jueves, 29 de septiembre de 2016

Trabajo panista callado pero intenso

Prosa aprisa
Trabajo panista callado pero intenso
Arturo Reyes Isidoro

Concluye este viernes septiembre. Estamos ya en pleno otoño y se acerca el Día de Muertos, a principios de noviembre, en cuatro semanas y dos días más a partir de mañana sábado.
Nunca como esta vez este festejo de origen mesoamericano está cargado de tanto simbolismo… político en Veracruz: a partir del 1 de noviembre empezará la entrega recepción del Gobierno del Estado y en los 29 días que restarán hasta diciembre habrá muertos vivientes en Veracruz.
Por la entrega del gobierno a la oposicion por primera vez en 86 años veremos en las oficinas de la administración estatal y por las calles de Xalapa circular a zombies políticos de verdad, esta vez no disfrazados como parte de algún festejo o acto promocional.
Serán verdaderos muertos políticos priistas en vida, a quienes les tocará la ingrata tarea de entregar el gobierno a sus históricos enemigos panistas, sin  ninguna expectativa de brincar y reacomodarse en la administración que viene como lo vinieron haciendo sexenio tras sexenio.
Lo poco que se va sabiendo es que habrá limpia total, que será un cambio radical y que la mano firme para poner orden se va a ver y se va a sentir en todo el estado, con el plus de que todos los veracruzanos serán atendidos y escuchados por sus gobernantes.
Adentro del equipo que viene hay mucho hermetismo cuidando de que no se filtre nada, aunque no deja de trascender que se innovará todo, que habrá total transparencia de tal forma que se acabará con la opacidad reinante, lo que verán y vivirán los veracruzanos de tal forma que es posible que nunca más vuelvan a permitir que regresen los arreglos en lo oscurito para beneficio de unos cuantos.
Los panistas están trabajando en forma muy callada, discreta, pero con toda intensidad, preparándose lo mejor que pueden para responder a la confianza de los veracruzanos que votaron por ellos y a los que no también, además porque saben que tienen que aprovechar al máximo los dos años que estarán al frente tanto del Ejecutivo como del Legislativo.
En la primera quincena del mes que acaba hicimos varios intentos para encontrarnos y platicar con el líder de la bancada panista de la LXIV Legislatura que entrará en funciones en noviembre, Sergio Hernández, lo que no fue fácil porque comprobé cómo está entregado en recibir a agrupaciones, a comisiones, a representativos del estado preparando una agenda para entrarle de frente y lleno a los problemas de Veracruz.
Pensamos que finalmente el 15 de septiembre sería posible, pero no fue sino hasta el 16 cuando lo esperé a que terminara de atender por la noche –había empezado desde las nueve de la mañana– a personas que querían plantearle sus inquietudes cuando pudimos dialogar ampliamente.
En la sede estatal del PAN, en la calle Zamora del centro histórico de Xalapa, lo que me llamó la atención fue ver y saludar a muchos conocidos simpatizantes o militantes priistas en plenas fiestas patrias siendo recibidos en audiencias de trabajo, personas que nunca antes se hubieran atrevido a poner un pie en la casa de “los de enfrente” como ellos mismos les decían.
Para el PRI debe ser preocupante –pensé– que sus otroras fieles militantes hayan perdido el miedo de ir al edificio del partido al que vieron como enemigo toda la vida, así como de encontrarse con sus dirigentes y dialogar con ellos. No cabe duda que Veracruz está ya viviendo el cambio.
Pero viendo las horas que demoraban las reuniones y la paciencia de Sergio para escuchar a todos uno a uno, la única explicación que hallé fue la desatención en que cayeron los gobiernos priistas para con sus representados y la necesidad de éstos de que alguien los escuche, que es a lo que se está dedicando el próximo presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local.
Si los priistas no se corrigen y no corrigen el rumbo, será difícil su vuelta al poder. Muchos veracruzanos priistas están comprobando ahora que los panistas no comen y que están dispuestos a hacer suyos sus problemas. Si los blanquiazules hacen bien las cosas se fortalecerán entre el electorado y se afianzarán en el gobierno.
En el equipo del nuevo Ejecutivo, igual trabajan con mucha dedicación aunque de la forma más discreta.
La administración duartista ya está agonizante. Cuatro semanas, las de octubre, ya son prácticamente nada. En noviembre se concretarán a ir entregando y en el PRI no se sabe que sus diputados locales electos estén trabajando y atendiendo a quienes votaron por ellos como lo están haciendo los panistas. Falta conducción entre los tricolores. Les urge que alguien se ponga al frente y a la cabeza, máxime cuando están a días de quedarse huérfanos política y económicamente porque ya no habrá gobernador que los cobije.
Pero en política cada quien se labra el camino que quiere.
Los veracruzanos quieren solución a sus problemas, que se atenúe o que cese la inseguridad, que les construyan la obra pública necesaria, que haya buena administración de los recursos para que se estimule el crecimiento y haya empleos y pan en la mesa de todas las familias, que los atiendan, que los escuchen, que les abran las puertas del Palacio de Gobierno, que los visiten los funcionarios en donde viven para que conozcan sus carencias y programen las mejores soluciones. En fin.
La competencia siempre es buena. En Veracruz el electorado se quedará con quien mejor haga las cosas y responda a sus expectativas y cumpla sus esperanzas. A nivel federal los panistas ganaron primero la Presidencia y 16 años después han logrado la gubernatura. Por sus errores y los vicios en que cayeron labraron su salida de Los Pinos. De los albiazules locales dependerá ahora su permanencia en el poder y por cuánto tiempo.
“Lo van a extrañar”, dice el secretario de Duarte; lo abuchearon
Luego de que fue abucheado por los propios músicos de la Banda Sinfónica del Gobierno del Estado cuando gritó “¡Viva Javier Duarte!” al hacer guardia de honor ante la estatua a Miguel Hidalgo en el parque de Los Berros, José Ramón Cárdeno Shaadi, secretario particular del gobernador Javier Duarte, dijo ayer que cuando éste se vaya “lo van a extrañar”.
Acusado de acoso sexual a trabajadoras de su oficina así como de tratar con despotismo y prepotencia al personal de la Secretaría Particular, había gritado primero “¡Viva México!”, ¡Viva Veracruz!” y luego elevó a su jefe al rango de un héroe de la patria y se desgañitó con un “¡Viva Javier Duarte!” que provocó silbidos de reprobación y abucheo.
Ya encarrerado dijo que su jefe no va a pedir licencia para separarse del cargo porque los veracruzanos “lo contrataron por seis años” y que en dos meses cuando se vaya “se darán cuenta de quién es el gobernador y lo van a extrañar”.
“Por supuesto que no va a renunciar ni lo tiene contemplado, es un gran gobernador”, respondió a los reporteros quienes le preguntaron sobre las versiones que hablan de que Duarte dejará el cargo antes de concluir su periodo constitucional.
Con qué imagen terminan y se van los prósperos que hasta sus propios trabajadores los abuchean en público.


