jueves, 29 de diciembre de 2016

2016, un año inolvidable

Prosa aprisa
2016, un año inolvidable
Arturo Reyes Isidoro

Escribo ya a buena hora de la noche de anoche esta columna y a vuelapluma. De Otatitlán prácticamente me pasé a Puebla y regresé de prisa a Xalapa.
Esta es la última columna de este año y no quiero dejar de agradecer la atención de los lectores que comparten conmigo este espacio.
También quiero agradecer a quienes me publican en todo el Estado, tanto en medios impresos como digitales, así como a quienes me abren micrófonos en la radio.
De visita a la cuenca del Papaloapan, viendo el verde de los extensos cañales así como de los platanares y de los árboles de mango manila que le dan fama sobre todo a Chacaltianguis, reconfirmo el potencial agrícola de Veracruz, que en mala hora ha tenido a los peores gobernadores en los últimos doce años.
Crucé la panga por Saladero para entrar a Tlacojalpan y de regreso la de Otatitlán para salir hacia la carretera Cosamaloapan-Tuxtepec, Oaxaca. De Tlacojalpan a Otatitlán la carretera tiene tramos llenos de baches-cráteres y le paso nota al Secretario de Infraestructura y Obras Públicas, Julen Rementería, para ver si la contempla dentro de un programa de rescate para 2017. Es una vía que une a varios pueblos cuenqueños y por la que transitan camiones y tractores-plataformas llenos de caña que la llevan hacia el ingenio.
Con la excepción de otro viaje que hice a Coatzacoalcos, a estas visitas se han concretado mis vacaciones de este año. En la cuenca, aunque me ha tocado un día nublado y por momentos con lluvia que luego da paso al bochorno, disfruto de nuevo la hospitalidad de los habitantes, veracruzanos amistosos y alegres.
El Santuario donde se venera al Cristo Negro está más silencioso de lo normal porque por ahora no hay muchos visitantes, así como tampoco en las calles del pintoresco pueblo, donde la mayor concurrencia la encuentro en el restaurante La Chinampa, que para mi sorpresa ya fue ampliado y donde se disfrutan mojarras que prácticamente acaban de sacar del río. Es un sitio obligado a visitar, además porque ya tiene dos, tres años que cerró el que fue muy famoso restaurante de doña Mello, el mismo en el que me tocó comer de joven reportero con los entonces candidatos a gobernador Rafael Hernández Ochoa, Agustín Acosta Lagunes y Fernando Gutiérrez Barrios. “Cuando se murió la señora, ya no fue lo mismo con los hijos ni con los nietos, hasta que cerraron”, me dicen los vecinos.
También encontré que la panga ya no se aborda al pie de este que fue un restaurante, sino ahora metros más alejado.
En el otro extremo, en Puebla no dejó de sorprenderme que una vez que acabaron de construir el largo paso a desnivel que reduce el tiempo hacia la Ciudad de México, ahora hay nuevas construcciones de largos ejes viales, como uno que me sacó desde el periférico hasta muy cerca de la caseta de Amozoc.
Un familiar poblano, que conoce todos los recovecos de la gran urbe, que me sirve de guía, hace que pueda recorrer y conocer más en poco tiempo. Me quedo sorprendido del empuje de la capital poblana y me indigna comparar el trabajo constructor de Rafael Moreno Valle con las raterías de Javier Duarte de Ochoa. Claro que allá hay muchas fuentes de trabajo, como lo comprobé en el famoso Outlet donde vi muchas ofertas de empleos.
Pero, decía, esta es la última columna de 2016. Mañana será el último día del año y el próximo lunes iniciará el nuevo 2017 con día hábil, donde todos regresaremos a trabajar con normalidad, los que tengamos trabajo, claro está.
