarita Zavala de Calderón cuando su esposo era Presidente, así como con Josefina Vázquez Mota figura relevante de las filas blanquiazules;  súper grave, haber estado a punto de derrotar a un candidato del PRI.
Era exitosa candidata del PAN por el distrito de Acayucan cuando desataron la guerra inmunda en su contra y con toda bajeza sacaron a relucir hechos de su vida privada, haciéndola víctima del escarnio público en forma humillante, sin haberse puesto a considerar jamás, ninguno de sus detractores, en su condición de mujer, de hija, de madre. Toda mujer, por el solo hecho de serlo, merece respeto, todo el respeto del mundo.
Cuando la vida le sonreía, el 8 de noviembre de 2010 acribillaron a su esposo Gregorio Barradas, entonces presidente municipal electo del municipio de Juan Rodríguez Clara, allá por el rumbo de la cuenca del Papaloapan casi colindante con el estado de Oaxaca.
Al parecer, tiempo después, ser humano al fin y al cabo, con debilidades como todos, ya viuda tuvo alguna relación que pudo haber sido sentimental con el entonces diputado priista Rafael Rodríguez, casado con la exalcaldesa Amanda Gasperín Bulbarela, a quien había acusado de ser la autora intelectual de la muerte de su esposo. Casi un drama digno de Shakespeare. Pero el hecho de que se vieran juntos en una mesa de algún restaurante, no en situación comprometida, era algo que no se le podía perdonar a una mujer que volvía a vivir su vida, o que intentaba hacerlo.
Pero eso sólo se supo no porque ella propiciara el escándalo, sino porque alguien de muy mala fe y con toda la evidente intención de dañarla le sustrajo e hizo públicas en las redes sociales fotografías suyas, muy de su vida personal y privada, una donde se ve con el diputado priista, y otras donde aparece sola una en traje de baño y otra desnuda de la cintura para arriba como cualquier mujer puede estar en una alberca o en el interior de su casa, muy de su gusto, sin que ello constituyera ningún delito y menos pecado, aunque sí fue delito que hicieran mal uso de imágenes de su propiedad sin su consentimiento, lo que en cambio nadie cuestionó.
Desde entonces, y ahora lo expreso (por aquellas fechas, abril-mayo de 2012, lo escribí pero por alguna razón se pasó el tiempo y no lo publiqué), me pareció una actitud cobarde la del ahora exdiputado Rafael Rodríguez, quien, haya sostenido o no alguna relación con la joven mujer, la abandonó, la dejo sola a merced de la maldad humana, del escarnio público, y guardó silencio y no salió a defender su honor o a tratar de justificarla, que era lo mínimo que se merecía. Un verdadero cobardete.
Xóchitl, para fortuna suya, ha rehecho su vida. No se amilanó y ha seguido su carrera política. Se ha reconvertido al PRI. Mantiene muy bien su presencia en su distrito y es considerada una potencial candidata de peso a un cargo de elección popular. Sus potenciales adversarios le temen y la combaten cuando pueden. Sin duda, ha vencido con éxito la adversidad y a todos los que en forma hipócrita se constituyeron en inquisidores para condenarla.
Que se sepa, nunca ha abusado del poder –pudiera ser porque no lo ha tenido–,  o  ha robado dinero del erario público, o ha tomado o dictado alguna medida que afecte a la colectividad. No hay nada que cuestionarle, al menos eso creo, por su llegada al servicio público, si acaso las mujeres priistas con trayectoria podrían alegar que tenían más méritos partidistas para haber recibido la oportunidad.
No puedo dejar de extrañarme y lamentar que la llegada a su nuevo cargo haya sido cuestionada desde trincheras machistas, discriminatorias, retrógradas, oscurantistas, medievales, hipócritas, ¿pues quién, quién, como dijera Jesús en el evangelio de Juan, capítulo 8, está libre de pecado para lanzar la primera piedra?, ¿quién no ha cometido un error, un desliz físico o mental,  un pecadillo (para suavizar la expresión religiosa) alguna vez en su vida?,  ¿quién es puro, está limpio, es perfecto?
