domingo, 31 de julio de 2016

Gobernar con el pueblo

Prosa aprisa
Gobernar con el pueblo
Arturo Reyes Isidoro


En Mérida, Yucatán, la noche del sábado 23 de julio, ocasionalmente me tocó ser testigo de un acto que inevitablemente me llevó a hacer una comparación con lo que sucede en Veracruz.
De espaldas a su bella catedral, ante meridenses y visitantes nacionales y extranjeros –luego de un festival artístico–, las autoridades municipales y el Buró Internacional de Capitales Culturales, acompañados de funcionarios del gobierno estatal y del presidente del Congreso local, dieron a conocer los 7 Tesoros del Patrimonio Cultural de Mérida.
Ello debido a que la ciudad fue designada Capital Americana de la Cultura 2017, pero lo que me llamó la atención es que fueron los habitantes los que mediante una consulta vía internet y luego de una votación decidieron cuáles, a su juicio, son esos siete tesoros.
Mientras escuchaba el mensaje del alcalde meridense Mauricio Vila Dosal, no salía de mi asombro porque el acto estaba concluyendo ya sobre la diez de la noche, es decir, estaban trabajando en sábado y ya tarde y en pleno periodo vacacional, pero, además, todos los funcionarios estaban mezclados ante propios y extraños y por ningún lado había vallas metálicas ni escoltas, guaruras o policías fuertemente armados, de tal forma que si uno quería se les podía acercar y hablar con ellos (Mérida es la ciudad más segura de todo el país y con el menor índice de delincuencia).
Al final disfrutamos de un bello espectáculo de fuegos artificiales y mientras veía estallar los cohetes multicolores en el cielo reflexionaba cómo es muy sencillo y facil gobernar si se hace con el pueblo, si se le toma en cuenta y si se le consulta.
Ahí estaban las autoridades sin ningún temor a un reclamo, a un insulto, a una protesta; no vi a uno solo que terminando el acto saliera huyendo para evitar al pueblo; se veían tan frescos, tranquilos y seguros como quienes paseábamos y éramos testigos de algo que, en mi caso, hace mucho, pero mucho tiempo que no veo en Veracruz.
Esto, por asociación, me lleva a mantener la esperanza de que con el nuevo gobierno que encabezará Miguel Ángel Yunes Linares las cosas cambiarán para bien del estado, a partir de que se gobernará –creo que eso esperamos todos los veracruzanos– con el pueblo y de cara al pueblo y confiamos que en los próximos dos años nunca a espaldas del pueblo como lamentablemente se hizo en el actual sexenio con la complacencia de la mayoría priista en el Congreso del estado.
Mi creencia de que se nos tomará en cuenta a todos para la toma de decisiones la baso en que, al menos de entrada, la elaboración del Plan Veracruzano de Desarrollo 2016-2018 se iniciará formalmente este lunes con la participación de representativos de los diversos sectores de la vida pública de Veracruz, en un acto que tendrá lugar en el Museo de Antropología a partir de las diez de la mañana.
A esto habría que agregar el recorrido que está haciendo el Gobernador electo por todos los municipios del estado para reunirse con las autoridades municipales a fin de consultarlos para conocer los problemas y necesidades que enfrentan para buscarles soluciones en forma conjunta, algo que en algunos sexenios atrás hicieron otros gobernadores y que por ahora extrañábamos; también se está reuniendo con diversos sectores, como lo hizo ayer en el mismo Coatzacoalcos con organizaciones de la sociedad civil.