Por muchos motivos, 2016 será un año para recordar, un año que ya ha pasado a la historia porque sucedieron hechos que tal vez pasen muchos años para que vuelvan a ocurrir, o acaso por lo menos en un siglo no vuelvan a registrarse, como la caída de un gobernador y no por motivos políticos, sino por actos de corrupción.
Con Javier Duarte de Ochoa se acabaron 86 años de hegemonía del PRI y por primera vez ganó la oposición la gubernatura. Perdió el ahora expartidazo por que hartó al pueblo de Veracruz con sus vicios, sus malas prácticas, su abuso del poder. La corrupción en que cayó Duarte “y su banda” fue el tiro de gracia.
Quién sabe cuántos años más pasarán para que los priistas recuperen el poder. No se ve claro por ahora. Ese partido necesita, le urge reinventarse para volver a ser competitivo, pero parece que nadie se da cuenta de ello e insisten en mantener en la cúpula a los mismos hombres cuya mentalidad y modo de hacer política ya no corresponden a los nuevos tiempos.
También, por primera vez se vio involucrada en actos de corrupción la esposa de un gobernador, presidenta del DIF Estatal además, quien permanece prófuga de la justicia y escondida. Karime Macías Tubilla acabó con la buena imagen que dejaron sus antecesoras y manchó a una institución no política sino de asistencia social, pero además también porque ese organismo cayó en actos de corrupción.
Aparte de al gobernador Javier Duarte, por primera vez en la historia de Veracruz el Comité Ejecutivo Nacional del PRI a través de su Comisión de Justicia Partidaria expulsó de sus filas a otros veracruzanos exfuncionarios, tratando de lavar su imagen, pero es tanta la corrupción y tantos los involucrados que toda el agua del Golfo de México no alcanzará para tal propósito.
El Estado no había vivido una crisis económica tan grande y tan grave como la que afecta todos los renglones de la vida pública. No sólo no hay dinero en las arcas, sino que las deudas son cuantiosas y aparte de que no hay obra material significativa, la que estaba iniciada se abandonó y la que estaba a medio construir tampoco se rescató, los hospitales prácticamente fueron abandonados, la seguridad pública se comprometió seriamente –según afirma el nuevo gobernador– y los niveles de inseguridad se volvieron alarmantes, además de que casi en su generalidad todas las dependencias registran graves actos de corrupción lo que colapsó a la administración, pública estatal, al grado que el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares tuvo que declarar a Veracruz en emergencia económica y crisis social, algo que nunca antes había ocurrido.
Veracruz, pues, cierra el año en un escenario inédito, donde el nuevo gobernante toma medidas que llama difíciles para enfrentar la grave situación, medidas que implican, en otras cosas, el despido de trabajadores del gobierno del Estado.
No se tiene que ser un experto en economía y menos un adivino para vaticinar que 2017 será un año muy difícil en materia económica, agravada por la indiscriminada alza de precios de las gasolinas que decretó el gobierno federal, lo que impactará en la vida económica y productiva de todo el país, y que agravará la situación de todos los veracruzanos, por lo que tenemos que prepararnos para lo peor.
2016 será un año que nunca olvidaremos los veracruzanos. A todos nos ha costado sangre, sudor y lágrimas porque pagamos las consecuencias de los malos gobernantes que tuvimos en los últimos doce años.
Con todo y las medidas que ha tomado y ha anunciado el gobernador Yunes Linares, hay la esperanza de que el sacrificio de muchos sirva para sentar las bases para recuperar Veracruz, para corregir todo lo malo que se dejó, para retomar el rumbo y para que Veracruz vuelva a ser el Estado pujante y señero que fue en un pasado no muy lejano.

