domingo, 30 de octubre de 2016

Otorga Yunes papel relevante a la prensa

Prosa aprisa
Otorga Yunes papel relevante a la prensa
Arturo Reyes Isidoro

Al medio día de ayer, el gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares dio a conocer los nombres de quienes lo representarán en el proceso de entrega recepción a partir de mañana 1 de noviembre, una nómina muy grande acaso por la magnitud de la estructura del gobierno, acorde al tamaño y la importancia del Estado.
Los grupos de trabajo están encabezados, a su vez, por uno muy selecto que encabeza el contador Manuel Muñoz Gánem, a quien desde ahora el nuevo gobernante está dando un papel relevante, que refleja la confianza que le tiene y el rol que habrá de jugar en la nueva administración.
De ese grupo de grupos forman parte Clementina Guerrero García, Rogelio Franco Castán, Humberto Alonso Morelli, Índira Rosales San Román, Francisco Montfort Guillén y Mariana Aguilar López.
Lo novedoso, para mí, fue que invitó a los representantes de los medios de comunicación a que estén presentes en todas las reuniones que se lleven a cabo durante el proceso, algo que nunca antes había ocurrido.
Quiero entender que con ello está marcando el inicio de su política de transparencia que ha ofrecido a los veracruzanos, y que tener siempre como testigo de sus actos a la prensa será una característica que observará al pie de la letra durante los dos años de su gestión.
Sería también un reconocimiento al papel relevante que juega la prensa en la vida democrática de Veracruz, y para marcar la diferencia con el gobierno que encabezó Javier Duarte, cuya falta de protección a los periodistas y algunas agresiones contra varios de ellos llevó a que el Estado pasara a ser considerado como el más peligroso para ejercer el periodismo.
Quitar ese deshonroso lugar al Estado sería otro logro más de su gestión, con lo que de paso se ganaría el reconocimiento y el apoyo de los medios profesionales de comunicación e información, y buscaría despejar cualquier duda sobre su conducta personal con respecto a los periodistas y sus diferentes puntos de vista.
Flavino, también ordenó dar apoyo de prensa
Coincidentemente, ayer, enterado de que los alcaldes que tienen tomado el Palacio de Gobierno ofrecerían una conferencia de prensa por la mañana, el gobernador Flavino Ríos Alvarado ordenó a la titular de la Coordinación General de Comunicación Social, Irma Chesty, que los apoyara dándoles todas las facilidades.
Una de las instrucciones fue que la guardia del Palacio permitiera el acceso a todos los periodistas que llegaran y que se cuidara que fueran auténticos reporteros, fotógrafos y camarógrafos, cuidando que no se colara alguna persona que pudiera causar algún problema a los presidentes municipales.
La conferencia se desarrolló con toda normalidad y éxito, tanto que luego los alcaldes invitaron a los periodistas, al propio personal de Comunicación Social y a los guardias mismos zacahuil, que quién sabe de dónde sacaron dos grandes tamales de ese platillo huasteco, que alcanzó para todos.
Lo relevante, creo, fue la actitud de Flavino de no obstaculizar la libertad de los presidentes a informar sobre su movimiento y, por el contrario, cuidar que pudieran hacerlo con todo el apoyo oficial, en una postura personal suya de no tensionar más el ambiente político.
Con Gutiérrez Barrios no hubo corrupción
Mañana con intenso calor aunque con viento fuerte enmarcó el homenaje que las instituciones del gobierno priista a punto de concluir rindieron a uno de sus referentes, el extinto gobernador Fernando Gutiérrez Barrios, tal vez junto con don Jesús Reyes Heroles los más significativos desde la segunda mitad del siglo pasado.
Algo notable fue que a diferencia del año pasado cuando un grupo de gutiérrezbarristas se reunió a desayunar en conocido café, todos ataviados con su paliacate rojo al cuello como acostumbraba don Fernando, esta vez muchos no llegaron ni siquiera la mayoría de los miembros del gabinete que fueron invitados y convocados para recordar a quien fue gobernador y Secretario de Gobernación en su 16 aniversario luctuoso.
Presentes, sí, los titulares de los tres poderes: Flavino Ríos Alvarado, del Ejecutivo; Octavia Ortega Arteaga, del Legislativo; y Alberto Sosa Hernández, del Judicial; así como Antonio Gómez Pelegrín, Ramón Ferrari Pardiño y Harry Grappa Guzmán, Secretarios de Finanzas, Sedarpa y Turismo, respectivamente, y el líder agrario Juan Carlos Molina Palacios, entre otros personajes. Claro, sin faltar la señora Divina Morales, viuda del extinto político y militar.
El gobernador dijo que hablar del llamado “Hombre leyenda” era remitirse a un hombre institucional, que hizo del diálogo, la urbanidad política y el respeto a la Ley, sus mejores virtudes
“Fue ejemplo de honradez, cortesía política, sensibilidad y trato amable con la población. Nunca confundió el ser con el tener, porque la corrupción jamás echó raíces en su gobierno. Jamás recurrió al abuso del poder ni a la estridencia, como mecanismo de legitimación ante la sociedad”.

