jueves, 31 de enero de 2019

Caso Winckler exhibe a morenos en el Congreso

Prosa aprisa
Caso Winckler exhibe a morenos en el Congreso
Arturo Reyes Isidoro

¿De lo que haga o deje de hacer la bancada del PAN en el Congreso local depende la suerte del fiscal Jorge Winckler? Para nada. Pero algo puede ayudar a favor.
Winckler se defiende solo, o con el apoyo de especialistas pagados por sí, porque le deben favores o porque alguien se los patrocina.
Hasta ahora ha hecho ver muy mal a la bancada mayoritaria de Morena y al jurídico que tienen, pero pienso también que al propio jurídico del Palacio de Gobierno.
Ayer se cumplieron dos meses de la nueva administración y lo que seguramente les parecía un flancito les ha resultado un pan reseco, duro, que no han podido masticar y menos deglutir.
Independientemente de que el fiscal se vaya o no en lo inmediato (de que se va a ir se va a ir, aunque en una de esas dentro de siete años cuando venza su periodo), su caso le está dejando ya una lección al joven gobierno morenista.
De que le traían ganas se la traían, lo que supimos porque desde la campaña se la cantaron, y cuando asumieron el poder iniciaron la ofensiva en su contra que hasta ahora ha resultado infructuosa.
La lección es que no aplicaron la dura amonestación que un día lanzó urbi et orbe el entonces gobernador Miguel Alemán Velasco: solo los pendejos dicen lo que van a hacer.
El licenciado la aplicó sin ninguna consideración contra su propio hijo quien con todo candor reveló planes de empresas que pretendían realizar en el Estado, entre ellos un periódico.
Alemán Velasco sabe de empresas pero también de política, que casi mamó pues acompañó de niño a su padre como gobernador y luego de joven como presidente, no obstante lo cual (varias veces lo escuché platicarlo) decidió no participar en política a su sombra.
(A veces me pregunto si no fue él quien aconsejó a Andrés Manuel López Obrador de que no procediera contra sus antecesores, cosa de recordar que en diciembre de 1998 cuando iniciaba su gubernatura dijo que no llegaba como gobernador a “barrer para atrás”, pues los enemigos de su antecesor Patricio Chirinos le pedían que lo investigara y lo castigara.)
(Se hizo célebre aquella frase que me declaró ya siendo exgobernador –7 de octubre de 2012–: “Yo consejos ya no doy, porque los inteligentes no los necesitan y los pendejos no hacen caso”, ante la pregunta que se le había hecho sobre qué aconsejaría a los jóvenes gobernantes, respuesta que se consideró una clara alusión al entonces joven gobernador Javier Duarte, a quien había dado consejos y había ofrecido apoyo, pero el gordo lo ignoró y prefirió escuchar a su mentor político Fidel Herrera Beltrán, lo que llevó a Veracruz al desastre.)
En las últimas semanas he platicado con abogados serios, con integrantes de la judicatura local serios y con experiencia y con funcionarios ministeriales federales con mucha experiencia y todos coinciden: sí había forma, sí la hay, de quitarle el cargo al fiscal, aunque tal vez con recursos extralegales, pero nadie escucha, me dijeron, y por otra parte lo alertaron y le dieron mucho tiempo para que preparara su defensa.
Se vaya Winckler en lo inmediato, en lo mediato o hasta que venza su periodo, su caso también ha servido para exhibir la falta de autoridad y de negociación en la bancada de Morena, incluidos, en especial, los presidentes de la Mesa Directiva y de la Junta de Coordinación Política: no han podido, no han querido o no han sabido ejercer el poder que tienen para meter orden y minar al panismo.
