Prosa aprisa
Revés
al Gobernador ayer en el Congreso
Arturo Reyes Isidoro
Ante el pleno de la Legislatura, que por
una mera formalidad se dice que representa la voluntad de todos los ciudadanos
del Estado, la diputada local panista Cinthya Lobato Calderón denunció ayer
actos que, afirmó, vulneran su actuación como diputada local y como ciudadana
veracruzana.
Acusó que ha venido recibiendo “atropello
tras atropello” por parte de la presidencia de la Mesa Directiva, de la Junta
de Coordinación Política “y de sus personeros”.
Narró que el lunes, durante la
comparecencia del Fiscal, sin mediar motivo alguno recibió amenazas para que no
hiciera preguntas y que estando presente se le acusó de no estar, intentando
quitarle el derecho a realizar preguntas al compareciente.
Dio detalles del bloqueo sistemático del
que ha venido siendo objeto para que no pasen sus iniciativas y argumentó con
detalles su denuncia y su defensa. No está por demás recordar que desde siempre
ella ha pedido transparencia en el manejo de los recursos del Congreso, lo que
al parecer ha molestado y de ahí la tirria en su contra.
Pero curiosamente, su bronca no es con
los diputados de oposición a su partido sino que quienes la hostilizan son sus
propios compañeros de bancada, quién sabe si con el consentimiento del
gobernador, el jefe político de todos ellos, o incluso por iniciativa suya.
Si eso hacen desde el poder, ahora en
manos de los panistas, con una diputada incluso de su mismo partido, que no
pide, demanda o exige nada que no sea dentro de la legalidad, qué nos podemos
esperar el resto de los veracruzanos. ¿Cuál cambio?
Es evidente que esta mujer les resulta
incómoda, y sólo ha detenido a sus agresores para que no cometan con ella
peores atropellos y agravios, el fuero que ahora tiene, de otra forma, si no
contara con esa protección legal, o si pudieran quitársela, ya le hubieran
armado un simple acto de vinculación para obligarla a que se separara del cargo
y si es posible enviarla a Pacho Viejo con cualquier argucia.
Por eso seguramente formó parte ayer del
grupo de diputados del PAN, del PRI, de Juntos por Veracruz y del PVEM que votó
en contra, se abstuvo o se ausentó a la hora de sufragar, para rechazar la
pretensión del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares de eliminar el fuero tanto
al titular del Ejecutivo como a los diputados locales y a los presidentes
municipales, entre otros.
Como era de esperarse, el desairado
reaccionó lamentando el revés y dijo que su iniciativa fue porque considera que
todos debemos ser iguales ante la ley. Mjú. Señaló algo muy cierto: que la
población ya está harta de funcionarios con fuero, pero lo curioso es que no se
empieza por casa cuando, por ejemplo, se ha defraudado a los ciudadanos con
promesas y compromisos que no se han cumplido, como ese de que iba a haber
transparencia en el manejo de los recursos públicos, y ni siquiera una disculpa
se ha ofrecido.
Pero algunos de los que se abstuvieron o
votaron en contra dieron sus razones de porqué rechazaban la iniciativa, no
nada más se opusieron porque sí. Se abstuvieron nueve priistas, votaron en
contra la independiente Eva Cadena y el verde Manuel Francisco Martínez, y se
ausentaron los panistas Cinthya Lobato, Daniel Olmos, Rodrigo García, Arturo
Esquitín y Basilio Picazo.
Eva reconoció que el fuero es un
privilegio, pero defendió también que en nuestro país sirve para evitar que los
gobernantes utilicen el miedo para amedrentar a sus opositores.
Afirmó que el fuero se ha usado por parte
de los propios legisladores para proteger a sus allegados y que eliminarlo iba
a derivar en medidas de represión contra las voces contrarias al partido en el
gobierno, o sea el PAN.
Recordó que ella pasó “por una
investigación tendenciosa”, por lo que pidió tener claro que el fuero es una
medida de protección “para aquellos funcionarios que se atreva n a alzar la voz”, y señaló que quitarlo
“podría convertirse en una forma de fomentar la represión”.
Fue más allá al pedir que, al contrario,
debiera extenderse “a los luchadores sociales para que puedan expresarse sin
ser perseguidos”. Ante esto, por la experiencia que tenemos en México, su
propuesta tiene sentido y mucha razón,
Ahí estuvo, pues, Eva Cadena, a quien sus
detractores ya acusan de haberse puesto al servicio del gobernador, pero quien
ayer dio muestras de verdadera independencia al oponérsele y propinarle un
revés con su voto en contra (la agarrarán ahora también contra ella así como
están haciendo con Cinthya Lobato).