Ahora ya ha quedado en claro, por toda la información periodística de la semana pasada y que en otra entrega comentaremos, que la Procuraduría General de la República (PGR) está investigando las denuncias en contra de los funcionarios y ex funcionarios del gobierno saliente, y se espera que se llegue hasta sus últimas consecuencias, y entonces es bueno que se deje a la instancia correspondiente que se ocupe de todo lo que concierne a los actos de corrupción e impunidad y que el nuevo gobernador, quien ha ganado notoriedad mediática incluso a nivel nacional e internacional por ser el artífice de las denuncias, empiece a trabajar en firme sobre lo que será y hará su gobierno en la difícil circunstancia en la que recibirá la administración pública.
Esa circunstancia hace obligada la participación de todos los veracruzanos para rescatar a Veracruz y por eso alienta que se les tome en cuenta y se les consulte. Por lo que pulso en mi tránsito diario por Xalapa y otras partes del estado, por ahora Yunes Linares tiene ya un gran capital pues muchos veracruzanos, me atrevería a decir que la mayoría, cifran mucho sus esperanzas y tienen mucha confianza en que hará las cosas bien y que no los defraudará tomando decisiones o realizando acciones de gobierno que les afecten.
Que se sepa también, Miguel Ángel, como es y será su deber una vez en funciones, se dispone a gobernar sin distingos partidistas y hasta donde alcanzo a saber, está cabildeando hasta con priistas, muchos de los cuales, me consta, incluso no han esperado a que les llame para tratar de entenderse con él y ofrecerle su colaboración, incluso sé de un considerable número de priistas que están por afiliarse al PAN.
A partir de este lunes corre agosto y ya sólo le quedarán al gobierno saliente dos meses en plenas funciones –es un decir– (septiembre y octubre) porque noviembre será el mes de transición y entrega, y duele que el gobierno prácticamente esté paralizado a causa de la falta de recursos y porque lo que domine sea el escándalo mediático y las autoridades estén preocupadas y ocupadas en ver cómo se defienden de las denuncias en su contra y no en procurar la seguridad y el bienestar de los veracruzanos.
Confiemos en que ya aparezca la luz de la cerditumbre al final del túnel.
El padre Zilli, malito
Al ir a hacer ayer mi oración dominical a la iglesia de La Piedad, en Xalapa, mediante el boletín semanal me enteré que el padre Zilli, mi maestro de filosofía José Benigno Zilli Mánica, se encuentra muy enfermo y se nos pide que le obsequiemos algunas de nuestras oraciones. Le envío un abrazo y le deseo que se recupere y esté bien.
Lo sorprendente y admirable es que, de acuerdo al boletín, escribe otro libro, ahora sobre la historia de la parroquia de Alto Lucero y aspectos del municipio. “Usted se ha fijado cómo le cuesta trabajo leer. Pues ya se decidió a otra operación más, ahora de cataratas en el ojo izquierdo. Se operará el próximo jueves. Haga una oración por él”, se nos pide.
Lector, acá estamos de vuelta. Me tomé unas largas vacaciones. Ese derecho sí no me lo podían quitar los que se van. Luego de recorrer las carreteras de Quintana Roo, Yucatán, Campeche y Tabasco, me duele volver y padecer la “autopista” Coatzacoalcos-Tinajas, muy cara además en comparación con las de los otros estados. Urgen buenos gobiernos.



