lunes, 30 de noviembre de 2015

El Presidente me delegó que yo decida: Duarte

Prosa aprisa
El Presidente me delegó que yo decida: Duarte
Arturo Reyes Isidoro

Javier Duarte de Ochoa, como jefe político del priismo en Veracruz, será quien decida la candidatura de su partido para relevarlo en 2016.
Ayer, en una comida con un grupo de columnistas, reveló que el presidente Enrique Peña Nieto le delegó la gran responsabilidad.
“En el tema de la sucesión me dijo: Javier, nunca me has fallado, pero esta es la decisión más importante de tu vida, no te puedes equivocar, con lo cual me está dando la gran responsabilidad”.
“El Presidente me tiene una estima que la siento en los hechos. Nunca he tenido un no del Presidente. Todo lo que le he pedido siempre me ha dicho que sí”.
Comentó que “el tema no es apoyar a un compadre o a un amigo, sino a un proyecto. Estoy dejando que todos caminen y corran en esa ruta, viendo cómo se va desarrollando la cuestión. Hay otros con los que tengo diferencias, pero al final del día comulgamos en la misma capilla”.
Para él, “hay muchas sopas”, aunque “al final del día nada más va a haber una”. Confió en que habrá un candidato de unidad.  
Dijo que ha sido tolerante, con el ánimo de generar la unidad, “he sido tolerante y al mismo tiempo inclusivo”.
Argumentó que se viven tiempos muy distintos a los de antes. “Dejo que todos participen, no estoy siendo obstáculo. Está la carrera interna y en enero se determinará quién va a participar, y eso de las encuestas en una mama... Pepe está muy por encima de cualquier otro. La encuesta es una fotografía del momento, pero se tienen que tomar en cuenta también otros factores, quién genera consenso”.
Sin estar programado, el gobernador llegó a una comida en un restaurante de Xalapa que compartía el presidente estatal del PRI, Alberto Silva Ramos, con una docena de periodistas.
Platicó que estaba llegando de una gira de trabajo con el secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, José Eduardo Calzada Rovirosa.
Duarte llegó sonriendo, repartiendo abrazos, y mientras disfrutaba “dos taquitos de sirloin” con tortillas de harina hizo comentarios por iniciativa propia pero también respondió a todas  las preguntas que se le hicieron.
Hasta que se retiró a las seis de la tarde, todo fue buen humor y una parte del convivio fue para recordar y platicar anécdotas chuscas.
El tema de su relevo era obligado. “Lo digo abiertamente. Al final del día el tema del partido lo va a resolver el partido”, comentó, sin dejar de señalar la importancia de la opinión del Presidente, quien “como líder moral ha sido muy generoso conmigo”.
No tuvo reparos en presumir: “Tengo una ventaja que es una gran responsabilidad: soy el único amigo veracruzano que tiene el Presidente. Esa es una gran responsabilidad”.
Lo atribuyó y recordó que fue el primer gobernador que prácticamente lo destapó ante la clase política veracruzana durante una comida en el salón Tajín de la Casa Veracruz en septiembre de 2011 luego de un acto en que se hermanaron Xalapa y Toluca, siendo Peña Nieto gobernador del Estado de México.
“Ahí dijo, sí quiero ser presidente. Le dije que como consejero político nacional y estatal tenía todo mi apoyo y el del priismo veracruzano”. Reveló que incluso en la campaña presidencial fue convocado al cuarto de guerra del mexiquense.
“El Presidente me tiene una gran estimación, que es correspondida”.
Pero no paró ahí: “Tengo otra ventaja: con Luis Videgaray fuimos juntos secretarios de Finanzas, juntos diputados federales, miembros de la misma comisión, luego estuvimos juntos él como presidente del PRI en el Estado de México y yo como gobernador, tenemos muy buena relación. Con Videgaray se genera una empatía muy cercana al grupo del presidente Peña Nieto”.
