Prosa aprisa
Primero la fiesta, luego la salud
Arturo Reyes Isidoro
La noche del martes pasado, minutos
después de que “pegué” en mi “muro” de Facebook la columna “Los dichos y los
hechos de ayer”, aprovechando la instantaneidad que permiten las redes sociales,
recibí un mensaje de trabajadores del Hospital Regional de Coatzacoalcos “Dr.
Valentín Gómez Farías”.
“Oiga, sin aire acondicionado en el
hospital. Imagínese el foco de infección tan fuerte en los pacientes.
Urgencias, Medicina Interna, Cirugía, hasta los quirófanos. Así no se pueden
operar las urgencias. Desde hace más de un año, desde que estaba Yunes. A
urgencias les había dado la fundación de niños quemados, la licenciada Xóchitl,
unos mini splits, pero no abastecen, es demasiado calor”.
Yunes ya no está, ahora gobierna
Morena, desde hace seis meses. El secretario de Salud, doctor Roberto Ramos
Alor, fue director de ese nosocomio y vivía en Coatzacoalcos antes de emigrar a
Xalapa y sabe que los calores promedian ahí 40 grados o más en buena parte del
año. ¿Sabrá lo que está pasando en ese hospital, al que llegan pacientes de
todo el sur del Estado y hasta de algunos estados circunvecinos?
Mis críticos, que claro que los
tengo y a los que les digo bienvenidos, me acusan de que nada más ando buscando
prietitos en el arroz. Respeto su opinión pero no puedo dejar de expresar mi
preocupación, haciéndome eco del problema que se denuncia, cuando está de por
medio la salud y la vida de cientos, de miles de veracruzanos.
En el gobierno del Estado se
proclama la austeridad y se repite que no hay dinero. Este jueves se inicia en
la zona conurbada Veracruz-Boca del Río el Salsafest 2019, un festival de salsa
con un elenco artístico musical que no cuesta menos de 100 millones de pesos.
No urgía, no es prioritario celebrarlo habiendo carencias y necesidades de
urgente resolución.
No estoy en contra de esa festividad
máxime cuando presumo de medio saber bailar el ritmo y me considero un bailador
consumado. Qué bueno que haya diversión. Oficialmente el gobierno aportó 40
millones de pesos para su desarrollo. Pero, insisto porque ya lo he repetido,
hay de prioridades a prioridades.
¿Si hay dinero para una fiesta, no
lo hay para necesidades urgentes de las que penden la salud y la vida de muchas
personas?
A ese hospital como a todos los
hospitales públicos van los mexicanos, los veracruzanos, en mayores condiciones
de pobreza, que no pueden pagar servicios médicos privados. El gobierno de
Morena, de Andrés Manuel López Obrador, proclama que primero los pobres. En
Veracruz está primero un costoso festival y después los pobres y enfermos, si
es que queda algo para ellos.
Descarta Cuitláhuac ir al Salsafest
En forma prudente y oportuna, según
mi juicio, el gobernador Cuitláhuac García dio a conocer ayer que “es muy
probable” que no acuda al Salsafest en Boca del Río porque tiene otros temas de
los que ocuparse.
XEU Noticias publicó
que cuando se le preguntó si acudirá a bailar salsa, respondió: “no creo”.
De todos es sabido que le gusta la
salsa y que la baila bastante bien. Pero la responsabilidad que le da su
investidura lo obliga al recato por la solidaridad que le debe a buena parte de
sus representados que viven el dolor de sus muertos víctimas de la inseguridad
y la violencia o la angustia por sus desaparecidos.
En efecto, como declaró, tiene otros
temas de los que ocuparse y que requieren de todo su tiempo para su resolución.
Las circunstancias del Estado y la situación que vive la población veracruzana
no son para andar festejando como si no pasara nada.
Qué bueno que lo entiende y que
actúa en consecuencia, y tiene que reconocérsele.
AMLO se atiende en hospital carísimo
Ante la renuncia de Germán Martínez
Cázares y su “yo acuso” por la “injerencia perniciosa” que están teniendo las
autoridades hacendarias en el IMSS, el presidente Andrés Manuel López Obrador
le dio la razón a Hacienda y dijo que la dependencia debe participar en el
instituto.