 






jueves, 14 de julio de 2016

La basificación

Prosa aprisa
La basificación
Arturo Reyes Isidoro

Recibir su base laboral, ser trabajador de planta, es la aspiración de casi todos quienes llegan a la administración pública estatal.
En apariencia, desde hace muchos años no hay bases, según se maneja en el lenguaje burocrático estatal.
En realidad eso no es cierto. Sí las ha habido pero, como siempre, se han otorgado a discreción, según a quienes se las han entregado para que las reparta.
Lógicamente, los beneficiados han sido el chofer que todo encubre a su jefe, el auxiliar canchanchán bueno para todo, el familiar de la “amiguita”, la secretaria cómplice. Los incondicionales, pues.
La injusticia en la entrega de lo que debe ser un estímulo al buen desempeño ha privado siempre en el Gobierno del Estado.
En efecto, personas con muchos años de trabajo y con todos los méritos –que sí las hay– han sido relegadas para beneficiar a muchos, en la mayoría de las veces, que no se lo merecen.
Hasta donde yo me quedé, tenía sus ventajas y no ser trabajador de base. Es cierto, ganaban estabilidad laboral pero estaban en desventaja en el monto del sueldo. Hasta donde supe, el sueldo del trabajador de base estaba o está sujeto a un tabulador, muy limitado.
Al que siempre se le ha pagado más es al que se le conoce como de confianza, pues su compensación –así se le llama a su salario– siempre ha sido mayor que lo que se les da a los de base.
La base sirve muchas veces para que al trabajador no lo corran aunque su desempeño sea de lo peor o su conducta indeseable (los hay y muchos, me consta). Lo defiende su sindicato (muchas veces sólo para eso sirve, para defender a verdaderos parásitos).
Sirve también para que descanse el Día de la Secretaria o lo hagan desfilar el Día del Trabajo, o que participe en la rifa de electrodomésticos el Día del Empleado, y para que tenga asegurado su aguinaldo, muy poco porque es proporcional a lo que gana.
A mi paso por el gobierno observé cómo, en la mayoría de los casos, la base en lugar de motivar para ser mejores, se convertía en un seguro para caer en el conformismo sabiendo que el sueldo estaba seguro.
Muchas veces es un obstáculo para los buenos resultados porque aunque alguien quiera llevar a gente que sí quiera, sepa y trabaje de verdad, no puede desplazar a alguien de algún espacio porque es de base, es “su” base.
Y, claro, en muchos casos la base ha servido también para estar a salvo del atropello o la arbitrariedad del jefe, quien no puede correr a alguien aunque sea un buen trabajador y porque no se someta a sus caprichos.
Pero, en fin, la base es la base. Y cuando se trata de un buen trabajador, entonces cuando se otorga es un verdadero acto de justicia, humanitario si se quiere.
Dentro de todo este paquete de iniciativas tan cuestionado que le dio por enviar a Javier Duarte para su aprobación a la Legislatura del Estado, creo que, a mi juicio, la de la basificación era la única que verdaderamente valía la pena porque tenía un verdadero sentido social.
El pasado 13 de enero en “Prosa aprisa” recordé cómo el gobernador Rafael Murillo Vidal en forma generosa y agradecida recompensó a muchos trabajadores de su administración, en muchos casos con bases, en especial a los que habían servido más cerca de él, cuando estaba por finalizar su sexenio, aunque también Rafael Hernández Ochoa, Agustín Acosta Lagunes y Dante Delgado Rannauro lo hicieron, incluso este último autorizó un bono en efectivo a todos los empleados.
En esa corriente se puede haber inscrito la decisión de Duarte de basificar a los trabajadores si no fuera porque a inicios de este año ordenó despedir a muchos trabajadores de diversas secretarías, empezando por la de Salud, en un porcentaje que no se esperaba menor al 15 por ciento de todo el personal, según la información que se me filtró, aunque en realidad los recortes de personal comenzaron prácticamente desde que inició su gestión, y la constante en los últimos tres años de su gobierno fue castigar a los trabajadores de confianza descontándoles su sueldo con  cualquier pretexto o no pagándoles completo su aguinaldo, por ejemplo.
O sea, nunca pensó en basificar, en otorgar seguridad laboral, y hay miles y miles de trabajadores que pueden dar testimonio de lo que aquí publico, porque están en el desempleo y sufriendo las consecuencias con sus familias.
Hasta que ganó la gubernatura Miguel Ángel Yunes Linares y había que complicarle su llegada y su desempeño en el gobierno (indirectamente, en todo caso, los beneficiados tendrían que agradecer al panista porque gracias a él los han basificado, sólo por fastidiar al otro).