Presumió más. Dijo que ha venido platicando con el principal interlocutor que es el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
“El sábado pasado estuve comiendo con Miguel. Me citó al otro día de Perote. Platicamos de todo esto, y él tiene una gran ventaja: fue gobernador, sabe, conoce”.
Expresó que está haciendo política. “Estamos en un proceso de ver que todo va caminando, de observación, viendo cómo se mueve cada quien, quién genera cohesión, consenso, unidad”.
Entonces confirmó la versión que tenía “Prosa aprisa” y que un día antes el senador Héctor Yundes Landa negó. Él sacó a colación el tema.
“Me he reunido con Héctor. El viernes en la mañana, antes de la comida de Perote, platiqué con él. Le dije que lo respeto, que está en todo su derecho, pero que no comparto su estrategia. No lo entiendo”.
Platicó que le dijo: “Cómo quieres ser candidato del PRI madreando al gobernador priista”, y que lo cuestionó si piensa que va a ganar madreándolo. “Al que debilitas es a tu mismo instituto político. La gente no va a pensar que es Javier o Héctor si madreas al PRI. Yo soy línea de flotación del partido. Estás escupiendo para arriba”.
Agregó que Yunes Landa tiene su tesis y sus asesores, pero que le pidió “que le baje dos rallitas, es lo único que digo”.
Señaló que cada quien tiene sus estrategias, cada quien su plan de ver las cosas, “y yo soy respetuoso, muy respetuoso”, pero entonces justificó aquella ya histórica entrega de una caña de pescar que le hizo.
“Me desesperó, me llenó el vaso. Dijo que no le podía permitir sus señalamientos, aunque al final matizó diciendo que “no hay diferencias que no sean insalvables con Héctor”. Expresó que el hecho de que se haya reunido con él es señal de que no hay tema de rompimiento.
Reveló que el senador Héctor Yunes le pidió un “chance” porque “no puede cambiar su discurso”. Él le insistió en que “le baje dos rallitas, porque te conviene”. “Si quieres ser candidato del PRI no puedes ir con una plataforma gastada”.
Se le preguntó si era cierta la expresión que se le atribuye de que “cualquiera, menos Héctor”. Respondió que no era cierta. “Héctor puede ser”.
Javier Duarte dijo que necesita tener abiertos los canales de comunicación con todos, “y los he tenido”.
Volvió al tema de la sucesión. “Yo no voy a apoyar a alguien que no esté en condiciones de triunfar. Por eso es que estoy dejando caminar a todos”.
Del presidente del PRI Alberto Silva Ramos aceptó que “es una opción, sin duda alguna”, pero que eso “no significa que sea o vaya a ser necesariamente”.
Manifestó que le tiene respeto y que es su amigo desde hace muchos años, “pero en su momento habremos de determinar quién es la mejor opción, y ese es un tema que tengo que analizar de manera muy fría”.
Subrayó entonces que no piensa con el estómago ni con el corazón, sino que lo hace con la cabeza, “y al momento de tomar la decisión, la voy a tomar con la cabeza. Bien me dijo el Presidente, no me puedo equivocar”.
Afirmó que no existe “duartismo, sino priismo”, y concluyó hablando del exgobernador Fidel Herrera Beltrán.
Reconoció que se formó en su escuela, que es un político de gran habilidad, pero que no había que confundir respeto con subordinación, “pero de eso a que sigue mandando en Veracruz hay una enorme distancia. El gobernador soy yo, no hay la menor duda; no toma ninguna decisión, ni una sola”.
Destacó que en lo personal le tiene un gran afecto porque fue su director de tesis, su sinodal, el testigo de su boda, es padrino de su primer hijo (hija); “me formó, lo quiero mucho, a él y a su familia”.