Lectores, mi abrazo y mis mejores deseos de que 2017 sea un mejor año para todos. Para los desempleados y para quienes perderán su trabajo en unos días más, le pedí al Señor de Otatitlán, el Cristo Negro, que los bendiga y los ayude a salir pronto de su crítica situación.

martes, 27 de diciembre de 2016

Lecturas de lo ocurrido ayer en el Congreso

Prosa aprisa
Lecturas de lo ocurrido ayer en el Congreso
Arturo Reyes Isidoro

Interesante. Ahora, ayer se tuvo ya el primer asomo significativo del cambio en la legislatura del Estado, el primer signo de verdadera democracia, de la independencia del Poder Legislativo respecto del Poder Ejecutivo, de su autonomía para conducirse sin ningún sometimiento ni servilismo al gobernador, como sucedió vergonzosamente en el pasado inmediato con los priistas ante Javier Duarte de Ochoa.
Ofrece varias lecturas lo ocurrido.
El gobernador Miguel Ángel Yunes Linares ha hecho varias declaraciones en el sentido de que será respetuoso del Poder Legislativo y que no se entrometerá en sus decisiones. La primera prueba, ayer, la pasó.
La responsabilidad de sacar adelante sus iniciativas en el Congreso local será de los diputados de su partido, si es que tienen la capacidad y la habilidad política para hacerlo. Desde que entró en funciones a principios de noviembre, el quehacer de esta legislatura, la LXIV, había transcurrido sin sobresaltos.
La Junta de Coordinación Política, su liderazgo encarnado en el joven diputado Sergio Hernández, tropezó ayer. Le faltó cabildeo acaso producto de su poca experiencia ante un opositor que ya tiene tablas como Amado Cruz Malpica, de Morena, que inició la desbandada en la sesión que terminó por reventarla y quien ya fue diputado federal del PRD en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, de la que fue integrante de la Comisión Permanente.
La responsabilidad de Sergio es mayor. No sólo tiene que dar el ancho para el cargo que hoy ostenta y sacar adelante las iniciativas del gobernador de su partido, sino también tiene que demostrar que el dirigente estatal del PAN, José de Jesús Mancha Alarcón, a cuyo grupo y corriente pertenece, no se equivocó al designarlo. La presión es también porque adentro del panismo estatal hay otras corrientes que mantienen una guerra de guerrillas para buscar hacerse del control del partido, sobre todo ahora que ya tienen encima el proceso electoral municipal.
Por el lado de Morena, se confirmó que es el verdadero partido de oposición, el que hará la diferencia y que será factor fundamental en el contrapeso deseable, necesario y obligado en el Congreso ante el Poder Ejecutivo, esto es, ante el gobernador Yunes. Ayer ni siquiera dejó terminar la aprobación de la orden del día cuando se inconformó tanto porque dijo que no les habían entregado a tiempo la Gaceta Legislativa como porque se habían incluido dictámenes sin las firmas de los integrantes de las comisiones que debían haberlos conocido.
Aunque la presidenta de la mesa directiva Mariely Manterola quiso componer la situación sometiendo a votación que se quitara de la orden del día la aprobación de los dictámenes polémicos, cuando levantó la vista ya los habían dejado solos los diputados de Morena, del PRI y del llamado grupo mixto Juntos por Veracruz, que en realidad también son priistas (cuando pedía a la diputada secretaria de la mesa directiva, Regina Vázquez Saud, que iniciara el conteo para verificar si había quorum, al voltear a verla ¡ya se había esfumado también sin hacer ruido!). De 47 diputados que había, se salieron 25
Se evidenció también que terminó la luna de miel entre los legisladores panistas con los priistas cuando atrás de los morenos salieron los tricolores, a los que se agregaron los mixtos, dejando solos a los panistas y perredistas que, sin embargo, juntos no hacen mayoría. Hasta días antes se hablaba adentro que estaba firme el maridaje panistas-priistas y que incluso los albiazules le estaban pasando de humo varios casos a su gobernador.
