miércoles, 30 de septiembre de 2015

La deuda a la UV, ¿no pero sí?

Prosa aprisa
La deuda a la UV, ¿no pero sí?
Arturo Reyes Isidoro


Ayer, el gobernador Javier Duarte de Ochoa hizo lo que debió haber hecho desde el pasado 7 de septiembre cuando en conferencia de prensa en Palacio de Gobierno salió a declarar que “nada, no le debemos nada” a la Universidad Veracruzana (UV). Cuando ya corría la mañana se apersonó –acompañado de su esposa Karime Macías– en la Rectoría de la UV para desayunar con la rectora Sara Ladrón de Guevara y sus principales colaboradores.
El tema obligado era el del adeudo que tanto la rectora como los miembros de la Junta de Gobierno de la casa de estudios afirman que tiene con la UV el Gobierno del Estado, lo que su titular negó a inicios del mes que terminó ayer.
Me pregunto porqué el titular del Ejecutivo dejó correr tanto tiempo y no habló desde un principio en persona con la rectora y pactó un acuerdo de pagos antes de que el tema creciera mediáticamente, hasta cobrar la dimensión que cobró ayer cuando le dedicó toda su primera plana al tema el diario capitalino La Jornada.
Estos dimes y diretes no de la prensa, de los medios, que sólo han venido recogiendo los dichos de unos y otros y los han expuesto al público, a sus lectores, como es  su obligación hacerlo, tienen su origen en la declaración que hizo el pasado 17 de agosto el entonces diputado federal electo Miguel Ángel Yunes Linares de que el Gobierno del Estado le debía 1,800 millones de pesos a la casa de estudios, cifra que la propia rectora le dio a un grupo de legisladores durante un desayuno.
En realidad el tema no era nuevo. En agosto de 2014 el exrector Raúl Arias Lovillo, luego de un desayuno que sostuve con él, me autorizó a que publicara y dijera públicamente que el entonces gobernador Fidel Herrera Beltrán no había entregado a la UV 1,500 millones de pesos que ya había pagado el Gobierno Federal, como estaba pactado, pues había retenido cinco pagos anuales de 300 millones de pesos cada uno sin ninguna explicación ni justificación.
Ante el eco que empezaba a tener lo que había revelado Yunes Linares fue que Duarte salió a negar que hubiera adeudo. “Nosotros contribuimos de manera generosa y solidaria subsidiando a la Universidad Veracruzana”, dijo entonces.
Ese mismo 7 de septiembre por la noche, al rendir su segundo informe de actividades, Sara Ladrón de Guevara se refirió a la falta de liquidez financiera de la UV, aunque nunca mencionó a la administración estatal como la responsable. Dijo textualmente:
“Es importante mencionar que la presente administración recibió una institución que ya enfrentaba problemas financieros. En agosto de 2013 las cuentas por cobrar de la Universidad se acercaban a los 900 [novecientos] millones de pesos, cantidad derivada de la falta de pago de los subsidios aprobados en favor de la institución. Al mes de agosto, esta cifra se ha incrementado más del 100% [cien por ciento]”.
Entonces se dirigió al representante del gobernador Duarte: “Dé usted este mensaje a nuestro gobernador, doctor Flavino Ríos, pues estos subsidios constituyen el presupuesto de las instituciones de educación superior públicas en todo el país. Estos subsidios son los recursos que la sociedad, en su conjunto, destina a través de nuestros gobiernos para asegurar la educación universitaria de calidad a nuestros jóvenes veracruzanos, mexicanos”.
Añadió: “Insistimos, como lo hicimos el año pasado, en nuestra demanda: requerimos la puesta al día de nuestros pendientes, así como el flujo oportuno de los recursos. Lo que ofrezco son datos duros, no opiniones ni posiciones críticas”.