Germán denunció un “control del
gasto” de “consecuencias fatales” para los derechohabientes. Le asistía la
razón. El presidente no lo apoyó, es decir, decidió seguir adelante con sus
recortes que se traducen en despido de médicos, falta de medicamentos, pasillos
de espera llenos de adoloridos, maltrato, retraso en los tratamientos,
etcétera.
¿Realmente a López Obrador le
preocupan los derechohabientes no solo del IMSS sino del ISSSTE y de los
hospitales públicos?
La pregunta me parece pertinente si
se recuerda que él y su familia se atienden en uno de los hospitales más caros
de México, Médica Sur, privado, y no en ninguno de los que vamos o a donde nos
mandan a los trabajadores comunes y corrientes.
El 3 de diciembre de 2013, siendo
presidente del Consejo Nacional de Morena, sufrió un infarto agudo al miocardio.
Se atendió en el hospital Médica Sur, donde por poco y cobran hasta por
respirar.
El 21 de septiembre de 2018, su
pequeño hijo Jesús Ernesto López Gutiérrez se fracturó la tibia y el peroné de
una pierna jugando en un parque. Lo internaron en Médica Sur para atenderlo.
No sabe, pues, lo que es vivir el
drama de millones de mexicanos en los hospitales públicos. No entendió, por
eso, lo que dijo Martínez Cázares de que “ahorrar y controlar en exceso el
gasto en salud es inhumano”.
Tampoco lo conmovió
el señalamiento de que “los niños que padecen cáncer y esperan su tratamiento,
quienes viven a la espera de insulina, las poblaciones de la diversidad sexual
que reclaman antirretrovirales, y los millones de enfermos que se atienden en
nuestras clínicas y hospitales, no merecen ni un minuto de rebatingas de poder”.
Oculta información,
confiesa López Obrador
Todas las mañanas, de lunes a viernes, el presidente López
Obrador sale a declarar lo que quiere y como le conviene.
Ayer, en un arranque de sinceridad, sin que nadie se lo
preguntara, confesó que durante la crisis de
desabasto de combustible no dijo que se tenían reservas de gasolina solo para
una semana. Su argumento fue que no lo hizo para cuidarse de los “conservadores”,
o sea, de sus críticos.
"¿Se acuerdan
cómo estaba la crisis? Llegamos a tener la mitad en el País de gasolineras sin
abasto, ya tenemos. Algo que nunca dije en su momento por una cuestión
estratégica, también porque tiene uno que andarse cuidando porque a los
conservadores no les importa nada”, agregando que ahora hay reservas para 20
días.
A confesión de
parte, relevo de pruebas. ¿Cómo creerle, cómo confiar en lo que dice si él
mismo confiesa que a veces no dice la verdad?
Medicamentos, hasta julio
El martes (“La compra
de medicamentos, otra decepción”) comenté la versión de que meses atrás el
secretario de Salud Roberto Ramos Alor había sugerido al gobernador Cuitláhuac
García que el gobierno del Estado comprara directamente los medicamentos, ante
la grave escasez que había en los hospitales, pero que su jefe le había
respondido que no, que esperaran hasta que los enviara el presidente.
Ayer, Julián Ferrer,
director del Instituto Nacional de Salud para el Bienestar, de próxima
creación, informó que a partir del 1 de julio el gobierno federal surtirá
medicamentos a 22 estados, medicinas adquiridas a través del esquema de compras
consolidadas.
Dio a conocer que en el
reparto de las medicinas colabora con la Secretaría de Hacienda y la Oficial
Mayor, Raquel Buenrostro, la misma a la que acusó, sin mencionarla pero quien
le dirigió un oficio que detonó su renuncia, Germán Martínez Cázares como quien
practica una “injerencia perniciosa” en el IMSS.
Las cosas, pues, se van
poniendo claras, poco a poco. Medicinas, ya se sabe ahora, habrá hasta julio.

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