El incidente legislativo sirvió también para confirmar la relación de los priistas con los “rebeldes” del grupo Juntos por Veracruz (PRI, AVE, PVEM y Panal), en realidad una minibancada que quiere jugarle al grupo bisagra y vender caro su amor e inclinarse hacia donde soplen vientos favorables.
Pero en este galimatías legislativo que hubo ayer, sorprendió que el presidente de la Comisión de Hacienda del Estado, Sergio Rodríguez Cortés, haya declarado también que el Congreso no es la oficialía de partes del Poder Ejecutivo, sorpresivo porque él es del PRD, compadre y aliado de la corriente que encabeza el ahora Secretario de Gobierno, Rogelio Franco Castán, lo que hablaría de que toma en serio la autonomía del Poder Legislativo.
Más allá del escándalo mediático, lo importante y preocupante es que a tres días de que termine el año no está aprobado el Presupuesto de Egresos 2017 ni la Ley de Ingresos, y, de acuerdo al diputado Rodríguez Cortés, la Secretaria de Finanzas y Planeación, Clementina Guerrero, no ha entregado información sobre las medidas para reducir el gasto corriente de la administración estatal y para despedir a trabajadores, por lo que se corre el riesgo de que de entrada, para iniciar el año, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares sólo disponga para atender lo verdaderamente urgente e indispensable, que de por sí no hay recursos.
¿Cuál es el mar de fondo?
De Morena ya se tenía la seguridad de que sería verdaderamente oposición pero ¿qué llevó al divorcio de panistas y priistas? Parece ser que hay mar de fondo de por medio.
El mes pasado, fuentes de la Legislatura que afirman tener toda la información del caso me comentaron que el último día en funciones de la anterior legislatura, aun cuando se decía que no había recursos, extrañamente de la Secretaría de Finanzas se depositaron 140 millones de pesos en la caja de la Legislatura, cuando ya no había motivo.
Me han corregido la cifra. Me dicen que en realidad fueron sólo 75 millones de pesos y que sirvieron para apoyar con un pago extraordinario a los diputados salientes, entre quienes se repartieron 50 millones, y los 25 restantes fueron para los coordinadores de las bancadas así como para los miembros de la Comisión Permanente.
Ese dinero habría entrado y salido de la cuenta de la Tesorería del Congreso, cuyo titular entonces era el contador Serafín Hernández Sagaón, operación que le habría valido que en agradecimiento por las atenciones a su padre Juan Nicolás Callejas Arroyo, entonces presidente de la Junta de Coordinación Política, su hijo Juan Nicolás Callejas Roldán, ahora líder la bancada priista, haya negociado para que lo dejaran como Director de Recursos Humanos de la Nueva legislatura, donde ahora sigue cobrando.
El movimiento de esos 75 millones de pesos no habría pasado inadvertido para los nuevos diputados panistas quienes, según mi fuente, no le informaron de ello a su jefe político el gobernador Yunes Linares. ¿Alguien nos dará una explicación, pues finalmente se trató de dinero producto de nuestros impuestos? ¿Cuánto le tocó a cada uno de los diputados que recién se fueron?
De Serafín, según la fuente, anda muy preocupado porque esos 75 millones están contando del presupuesto de este año y ahora no dan los números para cumplir con los compromisos de pagos, prestaciones y aguinaldos de este mes, lo que le plantearon al gobernador el lunes, lo que desató un pleito interno en el Congreso que pudo haber tenido repercusión en el rompimiento de los priistas y su salida de la sesión.
Por lo pronto hoy a todos feliz Día de los Inocentes.