Lo recordó como un gobernante que cumplía su palabra empeñada y narró  cómo un día siendo él delegado de su campaña cuando Gutiérrez Barrios era candidato al Senado, le preguntó cuál era la demanda más sentida de los habitantes de Las Choapas, hacia dónde se dirigían.
Le respondió que una escuela de educación superior. En ese mismo instante habló por teléfono con el entonces Secretario de Educación Pública, Miguel Limón Rojas, ante quienes gestionó lo que hoy es el Instituto Tecnológico Superior de aquella ciudad del sur, al que el gobierno de Miguel Alemán contribuyó aportando la mitad del costo.
Recordó Flavino que apenas hace unos días estuvo en Alto Lucero, a cuyos habitantes don Fernando ofreció que les mandaría construir una carretera moderna que los conectara en forma rápida con Xalapa, lo que les cumplió, por lo cual todavía lo recuerdan con cariño y gratitud. También cómo inició la construcción del hoy Centro de Especialidades Médicas.
El orador, a nombre de la familia del homenajeado, fue Renato Alarcón Guevara, actual delegado del ISSSTE, quien evocó cómo don Fernando le sugirió leer el libro Las enseñanzas de don Juan de Carlos Castaneda, e incluso se lo resumió: un día, un arqueólogo que había llegado a realizar un estudio a un pueblo indígena le preguntó a don Juan, el chamán, qué se necesitaba para ser un hombre de conocimiento.
Le respondió que vencer a cuatro enemigos, aunque al cuarto se le vencía sólo parcialmente:
El primero era vencer el miedo y las inhibiciones internas; “ganarle al enemigo que ronda nuestra conciencia y que muchas veces nos hace callar cuando debemos de hablar”.
El segundo, encontrar el justo medio de todas las cosas, “para vivir en el equilibrio de lo bueno y lo malo, de lo aceptable y lo inaceptable”.
El tercero, aprender a controlar el poder y no ser víctima de él, “porque el poder al listo lo marea y al tonto lo enloquece”.
Y el cuarto, “mantenerte lúcido en los últimos años de tu vida para, en la vejez, esperar la muerte”. “Entonces serás un hombre de conocimiento”.
Renato dijo que esa había sido la última enseñanza que le había dejado don Fernando. “Fue una traducción sencilla del comportamiento más correcto en la política”.

Uno y dos de noviembre son días de guardar en la tradición mexicana. Por ese motivo “Prosa aprisa” no saldrá ni martes ni miércoles. Nos encontraremos el próximo jueves.