No hay nadie que jale al coordinador de la bancada del PAN, Sergio Hernández, y le aplique la quebradora: o haces a que los tuyos firmen a favor de la salida del fiscal o llegamos hasta el fondo en el caso de la Cuenta Pública 2017 en el que “solventaron”, sin tener facultad, anomalías de exfuncionarios y exalcaldes (léanse “Prosa aprisa” del 08/11/2018 “El gran negocio de la Comisión de Vigilancia”, del 18/11/2018 “Huele a gato encerrado”, y del 23/11/2018 “Caso Comisión de Vigilancia, va”).
El 1 de octubre del año pasado el titular del Orfis, Lorenzo Antonio Portilla  Vásquez, entregó el informe de resultados de la Cuenta Pública 2017. Lo recibieron personalmente los diputados de la 64 Legislatura, Juan Manuel de Unanue Abascal, Fernando Kuri Kuri, Yazmín de los Ángeles Copete Zapot, presidente, secretario y vocal de la Comisión de Vigilancia, respectivamente, así como la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso, María Elisa Manterola Sáinz, y el presidente de la Junta de Coordinación Política, Sergio Hernández Hernández.
Originalmente el Orfis reportó presunto daño patrimonial de entes estatales y municipales por 1,461 millones 390 mil 297 pesos, pero los diputados le enmendaron la plana y dijeron que no, que era por solo 1,113 millones 078 mil 654 pesos, o sea 348 millones 311mil 643 millones (después ajustaron la cifra a 325 millones 797 mil pesos).
Sin gran discusión y en menos de una hora, el Congreso aprobó la Cuenta Pública con 35 votos a favor, 12 en contra y una abstención. La bancada de Morena votó en contra. Según el diputado De Unanue Abascal, varios entes fiscalizables entregaron la documentación probatoria del uso de los recursos públicos por lo cual varios señalamientos fueron solventados. De acuerdo a su dictamen, 21 municipios solventaron parcialmente y 43 solventaron totalmente, o sea 64.
En las columnas cuyos encabezados cito líneas antes comenté que lo hicieron sin tener facultad y porque a cambio recibieron una jugosa comisión de entre 10 y 20 por ciento, según la importancia del ayuntamiento, e incluso mencioné nombres de presuntos operadores y un edificio de la avenida Orizaba donde realizaban las operaciones. De Unanue y Hernández, que avalaron aquella “solventación”, repiten en la actual legislatura. Una investigación a fondo pondría en claro las cosas y  pegaría directo en la línea de flotación de la actual dirigencia de la bancada blanquiazul. La bancada panista no decidirá si se va o no el fiscal, pero si los morenos quieren y saben cómo, tienen ahí un elemento de negociación para neutralizar a los azules o para que los apoyen a favor de su intención. Si deciden apretar saldrá pus, muchas pus.
Buen toquecito de bola
Andrés Manuel “Colmillo Retorcido” López Obrador dio ayer un buen toquecito de bola en vísperas de pisar suelo veracruzano: anunció el regreso del Águila de Veracruz a la Liga Mexicana de Verano de beisbol profesional, es decir, no llega con las manos vacías.
Apenas el sábado pasado Cuitláhuac García pudo haber dado la primicia en el puerto de Veracruz, pero como buen político (ya está aprendiendo) prefirió dejarle el honor a AMLO. La fanaticada del puerto debe estar feliz. Si hay una plaza con tradición beisbolera en México esa es la de Veracruz, pero los gobiernos priistas dejaron perderla para apoyar solo el futbol.
¿Tiene que ver el deporte con la política o viceversa? Una mañana en el transcurso de un desayuno Javier Duarte platicó a un grupo de columnistas cómo había convencido (papalina de por medio y un fuerte apoyo millonario) a Fidel Kuri para que trajera de nuevo al puerto a los Tiburones Rojos. Estaba convencido de que mientras la gente estuviera contenta con un equipo de futbol profesional, seguiría votando por el PRI. Había que darle al pueblo, pues, pan y circo.
Seguramente durante su gira de este fin de semana por Veracruz, López Obrador dará detalles, que no reveló ayer. Pelota caliente, pues. ¡Play ball!