Pero también me decepciona que ninguna otra mujer, por la pura condición de serlo, haya salido en su defensa; menos ninguna mujer funcionaria o con cargo de elección popular, o de alguna organización oficial o de alguna ONG dizque independiente y defensora de los derechos de las mujeres
A Xóchitl la felicito por este peldaño de ascenso en su vida pública; le deseo que lo disfrute con su familia; que tenga éxito y que este sea el inicio de una carrera de éxitos. Como persona, le expreso mi más profundo respeto. Como servidora pública la cuestionaré, cuestionaré su quehacer si falla, si no hace las cosas bien, si no cumple, si abusa del poder.
No puedo dejar de reconocer a Javier Duarte de Ochoa por la valentía que ha tenido de exponerse a la crítica pública por integrar a una joven mujer a su equipo de trabajo, a quien un sector de la sociedad está cuestionando, pero que bien merece una oportunidad como la merecen todos, en especial las mujeres.

Y, ¡ay!, pues sí, me voy a ver cursi volviendo yo también al pasado, al siglo XVIII, a la época del romanticismo, pero, como a Xóchitl, se me escurrirá lo que digan de mí porque exprese una chorrada y le manifieste que me pongo a sus pies, le beso la mano y la lleno de las flores más hermosas y con ella a todas las mujeres, a todas sin distinción, a las que además expreso mi respeto y admiración. Tengo madre mujer, esposa mujer, hija mujer, hermanas y ya nietas mujeres.

martes, 18 de marzo de 2014

Dos cabezas al Tlatoani

Prosa aprisa
Dos cabezas al Tlatoani
Arturo Reyes Isidoro
Juan Nicolás “Colmillo retorcido” Callejas  Arroyo.  El misanteco líder moral de la Sección 32 del SNTE y presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local no se la complicó ayer y sacó a relucir su experiencia cuando los reporteros le preguntaron sobre el cese de Edgar Spinoso Carrera como oficial mayor de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV).
“Yo no soy SEV, soy SNTE y Cámara de Diputados, no podría contestar por SEV”, respondió a su arribo al municipio de Cosoleacaque como invitado para asistir al acto por el 76 aniversario de la Expropiación Petrolera, reportó el corresponsal del portal alcalorpolitico.com, Rafael Meléndez Terán.
Según la nota, reiteró que sólo sabía lo que había leído en la prensa. “Me levanté con esa noticia y no sé si hay escándalo, discúlpame, soy respetuoso, no te podría dar una opinión que no conozco”. Juan Nicolás es de la vieja escuela política y simple y sencillamente recurrió al librito de las reglas no escritas que recomiendan mantener la boca cerrada y no meterse donde no lo mandan.
Esto me recuerda al coronel Porfirio Díaz, oaxaqueño, de igual nombre que su ilustre paisano, el viejo dictador del siglo pasado, con quien fui compañero de equipo en el gobierno de Miguel Alemán Velasco. Un día hubo una bronca interna, muy fuerte, estando nosotros presentes, y vi que él no se metió, no obstante que el pleito era entre personas de su área.
Cuando le pregunté por qué no lo había hecho, me respondió con un dicho que había aprendido en las filas del Ejército y que me quedó muy grabado y que me recordó lo que yo ya sabía y que aplicaba (siempre he pensado que entre motivos por eso sobreviví 30 años adentro sin mayores problemas): ni comisión que no me toque ni orden que no me manden, o sea, no te metas adonde no te llaman, o, si te metes de Cristo puedes salir cruxificado.
Otro que anduvo ayer como que la virgen le hablaba fue el secretario de Educación de Veracruz, Adolfo Mota Hernández, quien ajeno a lo que sucedía en su parcela estuvo también en el sur cumpliendo una encomienda de su jefe y amigo el gobernador Javier Duarte de Ochoa: recibió, atendió y regresó al aeropuerto de Canticas, en el municipio de Cosoleacaque, al gobernador de Hidalgo, José Francisco Olvera Ruiz, quien asistió como invitado del presidente Enrique Peña Nieto al acto conmemorativo de la Expropiación Petrolera.
La misión que se le encomendó no es más que reflejo de la confianza depositada en él y que lo aleja de cualquier sospecha con que lo quisieran involucrar en lo recientemente sucedido.
En este maremágnum, quien sale fortalecido es el secretario de Finanzas y Planeación, Fernando Charleston Hernández, pues ya no habrá quien contradiga sus decisiones, que finalmente eran las del gobernador.