jueves, 27 de octubre de 2016

Fondo Metropolitano, otra más de Duarte

Prosa aprisa
Fondo Metropolitano, otra más de Duarte
Arturo Reyes Isidoro

El senador José Francisco Yunes Zorrilla, en su papel. Presentó ayer punto de acuerdo en el Senado para que la Cámara alta del Congreso de la Unión exhorte al gobierno de Veracruz a que transfiera los recursos federales del Fondo Metropolitano que le corresponden a los municipios de las zonas metropolitanas de Xalapa, Veracruz, Coatzacoalcos y Acayucan.
Colateralmente, que se exhorte también al Orfis a que garantice el adecuado manejo  de recursos federales que deben ser transferidos a los municipios de la entidad.
El gobierno de Javier Duarte tampoco entregó esos recursos y el ente fiscalizador no adoptó medidas de control para evitar que sucediera. Lo interesante es saber a dónde fue a parar el dinero, aunque pudo haber sido para tantas mansiones, ranchos, joyas de miles de dólares, departamentos de lujo y más que compró Duarte.
Seguramente si a Flavino Ríos Alvarado le da el dinero que le ha prometido la Secretaría de Hacienda, pagará. Aparte de eso lo importante es que se investigue y se castigue a los responsables de no haber pagado esos recursos federales.
Pero situación crítica la  enfrentan también los alcaldes de: Angel R. Cabada, Santiago Avendaño Barrios; Misantla, Efrén Meza Ruiz; Mecatlán, Gerónimo Luis Hernández; Coxquihui, Reveriano Pérez; y Coyutla, Benito Picazo, a quienes adeudan dos meses del Fondo Fortamun y tres de FISM, por lo que los pobladores de sus municipios amenazan con tomar los palacios municipales y cerrar importantes vías de comunicación.
Gabriel Deantes Ramos
Corría el año 2012 y la campaña electoral de Enrique Peña Nieto en Veracruz estaba ya muy avanzada pero no levantaba.
Fuentes del Comité Ejecutivo Nacional del PRI me habían dicho que había mucha molestia en el mexiquense por el derrotero que había tomado su cruzada en tierras jarochas. Los reportes le preocupaban y empezaban a alarmarlo. Iban mal.
El hoy Presidente había nombrado su coordinador en el Estado al hoy diputado federal veracruzano, Jorge Carvallo Delfín, lo que no le había gustado al entonces gobernador Javier Duarte de Ochoa.
Su candidato para el cargo era su amigo muy allegado, en quien confiaba a ciegas, Gabriel Deantes Ramos, de padres veracruzanos (de Pueblo Viejo, contiguo a Tamaulipas) pero quienes lo habían llevado a nacer en Tampico porque en su pueblo dejaban mucho que desear los servicios de salud.
La razón que tenía Duarte era muy poderosa: el coordinador sería quien manejara todo el dinero que su gobierno destinaría a la campaña, que no era poca cosa, muchos millones pues había que asegurar el triunfo a toda costa para sacar al PAN de Los Pinos.
El hoy prófugo lo solucionó nombrando como subcoordinador a Deantes, de tal forma que todos se cuadraban ante él y no ante el de Lerdo, pues ya se sabe que el que paga manda.
Pero, no obstante todo, la debacle, que finalmente ocurrió (el copetudo perdió la elección en el Estado), ya se veía venir, de tal forma que un día los operadores de Peña Nieto, intrigados, preguntaron que quién era Gabriel Deantes Ramos, pues sabían que era quien en realidad operaba la campaña por los recursos que traía.
Y en “Prosa aprisa” lo narré. Dije eso, que preguntaban quién era el personaje.
No se me olvida porque esa mañana en que apareció publicada la columna, sorpresivamente un colaborador de la entonces poderosa coordinadora de Comunicación Social, Gina Domínguez Colío, me llamó para decirme que me invitaba a desayunar.
Mi sorpresa fue mayor cuando nos vimos y me transmitió el mensaje de su jefa, para entonces ya embriagada de poder no obstante que apenas estaban en el segundo año de su gobierno.
Me dijo que mi comentario había causado profunda indignación en la señora (después sabría que eran compadres; haber comentado que preguntaban quién era su compadre le había parecido altamente ofensivo) y lo entendí como si no sabía yo con quién me metía.
Sin duda alguna eran muy poderosos y ella creía ser dueña del derecho a decir qué sí y qué no se podía publicar en Veracruz (en diciembre de 2010, apenas habían arrancado en el gobierno, hizo que prácticamente todos los portales donde se publica mi columna la “bajaran” –la quitaran–  porque comentaba la ostentación  que hacía el suegro del gobernador en una revista dedicada a empresarios); estaba borracha de poder.