lunes, 26 de diciembre de 2016

Vienen tiempos difíciles con los despidos

Prosa aprisa
Vienen tiempos difíciles con los despidos
Arturo Reyes Isidoro

Como trabajador del gobierno del Estado –fui lo que en el lenguaje burocrático le llaman un“mando medio”, esto es, ocupé el cargo de Director aunque nunca de Director General (hay una gran diferencia en el sueldo)– escuché muchas veces en algunas reuniones que la administración estatal tenía una carga burocrática muy obesa y que de 200 mil trabajadores que éramos sobraban 100 mil.
En el gobierno del licenciado Miguel Alemán Velasco hubo el intento por adelgazar la nómina burocrática, iniciativa que se acompañó de la imposición de medidas de ahorro en el presupuesto de las dependencias más un corrimiento de horario para que las oficinas gubernamentales trabajaran hasta las seis de la tarde y no se gastara en consumo de energía eléctrica.
En la Dirección de Prensa había poco más de 40 trabajadores y un día me citó el director administrativo a una reunión en la que me anunció que tenía que despedir a trabajadores porque le estaban exigiendo que ajustara el presupuesto a la baja. Me dolía desemplear a compañeros, así que les expuse la situación y plantée a quienes tenían mayor compensación de sueldo que accedieran a que les descontaran una parte para formar un fondo y con eso pagar a quienes estaban a punto de irse a la calle. Para mi buena sorpresa estuvieron de acuerdo y mantuve la plantilla laboral además de que se redujo el presupuesto.
En el pasado sexenio hubo al inicio un programa que le llamaron de retiro voluntario (en muchos casos fue forzado) pagando una buena indemnización a los que renunciaran, pero no fue nada significativo, y luego hubo despidos injustificados, además de que sobre todo en los últimos años no le pagaban el sueldo completo a los trabajadores, con cualquier pretexto, o su aguinaldo, con la promesa de que más adelante se les repondría. Nunca lo hicieron.
El 30 de octubre, siendo todavía titular de Finanzas y en plena vóragine por la falta de recursos y el reclamo de acreedores y prestadores de servicios para que se les pagara lo que se les debía, Antonio Gómez Pelegrín, a quien una noche anterior un grupo de alcaldes había retenido hasta altas horas de la madrugada con el mismo objetivo, me comentó que una de las medidas para aliviar la presión en las finanzas estatales era despedir a por lo menos 20 mil trabajadores, un 10 por ciento de toda la burocracia estatal, lo que no veía fácil.
Hoy el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares ha decidido echarse el trompo a la uña y ayer no le dio más vueltas al asunto. De acuerdo a una nota informativa de la compañera Ángeles González Ceballos, de alcalorpolitico.com dijo que le da “mucha pena” y sentirá “mucha preocupación” si alguien se queda sin trabajo “pero será porque no desempeña tarea sustantiva en la administración y porque se puede prescindir de esa responsabilidad que la persona tiene”.
Expresó que no quiere despedir a nadie de los que realmente trabajan, ya que no es fácil para un Gobierno dejar sin empleo a una persona, “pero por otra parte está la responsabilidad frente a 8 millones de veracruzanos”.
Así que dejarán de laborar “las personas que estén en áreas sustantivas y que no desempeñen funciones sustantivas, que desempeñan funciones que realmente no sean relevantes o que no desempeñen ninguna función, que estén ocupando un espacio y no desempeñen ninguna función".
Argumentó que si no se toman decisiones concretas y responsables en lo que se refiere al gasto del Gobierno, “simplemente por cada peso que estemos gastando de manera indebida, no de manera indebida en términos jurídicos, sino de manera no eficiente, ese mismo peso se podría destinar a medicinas, a mejorar la seguridad".
El pasado 13 de diciembre, comenté en “Prosa aprisa” que entre varios puntos que el gobernador Yunes había dado a conocer un día antes, al informar al pueblo veracruzano sobre la situación de las finanzas públicas y declarar al Estado en emergencia financiera y desastre social, destacaba yo tres, una de ellas su llamado al pueblo de Veracruz a la comprensión y a la solidaridad “frente a las difíciles medidas que tendremos que tomar”.