Pero señaló que “el problema de Fidel es Fidel, él es su principal enemigo. Él me orilló a alejarme de él”.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Los Yunes, los nuevos protagonistas

Prosa aprisa
Los Yunes, los nuevos protagonistas
Arturo Reyes Isidoro

El de ayer fue exactamente un acto para el que se había invitado expresamente: el del informe de actividades legislativas del senador José Francisco “Pepe” Yunes Zorrilla.
Quien asistió buscando otra cosa, un destape de candidato a la gubernatura del estado, por ejemplo, se equivocó.
Aparte de algunas líneas del contenido del mensaje que vale la pena rescatar, porque lo demás fue un recuento del trabajo realizado, lo verdaderamente destacable fue el poder de convocatoria que demostró el también presidente de la Comisión de Hacienda y Crédito Público del Senado de la República.
La calidad y la cantidad de la asistencia –el boletín de prensa oficial habla de un aproximado de 15 mil personas, aunque un reporte de Protección Civil calculó 18 mil con todos los que ya no pudieron entrar por falta de espacio– no fue más que el reflejo de lo que ha sembrado por todo el estado el legislador, un acercamiento con todos los veracruzanos, con los alcaldes y con todos los sectores representativos, para los que ha gestionado recursos y servicios, de los que dio cuenta.
Candidato del PRI a la gubernatura va a haber hasta que haya candidato oficial. Ni antes ni después. Pero por lo pronto, como aspirante, que sí lo es, Pepe demostró músculo.
Pienso que por lo que se vio y se vivió ayer en el World Trade Center de Boca del Río, sea o no candidato porque así lo decida él, es y será un factor determinante para que triunfe su partido, si es que llega a triunfar.
Ayer se vio a un político maduro, seguro, reposado, que no necesita hacer aspavientos para decir lo que quiere decir.
Cuando legalmente mañana 1 de diciembre se inicia el último año del gobierno de la prosperidad, a juicio mío el sistema político priista ha encontrado y tiene al hombre idóneo, al líder que necesita para mantener la unidad en sus filas y el gobierno en su poder.
Por los tiempos políticos y legales que corren, con el acto de ayer, para mí, aún antes de que llegue la convención priista que elegirá candidato a la gubernatura, se inició el principio del fin del fidelismo, con su creador y figura principal viviendo ya en su exilio diplomático en Barcelona.
Ayer, ni quien lo mencionara, ni quien se acordara de él. Había surgido, ha surgido un nuevo líder en el que, como cíclicamente ocurre en determinados periodos de la historia del estado, los veracruzanos cifran sus esperanzas de que con él al estado y a ellos les va a ir no sólo bien sino mejor, aunque muchas veces se lleven una gran decepción.
Una vez más, el expresidente del Comité Directivo Estatal del PRI dejó muestras de la congruencia que lo caracteriza: a tono con el discurso que ha venido sosteniendo, definió y precisó el sello de su participación en la política.
Afirmó que la gestión pública con recursos presupuestales debe ceñirse al escrutinio público y sujetarse a principios de transparencia. “En ese contexto, seguiremos tramitando acciones presupuestales en beneficio de Veracruz, sin incurrir en actos de corrupción, ni provocar conflictos de interés. Ése deberá ser siempre el sello de mi participación”.
Y ante el propio gobernador Javier Duarte de Ochoa –quien de paso recibió el calor de los miles de simpatizantes de Pepe Yunes, quienes le aplaudieron y algunos hasta le echaron porras en forma espontánea–, no dejó de mencionar su diferencia con él, aunque siempre con respeto.
“Tenemos posiciones. Son públicas ciertas diferencias, y sin embargo, sabemos en el Partido Revolucionario Institucional convivir, coexistir y encontrar salidas, sin renunciar, sin claudicar, Pero siempre teniendo con firmeza claridad en qué es lo que vale la pena atender. Y Veracruz es el que nos llama, Veracruz es el que nos convoca”.
Ahí, en el WTC nuevamente, como el viernes en el rancho San Julián propiedad de su familia, estuvieron reunidos los aspirantes a la gubernatura: Héctor Yunes Landa, Alberto Silva Ramos, Tomás Ruiz González, Adolfo Mota Hernández y Erick Lagos Hernández.
Pero no hubo de parte de Pepe ninguna alusión directa o indirecta a su aspiración a la gubernatura, ni a la de dos ni a la de seis años, a diferencia de su homólogo Yunes Landa, quien el pasado 19 de julio al rendir también su informe en el mismo espacio se declaró listo para buscar la minigubernatura.
Al acto llegó Héctor con un pequeño grupo de simpatizantes y ahí me le acerqué para decirle y preguntarle, con la aclaración de que me podía responder o no, que tenía información de que el pasado viernes, antes de la comida en el rancho San Julián, había ido a la Casa Veracruz para reunirse a solas con el gobernador Duarte y si éste le había ofrecido su apoyo para que fuera el candidato.
“No voy a hablar del tema”, me dijo varias veces. “Yo te busco, quiero platicar contigo”, me respondió. Y luego negó insistentemente que hubiera ido a la Casa Veracruz.
En “Prosa aprisa” del sábado, que publiqué ese día excepcionalmente, apunté:
“Quizá fue la neblina que invadió el escenario de la comida en el rancho San Julián, en el municipio de Perote, lo que no dejó en claro nada respecto a la definición del futuro candidato del PRI a la gubernatura del estado.
La de ayer fue una comida de aparente unidad priista, y si bien a punto de subirse a su camioneta el dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, hizo que se dieran un abrazo el gobernador Javier Duarte de Ochoa y el senador Héctor Yunes Landa, le dio las gracias al senador Pepe Yunes por la comida-reunión y le expresó un ‘felicidades’ a Héctor, en realidad, la lucha por la candidatura habrá de seguir hasta enero.
Una cosa quedó y está muy clara: el actor político de la unidad y el que es mano para la candidatura es Pepe Yunes, pero salvo que no le dejen opción de decidir y le den indicaciones de que él va, entonces se hará a un lado para esperar la candidatura a la gubernatura de seis años y apoyará al senador Héctor Yunes Landa para que vaya por la de dos, a Héctor pero a nadie de la prosperidad.
Pero a éste, el grupo en el poder, el del gobernador Javier Duarte de Ochoa, le quiere cerrar el paso a toda costa y está empeñado en no dejarlo pasar. Este grupo apoya a Pepe pero no a Héctor, y si Yunes Zorrilla decide que no va, que no le interesa por ahora, entonces está decidido a impulsar con todo a su alfil Alberto Silva Ramos, presidente del Comité Directivo Estatal del PRI”. Esta versión me fue reconfirmada anoche con detalles a condición de que no los publicara por ahora.
Ayer Pepe, no en su mensaje sino en declaración al compañero Raymundo Zúñiga de alcalorpolitico.com aclaró que todavía está en la competencia y que sigue “firme” en sus aspiraciones. “Se menciona que el presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones, dejó ya la señal a favor de Héctor Yunes para que sea el candidato”, le comentó el reportero. "Desde luego que no. Primero, no da línea el presidente del partido, y segundo, el senador Héctor no necesita de línea, tiene trayectoria, liderazgo y trabajo. Sólo estamos esperando los tiempos para resolver esto", le respondió.