Quince días después, otro exrector, Víctor Arredondo Álvarez, en declaraciones al programa de televisión por internet “Polaca a la Veracruzana” se pronunció también, diciendo que no solamente era una obligación legal y administrativa otorgar subsidios a la UV, sino una “obligación moral y social de un gobierno hacia su máxima casa de estudios”, y que además estaba contemplado en la propia Constitución, en la Ley de Educación, en la Ley de Coordinación con la Educación Superior y en la Ley de Autonomía de la UV. Para entonces ya se hablaba de 2 mil millones de pesos.
Todo parecía que el tema se olvidaba hasta que el domingo pasado apareció en la revista Proceso una carta-manifiesto de los miembros de la Junta de Gobierno de la UV dirigada al gobernador solicitándole “resarcir” un adeudo pendiente de más de dos mil millones de pesos “mediante una calendarización de las transferencias requeridas”.
La respuesta no se hizo esperar. Duarte replicó con otra carta-manifiesto en la que dijo que “El subsidio de acuerdo a su definición es una ayuda o auxilio de carácter económico y oficial otorgado a una persona que no trabaja o que no puede hacerlo” y su dicho lo acompañó con cifras.
“Quiero destacar que de enero del 2010 a septiembre del 2015 la Universidad Veracruzana ha recibido y ejercido un presupuesto total de 20 mil 322 millones 600 mil pesos, de los cuales el Gobierno del Estado ha aportado 10 mil 164 millones 900 mil pesos y la federación 10 mil 157 millones 700 mil pesos. Montos destinados a la educación superior que no tienen antecedente en la historia del estado.
El presupuesto 2015, establece 4 mil 677 millones 430 mil 73 pesos, de los cuales el 52.71 por ciento corresponde al Gobierno del Estado vía subsidio, y el 47.29 por ciento, proviene de la federación. Estas cifras demuestran y confirman el compromiso real que la actual administración tiene con la Universidad Veracruzana”.
Pero la portada y la nota de La Jornada de ayer disparó de nuevo el tema. Parece que ese encabezado en grandes letras: “Escamotea Duarte más de $2 mil millones a la UV” disparó al gobernador para que fuera a reunirse con la rectora y sus principales colaboradores. Insisto, es lo que debió haber hecho desde un principio.
He hecho todo este recuento porque creo que en momentos en que el estado necesita claridad, precisión, puntualidad en lo que se dice por la situación que se vive, no la acaba de haber y se deja a la libre interpretación lo que sucedió ayer en las Lomas del Estadio.
Se insistió de parte y parte en que no hay ninguna diferencia, ni ningún conflicto, ni ninguna ruptura, ni ninguna tregua porque no hay ninguna guerra entre el Gobierno del Estado y la casa de estudios, menos un problema personal entre el gobernador y la rectora. Que yo sepa o haya leído, nadie ha dicho eso.
A mi juicio, esta vez se equivocó la rectora al afirmar que “todo el tema del adeudo no es un tema político, no es un tema electoral, sino que otros, entre éstos los medios de comunicación, son los que subieron al ring a ambos entes públicos” y que "Los medios en ocasiones –y que se ponga la camisa quien se la quiera poner– lo han querido ver como un tema partidista” (Ángeles González Ceballos, alcalorpolitico.com). No. Los medios no. El tema es real. Y la contraposición de las partes también. Y un adeudo que ya alcanza los 2,400 millones de pesos es noticia y la sociedad veracruzana y toda la comunidad universitaria tiene derecho a estar enterada y bien informada de lo que está pasando. Si de nuestra Universidad no sale la verdad, de dónde entonces.
¿Por fin, existe o no adeudo? En los boletines no se clarifica ni precisa. ¿Por qué no llamarle pan al pan y vino al vino? Por la noche leí que la rectora dijo en Ixtaczoquitlán que los recursos oficiales a la UV no son un apoyo sino una obligación.