Emiliano López Cruz, diputado del PRI,
fue más extenso. La consideró una medida política-electorera, pues señaló su
sospechosismo de que habiendo tres propuestas sobre el mismo tema sólo se
hubiera tomado en cuenta y dictaminado la del gobernador Yunes, y que además se
pretendía aprobarla en pleno proceso electoral.
Para él, en representación de su bancada,
retirar el fuero “tenía la intención de perseguir y comprar conciencias. La
forma es fondo y la manera en la que se conoce y discute el dictamen no es la
adecuada”.
Él fue quien advirtió que con base en la
iniciativa del gobernador, con un simple acto de vinculación se obligaba a diputados, alcaldes, síndicos,
regidores y magistrados a separarse del cargo, violando así el principio de
presunción de inocencia de los indiciados, pues regresarían a sus cargos hasta
obtener una sentencia absolutoria.
Hay
que decir también que si cuando el Fiscal Jorge Winckler dijo que los diputados
locales eran “una bola de corruptos” hubiera hecho excepciones, hubiera estado
atinado, porque aunque no son muchos los decentes, lo cierto también es que hay
muchos pillos, verdaderas fichitas ocupando una curul, diputados que debieran
estar en Pacho Viejo, que no resisten una investigación en serio y que se
cobijaron ayer en sus compañeros que sí tienen autoridad moral para votar en
contra, o abstenerse o ausentarse y, de esa manera, evadir la cárcel que es el
verdadero sitio que les corresponde.
Finalmente,
lo que reflejó en el fondo el rechazo de una buena cantidad de diputados a la
iniciativa del gobernador fue la desconfianza de que dice una cosa y no la
cumple, o que la cumple pero en sentido opuesto a lo que dijo, o cómo se
explica la actitud de varios panistas que lo conocen muy bien porque lo han
escuchado y han recibido sus instrucciones para actuar, y saben cómo se las
gasta. En una de esas y con tal de conseguir votos para su hijo los hubiera
terminado desaforando con razón o sin ella y los hubiera entambado para
presumir que combate la corrupción en serio incluso con los suyos. Así que
dijeron pura madre y votaron en contra, o no votaron a favor. Aplicaron la
máxima de que más vale que digan aquí corrió que aquí cayó.
Y Duarte se va, se va y…
Y
mientras, Javiercito Duarte se anotó ayer dos buenos tantos a favor. Logró
imponer una prórroga más por seis meses el plazo de la investigación
complementaria de su caso con el propósito de que pueda presentar datos de
prueba de descargo, como son una serie de
informes bancarios que solicitó a Suiza desde septiembre de 2017.
La otra, un juez
federal negó a la Procuraduría General de la República (PGR) su petición de
requerir judicialmente la documentación bancaria que ya consta en el juicio en
su contra por lavado de dinero y delincuencia organizada.
En “Prosa aprisa” de
hace una semana comenté que Duarte podría estar en
camino de ser absuelto si la habilidad de sus abogados logra hacer válido un
fallo emitido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación del 22 de noviembre
pasado.
Esa
resolución declaró inconstitucional la facultad de las Procuradurías para
acceder a información bancaria de las personas sin autorización previa de un
juez, lo que hizo la PGR para acusar a Duarte pero sin tener autorización de un
juez. Ayer, mientras se la pasaba jugando con su amigo el chino de la prisión,
se anotó los dos tantos.
Quiere a su esposa de diputada
Una
ausencia que se notó ayer en el Congreso fue la del diputado Sergio Rodríguez
Cortés, del PRD. ¿Dónde anda? Lo que se sabe es que peina su zona de influencia
natural, Ciudad Mendoza, que ya es distrito local. Quienes lo han visto comentan
que camina por todos los rincones del municipio para contrarrestar la mala
imagen de su partido, por una simple y poderosa razón: impulsa a su esposa,
Diana León Rosas, quien es maestra de toda la vida y recién fue dada de baja
como delegada de la SEV, para que sea la próxima diputada local. El reporte es
que bajo la guía de Checo, la maestra Diana recorre el distrito apoyando a
familias necesitadas, cuidando no violar la ley. Ah, y que ganará por el
partido que la cobije si no la llegara a postular el PRD. Así que, me han
dicho, si saben contar en la Legislatura, durante un buen tiempo que no cuenten
con Rodríguez Cortés.