miércoles, 28 de septiembre de 2016

Diputados hacen el vacío a comida de Duarte

Prosa aprisa
Diputados hacen el vacío a comida de Duarte
Arturo Reyes Isidoro

¡Carajo! Quién sabe qué debió haber dolido más a Javier Duarte de Ochoa, si la suspensión en sus derechos como priista el lunes pasado o el desprecio que le hicieron ayer los diputados federales veracruzanos, priistas y verdes, quienes se negaron a comer con él.
Los legisladores, a quienes el cordobés por adopción benefició política y económicamente, no aceptaron sentarse a la mesa con él en la Casa Veracruz como fue habitual que lo hicieran mientras el tambaleante gobernante no caía en desgracia política.
¿Les dieron línea para que no asistieran o lo hicieron por iniciativa propia? Lo cierto es que todos tuvieron pretexto para decir que no. Según, el gobernante iba a comentar con ellos sobre las versiones de que se va del gobierno y a mostrar que todavía conservaba el respaldo del grupo legislativo federal.
¿Acaso no fueron porque por el momento ya prácticamente no es priista, es decir, porque por ahora es excompañero de ellos que sí gozan de sus derechos como tricolores? ¿Es que acaso ahora sí los acalambró la presencia por segunda vez en Xalapa, en Palacio de Gobierno, de ministeriales y policías federales de la PGR que recaban declaraciones de funcionarios y pruebas sobre dos averiguaciones por presuntos actos de corrupción relacionados con empresas fantasmas?
Duarte vive ahora y experimenta en forma descarnada lo que es la ingratitud. En tratándose de políticos, y más del PRI, era de esperarse que ello ocurriera porque su lealtad sólo es de falsa palabra que usan para sus demagógicos discursos o para cuando tienen que agacharse o arrastrarse ante el poderoso en busca de favores o beneficios.
Por eso la imagen de los políticos tradicionales del PRI, en especial, está ya totalmente desgastada y nadie cree en ellos y debido a eso muchos no quieren participar más como candidatos con el logo de la marca tricolor.
Pero se trata de políticos a la mexicana, a la veracruzana, hechos en la escuela de la mentira, de la simulación, de la demagogia, de la conveniencia, del sometimiento hasta la ignominia ante el hombre del poder… cuando tiene el poder, de la traición, de la deslealtad, de la deshonestidad.
Me equivoqué
El lunes 7 de diciembre, hace ya casi diez meses, publiqué una columna con el encabezado “Vía Veracruzana se alinea con Duarte”.
Reflejé lo que había ocurrido la tarde anterior, una tarde de domingo con un frío invernal que calaba hasta los huesos, muy típico de Xalapa, pero además porque el local era semiabierto, en la comida anual de la asociación política Vía Veracruzana (VV) en el Museo Interactivo.
Narré que el entonces líder moral de la asociación, su fundador, Felipe Amadeo Flores Espinosa prácticamente se había declarado un soldado del gobernador Javier Duarte de Ochoa, y con él incluyó a su agrupación.
Viejo político, que había ocupado casi todos los cargos salvo el de gobernador –exdiputado (local y federal), expresidente del Tribunal Contencioso Administrativo, expresidente del Congreso local, exProcurador General de Justicia del estado, exSecretario de Seguridad Pública (o su equivalente), exSecretario de Gobierno, exdirigente estatal del PRI hasta aquella fecha–, Amadeo habló de disciplina institucional y prudencia.
El político de Cotaxtla se regodeó mencionando la presencia de un asociado “distinguido” de Vía Veracruzana, Javier Duarte de Ochoa, a quien ratificó que iban a “honrar su palabra” y mantener “su compromiso político”, empeñado –recordó– hacía seis años durante su nominación y luego durante su campaña política.