martes, 29 de septiembre de 2015

De nuevo, otro papelazo más

Prosa aprisa
De nuevo, otro papelazo más
Arturo Reyes Isidoro

En medio del diferendo entre el gobernador Javier Duarte de Ochoa y el senador Héctor Yunes Landa, ambos priistas, ayer fue nombrado el senador panista Fernando Yunes Márquez como presidente de la Comisión de Justicia del Senado de la República.
Lo destacable es que en su favor votaron los senadores de todos los grupos parlamenterios incluyendo a los del PRI, no obstante que un día anterior los diputados federales priistas veracruzanos, mediante desplegado público dirigido al presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, Ricardo Anaya Cortés, habían tratado de evitarlo.
O sea, papelazo, de nuevo, el que acaban de hacer los legisladores tricolores. Peor, que los ignoraron en el liderazgo de su propia bancada, pues no sólo no los apoyaron sino que votaron en sentido contrario a su pretensión.
Pero no sólo eso. El diputado federal también panista, Miguel Ángel Yunes Linares, padre de Fernando, fue nombrado presidente de la Comisión de Seguridad de la  LXIII Legislatura de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, no obstante las acusaciones que en su contra también están haciendo los mismos diputados federales priistas por presuntos actos de corrupción.
El hecho seguramente servirá en Xalapa para sopesar qué tan bien están sus bonos en el centro de las decisiones políticas del país, pues no pudieron atajar a dos de los tres principales enemigos públicos del Palacio de Gobierno, quienes a su fuero como legisladores federales sumaron ahora el blindaje que les otorga las comisiones que presiden.
Debe preocupar más a sus enemigos el nombramiento de Miguel Ángel, pues apenas el pasado fin de semana pidió al Gobierno Federal que designe a un comisionado de seguridad en el estado ante la ola de violencia que azota el estado. Su nueva posición le dará fuerza para insistir en su petición y para estar cuestionando la política de seguridad en Veracruz.
En el fondo, lo que los nombramientos reflejan es que los acuerdos políticos cupulares en la capital del país entre el PRI y el PAN están por encima de los intereses locales, pues es indudable que los Yunes, padre e hijo, no hubieran pasado si César Camacho Quiroz y Emilio Gamboa Patrón, líderes tricolores en la Cámara de Diputados y en el Senado, respectivamente, cuyas bancadas son mayoritarias, no hubieran estado de acuerdo y se hubieran opuesto. Pero no.
¿Lo hubieran nombrado, además, si se supiera que la Procuraduría General de la República  va a proceder en su contra como lo están pidiendo que lo haga tanto los 400 Pueblos como los diputados federales priistas veracruzanos?
Y mientras en el PRI el gobernador y uno de los senadores pelean, en un pleito de pronóstico reservado que no se sabe en qué va a parar, también, una fuente seria me ha confirmado que quedó acordada la alianza entre el PAN y el PRD para el proceso electoral del próximo año, cuya cereza del pastel es la gubernatura de dos años.
El acuerdo implicaría que, en efecto, el candidato saldrá de las filas del PAN, y que hasta ahora sólo ven dos opciones viables: Miguel Ángel Yunes Linares y Juan Bueno Torio, aunque afirman que en sus encuestas el segundo está muy lejos en la preferencia de los veracruzanos.
Tampoco descartan que si las circunstancias dieran un vuelco pudieran considerar como una tercera vía al senador todavía priista Héctor Yunes Landa, o que en todo caso –oh cosas de nuestra política– se llegara a un acuerdo en que uno fuera por la gubernatura de dos años en 2016 y el otro por la de seis años en 2018, porque están pensando en grande.
Mi fuente me dice que nunca como ahora ven la posibilidad de derrotar al PRI ante la mala imagen del presidente Peña Nieto, la del Gobierno del Estado y la división entre los priistas abanderados ahora por Duarte y Yunes Landa, y que PAN y PRD van a invitar a otras fuerzas política a formar un gran frente que los lleve al Palacio de Gobierno.
Este escenario hace considerar a los analistas políticos que dado el rumbo que han tomado las cosas en Veracruz entre los priistas, el centro de los poderes en la capital del país va a tomar el control político para conducir el proceso sucesorio con un candidato que unifique y que tenga arrastre y sea capaz de enfrentar con éxito a la alianza de la derecha con la izquierda, pero que también garantice un buen gobierno a partir de poner orden en las finanzas estatales.
Es a partir de ahí que ante la posibilidad que dejó abierta Héctor Yunes Landa de irse por la vía independiente, al nombre de José Francisco “Pepe” Yunes Zorrilla empiecen a sumar el de Tomás Ruiz González, quien, por otra parte, se ha reactivado y está teniendo ya más movilidad y presencia en todo el estado escudado en la función de la dependencia a su cargo, que es la de la construcción de obras públicas y vías de comunicación.
Al final, el pleito iniciado el domingo entre Duarte de Ochoa y Yunes Landa podría perjudicar a los dos, pues podrían verse rebasados por el centro de los poderes que podría optar por otra decisión que no fuera ni la de uno ni la de otro, pues no se piensa que el senador vaya aceptar conciliarse con el gobernador dado el ultraje que sufrió y que él hizo extensiva a su familia.
Lo cierto es que por el momento las aguas de la política veracruzana están turbias y no precisamente por los aguaceros que han estado cayendo, y en parte no se aclararán hasta en tanto no se serene Héctor y ya frío decida el paso definitivo que va a dar con respecto a su aspiración, esto es, si decide mantenerse en su partido o si se va porque sienta que no están siendo justos con él.
Si decide quedarse, habrá que ver también si se sostiene en su acuerdo con su homólogo Yunes Zorrilla de apoyarlo con todo en caso de que él no sea el favorecido.
Ampudia, en lo correcto
Enrique Ampudia Mello, en efecto, no es funcionario del Gobierno del Estado sino sólo secretario particular del Gobernador Javier Duarte de Ochoa y por lo tanto hizo lo correcto en no pronunciarse ayer en el conflicto que se suscitó entre el cordobés y el senador Héctor Yunes Landa.
Que se sepa, él es institucional y habla lo mismo con Héctor que con el senador José Francisco Yunes Zorrilla siempre atendiendo instrucciones de su jefe o cumpliendo los encargos que le hace. Ser articulador político y puente de negociación con todos los actores políticos es una tarea que tiene encomendada.
Se vio bien que optara por el voto de silencio pero también que expresara que Duarte, como gobernador, lo único que merece es respeto y reconocimiento y que lo une a él una relación de respeto y “cariño muy alto”.
Ampudia no se puede considerar dentro del círculo cercano al gobernador, pero no deja de ser relevante que se exprese así de su jefe, lo que en cambio no hacen los que se consideran duartistas allegados a Duarte.










