Prosa aprisa
Veintinueve años después
Arturo Reyes Isidoro
El 9 de
enero de 2015, con el título “La historia se repite”, publiqué en “Prosa
aprisa”:
“En 1987 era yo reportero del semanario Punto y Aparte cuando apenas éramos un
puñado los reporteros de Xalapa y de todo Veracruz en comparación con la
multitud que hoy son. Éramos reporteros de libreta y lápiz.
Se estaba en el quinto año del gobierno de
Patricio Chirinos Calero, en la antevíspera, como hoy, de la sucesión
gubernamental. Miguel Alemán Velasco ya había sido sacrificado por el
presidente Carlos Salinas de Gortari no obstante que era el candidato natural,
para imponer a su amigo Chirinos, quien ya en el poder, también como hoy,
pretendía heredar la gubernatura a su entonces ejecutor y secretario general de
Gobierno, Miguel Ángel Yunes Linares, igualmente, como hoy.
Hay un hecho hasta ahora inédito, que ahora
revelo: en una gira por el norte del Estado, estando en el Hotel Plaza de
Tuxpan –el viejo Hotel Plaza, de tantos recuerdos en mi vida de periodista
porque ahí pernocté muchas noches–, Chirinos le sacó el visto bueno a Salinas
para que Miguel Ángel fuera su sucesor.
Cuando Salinas le dijo que sí, el
‘panuquense’ (un acta de nacimiento que publicó Sur, antecedente de Imagen de
Veracruz, demostró que había nacido en San Luis Potosí) mandó traer a su
colaborador para que hablara con su amigo el Presidente. Ese día festejaron la
gran buena nueva con una botella de aquel vino de moda entonces, Chablis,
también de muchos recuerdos para la clase política de aquellos tiempos… y de
algunos periodistas”.
Al hoy Gobernador Constitucional del Estado
–a partir del primer minuto de la media noche de este jueves asumió el mando aunque
rendirá protesta a las once de la mañana–, sin embargo, se le cayó la candidatura
cuando como dirigente estatal del PRI perdió a finales de ese año 107 de los
210 municipios que eran entonces, algo que nunca antes había ocurrido en la
historia del tricolor en Veracruz, y como resultado de ello, con mucha
vergüenza profesional renunció al cargo al día siguiente de la elección. Miguel
Alemán Velasco fue el candidato y luego gobernador.
Veintinueve años después –pasando por 2010
cuando contendió ya como candidato formal a la gubernatura por el PAN y perdió
ante Javier Duarte de Ochoa– ve coronada su intención e inaugura este jueves
una nueva etapa en la historia de Veracruz, que pese a las enormes dificultades
por el boquete financiero que le heredan se espera promisoria.
Y cómo no porque aparte de la capacidad de
trabajo y de la experiencia política y administrativa que tiene, cualquiera
después de Duarte, con lo mínimo que haga se significará ante la nulidad, la
decepción y el fracaso que resultó el hoy prófugo.
Una de las características que tiene Yunes
Linares es que, en efecto, es muy trabajador. De ello dejó constancia cuando
fue Secretario de Gobierno en el siglo pasado, por eso cuando ayer dijo que él
y su gabinete no descansarán en los próximos dos años y que trabajarán incluso
los domingos, es porque así será. Normalmente es un hombre que llega desde muy
temprano a su oficina, ahí permanece trabajando si no tiene gira que cumplir y
se va de largo hasta la madrugada del día siguiente.
Pero además actuará presionado por la
cortedad de su periodo, por lo que seguramente en dos años querrá hacer lo que
en cuatro o lo que en seis, que para eso no tomará descanso y seguramente se va
a multiplicar.
Sabe que está ante la coyuntura de su vida
política y de seguro no va a dejar pasar la oportunidad de ingresar a la
historia del Estado como un gran gobernador, significado por sus resultados,
pero además para marcar la gran diferencia con sus dos antecesores, sus
enemigos acérrimos, quienes echaron por la borda doce años y sumieron a
Veracruz en la peor crisis de su historia, y quienes se empeñaron en crearle
una mala imagen para presentarlo como un hombre malo y perverso, a través de
una despiadada campaña mediática negra, de lodo, como nunca se había ensañado
nadie contra otro político.