miércoles, 30 de enero de 2019

Efectos de la visita de AMLO

Prosa aprisa
Efectos de la visita de AMLO

Arturo Reyes Isidoro

Para usar un lenguaje beisbolístico, que es su deporte favorito, cuando el partido apenas empieza Andrés Manuel López Obrador ya va prácticamente de dos dos, esto es, con dos hits en dos turnos al bat.
A lo que me refiero es que con su visita de mañana al Estado y hasta el domingo, habrá venido dos veces en dos meses, o sea, una visita por mes: la otra fue la del 2 de diciembre apenas había asumido la presidencia.
En mis años de periodista, no recuerdo algo igual por parte de un Jefe de la Nación, como tampoco que haya pernoctado dos noches seguidas en suelo veracruzano.
AMLO llegará mañana por la tarde al sur del Estado donde encabezará un acto en el municipio de Minatitlán y ahí pernoctará. El sábado tendrá otro evento en Acayucan por la mañana y llegará a dormir a Córdoba, para encabezar el domingo otra actividad también por la mañana (no será nada raro que el sábado asista a las fiestas de La Candelaria en Tlacotalpan).
Su visita tiene varios efectos.
Viene a cumplir uno de los compromisos que anunció el 2 de diciembre en Xalapa: atender la problemática que existe con el basurero de Las Matas, entre los municipios de Coatzacoalcos y Minatitlán.
¿El presidente de un país del tamaño y de la importancia del nuestro, preocupado y ocupado en un basurero habiendo otros graves problemas?
Eso lo hace diferente. Presidentes priistas y panistas pasaron y ninguno siquiera volteó a ver uno de los tiraderos de basura a cielo abierto más grandes del país, acaso el más grande, convertido en un riesgo ambiental desde hace más de veinte años.
En su campaña, vecinos de Minatitlán le solicitaron que los ayudara a resolver el problema y desde el 28 de diciembre pasado envió a la titular de la Semarnat, Josefa González Blanco, a supervisar el inicio de los trabajos de remediación que, dijo entonces, estarán acompañados de beneficios sociales.
Como dice el dicho, el movimiento se demuestra andando y López Obrador no solo no decidió olvidarse de uno de sus ofrecimientos sino que puso manos a la obra de inmediato.
Su antecesor Enrique Peña Nieto presumió en un acto mediático avalado por un notario público la firma de diecisiete compromisos con Veracruz, de los cuales solo cumplió unos cuantos.
Otro compromiso que ya empezó a cumplir AMLO, aunque el acto inicial tuvo lugar en el estado de Oaxaca, fue la del Corredor Transístmico, ahora Corredor Transoceánico, que impactará fuertemente en el sur de Veracruz porque tendrá su otro eje en Coatzacoalcos.
Obras son amores, no buenas razones, dice otro conocido refrán. El presidente en lugar de estar con el verbo encendido diciendo que quiere mucho a Veracruz y a los veracruzanos, mejor actúa.
Sus acciones le permiten estar cerca de la gente, mantener su contacto con los ciudadanos que le dieron su voto, en especial los del sur, a quienes ahora responde. ¿Alguien piensa que perderá toda esa adhesión?
Es inevitable pensar y creer que de paso viene a darle el espaldarazo al gobernador Cuitláhuac García Jiménez… y a su partido Morena.
Con esto, empezará a evitar que la hierba de la indiferencia cubra el camino político que ya abrió en todo el Estado, camino que tiene como meta intermedia el 2021 cuando habrá elecciones de alcaldes y diputados.
López Obrador sabe la importancia política y electoral de Veracruz por el tamaño de su padrón de ciudadanos y seguramente querrá asegurar los votos que ganó el año pasado para aspirar a que su partido retenga la presidencia en 2024.
La de este fin de semana seguramente será una de muchas visitas que realice al Estado y si siempre viene a ofrecer soluciones a los problemas entonces no será difícil que sume más simpatías veracruzanas para su causa.
Habrá que esperar el resultado de su gira y conocer los anuncios que haga para hacerse una idea más precisa de cómo le irá o le puede ir a Veracruz con el nuevo presidente.
Si empieza a barbechar el territorio político estatal con toda anticipación, entonces a los que no les irá nada bien será al PRI y al PAN, sin duda alguna.
La visita tendrá otro efecto más: servirá para descalificar los rumores de que Cuitláhuac García dejaría la gubernatura.
Renunció Director de Seguridad municipal
Con fecha del lunes pasado, Julio César Sánchez Amaya renunció al cargo de Director de Seguridad Ciudadana de Xalapa. Hasta donde se sabe, le esperan nuevas tareas relacionadas con lo que más sabe: la seguridad pública.
Sánchez Amaya era de lo mejor que tenía el Ayuntamiento, había diseñado un gran plan de seguridad ciudadana que ya no podrá concretar. Sin duda es una gran pérdida para la administración de Hipólito Rodríguez.
¿Por qué votó bajo protesta?
Sobre el juicio político contra el fiscal Jorge Winckler, llama la atención que de los dos diputados de Morena que conforman la Comisión Instructora, Jessica Rodríguez, Secretaria, firmó el dictamen bajo protesta. ¿Por qué?
No se sabe si porque no está totalmente convencida o de acuerdo y así el primero de dos dictámenes que ya está en la Secretaría del Congreso listo para que la Junta de Coordinación Política lo pase al pleno podría considerarse que lleva una sola firma a favor, la del diputado moreno Rubén Ríos, porque el otro, este del PAN, Enrique Cambranis no firmó.
Algunos que saben de estas cosas me comentaron que sobre el juicio político llama la atención que los diputados de Morena hayan avalado la procedencia del dictamen puesto que no existen causales para ello y que lo que están haciendo es una enorme aberración jurídica.
Por otra parte, quienes obtuvieron detalles de la comparecencia ante diputados de Winckler afirman que este  los evidenció de que no saben distinguir entre delitos del orden federal con los del fueron común.
El asunto se le ha complicado al morenismo y el gobernador Cuitláhuac García debe estar tomando nota para saber cuáles son los alcances de los suyos y qué puede esperar de ellos, porque todavía falta mucho tramo por andar y puede hacer los ajustes necesarios.