Confieso que tenía ganas de creer en la buena intención de Duarte, pero su iniciativa no es del todo clara, según consulté ayer mismo en la Gazeta Legislativa número 141 el decreto que reforma y deroga diversas disposiciones de la Ley Número 364 Estatal del Servicio Civil y de la Ley Número 584 del Servicio Público de Carrera en la administración pública centralizada.
Y es que por más que busqué no se precisa el número de beneficiados –el Gobierno del Estado dice que sólo son siete mil, el gobernador electo que 24 mil–, tampoco se especifica que se trata de trabajadores con 15 años o más de servicios, y tampoco se dan detalles del dictamen “y opinión de las áreas técnicas de la Secretaría de Finanzas y Planeación, relativas al proceso de formalización realizado en los últimos cinco años, para normalizar la situación laboral de los trabajadores al servicio del Estado”, que sirvió para la aprobación.
O sea, la burra no era arisca pero la hicieron a palos. Así, mientras no se publiquen documentos que demuestren que es falso que la basificación de los trabajadores aumentará la nómina del gobierno del estado, que se incrementará el presupuesto para sueldos y salarios, “ya que estos siete mil trabajadores están actualmente cobrando y no representa ningún costo adicional brindarles la seguridad laboral por la que tanto han luchado”, como se dijo en un boletín de prensa el miércoles, la duda persistirá y tendrá que otorgársele el beneficio de la duda a lo que denuncia Yunes Linares.
Éste ha reiterado que se trata de la basificación de 24 mil trabajadores cuyas consecuencias califica de “catastróficas” porque asegura que la nómina del gobierno estatal se  incrementará en mil 500 millones de pesos anuales, y que de esos 24 mil, 15 mil son “aviadores”, y que todo se trata de maniobras para ponerle “bombas” que le estallen al tomar posesión y le generen problemas sociales delicados.
Insisto: que se beneficie a los trabajadores (a cualquier trabajador) es bueno. Me da gusto por los “siete mil” –según el Gobierno del Estado– beneficiados que ayer debieron haber celebrado y dormido a pierna suelta y con sonoros ronquidos junto con todas sus familias, sabiendo que ya tienen seguridad laboral.
Si son los 24 mil que dice el nuevo gobernador y si en efecto le revientan el presupuesto con el que va a operar en 2017, además porque haya sido una decisión arbitraria, los tribunales a los que acuda le han de dar la razón. Es de celebrarse que haya otras instancias superiores en los que acabe de dirimirse el diferendo y que le den la razón a quien la tenga.
Digo que qué bueno que haya otros tribunales porque siempre será deseable el uso de la ley para formular un reclamo a caer en la violencia… verbal como lo hizo el propio gobernador electo Yunes Linares el miércoles cuando faltando al respeto y consideración del presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, Juan Nicolás Callejas Arroyo, lo descalificó en forma personal sin haber motivo y no obstante que un día antes como representante del Poder Legislativo le había corrido la cortesía y lo había recibido en el Palacio Legislativo y hasta lo había abrazado en forma amistosa.
En muchos temas he estado de acuerdo con el ahora gobernador panista y en este espacio he dejado testimonio de ello (me siguen achacando mucha cercanía con él cuando en realidad sólo existe una amistad de muchos años), pero me vuelve la preocupación por el asomo de aquel Yunes de los años noventa del siglo pasado que se caracterizó por su intolerancia y su agresividad. Si insultó apenas como gobernador electo a un diputado con la representatividad de otro poder, ¿qué puede esperar un veracruzano común como yo con mi línea editorial de análisis crítico cuando ya sea gobernador constitucional y esté en la plenitud del pinche poder?
El respeto, por encima de todo el respeto, máxime si se trata de los representantes de dos poderes (uno que llega, el otro que ya está) de cuyo equilibrio depende el destino de todo un pueblo.
Galardonan a dos magistrados
Primero fue el miércoles cuando el magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura, Alberto Sosa Hernández, recibió un reconocimiento, y, ahora este viernes recibirá una distinción el magistrado Leonardo Cruz Casas, presidente del Tribunal de lo Contencioso Administrativo.
El miércoles, en el salón del pleno del Palacio de Justicia, el Colegio del Foro de Licenciados, Especialistas, Maestros y Doctores en Derecho del Estado de Veracruz A.C., a través de su presidente Vicente Octavio Pozos Marín reconoció al magistrado Sosa Hernández por su destacada trayectoria en la impartición de justicia con respeto y compromiso con los derechos humanos”.
Hoy en el puerto de Veracruz, el Colegio de Abogados de Veracruz, A.C., reconocerá la destacada trayectoria desempeñada en el Poder Judicial del Estado por el magistrado Cruz Casas.
Ambos, sin duda, prestigian al Poder Judicial de Veracruz.