Coincidente con ello, en su artículo que envía todos los domingos el senador Yunes Landa, en el de ayer, que tituló “Unidad e Inclusión”, escribió: “Reitero que no hay ‘humo blanco’ aún y que debemos esperar los tiempos sin ansias y sin aspavientos; convocados a la unidad por nuestro líder nacional hoy todo se encuentra en su lugar”.
Pero advirtió: “Mis puntos de vista críticos y opiniones que cuestionen lo que en mi opinión esté mal seguirán estando en mi proceder político, porque estoy convencido de que pensar, reflexionar, debatir, criticar y proponer, no le hacen daño a un partido político” (ayer no se vio acercamiento de Héctor con Duarte y viceversa).
Dejó claro: “Mi alianza con el senador José Francisco Yunes Zorrilla está más firme que nunca y es indisoluble, sin embargo, como políticos preocupados y ocupados por el bienestar de Veracruz estamos abiertos al diálogo y buscamos sumar apoyos porque el reto es grande. Nuestro estado merece buenos candidatos, respaldados por la opinión ciudadana, la cual indudablemente se refleja en los estudios de opinión, particularmente en las encuestas. Esa es mi razón para que en su momento el PRI postule a los candidatos mejor posicionados”.
El fidelismo agoniza, la prosperidad acaba y los Yunes son los nuevos protagonistas.














