Prosa aprisa
Xalapa, la capital… pero de la indolencia
Arturo Reyes Isidoro
¿Justifica la pandemia el total abandono
en que se encuentra la ciudad de Xalapa, la capital del Estado, una de las más
bellas del país, hoy en manos de un gobierno de Morena?
Nunca, que recuerde, había presentado un
estado tan lastimoso como el que luce tristemente hoy en día. Nunca, que
recuerde, había tenido un presidente municipal tan indolente como el de hoy.
Recuerdo que conocí a Hipólito Rodríguez
Herrero, ya como alcalde electo, en la casa del periodista Omar Alemán. En el
transcurso de un desayuno se sinceró: dijo que no era militante de Morena.
Nos platicó entonces que coincidía con
su propuesta política y que por eso había aceptado contender bajo sus siglas.
Me gustó su sinceridad, como confesarnos que de joven se las “tronó”.
Platicó también de su situación personal
y familiar, nos escuchó y para la empresa política-administrativa que le
esperaba se presentó como un experto urbanista. Según él sabía cómo resolver el
problema vial que ahoga a la ciudad.
Pensé que, porque nos estaba conociendo,
si no tenía nada que decir se mostraba taciturno. Me quedó la impresión de que
el enigma que prevalecía sobre su persona prevaleció cuando nos despedimos.
Con el paso del tiempo supe que su cargo
se lo debía al extinto exdiputado local Fidel Robles Guadarrama, quien lo
introdujo en el mundo de la política y con el grupo del hoy gobernador.
El 13 de febrero de 2017 publiqué que un
día antes el entonces diputado federal por Xalapa, Cuitláhuac García Jiménez,
lo había destapado a través de un video titulado “Patinando en las calles de
#Xalapa, o sea a patín con el Dr. Hipólito Rodríguez”.
Se les veía recorriendo la colonia Obrero
Mundial colindante con la Carolina Anaya. Hacían tomas de las calles con rezago
social. En el video, Cuitláhuac decía que iba “a tener un papel muy importante”.
Quién un año después llegaría a ser
gobernador, comentaba entonces en el video que recorrían la ciudad “así como se
debe hacer, como lo hicimos nosotros en las colonias, hablando con la gente
casa por casas”. “No nos pierdan de vista”, alertaba.
O sea, desde entonces ya lo había
adoptado su ¿amigo? y jefe. Traía, pues, y llegó con la bendición de las
alturas.
El 18 de julio de 2018, cuando el OPLE
entregó a Cuitláhuac su constancia de mayoría que lo declaraba Gobernador
Electo, fue la única vez –hasta ahora– que lo visitó en el palacio municipal.
Ofreció entonces “construir una agenda
de trabajo común” que, alardeó, permitiría “abatir la
desigualdad social, combatir la corrupción y hacer que el desarrollo económico
y la cultura vuelvan a florecer”.
Dijo que
trabajaría “de manera intensa” con Cuitláhuac y que si con su respaldo Xalapa
lograba prosperar, “nuestro municipio será un ejemplo de lo que puede ocurrir
en las demás regiones de Veracruz”.
Dos años y
medio después de que asumió la alcaldía, la desigualdad social persiste, el
desarrollo económico no solo está estancado, sino que ha retrocedido, la
cultura luce en Xalapa, pero gracias a la Universidad Veracruzana, y sobre la corrupción
hay que esperar a que termine la administración para calificarla.
No se sabe
que siquiera haya abatido el rezago social en las colonias que visitó como
aspirante, con Cuitláhuac, en 2017, y según quejas de vecinos, nunca los volvió
a visitar.
Para su desgracia,
y de los xalapeños, desde el inicio el control del manejo del ayuntamiento lo
tomó en sus manos la entonces síndica Angélica Ivonne Cisneros Luján, hasta que
emigró a la Ciudad de México.
Luego
desconoció a sus amigos, allegados y a quienes habían estado cerca de él y los
empezó a echar del ayuntamiento. Un día, una persona que los conoce a todos
desde jóvenes, me hizo una relación pormenorizada de cada uno, sin dejar de
mencionar a la viuda de Robles Guadarrama, para quien tampoco tuvo
consideración.
Como
académico, he leído algunos trabajos de él, uno que firma al alimón con su
compañera la también académica María Esperanza del Rocío Córdova Plaza. Esta,
sin duda, es su verdadera vocación.
Más allá de la
vida personal de los dos, muy respetable, siempre he pensado qué si la hubiera
dejado participar, o aconsejarse o asesorarse por ella, su gestión tuviera
éxito. Mucho le ayuda que tiene a un político experto como Juan Vergel Pacheco,
Director de Gobernación, pero la responsabilidad es suya.
Tristemente
para él, hoy no es necesario que termine aún su gestión para afirmar que la
suya es la peor administración en toda la historia de Xalapa y que la capital
sufre un estancamiento y un retroceso como no lo había vivido, y que sus habitantes
se duelen.
Basta
recorrer la ciudad para percatarse el abandono que sufre. El covid-19 no es
justificación para que no se estén dando los servicios municipales que den la
prestancia que ha distinguido a la capital.
Si los
xalapeños sufren el costo, también tiene una implicación política. Morena va a
perder la capital en la próxima elección, a menos que lleven como candidato al
maestro Ricardo Ahued, senador, pero quien está ya para proyectos mayores. En
las encuestas es el único que los salva, pero, además, los morenos-morenos no
lo consideran parte de ellos.
A casi ya
once meses de las elecciones, ante las crisis por la pandemia y económica, en
parte derivada de ella, sin recursos, sin ninguna obra significativa en
construcción que vaya a distinguir al actual cuatrienio, con cientos de
comercios cerrados, con problemas de inseguridad, con el turismo municipal
muerto, con el monte hasta arriba en los arriates cual si estuviéramos en un
rancho, y un largo etcétera, no se ve cómo pueda revertir el alcalde su mala
imagen y hacer que los xalapeños se vuelquen en las urnas a favor de su
partido.
Hoy Xalapa,
sin duda alguna, es la capital… pero de la indolencia.
La reforma ahorra un billetote, dice Cuitláhuac
Después de
promulgar la reforma electoral, que tumbó a los partidos políticos el 50 por
ciento de su financiamiento, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez emitió un
mensaje en el que destacó que el ahorro, en todas las elecciones por venir,
será de más de 2 mil millones de pesos que, comentó, podrían ser destinados al
desarrollo regional en infraestructura de educación y salud.
En gira de
trabajo por el norte del Estado, en Tuxpan grabó el video, como lo hace el
presidente Andrés Manuel López Obrador cuando sale de gira.
El
gobernante comentó que “la democracia no es una cuestión de dinero, sino de
principios” y que dejar de gastar tanto dinero en elecciones era una demanda
ciudadana. “Se acabó el negocio con el dinero público”.
Sostengo que si la oposición no logra
echar abajo la reforma, políticamente vale por todo el sexenio cuitlahuista y
será algo que distinga a la LXV Legislatura bajo el control de Morena.
Si las cosas se quedan como plantea
la reforma, la forma de hacer política electoral en Veracruz cambiará
irremediablemente y puede que incluso en la materia el Estado se ponga a la
vanguardia de las demás entidades del país.
Lo cierto es que el paso que dio
Morena pegó donde más duele: en la bolsa del dinero.


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