martes, 29 de enero de 2019

Nueve meses después

Prosa aprisa
Nueve meses después
Arturo Reyes Isidoro

Aunque ahora ya poco, o nada, antes se comparaba a la política con la rueda de la fortuna, porque se decía con respecto a los políticos que algunas veces les tocaba estar arriba y otras abajo, que la rueda siempre estaba girando, aunque siempre o casi siempre a  los que estaban en la parte alta se les olvidaba que llegado el momento cambiarían de posición y entonces estarían abajo. Hay mucho de verdad, o es verdad totalmente.
Con toda anticipación se nos ha compartido la agenda del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien estará este fin de semana en las zonas sur y centro del Estado. El sábado 2 llegará a pernoctar a Córdoba y el domingo 3 por la mañana encabezará en esa ciudad un acto del programa “Sembrando Vida (Árboles Maderables y Frutales).
Regresará un día antes de que se cumplan nueve meses en que como candidato visitó la Ciudad de los 30 Caballeros, en circunstancias muy especiales que lo orillaron a lanzar la advertencia de que en otras circunstancias regresaría como presidente, lo que comenté en la columna del 2 de mayo de 2018 “El tren arrollador”. Las circunstancias se le dieron y por su actualidad recupero la mayor parte del texto que publiqué entonces:
Me pregunto si la alcaldesa panista de Córdoba, Leticia López Landero, tendrá derecho a quejarse cuando la arrolle el tren de Morena que viene a toda velocidad y por lo mismo con fuerza y ella se le ha puesto enfrente y ha tratado de pararlo.
En los primeros minutos del lunes (00:34 de la noche) (era entonces la media noche entre el 29 y el 30 de abril de 2018) se nos compartió un mensaje de guasap: ‘Les comento que en Córdoba, con esta hora, son detenidos trailers que traen escenario para mitin de Morena’.
Enseguida llegó otro: ‘El ayuntamiento de Córdoba no quiere permitir el acceso para que el equipo de Andrés Manuel López Obrador se instale en nuestra ciudad para la presentación de mañana 30 de abril.
A la 01:50 de la madrugada, Cuitláhuac García denunció en vivo: ‘bloqueo por parte del gobierno Municipal de Córdoba y de Yunes Linares para llevar a cabo mitin de Andrés Manuel López Obrador’.
A las 02.02 horas se nos envió una batería de fotos donde se veían las patrullas cerrando el paso a un trailer. Un texto acompañaba las gráficas: ‘Por instrucciones de la alcaldesa de Córdoba de extracción panista Leticia López elementos de Tránsito Municipal detuvo en el bulevar Tratados de Córdoba a la altura del Parque los camiones de Morena para impedir que los militantes colocaran el templete en el cual el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador se va a dirigir a la ciudadanía’.
Finalmente la alcaldesa se salió con la suya y los morenos tuvieron que realizar su acto en la Av. 11 esquina con calle 8, en el parque Quinto Centenario. Las crónicas periodísticas han dado cuenta del éxito masivo que tuvo.