Él supo aprovechar el gran descontento
popular en contra del gobierno priista de Javier Duarte y lo capitalizó
políticamente, y ahora querrá legitimarse, decirle a los veracruzanos que
votaron por él que no se equivocaron y que no es el monstruo que les pintaban
Fidel Herrera y Javier Duarte. De paso, si rescata a Veracruz acabará de
convencer a quienes votaron por él sólo por el descontento contra el
exregordete exgobernador y ampliará la base social que lo respaldó el pasado 5
de junio. Hay mucho en juego, pues, y tiene todo para ganar si hace las cosas
bien.
Ayer reconfirmó a quienes serán miembros de
su gabinete así como también dio a conocer
los nombres de quienes formarán el gabinete ampliado. Algo que me llamó
la atención es que rompió con la tradición de los gobiernos priistas de que en
automático la esposa del gobernador fuera la presidenta del DIF-Estatal. En
lugar de su esposa Leticia Márquez de Yunes designó en el cargo a la médica
María Laura García Beltrán, exsubdelegada médica en la delegación estatal del
ISSSTE en Puebla y ex directora de Atención a la Salud en la Secretaría de
Salud de ese Estado.
Esta mañana, fuera del acto protocolario
aunque histórico en el que rendirá protesta constitucional como gobernador, lo
interesante será su mensaje que dirigirá desde la Plaza Lerdo. Habrá que
escucharlo porque seguramente dirá a los veracruzanos en concreto qué piensa
hacer, cómo y si es posible con qué. Se supone que el suyo será un mensaje de
esperanza, de aliento, tranquilizador y de respuesta a la voz pública, la misma
que se expresó en su campaña, en los foros para conformar el Plan Veracruzano
de Desarrollo, pero también la que se ha estado expresando en las calles
inconforme por los pendientes que dejó con ellos el gobierno duartista.
No sólo se inicia una nueva etapa en la vida
política del Estado, sino un cambio en la forma de gobernar. Un gobernante
finalmente es un hombre, un ser humano, y como tal no es perfecto. Miguel Ángel
no es la excepción. Ha sido un político de controversia. Esperemos, para bien
de Veracruz y de los veracruzanos, que pesen más sus positivos que sus
negativos.
Invita a la plaza Lerdo
Anoche, a través de las redes sociales,
Yunes Linares estaba enviando el siguiente mensaje:
“Cómo están amigas,
amigos; ya en un ratito tomo posesión como Gobernador del Estado, será mañana a
las once de la mañana en el Congreso, en Xalapa; el Congreso es bien chiquito,
sólo caben 300 personas y yo quiero que vayan todos los que quieran ir, que
vayan miles, que participen de este momento de alegría, en este momento de
felicidad, llegó el cambio, llegó la alternancia, y la hicimos todos, la
hicieron ustedes, la hice yo, la hicimos todos los que soñamos con un Veracruz
distinto. Les pido que me acompañen, que vayan a la plaza Lerdo a Xalapa, a
partir de las once de la mañana, ahí habrá pantallas para que vean la ceremonia
y después del Congreso me vengo a platicar con ustedes, a darles un abrazo, a
darles la mano, a decirles gracias, gracias a todos porque lo logramos,
Veracruz tendrá un gobierno distinto, Veracruz tendrá un mejor gobierno”.
Maryjose, congruente, crítica, bien
“Se están tomando tantas decisiones
tan contrarias a lo que se dijo, que estoy seriamente tratando de replantear
los escenarios en mi cabeza para poder recordar lo que se ha dicho durante
tantos años, lo que se criticó, para contrastarlo con lo que ahora se está
haciendo; no es justo y tenemos que honrar nuestra palabra”.
En una actitud que la honra, la joven
diputada local panista María Josefina “Maryjose” Gamboa, criticó ayer el exceso
de seguridad dentro y alrededor del edificio del Congreso del Estado, así como
el control que tomó el equipo del gobierno entrante para la ceremonia de esta
mañana. Consideró, acertadamente, que se atenta contra la autonomía del Poder
Legislativo.
En declaraciones al reportero José
Topete del portal alcalorpolitico.com, criticó:
“Yo no comprendo por qué se están tomando estas medidas tan extremas de
seguridad, sobre todo porque se da una impresión que no se quiere. Se provoca
sensibilidad y tocas fibras sensibles de la gente”.