“… en específico y con detalles, ¿cuáles son, en qué consistirán las difíciles medidas que se tomarán? ¿Acaso desaparición de dependencias, despido de personal, programa de retiro voluntario y rebaja de sueldos, entre otras? ¿Acaso más que difíciles, serán dolorosas esas medidas?”, pregunté. Creo que ayer nos dio la respuesta concreta, aunque de entrada ya se despidió en este mes a personal de contrato, se les quitó la compensación a muchos trabajadores y se les dejó sólo su sueldo base y se les pagó un aguinaldo proporcional de su sueldo base pero ya no el de su compensación. Creo que en general se les dejó un salario mensual de seis mil pesos promedio, cuando ganaban con compensación 10, 12, 15 y hasta 20 mil pesos o más. Conocidos míos, excompañeros de trabajo en el gobierno, consternados me han comentado que van a sacar de escuelas particulares a sus hijos, y otros que compraron a meses sin intereses en el pasado Buen Fin o en esta temporada navideña, me han dicho con dolor que van a tener que regresar lo que no van a poder pagar. Triste realidad.
¿Cuántos serán despedidos iniciando enero? El gobernador dijo que no está definido el número, aunque yo habría sabido que se dio instrucción a los jefes o directores administrativos de que contemplen un recorte de hasta 30 por ciento del personal. ¿Quiénes se irían? Se supone que quienes forman parte del llamado personal de “confianza”, que es el mayor número de toda la burocracia, y habría que esperar para saber si también liquidarán, con indemnización de por medio, a trabajadores de base que no desempeñen lo que Yunes Linares definió como “tareas sustantivas”.
Sobre esto último, el pasado 15 de julio, cuando se debatía sobre la intención del entonces gobernador Javier Duarte de basificar a toda la burocracia, escribí:
“La base sirve muchas veces para que al trabajador no lo corran aunque su desempeño sea de lo peor o su conducta indeseable (los hay y muchos, me consta). Lo defiende su sindicato (muchas veces sólo para eso sirve, para defender a verdaderos parásitos).
Sirve también para que descanse el Día de la Secretaria o lo hagan desfilar el Día del Trabajo, o que participe en la rifa de electrodomésticos el Día del Empleado, y para que tenga asegurado su aguinaldo, muy poco porque es proporcional a lo que gana.
A mi paso por el gobierno observé cómo, en la mayoría de los casos, la base en lugar de motivar para ser mejores, se convertía en un seguro para caer en el conformismo sabiendo que el sueldo estaba asegurado.
Muchas veces es un obstáculo para los buenos resultados porque aunque alguien quiera llevar a gente que sí quiera, sepa y trabaje de verdad, no puede desplazar a alguien de algún espacio porque es de base, es ‘su’ base”.
Ya está, pues, de acuerdo al gobernador, decidido despedir a trabajadores. Él habló de medidas difíciles, yo las he venido calificando de dolorosas. Conociéndolo como creo conocerlo, no habrá marcha atrás. Ojalá, de base o de confianza, no se sacrifique a los buenos trabajadores, que los hay y muchos, e insisto, ojalá también y pronto ofrezca un mensaje esperanzador de que vendrán nuevas y más inversiones para abrir nuevas fuentes de trabajo, en especial en Xalapa y toda su región.
Creo que ahora a la crisis económica también la acompañará una crisis social cuyas dimensiones y repercusiones no alcanzo a imaginar.
Por lo que hace al gobernador Yunes Linares, no dudo que le van a llover las críticas aunque ha pedido comprensión y, lógicamente, van a quedar dolidos con él todos los afectados. Toma una decisión valiente porque incluso puede acarrearle pérdida de popularidad de quienes votaron por él o de quienes esperaban encontrar empleo en su gobierno, especialmente en el caso de Xalapa, lo que puede significarle pérdida de votos para su causa en las elecciones de 2017 y 2018. Lógicamente, si el sacrificio se traduce en el cumplimiento de obligaciones, en cambio quedarán complacidos a quienes se les pague lo que se les debe. Burocracia sobraba y sobra. Había que tomar la medida pero los gobernadores priistas no se atrevieron a hacerlo.
Por lo menos, ha sido claro y no le ha dado vueltas al asunto ni ha disfrazado la medida que está tomando con cualquier pretexto baladí. Siempre es bueno que el gobernante hable de frente para tomar las medidas pertinentes y actuar en consecuencia. En Veracruz vienen tiempos más que difíciles, críticos y dolorosos. Preparémonos para enfrentarlos de la mejor forma. Ahora sí, en serio, a apretarnos el cinturón. No nos podía llevar a otra cosa el desastre financiero que causaron y dejaron Javier Duarte “y su banda”.  