miércoles, 13 de julio de 2016

La basificación, un galimatías político

Prosa aprisa
La basificación, un galimatías político
Arturo Reyes Isidoro

“Todas”. Así, en forma directa, me respondió ayer por la tarde, antes de las declaraciones de Miguel Ángel Yunes Linares, Juan Nicolás Callejas Arroyo, Flavino Ríos Alvarado y Antonio Gómez Pelegrín, el presidente de la comisión de Vigilancia, Francisco Garrido Sánchez, cuando le pregunté qué posibilidades hay para que este jueves se apruebe en el pleno de la legislatura la basificación “de 24 mil trabajadores de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial”.
Me respondió que “todas” pero también me explicó y me aclaró el asunto, que si es exactamente como me dijo, estaríamos ante un caso de falta de suficiente información y de una buena comunicación para explicar lo que tiene explicación.
Porque, de acuerdo a lo que me ilustró, no se trata de la basificación laboral de nadie sino de aprobar el Servicio Civil de Carrera para que únicamente los trabajadores del Poder Ejecutivo, siete mil de un total de veintidós mil –quince mil ya lo están– puedan en el futuro, con base a su antigüedad y a sus méritos, alcanzar su basificación y los que ya tienen plaza aspirar a una de mayor rango y, por lo tanto, se entiende, mejorar laboralmente.
“Pero eso tendrá que hacerlo el gobierno que viene. La legislatura no tiene facultades para basificar a nadie. La Secretaría de Finanzas, o a quien faculte el Ejecutivo, tendrá que calificar al trabajador para determinar si procede su ascenso”, me dijo, recordándome que algo similar hizo el gobierno de Felipe Calderón.
También me precisó que no entran los trabajadores de los Poderes Legislativo y Judicial, así como tampoco los de la Secretaría de Seguridad Pública, esto de acuerdo a una normatividad federal, pues “ni modos de mantener a un mal policía sólo porque tenga base”.
No obstante su versión, anoche mediante un boletín de prensa, el Gobierno del Estado puso en boca de los secretarios de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado, y de Finanzas y Planeación, Antonio Gómez Pelegrín, que sí se basificará a siete mil trabajadores “que se verán beneficiados con la iniciativa enviada al Congreso local por el Gobernador Javier Duarte de Ochoa, para adecuar la Ley del Servicio Civil y Profesional de Carrera”.
De acuerdo al comunicado, se trata de servidores públicos que en su mayoría cuentan con 15 años de servicio, negando que sean aviadores.
“Es falso que la basificación de los trabajadores aumentará la nómina del gobierno del estado, es falso que sean aviadores, es falso que se incrementará el presupuesto para sueldos y salarios, ya que estos siete mil trabajadores están actualmente cobrando y no representa ningún costo adicional brindarles la seguridad laboral por la que tanto han luchado”.
El pasado domingo, el gobernador electo, Miguel Ángel Yunes Linares, exhortó a los diputados locales para que no voten a favor de las iniciativas que quiere “imponerles” el gobernador Javier Duarte.
Una de esas iniciativas, dijo, era la de la “basificación de 24 mil trabajadores” cuyas consecuencias calificó de “catastróficas” porque aseguró que la nómina del gobierno estatal se  incrementaría en mil 500 millones de pesos anuales (ayer en conferencia de prensa dijo que de esos 24 mil, 15 mil son “aviadores” y que demandará juicio político contra los diputados que la aprueben).
Quiso ilustrar lo que significaría ese impacto económico diciendo que el monto equivaldría a todo el presupuesto para la adquisición de medicamentos para los hospitales o al presupuesto que se entrega en un año a la Universidad Veracruzana.
En la sesión del martes pasado, el dictamen sobre el tema, presentado por la Secretaría de Finanzas, se retiró de la orden del día para excluir también a personal de los ayuntamientos y entidades paramunicipales.
Callejas, “rémora”: Yunes; Yunes, “tirano”: Callejas
Como en su conferencia Yunes Linares calificó al presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso, Juan Nicolás Callejas Arroyo, con quien se había reunido un día antes, como “una de esas rémoras del viejo sistema mexicano”, le picó el amor propio y éste convocó anoche mismo a conferencia de prensa.