lunes, 28 de septiembre de 2015

“Es el alma la que necesita la cirugía”

Prosa aprisa
“Es el alma la que necesita la cirugía”
Arturo Reyes Isidoro



“¿Cómo puedes esperar que alguien te ame si no te amas a ti mismo? Tienes que ser feliz contigo mismo. No importa cómo te ves en el exterior, lo que está en el interior es lo que cuenta”.
Si ya estaba yo enamorado de Julia Roberts, ahora me gusta más. Por auténtica. A punto de cumplir 49 años –el próximo 28 de octubre–, casi ya cincuentona, ayer la actriz estadounidense emitió lo que se calificó como un impactante mensaje.
A través de su cuenta de Instagram subió una foto suya sin maquillaje alguno, mostró “sus arrugas” y criticó los “estándares de belleza”, un duro mensaje que se tomó contra la industria de la moda y el ideal de belleza que vende el mundo publicitario.
La perfección es la enfermedad de una nación. Superponemos nuestras caras con toneladas de maquillaje. Recibimos BOTOX e incluso pasamos hambre para llegar a ese ‘tamaño perfecto’. Tratamos de arreglar algo pero no se puede arreglar lo que no se puede ver. Es el alma la que necesita la cirugía. Es hora de que tomemos esa postura. ¿Cómo puedes esperar que alguien te amé si no te amas a ti mismo? Tienes que ser feliz contigo mismo. No importa cómo te ves en el exterior, lo que está en el interior es lo que cuenta. Hoy, quiero poner una foto mía sin maquillaje. Sé que tengo arrugas en mi piel pero hoy quiero que veas más allá de eso. Quiero abrazar a mi verdadero yo y quiero que abraces lo que eres, tu forma de ser, y amáte a ti mismo de la manera que eres".
Me gustó su mensaje. Me gusta la belleza natural. Pero más me gusta la belleza del alma. Además de Julia, vivo enamorado también de la detective Olivia Benson, de la serie norteamericana La ley y el orden. En realidad se llama Mariska Hargitay, tiene 51 años y desde que la conocí en la televisión me gustó la serenidad e inteligencia con que actúa y resuelve los casos que le tocan. Como me gusta Lucy Liu, la versión femenina del Dr. Watson de la también serie televisiva moderna Sherlock Holmes, actriz norteamericana de origen chino a punto de cumplir en diciembre próximo 47 años.
Como lees lector, también tengo algunas debilidades. Me gustan las mujeres maduras y más cuando son inteligentes, llevan la belleza por dentro y tienen algo importante qué decir, como Julia Roberts. Qué le hago, soy humano.
El poder es cosa pasajera, recuerda el Papa
Volaba ayer de regreso a Roma el Papa Francisco cuando en una rueda de prensa que concedió a los periodistas que viajaron con él le preguntaron si se sentía poderoso después de haber estado en Cuba y Estados Unidos y de haber tenido tanto éxito.
Humilde, como debe ser todo hombre de poder, respondió: “Yo no sé si he tenido éxito o no. Pero yo tengo miedo de mí mismo. Porque me siento siempre débil, no sé, en el sentido de no tener el poder, pero también el poder es una cosa pasajera, hoy está y mañana no está”.
Agregó: “Es importante si tú con el poder puedes hacer el bien. Y Jesús ha definido el poder: el verdadero poder es servir. Hacer los servicios más humildes. Y yo tengo todavía que avanzar en este camino del servicio, porque siento que no hago todo lo que debo hacer. Ese es el sentido que yo tengo del poder”.
Volvieron a la carga los periodistas: “Santo Padre, en Estados Unidos usted se ha convertido en una estrella. ¿Es bueno para la Iglesia que el Papa sea una estrella”.