Vienen tiempos difíciles con los despidos

Prosa aprisa
Vienen tiempos difíciles con los despidos
Arturo Reyes Isidoro

Como trabajador del gobierno del Estado –fui lo que en el lenguaje burocrático le llaman un“mando medio”, esto es, ocupé el cargo de Director aunque nunca de Director General (hay una gran diferencia en el sueldo)– escuché muchas veces en algunas reuniones que la administración estatal tenía una carga burocrática muy obesa y que de 200 mil trabajadores que éramos sobraban 100 mil.
En el gobierno del licenciado Miguel Alemán Velasco hubo el intento por adelgazar la nómina burocrática, iniciativa que se acompañó de la imposición de medidas de ahorro en el presupuesto de las dependencias más un corrimiento de horario para que las oficinas gubernamentales trabajaran hasta las seis de la tarde y no se gastara en consumo de energía eléctrica.
En la Dirección de Prensa había poco más de 40 trabajadores y un día me citó el director administrativo a una reunión en la que me anunció que tenía que despedir a trabajadores porque le estaban exigiendo que ajustara el presupuesto a la baja. Me dolía desemplear a compañeros, así que les expuse la situación y plantée a quienes tenían mayor compensación de sueldo que accedieran a que les descontaran una parte para formar un fondo y con eso pagar a quienes estaban a punto de irse a la calle. Para mi buena sorpresa estuvieron de acuerdo y mantuve la plantilla laboral además de que se redujo el presupuesto.
En el pasado sexenio hubo al inicio un programa que le llamaron de retiro voluntario (en muchos casos fue forzado) pagando una buena indemnización a los que renunciaran, pero no fue nada significativo, y luego hubo despidos injustificados, además de que sobre todo en los últimos años no le pagaban el sueldo completo a los trabajadores, con cualquier pretexto, o su aguinaldo, con la promesa de que más adelante se les repondría. Nunca lo hicieron.
El 30 de octubre, siendo todavía titular de Finanzas y en plena vóragine por la falta de recursos y el reclamo de acreedores y prestadores de servicios para que se les pagara lo que se les debía, Antonio Gómez Pelegrín, a quien una noche anterior un grupo de alcaldes había retenido hasta altas horas de la madrugada con el mismo objetivo, me comentó que una de las medidas para aliviar la presión en las finanzas estatales era despedir a por lo menos 20 mil trabajadores, un 10 por ciento de toda la burocracia estatal, lo que no veía fácil.
Hoy el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares ha decidido echarse el trompo a la uña y ayer no le dio más vueltas al asunto. De acuerdo a una nota informativa de la compañera Ángel González Ceballos, de alcalorpolitico.com dijo que le da “mucha pena” y sentirá “mucha preocupación” si alguien se queda sin trabajo “pero será porque no desempeña tarea sustantiva en la administración y porque se puede prescindir de esa responsabilidad que la persona tiene”.
Expresó que no quiere despedir a nadie de los que realmente trabajan, ya que no es fácil para un Gobierno dejar sin empleo a una persona, “pero por otra parte está la responsabilidad frente a 8 millones de veracruzanos”.
Así que dejarán de laborar “las personas que estén en áreas sustantivas y que no desempeñen funciones sustantivas, que desempeñan funciones que realmente no sean relevantes o que no desempeñen ninguna función, que estén ocupando un espacio y no desempeñen ninguna función".
Argumentó que si no se toman decisiones concretas y responsables en lo que se refiere al gasto del Gobierno, “simplemente por cada peso que estemos gastando de manera indebida, no de manera indebida en términos jurídicos, sino de manera no eficiente, ese mismo peso se podría destinar a medicinas, a mejorar la seguridad".
El pasado 13 de diciembre, comenté en “Prosa aprisa” que entre varios puntos que el gobernador Yunes había dado a conocer un día antes, al informar al pueblo veracruzano sobre la situación de las finanzas públicas y declarar al Estado en emergencia financiera y desastre social, destacaba yo tres, una de ellas su llamado al pueblo de Veracruz a la comprensión y a la solidaridad “frente a las difíciles medidas que tendremos que tomar”.