Durante todo el sexenio escuché hablar mucho de Deantes. Hay muchas historias sobre él. Que si era quien entregaba el dinero del gobierno a los del PRI, que si era quien maiceaba a los dirigentes de los partidos de oposición, que si era quien manejaba (pagaba) la estructura electoral paralela que había creado Duarte en todo el Estado para apoyar a su candidato al gobierno Alberto Silva Ramos, que si era dueño de una ostentosa mansión con elevadores, sala de cine y tantos baños que le decían “El meadero”, que si había fletado un avión para llevar a Cancún a sus invitados para celebrar el cumpleaños de una hija, que si era dueño de edificios (uno en sociedad con Gina), de plazas comerciales, que si era quien había operado económicamente el apoyo a Morena en el pasado proceso electoral para evitar que llegara al poder Miguel Ángel Yunes Linares, qué si esto y qué si lo otro.
Fue apenas este año cuando lo conocí en persona. Ya era Secretario del Trabajo. A través de un conocido de ambos se concertó una comida. Quería ser candidato a diputado federal por el distrito de Zongolica, al que le había invertido ya mucho tiempo y dinero.
No me causó mala impresión. Me pareció hasta bonachón. Se conducía en forma sencilla y resultó buen conversador. Atribuyó parte de su mala fama a su primo el hoy diputado federal Alberto Silva Ramos, de quien me dijo que no permitiría que nunca pusiera un pie en su casa. Que él le había inventado muchas historias y hasta me dijo que me invitaría a su casa para que la conociera y me diera cuenta que no era lo que se decía de ella; que ya Juan Antonio Nemi Dib lo había constatado.
Como lucía una bonita chamarra, le platiqué que meses antes la había visto en un almacén exclusivo Macy’s en McAllen, Texas, que le había ya visto otra a Héctor Yunes Landa, pero que no había estado al alcance de mi bolsillo. Me reviró de inmediato: “Qué talla usa y qué colores le gustan”. Sin duda, me hubiera hecho de un buen guardarropa para invierno, pero le di las gracias. Me dije, era un hombre que sabía para que era el dinero.
Posteriormente, cuando dejó la Secretaría del Trabajo, lo busqué porque quería saber los motivos reales. Me respondió que al día siguiente me buscaría para invitarme un café. No lo hizo. Fue hasta septiembre pasado cuando nos volvimos a reunir. Comimos. Cuidaba ya su salud pero dijo que rompería su dieta y pedimos cortes de carne asada.
Pese a los señalamientos que le seguían haciendo, lo noté muy tranquilo. Me platicó que ya había ido a la Ciudad de México a declarar ante la PGR sobre observaciones que le había hecho la Auditoría Superior de la Federación, pero que había llevado pruebas de que ya había solventado todo. Me confirmó que se había amparado en previsión de que lo detuvieran, “porque ya sabe usted como son de arbitrarios”, aunque me dijo que estaba seguro que no le podrían probar nada ilícito. No nos volvimos a ver.
El día en que hicieron a que Javier Duarte se separara de su cargo, supe que amigos suyos le habían llamado para decirle que huyera y que se escondiera. “Nos dijo que estaba tranquilo, que no había de qué lo acusaran y que no lo haría. Que estaba aquí en su casa en Xalapa”. Anoche intenté hablar con él pero su teléfono me enviaba a buzón.
Ayer la Fiscalía General del Estado lo acusó ante un juez y le solicitó que emita orden de aprehensión en su contra por el delito de enriquecimiento ilícito. Se sabe que sus bienes no corresponden a sus ingresos. Que lo tienen probado. Está amparado. ¿Ha seguido ya los pasos de Duarte y ha huído?
Tomás Ruiz sigue en la SIOP
Resultó falsa la versión de que habían destituido a Tomás Ruiz González, secretario de Infraestructura y Obras Públicas, por incumplimiento de una ejecutoria de los magistrados del Tribunal de lo Contencioso Administrativo de Veracruz.
La versión la atribuyen, en el círculo del funcionario, al empresario Hugo Vázquez Reyes, molesto porque no le pagan 9 millones de pesos que reclama por unos trabajos mal hechos, ante lo cual la SIOP lo demandó penalmente en 2013.
Al empresario lo ligan a Rafael “El negro” Cruz, cercano a Fidel Herrera Beltrán, así como a Javier Duarte, quien le adjudicó obras en 2011 y 2013.