Dijo que Miguel Ángel es un dictador en potencia que ofende y falta al respeto a los diputados miembros de un poder distinto al Ejecutivo, responsabilizándolo de generar un clima de linchamiento en contra de los legisladores locales.
“No lo insulto como él me insultó pero sí me preocupa que tengamos un gobernador tirano, no es con la amenaza, con el chantaje, no es con la fuerza que da el poder sino con la fuerza que da la razón y lo plasmado en la Constitución; nosotros estamos luchando por el estado de derecho y el señor nos está condenando”, apuntó, y lo llamó también “engendro” y lo comparó con Victoriano Huerta y Adolfo Hitler.
Ya sea en el sentido en el que me dijo el diputado, ya en el de la versión del Gobierno del Estado, ya en la que sostiene el nuevo gobernador, el tema  es un verdadero galimatías político y polarizó desde anoche las posiciones de quienes están a favor y de quienes se oponen.
No obstante que en apariencia el asunto no presentaría mayor implicación, en varias dependencias del Gobierno del Estado ordenaron a los trabajadores que se presenten desde las ocho de la mañana en el Congreso y que tan pronto abran se posicionen de todas las butacas del salón de plenos. La sesión inicia hasta las once.
Lo único que hicieron desde anoche mismo todos los implicados fue calentar el ambiente que quedó tenso para la sesión de este jueves.
Ahora sí, encerrona diputados-Finanzas
Por la tarde, a partir de las cinco, está programada una reunión privada en el mismo Congreso de los diputados de las comisiones unidas de Vigilancia y Hacienda del Estado con funcionarios de la Secretaría de Finanzas y jefes de las unidades administrativas de las Secretarías para que les expliquen y aclaren todo sobre los famosos anexos de las listas de deudores a los que les debe el Gobierno del Estado.
A la reunión asistirá el propio titular de la Sefiplan, Antonio Gómez Pelegrín, y el Tesorero, Arnulfo Octavio García Fragoso.
¿Irá Duarte a la promulgación de leyes anticorrupción?
Extraoficialmente se me dio por descontado que el gobernador Javier Duarte de Ochoa asista el próximo lunes a la promulgación por parte del presidente Enrique Peña Nieto del paquete de leyes del Sistema Nacional Anticorrupción que tendrá lugar en el salón Adolfo López Mateos de Los Pinos a las 12:30 del día.
Las leyes que se van a promulgar son la del Sistema Nacional Anticorrupción, la de Responsabilidades –o 3de3–, la del Tribunal de Justicia Administrativa, la de Fiscalización y la de la Administración Pública Federal. También la reforma a la Ley Orgánica de la PGR para crear la Fiscalía Anticorrupción y reformas al Código Penal Federal.
El gobernador no asistió el martes al acto en el que asumió la dirigencia nacional del PRI Enrique Ochoa Reza, quien señaló que su partido tiene que ser garante de la honestidad de sus gobiernos, que señale la corrupción de los gobiernos emanados de sus filas y que exija su fiscalización, incluso su destitución.
¿Presentará Amadeo su 3de3?
En consecuencia, en ese acto, Ochoa Reza anunció que esta misma semana hará pública su declaración 3de3. La pregunta obligada es si hará lo mismo el dirigente estatal Felipe Amadeo Flores Espinosa, ya que el movimiento se demuestra andando.
Pepe no se involucra en el “caso” Duarte
Entrevistado ayer en Acayucan sobre la postura de Héctor Yunes Landa de que pida licencia Javier Duarte de Ochoa y deje el Gobierno del Estado, el senador José Francisco “Pepe” Yunes Zorrilla declaró: “… yo si quiero ser  muy claro, no tengo pronunciamiento en ese tema, el tema es ya  generar condiciones para que  Veracruz  pueda superar esta crisis, superar estos temas, generar posibilidades de encuentro, de reconciliación y de trabajo”.
Dijo que había que “darle un respiro a Veracruz” porque ha estado los (últimos) once meses inmerso  en una inercia de descalificaciones, de confrontaciones,  y en este sentido me parece que hay que empezar a preparar  desde las distintas trincheras y posicionamientos  los nuevos  tiempos de Veracruz”.