viernes, 27 de noviembre de 2015

Prosa aprisa
Quedaron en las mismas
Arturo Reyes Isidoro

Quizá fue la neblina que invadió el escenario de la comida en el rancho San Julián, en el municipio de Perote, lo que no dejó en claro nada respecto a la definición del futuro candidato del PRI a la gubernatura del estado.
La de ayer fue una comida de aparente unidad priista, y si bien a punto de subirse a su camioneta el dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, hizo que se dieran un abrazo el gobernador Javier Duarte de Ochoa y el senador Héctor Yunes Landa, le dio las gracias al senador Pepe Yunes por la comida-reunión y le expresó un “felicidades” a Héctor, en realidad, la lucha por la candidatura habrá de seguir hasta enero.
Una cosa quedó y está muy clara: el actor político de la unidad y el que es mano para la candidatura es Pepe Yunes, pero salvo que no le dejen opción de decidir y le den indicaciones de que él va, entonces se hará a un lado para esperar la candidatura a la gubernatura de seis años y apoyará al senador Héctor Yunes Landa para que vaya por la de dos, a Héctor pero a nadie de la prosperidad.
Pero a éste, el grupo en el poder, el del gobernador Javier Duarte de Ochoa, le quiere cerrar el paso a toda costa y está empeñado en no dejarlo pasar. Este grupo apoya a Pepe pero no a Héctor, y si Yunes Zorrilla decide que no va, que no le interesa por ahora, entonces está decidido a impulsar con todo a su alfil Alberto Silva Ramos, presidente del Comité Directivo Estatal del PRI.
Por eso ellos celebraron y tomaron como un mensaje que los favorece lo que a su salida fue repitiendo Beltrones: “lo que se ve no se pregunta –esto porque le pregunté si en realidad había visto unidad–; lo que vi fue mucha unidad; la unidad primero, luego viene la inclusión”.
A Manlio Fabio, Veracruz le debe quitar el sueño: sabe muy bien de la posición de los senadores en contra del grupo del gobernador Duarte y, sí, busca la unidad. Por eso desde que llegó a las 3:20 de la tarde, durante poco más de media hora fue mesa por mesa saludando a todos los asistentes, siempre muy cordial, accesible, con mucha calma, porque se ve que quería transmitir su saludo personal como un llamado a la unidad.
Contra lo que se esperaba, por el clima característico de esta época en Perote, la comida fue al aire libre, si bien se pusieron carpas y unos calentadores a gas, que no impidieron la invasión de la neblina y la baja temperatura. Y es que cuando inicialmente estaba  contemplada para unas setenta personas, al final se ordenó servicio de banquete (al banquetero huatusqueño Ángel Peralta) para doscientas, pero a la hora pico de la comida había al menos quinientos comensales.
A la mesa de Beltrones estuvieron, además del gobernador Javier Duarte de Ochoa y los anfitriones Pepe Yunes Suárez (padre) y Pepe Yunes Zorrilla (hijo), el senador Héctor Yunes Landa, el dirigente estatal del PRI, Alberto Silva Ramos, el secretrario de Infraestructura y Obras Públicas, Tomás Ruiz González, y los diputados federales Adolfo Mota Hernández y Erick Lagos Hernández,  todos ellos mencionados (y algunos abiertamente) aspirantes a la gubernatura.
Con ellos estaban también los dirigentes de los sectores Juan Carlos Molina Palacios, de la CNC, con su esposa Rosalba Guízar Moreno (fue él unico que llevó esposa), y Erika Ayala Ríos, de la CNOP, el coordinador de la bancada priista en el Congreso local, Juan Nicolás Callejas Arroyo, así como el exdirigente estatal del PRI y líder moral de Vía Veracruzana, Felipe Amadeo Flores Espinosa, además del diputado federal Jorge Carvallo Delfín.
Manlio Fabio Beltrones viajó desde la ciudad de México con solo dos acompañantes: el senador Pablo Escudero Morales, su yerno (está casado con Silvana Beltrones Sánchez, que a su vez es sobrina de Salvador Sánchez, exsecretario de Finanzas de Veracruz), amigo personal de Pepe Yunes, y el senador José “Pepín” Melgar, de Chiapas, del Partido Verde Ecologista de México. Dada la neblina, llegaron por carretera desde Xalapa.
Originalmente, Pablo Escudero y otros amigos de Pepe, entre ellos José Antonio Meade y Luis Videgaray, iban a venir a una comida con Yunes Zorrilla para este sábado, en vísperas del informe del senador de Perote, la que ya había sido cancelada, pero cuando se enteró Beltrones pidió que se reactivara, que Pepe lo invitara pero también al gobernador Javier Duarte de Ochoa, porque quería reunirlos a todos. Pepe no tuvo inconveniente, dijo que no estaba de acuerdo con la forma en que se gobierna y que su posición no va a cambiar, pero que el suyo no era un pleito personal con el gobernador.
Y la comida se dio. Anoche, la cosa quedó en que está en Pepe decidir si la juega, pero él tiene muy claro que si no participa apoyará a Héctor Yunes Landa, lo que ya sería del conocimiento del gobernador. Pero éste ve bien a Pepe pero no a Héctor y entonces quiere que entre Silva Ramos, responsabilizándose del resultado.
La aparente unidad se ve muy frágil. Las posiciones están muy radicalizadas. De hecho se quedó en lo mismo: los senadores Yunes unidos contra el grupo duartista.
Otra cosa que me aseguraron operadores del Comité Ejecutivo Nacional: candidato oficial habrá en los últimos días de diciembre o en los primeros de enero. Por ahora no han recibido ninguna instrucción de acelerar los trabajos ni tampoco ningún indicio de que tengan que orientar, trabajar, a favor de alguno de los aspirantes.
Ya cuando iban a dar las seis de la tarde, Manlio Fabio Beltrones se despidió y por carretera enfiló hacia Puebla. Iba con la certeza de que logró la unidad, hasta reprochó que para eso lo habían hecho venir hasta Perote. Él cree que ya dejó resuelto el asunto de Veracruz. Por lo que escuché cuando ya se había ido, se fue con una idea equivocada. La solución no será fácil.
Mañana, el informe de Pepe
El interés para el informe del senador Pepe Yunes no decae. Está anunciado para el domingo a las 11:30 de la mañana en el World Trade Center de Boca del Río. No se extrañaría si asiste el gobernador Javier Duarte de Ochoa.