La noche del lunes, casi para terminar su intervención, AMLO dirigió su vista hacia la plaza principal cordobesa y encarrerado como estaba lanzó una advertencia: ‘Voy a regresar cuando sea Presidente y ya verán si entonces no nos prestan esa plaza’. ¡Uf!
Fue una advertencia que sonó a amenaza y si la tendencia de las encuestas no cambian, los últimos tres años de la panista transcurrirán en la plenitud de la Presidencia del tabasqueño. Vivirá entonces seguramente un infierno político que ella, por sí o porque se lo ordenaron, ha preparado. Sobre advertencia no hay engaño, dice un dicho.
Es lamentable que haya autoridades que se entrometan en el proceso electoral, que violen la ley (como la de la libre circulación) para tratar de afectar a un candidato, y que no actúen con civilidad y responsabilidad.
Lamentable porque si AMLO llega a la Presidencia y cumple su advertencia, lo hará seguramente investigando a la alcaldesa, que no es ninguna blanca paloma, y actuando contra ella, creando de paso inestabilidad política en el municipio lo que afectará, quiérase o no, a sus habitantes que no tienen por qué pagar las consecuencias de una arbitrariedad de su autoridad municipal.
Córdoba fue un bastión del panismo (hay expanistas de renombre que están trabajando ahora por la candidatura de Pepe Yunes) que formó un famoso corredor blanquiazul con Orizaba, y en algún tiempo con Veracruz y Boca del Río. El lunes quedó demostrado que eso pasó a la historia, porque pese a la arbitrariedad y el bloqueo de la presidenta municipal, la gente no la respaldó, le dio la espalda y se volcó con el candidato de Morena.
Don Enrique Olivares Santana, un viejo sabio de la política mexicana, que había sido gobernador de Aguascalientes, su Estado natal, siendo Secretario de Gobernación (1979-1982) en el gobierno de José López Portillo paró en seco un día a su hijo Héctor Hugo Olivares Ventura porque se quería rebelar contra el sistema priista en el poder debido a que no le daban la candidatura a gobernador. Le advirtió: “Si tú te paras a mitad de la vía va a venir el tren y te va a arrollar y te va a hacer pedazos”, le dijo. Don Enrique no lo pudo salvar en cambio en 1998 cuando obtuvo la ansiada candidatura pero lo derrotó el panista Felipe González. Su padre acusó al presidente Ernesto Zedillo de haber favorecido al blanquiazul y de haber enviado a su hijo a una derrota anticipada.
Los mecanismos del sistema político mexicano siguen siendo los mismos, nada más cambian los actores. Leticia López Landero, por iniciativa propia o porque se lo ordenaron, o por ambas cosas, no obstante que está viendo venir el tren moreno a toda velocidad se paró ya a mitad de la vía. Le dejo a su imaginación lo qué va a ser de ella si la atropella y le pasa encima”.
Pues el tren moreno ya silbó anunciando su próxima llegada a la estación de Córdoba. Ahora veremos si como advirtió López Obrador no le prestan el parque 21 de Mayo o el espacio que quiera. La rueda de la fortuna política no para, sube a unos y baja a otros, o pone a unos en mejor posición arriba de otros, pero a los políticos se les olvida luego que está en movimiento.