Fue contundente en aquella fecha: “Hicimos compromiso con usted y sólo con usted y en esa línea de respeto, lealtad y confianza mutua le acompañaremos hasta el último día de su gestión de gobierno, con una actitud de responsabilidad política y congruencia, con la certeza de que somos sus amigos hoy y lo seremos siempre”.
Publiqué entonces: Y cuando se ha iniciado el último año de la actual administración y se está a meses de entregar el Gobierno, prácticamente le puso paloma a la gestión duartista: “Falta mucho por hacer y están pendientes por atender muchos rezagos, pero coincidimos con nuestro amigo el gobernador Javier Duarte de Ochoa en que tenemos un estado con rumbo y metas cumplidas, como fue expresado en su quinto informe de gobierno. Con ese reconocimiento nos sumamos a la convocatoria de pensar y actuar por Veracruz”.
Como le creí, como le di crédito a sus palabras, no dudé en reconocerlo:
“Aparte de la connotación política futurista que puedan tener sus palabras (entonces venía la designación del candidato del PRI a la gubernatura y el gallo de Javier Duarte en abierto era ya Alberto Silva Ramos), en tiempos de desbandadas, de deslealtades, de traiciones, de falta de principios y de valores políticos, el cumplimiento de su palabra y su congruencia hablan bien de él y lo honran como político serio y profesional”.
Y todavía me seguí de largo: “Con él, como dijera un paisano de la sierra, si se hace un trato o compromiso, bien se puede expresar: ‘Yo sé con quién lo palabro’. Hoy, cuando no tarda en que casi todo mundo le vuelva la espalda a Duarte y lo desconozca, Amadeo no titubea en reiterarle su amistad ‘hoy y siempre’”.
El martes pasado, Amadeo mismo me desmintió en la apreciación personal que tenía yo de él. Ese día, olvidándose de aquellas palabras, que las pronunció ante cientos de invitados de todo el estado miembros de su agrupación política, le dio la espalda a Duarte a nombre suyo y de todo el priismo veracruzano y apoyó al dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, con lo que avaló que le suspendieran sus derechos partidistas. Acepto que me equivoqué y lo reconozco públicamente.
Por eso me cuesta ya mucho trabajo creerle a los políticos, aunque creo que no sólo yo. Por eso tienen el rechazo social.
Con el caso Duarte el PRI y sus políticos están quedando al desnudo. Corruptos, malos administradores, desleales, incongruentes, mentirosos, y  con esas cartas credenciales que nos presentan los tricolores un día sí y otro también no veo como van a convencer al electorado para poder ganar las elecciones municipales en 2017 y las federales y de gobernador y de Presidente en 2018.
¿Se echa para atrás la Comisión de Justicia Partidaria?
Como que se pandea. Según una nota de la agencia Notimex, la Comisión de Justicia Partidaria del PRI “puntualizó” que la suspensión de derechos aplicada al gobernador Javier Duarte de Ochoa y seis personas más es sólo una “medida cautelar”.
“La instancia partidista mencionó en un comunicado que la adopción de esas medidas cautelares garantiza el cumplimiento de la finalidad del procedimiento de investigación. Éste consiste en determinar la responsabilidad o no de los sujetos a los que se les imputa de llevar a cabo conductas infractoras para imponer la sanción correspondiente, sin que ello implique la lesión irreparable de algún otro derecho de las partes”.
La Comisión dijo que su decisión se justifica “por la afectación irreparable que sufre la imagen del Partido Revolucionario Institucional ante la constante difusión de información que vincula al PRI con el mandatario y los demás denunciados, sobre las conductas graves de que se les acusa”.
¿O sea, sí pero no? Ahora falta que el informe que ha anunciado el SAT que dará sobre Duarte este mismo fin de semana o a más tardar la próxima lo exonere. Cómo no va a mantener la risa el hombre.