jueves, 26 de noviembre de 2015

La magia del sistema político priista

Prosa aprisa
La magia del sistema político priista
Arturo Reyes Isidoro

José “Pepe” Valencia Sánchez, exdirector del Diario de Xalapa (mi amigo, mi compañero del gremio y mi paisano además, por quien siento aprecio –nos iniciamos juntos en el Diario del Sur de Acayucan, él siendo un niño todavía–) y actual operador de prensa del senador Héctor Yunes Landa, es contundente: el candidato a la minigubernatura del estado, del PRI, es Héctor.
Cito a Pepe y lo tomo como referencia por su cercanía con el senador, aunque –sobre todo ayer– varios compañeros columnistas coincidieron en la misma afirmación. Pepe Valencia, como mejor y todos lo conocemos, en su columna ¡Adelante!, que publica con alguna regularidad en varios medios, el miércoles afirmó que el próximo lunes, una vez que rinda su informe el otro senador priista, José Francisco “Pepe” Yunes Zorrilla, se filtrará ya la identidad de Héctor como el “bueno”.
Para él, “sólo podría derrumbarlo un mega-terremoto”. “Prometí revelar el nombre del futuro candidato priista a gobernador y he cumplido”, afirma mi querido compañero. Y redondea diciendo que Pepe Yunes irá por “la de seis”. “La suerte está echada…”, concluye.
Lógicamente, Pepe Valencia, como buen periodista, guarda la identidad de su fuente, por lo que cabe pensar que la especie la escuchó de su amigo y jefe, el senador Yunes Landa, a menos que la exclusiva se la haya filtrado el gobernador Javier Duarte de Ochoa, o el senador Pepe Yunes, o el mismísimo presidente del CEN del PRI Manlio Fabio Beltrones, o alguien de la Secretaría de Gobernación o de la Presidencia de la República, las únicas fuentes en quien se podría confiar para ser tan contundentes como lo es él.
Si la versión de Valencia Sánchez se confirma, entonces estaremos ante otro cambio sustancial en las prácticas políticas del sistema priista. Porque mi compañero y yo venimos de la vieja escuela periodística a la par de la vieja práctica política tricolor, cuando un político favorecido por una candidatura a una gubernatura se convertía en una tumba –así se decía entonces–, esto es, que una vez que le confirmaban que él iba a ser el candidato no se lo comentaba ni a su alhomada ni a su esposa no fuera ser que por una indiscreción se le “cayera”. Hay que esperar a que llegue el lunes para confirmar si estamos ante un nuevo escenario por una nueva práctica. Todo puede ser.
Pero la época es propicia para que surjan versiones sobre el proceso sucesorio. En Veracruz desde siempre se ha dicho que hablar sobre el tema es un deporte, un entretenimiento que ocupa muchísimas horas-nalga en los cafés donde se tejen y deshacen y se vuelven a tejer versiones, que si Héctor, que si Pepe, que si Alberto, que si Tomás, que si el que usted quiera.
Contra la versión de Pepe Valencia, por ejemplo, el prestigiado columnista del diario Excelsior de la Ciudad de México, Jorge Fernández Menéndez, dio ayer por “bueno” al diputado federal y presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Alberto Silva Ramos.
En su columna “Razones” y con el título “Escenario 2016: Veracruz, Quintana Roo y Sinaloa”, por lo que hace a nuestro estado, el columnista escribió (cito textualmente):
“En la oposición, Miguel Ángel Yunes Linares será candidato del PAN y del PRD, aunque hay sectores en ambos partidos que no quieren esa alianza. En el PAN, Juan Bueno Torio está en contra y, otro expanista, Gerardo Buganza, amenaza con lanzarse como independiente. En el PRI, otros dos Yunes, Héctor y José, ambos senadores, también quieren la candidatura. Héctor, enfrentado con el gobernador Javier Duarte, no parece tener posibilidades, mientras que José, un buen cuadro priista y muy cercano a Luis Videgaray, se debate entre buscar la gubernatura de dos años o esperar, desde el Senado, la de seis, que podría tener asegurada. La carta local es el presidente del PRI estatal y diputado federal Alberto Silva.