“… en específico y con detalles, ¿cuáles son, en qué consistirán las difíciles medidas que se tomarán? ¿Acaso desaparición de dependencias, despido de personal, programa de retiro voluntario y rebaja de sueldos, entre otras? ¿Acaso más que difíciles, serán dolorosas esas medidas?”, pregunté. Creo que ayer nos dio la respuesta concreta, aunque de entrada ya se despidió en este mes a personal de contrato, se les quitó la compensación a muchos trabajadores y se les dejó sólo su sueldo base y se les pagó un aguinaldo proporcional de su sueldo base pero ya no el de su compensación. Creo que en general se les dejó un salario mensual de seis mil pesos promedio, cuando ganaban con compensación 10, 12, 15 y hasta 20 mil pesos o más. Conocidos míos, excompañeros de trabajo en el gobierno, consternados me han comentado que van a sacar de escuelas particulares a sus hijos, y otros que compraron a meses sin intereses en el pasado Buen Fin o en esta temporada navideña, me han dicho con dolor que van a tener que regresar lo que no van a poder pagar. Triste realidad.
¿Cuántos serán despedidos iniciando enero? El gobernador dijo que no está definido el número, aunque yo habría sabido que se dio instrucción a los jefes o directores administrativos de que contemplen un recorte de hasta 30 por ciento del personal. ¿Quiénes se irían? Se supone que quienes forman parte del llamado personal de “confianza”, que es el mayor número de toda la burocracia, y habría que esperar para saber si también liquidarán, con indemnización de por medio, a trabajadores de base que no desempeñen lo que Yunes Linares definió como “tareas sustantivas”.
Sobre esto último, el pasado 15 de julio, cuando se debatía sobre la intención del entonces gobernador Javier Duarte de basificar a toda la burocracia, escribí:
“La base sirve muchas veces para que al trabajador no lo corran aunque su desempeño sea de lo peor o su conducta indeseable (los hay y muchos, me consta). Lo defiende su sindicato (muchas veces sólo para eso sirve, para defender a verdaderos parásitos).
Sirve también para que descanse el Día de la Secretaria o lo hagan desfilar el Día del Trabajo, o que participe en la rifa de electrodomésticos el Día del Empleado, y para que tenga asegurado su aguinaldo, muy poco porque es proporcional a lo que gana.
A mi paso por el gobierno observé cómo, en la mayoría de los casos, la base en lugar de motivar para ser mejores, se convertía en un seguro para caer en el conformismo sabiendo que el sueldo estaba seguro.
Muchas veces es un obstáculo para los buenos resultados porque aunque alguien quiera llevar a gente que sí quiera, sepa y trabaje de verdad, no puede desplazar a alguien de algún espacio porque es de base, es ‘su’ base”.
Ya está, pues, de acuerdo al gobernador, decidido despedir a trabajadores. Él habló de medidas difíciles, yo las he venido calificando de dolorosas. Conociéndolo como creo conocerlo, no habrá marcha atrás. Ojalá, de base o de confianza, no se sacrifique a los buenos trabajadores, que los hay y muchos, e insisto, ojalá también y pronto ofrezca un mensaje esperanzador de que vendrán nuevas y más inversiones para abrir nuevas fuentes de trabajo, en especial en Xalapa y toda su región.
Creo que ahora a la crisis económica también la acompañará una crisis social cuyas dimensiones y repercusiones no alcanzo a imaginar.
Por lo que hace al gobernador Yunes Linares, no dudo que le van a llover las críticas aunque ha pedido comprensión y, lógicamente, van a quedar dolidos con él todos los afectados. Toma una decisión valiente porque incluso puede acarrearle pérdida de popularidad de quienes votaron por él o de quienes esperaban encontrar empleo en su gobierno, especialmente en el caso de Xalapa, lo que puede significarle pérdida de votos para su causa en las elecciones de 2017 y 2018. Lógicamente, si el sacrificio se traduce en el cumplimiento de obligaciones, en cambio quedarán complacidos a quienes se les pague lo que se les debe. Burocracia sobraba y sobra. Había que tomar la medida pero los gobernadores priistas no se atrevieron a hacerlo.
Por lo menos, ha sido claro y no le ha dado vueltas al asunto ni ha disfrazado la medida que está tomando con cualquier pretexto baladí. Siempre es bueno que el gobernante hable de frente para tomar las medidas pertinentes y actuar en consecuencia. En Veracruz vienen tiempos más que difíciles, críticos y dolorosos. Preparémonos para enfrentarlos de la mejor forma. Ahora sí, en serio, a apretarnos el cinturón. No nos podía llevar a otra cosa el desastre financiero que causaron y dejaron Javier Duarte “y su banda”.