martes, 27 de septiembre de 2016

No le borran la sonrisa; “son grillas”, dice

Prosa aprisa
No le borran la sonrisa; “son grillas”, dice
Arturo Reyes Isidoro

En su primera reacción luego de que su partido (el PRI) lo puso en la antesala de su expulsión al suspenderle sus derechos, un sonriente Javier Duarte de Ochoa respondió ayer que son “grillas”.
Dijo que él responde con trabajo, con resultados, con una agenda seria, importante, a las distracciones de la “agenda de la política, de las grillas, de los dichos, de los dimes y diretes”.
“Lo otro queda en el anecdotario”, minimizó indirectamente a la acción que ejerció en su contra el lunes la Comisión de Justicia Partidaria de su casi expartido político.
Sonriente, con una serenidad digna de admirarse porque tiene encima al mundo político de su partido y de la oposición dispuesta a juzgarlo por presuntos actos de corrupción, Duarte daba muestras de que no se rendirá fácilmente.
Cuando se pensaba que se enclaustraría para no dar la cara al público y a la prensa, el gobernador programó acto en el patio central del Palacio de Gobierno y se le vio con un ánimo que bien reflejaría el dicho de que a él el viento le hace lo que a Juárez, casi retador se podría decir.
Así respondía también a lo dicho por la mañana por el dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, quien en entrevista radiofónica había declarado que colaboraría con la PGR si ésta solicitara a la Cámara de Diputados una declaración de procedencia para llevarlo ante la justicia.
Calificó de histórico el proceso que se llevó en contra de Duarte. “Por primera vez en la historia del PRI se han quitado sus derechos de militancia a un gobernador en funciones”.
Igualmente respondía al líder de la bancada priista en el Senado, Emilio Gamboa Patrón, quien había expresado que en el PRI no se va a tolerar la corrupción del gobernador, ni de él, ni de nadie, y que la decisión de suspenderle sus derechos fue la adecuada, porque su actuar ha dañado la imagen del Revolucionario Institucional.
Amadeo le da la espalda y apoya a Ochoa Reza
Ayer, por fin, el dirigente estatal del PRI, Felipe Amadeo Flores Espinosa, fijó su postura a nombre del priismo veracruzano haciendo público su respaldo al presidente del CEN, Enrique Ochoa Reza, y dándole, así, la espalda al gobernador de extracción priista pero ahora suspendido en sus derechos.
En lugar de intentar hacer una defensa de Duarte, de quien fue Procurador General de Justicia en su gobierno, mediante un boletín de prensa dijo que el PRI en Veracruz había tomado nota de la decisión de la Comisión Nacional de Justicia Partidaria y que “las reglas y estatutos del partido aplican para todos, más allá de nuestro cargo o responsabilidad pública”.
“Sin duda, la suspensión de los derechos de algunos de nuestros militantes es una decisión histórica, pero responde al compromiso que ha hecho Enrique Ochoa Reza por garantizar la legalidad y combatir la corrupción”, expresó en clara alusión a Duarte y a los otros seis implicados en el castigo.
“Todos debemos rendir cuentas. Así lo debemos entender los priistas y así lo deben entender otras fuerzas políticas que han actuado en la opacidad”. Amadeo estuvo el lunes por la mañana en el edificio del CEN en la Ciudad de México donde se reunió con Ochoa Reza horas antes de que procedieran contra el gobernador. Allá fechó su boletín de prensa.
Con su actitud evidenció la división que priva en el PRI veracruzano, pues dirigentes de sectores y organizaciones firmaron un desplegado de apoyo a Duarte, aunque sólo el de la CNC Juan Carlos Molina Palacios y la de la OMPRI Martha Montoya Barradas se deslindaron.
Fidel, muy campante en España
Mientras, el padre político de Duarte, Fidel Herrera Beltrán, quien le heredó la gubernatura, parte de la deuda y muchos problemas, así como su encono contra Miguel Ángel Yunes Linares, se mantiene muy campante y disfruta de lo lindo en España.