El priismo, para la de dos años, se terminará decantando por Silva, con José Yunes comprometido para la de seis: Silva tiene el apoyo del gobernador y el control de dos tercios de las presidencias municipales en el estado, una bancada amplia en el Congreso local y federal. Y, sobre todo, será una forma, como ocurrirá en otros estados, de responsabilizar, en el mejor sentido de la palabra, al gobernador de su elección”.
Sólo en una cosa coinciden Pepe Valencia y Fernández Menéndez: en señalar que Pepe Yunes irá para la gubernatura de seis años, en 2018.
Lo curioso es que el único que no dice nada es precisamente Pepe Yunes, quien se mantiene haciendo su trabajo habitual en el Senado y recorriendo el estado entregando apoyos económicos que ha gestionado lo mismo para municipios que para sectores productivos y, últimamente, concentrado en que el acto de su informe de actividades legislativas el próximo domingo en el WTC de Boca del Río salga lo mejor posible, si bien en su cuartel hay una gran preocupación porque es tal la demanda de invitaciones, pases y gafetes que temen que la asistencia rebase a su equipo de organización.
En todo caso, Pepe Yunes, si se llegara a confirmar la versión de Pepe Valencia o de Fernández Menéndez, podría perder la candidatura pero ganar la historia este viernes, porque nunca, que se recuerde, en la historia política de Veracruz en vísperas de un destape sucesorio había venido a la casa de uno de los aspirantes el mismísimo presidente del CEN tricolor, como lo hará Manlio Fabio Beltrones esta tarde cuando se reúna a comer con un grupo representativo del estado en el rancho San Julián, en el municipio de Perote, propiedad de la familia Yunes-Suárez-Zorrilla, donde seguramente afuera la temperatura se acercará a los cero grados, pero adentro estará ardiendo de tanto calor político.
¿Pepe ya cuatacho de Duarte, quien asistirá a la comida, luego del desencuentro que desde diciembre pasado han tenido a causa de la minigubernatura de dos años? El encuentro político de esta tarde muestra la magia del sistema político priista, difícil de explicar y de entender por quienes no conocen los recovecos de ese sistema, que hace posible que por conveniencia se salven diferencias (como esos matrimonios mal habidos que aparecen juntos y sonrientes para guardar las apariencias) aunque no se abandonen las actitudes o posturas personales. Gracias a esa magia esta tarde se sentarán a la misma mesa aunque por debajo de ella se estarán dando de puntapiés, que habrá que estar pendientes para ver los gestos que haga cada quien.
Lo cierto es que Pepe Yunes será el gran anfitrión, el factor de unidad a ojos del tótem mayor tricolor, sonorense que sabe de rituales por sus paisanos los yaquis, los seris y los mayos, una presencia relevante que le confiere un gran poder político al peroteño dentro de la simbología política mexicana, que se trata de políticos priistas, que si no hasta me imaginaría una escena similar (lo digo con respeto para todos ellos, la mayoría mis amigos) a la del final de la primera parte de la película El Padrino cuando a la muerte de Don Vito Corleone su hijo Michael (Al Pacino), a sangre y fuego asume el control de La Familia y entonces todos empiezan a desfilar ante él y le empiezan a besar la mano sumisamente en señal de respeto, mientras desde otra sala observa su esposa Kay Corleone (Diane Keaton).