miércoles, 26 de octubre de 2016

Qué familia, pero qué bonita familia

Prosa aprisa
Qué familia, pero qué bonita familia
Arturo Reyes Isidoro

Los Macías-Tubilla, los España, los Lotfe, los Chagra, los Anaya, los Osorio-Corrales, estos y muchos más son apellidos de la “gente bonita” de Coatzacoalcos.
Ricachones desde siempre, forman una elite que un día sí y otro también invaden las páginas de “sociales” de los periódicos de la localidad.
Fotos a todo color los muestran en suntuosas residencias celebrando con cualquier pretexto. Nunca bajan al pueblo, nunca conviven con él. ¡Horror!
Lucen ropa de marca, joyas, muebles importados, caros vinos europeos, viandas dignas de zares rusos. Sus hijos se comportan como verdaderos mirreyes. Casi todos, por supuesto, han sido educados en Europa.
Y de los vehículos en que se transportan ya ni hablar.
Viven, pues, mejor que como Dios manda. Nunca han conocido la pobreza, off course, aunque la familia Macías-Tubilla puede caer en ella de golpe y porrazo si la PGR, a petición del SAT, decide decomisarles sus propiedades para resarcir el daño que al amparo del yerno incómodo causaron al patrimonio del Estado.
Pero hasta en tanto eso no suceda, si es que sucede, es una familia sin ninguna necesidad económica.
Por eso indigna y decepciona saber que varios miembros de esa familia tomaron por asalto el Ayuntamiento colocando a varios de ellos en importantes cargos y que cuando se difundió que por fin los habían cesado, el propio alcalde, Joaquín Caballero Rosiñol, salió a desmentir que no era cierto.
Una nota de Noé Zavaleta, de la agencia Proceso, informó que la Dirección de Recursos Humanos del ayuntamiento porteño había dado a conocer que a diversos directores de área, parientes de Karime Macías Tubilla, esposa del exgobernador Javier Duarte, se les había rescindido el contrato como trabajadores de confianza por instrucciones del presidente municipal.
“De acuerdo con un integrante del Cabildo porteño, la ‘limpia edilicia’ ocurrió un día antes de que Javier Duarte fuera expulsado del PRI, y seis días después de que la Procuraduría General de la República (PGR) liberara una orden de aprehensión en su contra por los presuntos delitos de delincuencia organizada, lavado de dinero y desvío de recursos”, decía un párrafo de la nota informativa.
A continuación daba datos de los presuntos cesados: el secretario de Economía, José Tubilla Letayf, tío de Karime, y el subsecretario de Obras Públicas, Guillermo Ibarra Macías, primo de la esposa de Duarte.
También el jefe de Supervisión y Control de Obras, Armando Rodríguez, suegro de Mónica Macías Tubilla, cuñada de Javidu, quien el pasado viernes 21 fue interrogada por elementos de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR y señalada como parte de la red de prestanombres en los inmuebles del exmandatario en Estados Unidos.
Otro despedido habría sido Armando Rodríguez junior, funcionario menor del Ayuntamiento por ser cuñado de la esposa de Javier.
“En el caso de Jaime Ruiz Macías, secretario de Turismo y primo de Karime Macías, fue cesado ayer sin explicación alguna”.
Otro familiar, Guillermo Ibarra Macías, acaba de salir de la Dirección de Infraestructura y Servicios Municipales por decisión propia, según el propio presidente municipal.
Y apuntaba algo interesante Noé Zavaleta, y que no debe perderse de vista:
El municipio de Coatzacoalcos era el feudo político y económico de la familia Macías Tubilla, liderada por “Tony” Macías Yazegey, padre de la esposa de Duarte, quien recientemente tramitó, y se le otorgó ayer, un amparo para evitar que la justicia local o federal lo detenga.
“Karime Macías solía radicar en esa misma ciudad cuando no ejercía sus funciones como presidenta del patronato del DIF Estatal”, concluye la información.