lunes, 28 de enero de 2019

Cuando se enfrentan a alguien que sabe

Prosa aprisa
Cuando se enfrentan a alguien que sabe
Arturo Reyes Isidoro

Cenutrio. ¿Ha escuchado usted alguna vez esta palabreja? ¿Cenutrio? Sí. Este adjetivo lo usó Sergio Rodríguez Cortés, ahora titular de la Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente, para calificar al dirigente estatal del PRD, Jesús Velázquez Flores.
Confieso que me tomó por sorpresa el concepto y tuve que acudir al tumbaburros para saber de qué estaba hablando el exdiputado local y exalcalde de Camerino Z. Mendoza (Mendoza o Ciudad Mendoza). Pues ni más ni menos le estaba diciendo que es un torpe o estúpido. Eso significa cenutrio.
Ese término y una sentencia a su favor de la Sala Superior del Tribunal Electoral del  Poder Judicial de la Federación del 9 de enero pasado, que le restituyó su militancia en el PRD, se los “restregó en su cara” el también ingeniero en sistemas computacionales luego de que lo habían expulsado “por traidor” por haber apoyado en la pasada campaña electoral a Andrés Manuel López Obrador y a Cuitláhuac García Jiménez.
Del hombre se pueden decir muchas cosas (o se dicen), menos que no sabe de política y cómo manejarse en la política, cómo se deben hacer las cosas. Una vez con la resolución judicial favorable en sus manos, entonces renunció al PRD. Se fue cuando él quiso, no cuando lo quisieron echar.
Su caso muestra cómo partiditos políticos dizque de oposición e izquierda como el PRD lacayunamente se ponen al servicio del gobernante en turno, olvidan sus principios y proceden contra sus propios militantes cuando estos actúan correctamente y piden cuentas y transparencia en el manejo de los recursos públicos a la autoridad legalmente constituida.
En la pasada legislatura, Sergio le tomó la palabra al entonces gobernador Miguel Ángel Yunes Linares de que se manejaría con toda transparencia y rendiría cuentas al pueblo veracruzano. En cuanto se le presentó la primera ocasión lo puso a prueba. Le solicitó por escrito, con un amplio razonamiento, bien fundado, que entregara “a la brevedad” un ajuste de gastos, a la baja, a la Ley de Ingresos y al Presupuesto de Egresos de 2017, a lo que se había comprometido (diciembre de 2016) y todavía no cumplía (julio de 2017) (y no cumplió).
Su partido y la bancada perredista encabezada por Yazmín de los Ángeles Copete Zapot en lugar de respaldarlo se tiraron de tapete a los pies de Yunes, se aliaron con los diputados del PAN y ese mismo día (11 de julio de 2017) le quitaron la presidencia de la Comisión Permanente de Hacienda del Estado. Minutos después de que le cortaron la cabeza hablé con él. “No estamos en contra del gobernador, estamos a favor de la legalidad”, me dijo (léase “Prosa aprisa” del 12/07/2019, “Pide cuentas y le cortan la cabeza”).
Desde entonces, pienso, pudo haber renunciado al PRD. No lo hizo aunque sí renunció a formar parte de la bancada que lo había entregado. Mantenía su militancia pero se negaba a la complacencia y a la complicidad con el poderoso en turno. En su propio partido lo congelaron políticamente y en la que había sido su bancada apestaba. Atrás siguieron las represalias de Yunes y le quitaron a su esposa un cargo de la SEV que tenía en Orizaba.
Cuando vino la elección del año pasado la única opción que tuvo fue la de apoyar las campañas de Morena (ya había trabajado con López Obrador en el gobierno de la Ciudad de México). En su zona (Mendoza) le allegó muchos votos a la Cuarta Transformación.
Fue el 19 de noviembre pasado cuando el dirigente estatal perredista Jesús Velázquez Flores anunció que lo habían expulsado de sus filas y que le habían quitado su nombramiento como consejero estatal y nacional. Vino entonces la defensa legal del ahora funcionario de la Cuarta Transformación, a quien el Tribunal Electoral Federal le dio la razón y le restituyó sus derechos como miembro del PRD.
Entonces sí, Rodríguez Cortés anunció su renuncia al partido del sol azteca del que fue dirigente estatal, luego de 27 años de militancia, en una carta que le dirigió el jueves pasado al Comité Ejecutivo Nacional y que hizo pública.
En su texto recordó que “en el tiempo de Yunes recibí amenazas, se metieron a mi domicilio, manejaron la fiscalía para coartar mi libertad de expresión, despidieron a todos los servidores públicos afines a mi persona y lo peor, el Secretario de Gobierno, Rogelio Franco, puso a su carga maletas como presidente del Partido para que se cumplieran las órdenes de Miguel Ángel”.

Dijo que: “Nunca cogobernó el PRD, tampoco se gobernó desde la Izquierda; tuvimos dos años de un Gobierno represor, conservador, corrupto y monarquico, con la complacencia del Partido de la Revolución Democrática”.
Se fue, pues, por la puerta grande con el aval de una resolución federal y dejó en ridículo a sus expulsores. Hoy el PRD es solo un remedo de partido político.
Sin tanto escándalo mediático, Sergio Rodríguez operó su defensa con éxito y dejó muestra de lo que puede hacer un político cuando es preparado y capaz y mejor que sus enemigos políticos.
El caso, su caso, me dejó pensando: ¿y si Jorge Winckler estuviera tratando de hacer lo mismo?, esto es, ¿y si estuviera esperando ganar en todas las instancias legales su defensa para que no lo muevan de la Fiscalía y cuando tenga las resoluciones a su favor, si es que las obtiene, entonces sí renuncia por iniciativa propia al cargo y se va cuando él quiera, no cuando lo quieran echar?