Qué cosas. El agua siempre vuelve a su cauce y finalmente toma su nivel. Al relevo en la oficialía mayor de la SEV entra Vicente Benítez González, ex tesorero del Gobierno del estado, quien carga injustamente con el estigma de haber sido el culpable o el responsable del escándalo aquel por los 25 millones de pesos que retuvo la policía federal en el aeropuerto de Toluca.
El master en Economía, oriundo de los Tuxtlas, becado por Fidel Herrera Beltrán en la Universidad Católica de Compostela en Chile, lo que le valió que entre sus amigos lo conozcan como “El chileno”, lo sacrificaron convertido en chivo expiatorio cuando buscaron a un culpable por el escándalo, y un escueto boletín de prensa, quizá intencional, lo inculpó y cesó cuando el gobernador Javier Duarte de Ochoa aún no tomaba una determinación final.
Lo que se sabe de muy buena fuente es que aquél dinero sí era para pagar, pero nada que ver ni con la fiesta de La Candelaria ni con la Cumbre Tajín, como se dio una versión oficial, y menos para la campaña de Beatriz Paredes Rangel, que aspiraba entonces a ser la jefa de Gobierno del Distrito Federal, ni para el entonces precandidato Enrique Peña Nieto, sino para un compromiso con una empresa televisiva.
Pero había que tratar de parar el escándalo, y al final a él se le culpó cuando no tenía nada que ver con el asunto, pero aguantó vara, como diría Gina Domínguez, y a eso se debe que lo hayan mantenido en el gobierno y ahora lo reivindiquen en un cargo mayor.
Sobre las causas de los ceses de Spinoso y de Gabriel Deantes como subsecretario de Administración y Finanzas, con el tiempo tal vez se sabrá la verdad, que ahora todo será especulaciones, pero sin duda cómo debió haberle dolido tomar esa decisión al gobernador Javier Duarte de Ochoa, otrora amigo de los dos, gran amigo, muy amigo de ambos.
Pero algo grave, mayor, una poderosa razón debió haberlo obligado a actuar como lo hizo. De Deantes, para nadie del mundillo político y periodístico, al menos en Xalapa, era un secreto su escandaloso enriquecimiento, luego de que llegó a la capital del estado en un coche de modelo atrasado, procedente de Tampico donde vendió una mueblería que tenía con su familia. Hoy es multimillonario y sus propiedades y riquezas son objeto de la curiosidad y señalamiento de la fama pública. Sin duda alguna defraudó la confianza de su amigo a la vista de todos pero desde hace mucho.
De Edgar Spinoso resulta más extraño lo sucedido dado que siempre ha sido parte de una familia con muchos recursos económicos e incluso hasta hace unos días se le consideraba ya como virtual próximo candidato a diputado federal por el distrito de Martínez de la Torre, posición que por cierto le ofrecieron en los dos pasados procesos electorales federales y la rechazó.
Ayer hasta en la tarde no sabía nada de su cese. Se enteró por los medios, hasta que al anochecer lo mandaron traer de Palacio de Gobierno y supo que ya estaba afuera.
En el pasado sexenio, un día el entonces gobernador Fidel Herrera Beltrán me pidió que lo acompañara a su casa particular de Las Ánimas para realizar un trabajo. Nos sentamos a una mesa y de pronto me sorprendió que sólo dos personas aparecieron, porque pensé que estábamos solos: Javier Duarte de Ochoa y Edgar Spinoso Carrera, lo que me dio idea de la confianza que gozaban del mandamás, pues literalmente se podían meter hasta la cocina de quien mandaba en Veracruz, y de que eran muy buenos amigos.
El lunes, aquella amistad se terminó. La política se impuso, acaso la famosa razón de Estado. ¿Exactamente qué pasó? Sólo Javier Duarte de Ochoa lo sabe con precisión. Ahora el resto del equipo ya lo sabe muy bien: su jefe, acaso el amigo de muchos, no  dudará en actuar si lo comprometen o constituyen un motivo para que lo juzguen. Javier Duarte de Ochoa ya decidió que se va a salvar y que no dudará en soltar a quien sea y que se lo lleve la corriente.
¿Por qué precisamente cortó y entregó las dos cabezas al presidente Enrique Peña Nieto, cuando el Tlatoani vino al estado, como en un ritual azteca para calmar a los dioses?