¡Carajo! No me imagino a los miembros de la poderosa familia Chedraui ocupando cargos en el ayuntamiento de Xalapa. No porque no puedan o no tengan derecho a ello, sino porque no tienen necesidad económica, y hacerlo sería ofender a tantos y tantos xalapeños, veracruzanos, muchos de origen precario, necesitados, preparados y que toda la vida han hecho méritos para tener una oportunidad, quienes se sentirían lastimados al ser desplazados por quienes no lo necesitan.
Pero la ambición no tiene medida. Eso exactamente han hecho los Macías-Tubilla y sus parientes, abusando del poder que les dio la parentela con el hoy prófugo exgobernador.
Para ser justos, de todos los mencionados, sólo el señor Armando Rodríguez, jefe de Supervisión y Control de Obras, justificaría su cargo. Tiene años trabajando en el ayuntamiento y se le reconoce por su buena trayectoria.
Todos los demás le fueron impuestos al alcalde Caballero Rosiñol por el jefe del grupo, Macías Yazegey, y quitados de la pena viven a expensas del presupuesto municipal, cuando en la ciudad hay miles y miles de trabajadores cesantes, profesionistas en busca de una oportunidad para tener algo que llevar a la mesa de sus familias, pero desplazados por la bola de ambiciosos a punto de perder sus privilegios.
Por eso decepciona que el alcalde Caballero Rosiñol haya salido a decir que es mentira que los hubiera cesado. O sea, los tolera en lugar de abrir espacios para tantos que han hecho méritos, se esperan y merecen una oportunidad.
¿Cuántos compromisos, o de qué tamaño los tiene con Duarte o con “Tony” Macías que se niega a tocarlos y los protege? ¿Por qué no aprovecha la actual circunstancia para sacudírselos? ¿No mamaron ya lo suficiente del erario municipal?
Pero si el asalto de Macías Yazegey al ayuntamiento es ofensivo, eso es peccata minuta al lado del grave delito que cometió y del que todos callan, tanto en Coatzacoalcos como en Xalapa, de haber quebrado totalmente la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento, que manejaba tantos o más recursos que el propio presupuesto del ayuntamiento.
Desde el inicio del gobierno del yerno, la CMAS porteña le fue entregada al suegro, quien puso a sus incondicionales a través de los cuales dispuso de todos los fondos hasta que la quebró, sin que nadie dijera algo y menos se atreviera a investigar.
De ahí sacaba dinero para financiar su periódico El Heraldo de Coatzacoalcos, pagaba a todo el séquito que traía a sus órdenes así como el de sus familiares, pagaba a los trabajadores de sus negocios y empresas y disponía del dinero como si fuera suyo. Él debía informar y rendir cuentas a la Comisión del Agua del Estado de Veracruz, pero nunca lo hizo. Todos le temían y le solaparon sus trapacerías. La historia es verdaderamente truculenta, pero ningún órgano fiscalizador se dio cuenta de algo y por ese caso hasta ahora nadie lo ha molestado.
Los porteños de Coatzacoalcos esperan que se haga justicia. Año con año, en una ciudad extremadamente calurosa, sufren las consecuencias del desabasto de agua. La red nunca recibió mantenimiento y tampoco se buscaron fuentes alternativas para evitar la dependencia del líquido que baja de la presa Yuribia, que cortan los indígenas de la Sierra de Soteapan porque no les cumplen con obras que les han ofrecido. Todo porque el señor Macías Yazegey se robó el dinero.
Durante su campaña, el hoy gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares le advirtió que si ganaba iría directo de su casa al penal de Duport Ostión, “por haberse robado varios terrenos que pertenecen a los veracruzanos (por lo que) ni un metro de terreno te vas a quedar con él porque Veracruz tendrá un gobernador que hará justicia”. Se refería Miguel Ángel a otros negociazos y despojos que hizo del patrimonio veracruzano con la complicidad de los gobernadores Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa, que ya han sido ventilados ampliamente en la prensa.
Los Macías-Tubilla, ¡ah los Macías-Tubilla! Qué familia, pero qué bonita familia.