De nuevo Francisco:¿Tú sabes cuál era el título que usaban los Papas y qué se debe usar? Siervo de los siervos de Dios. Es un poco diferente de una estrella. Las estrellas son bonitas para verlas. A mí me gusta mirar cuando el cielo está sereno en verano... Pero el Papa debe ser el siervo de los siervos de Dios. Sí, en los medios se usa esto, pero hay otra verdad: cuántas estrellas hemos visto que después se apagan y caen, es una cosa pasajera. En cambio, ser el siervo de los siervos de Dios, esto es bello, no pasa. Así lo pienso”.
Lo ha dicho un líder mundial, un revolucionario de nuestro tiempo y de todos los tiempos, un hombre verdaderamente sabio y poderoso, pero que como tal se conduce con toda humildad.
Su palabra está avalada por los hechos. En efecto, el poder es una cosa pasajera que hoy está y mañana no. También, en efecto, las estrellas son bonitas pero luego se apagan y caen. Igual, es una cosa pasajera. El poder debe ser para servir y para hacer el bien.
Lástima que Javier Duarte de Ochoa y Héctor Yunes Landa hayan continuado ayer su pleito  ya personal, que seguramente se convertirá en la nueva versión del que sostienen Fidel Herrera Beltrán y Miguel Ángel Yunes Linares, y no hayan leído ni asimilado esto que dice el santo padre, y por ese motivo descuiden su responsabilidad de servir y hacer el bien a los veracruzanos, olvidándose que el poder es cosa pasajera y dejando pasar la oportunidad de que sus representados los recuerden con gratitud cuando se vayan por haberles logrado beneficios.
Pero eso es lo que piensa el Papa del poder y otra cosa el pleito doméstico por la disputa por el poder político.
Ayer de nuevo Duarte se anotó otro tanto. El calificativo de la cabeza de alcalorpolitico.com, “iracundo”, para describir cómo reaccionó un día después el senador luego de sufrir una afrenta pública del gobernador, mostró que perdió el control de sí mismo, algo impropio de un político experimentado y profesional como lo es.
Extraña que sus asesores, o consejeros, o que sus familiares, amigos o simpatizantes no le hayan puesto un bloque de hielo en la cabeza para que se enfriara mientras se hace un control de daños y se prepara una estrategia de contraataque. Peor, extraña que nadie de su círculo cercano haya salido en su defensa y lo hayan dejado solo. ¿Dónde quedaron todos los de Alianza Generacional que eso sí van a las comelitonas en busca de un hueso?
Un político, cualquier político está expuesto a lo que le pasó a Héctor, a eso y a más. Pero en esas circunstancias es cuando se conoce al político con temple. El ilustre tuxpeño don Jesús Reyes Heroles decía que en política había que aprender a tragar sapos sin hacer gestos y que había que aprender a lavarse las manos con agua sucia.
Y mientras que el legislador despotricaba contra su hasta hace poco aliado e impulsor a la gubernatura, el otro reaccionaba con frialdad y mesura, le daba la razón y hasta una salida elegante, al responder a la descalificación que había hecho de él su ahora ex amigo: que como militante priista “considero que tanto el senador Héctor Yunes Landa como el senador José Francisco Yunes Zorrilla son quienes van de punteros en la búsqueda de la candidatura de mi partido”.
El tema da para más, tiene varias aristas. Ya iremos comentando.