Ayer en su cuenta de Twitter publicó tres fotografías de su visita a Josep Puig, alcalde de Valldoreix, en la provincia de Barcelona, para agradecer el apoyo en la 1er Bienal de Escultura ganada por la artista mexicana Miriam Pérez, según consignó, y una hora después otras tres fotografías de la inauguración de un restaurante mexicano en Sant Cugat, también en la provincia catalana, a la que asistió.
Duarte se va, según López Dóriga
De acuerdo a lo que publicó ayer Joaquín López Dóriga en su columna “En Privado”, Duarte no concluirá su mandato.
Luego de que el lunes la Comisión de Justicia Partidaria le suspendió sus derechos como militante tricolor, de acuerdo al famoso periodista, ahora viene la licencia para dejar el cargo.
El martes 20, en su noticiero por internet LOPEZ-DORIGA TV, había dicho que era el principio del fin. “Va a tener que renunciar, ¿para qué?, para facilitar la investigación de las dos averiguaciones de la PGR”.
Se refería a la atracción que hizo la PGR de dos averiguaciones que llevaba la Fiscalía General del Estado en contra del gobernador y que se las quitó porque filtraron información que no debían.
Normalmente, López Dóriga está bien informado tanto por la Presidencia de la República como por la Secretaría de Gobernación, por lo que cabe pensar que los días de Duarte al frente del gobierno de Veracruz podrían estar contados.
Si se confirma sería un triste final para el todavía gobernante, quien en privado debe vivir los peores días de su vida, además de que debe sufrir ya el discreto acoso de los agentes de la PGR que lo deben tener vigilado las 24 horas, porque así se actúa desde el poder en estos casos.
Igual debe ocurrir con los otros seis implicados a quienes el PRI suspendió también sus derechos, o sea José Antonio Chara Manzur Beltrán, Arturo Bermúdez Zurita, Gabriel Deantes Ramos, Juan Carlos Rodríguez García, Israel Ramos Mange y Daniel Cordero Gálvez.
De los siete, incluyendo al gobernador, el único que está amparado es Deantes, quien, según sus allegados, habría sido llamado a declarar a la PGR por las denuncias de la Auditoría Superior de la Federación pero habría mostrado documentos de que había solventado las observaciones y entregado de conformidad los cargos que tuvo, aunque ahora presuntamente lo implican en el caso de las empresas fantasmas que investiga el SAT.
¿Por qué el PRI actuó sólo  contra esos siete y no contra otros, muchos más, incluyendo a diputados federales a quienes también se señala por actos de corrupción y el desvío de multimillonarias sumas?
Se entendería que la Comisión de Justicia Partidaria del tricolor actuó en los casos concretos porque primero consultó con las autoridades del SAT, lo que llevaría a pensar que su responsabilidad ya no está en duda, que les tienen comprobados hechos y que los van a enjuiciar.
¿Vendrá ahora sí Ochoa Reza?
Suspendido en sus derechos, Duarte no puede participar en sesiones del PRI, tener cargos partidistas, ejercer sus derechos como representante de su partido en ninguna instancia, así como tampoco participar en el tricolor.
En Veracruz está pendiente el relevo de la dirigencia estatal. Felipe Amadeo Flores Espinosa ha dicho que se va en octubre, aunque hay voces priistas que urgen el cambio ante la cercanía del inicio del proceso electoral para renovar los 212 ayuntamientos y se necesita al nuevo presidente del CDE que lleve los trabajos correspondientes.
El dirigente nacional Enrique Ochoa Reza, quien casi enseguida que asumió la presidencia del CEN decidió iniciar una gira por todo el país, se ha negado venir a Veracruz con el argumento que no quiere que asista Javier Duarte a ningún acto que encabece.
Pero dada la nueva situación que impide al gobernador participar en algún acto de su partido, ¿se animará Ochoa Reza ahora sí a venir a tomarse un lechero y disfrutar de las canillas, los huevos tirados y las bombas de La Parroquia?