Prosa aprisa
El V Informe
Arturo
Reyes Isidoro
Contra muchos pronósticos,
que veían una salida anticipada de su cargo prácticamente desde el segundo año
de su gestión cuando se le empezaron a presentar crisis, Javier Duarte de Ochoa
llegará el domingo, de hecho, a su quinto año en el poder y ya no hay duda –al
menos eso creo yo– que se enfilará para terminar su sexenio como gobernador de
Veracruz.
Digo de hecho porque su
sexto año lo iniciará constitucionalmente hasta el 1 de diciembre próximo y
entregará la administración el 30 de noviembre de 2016, hasta ahora
presumiblemente a otro gobernador priista, aunque al menos la primera mitad del
último tramo de su sexenio será un batallar para que la oposición no le
arrebate el poder al PRI por primera vez en la historia de Veracruz.
En su caso, no es necesario
que termine su gestión para poder hacer ya algunas afirmaciones que
caracterizarán a su gobierno ante la historia, aunque será el paso del tiempo
el que las dimensione en su justa medida. Por ejemplo, que ha sido el Gobierno
más cuestionado de cuantos ha habido, por decisiones tomadas directamente o por
hechos ocurridos aunque algunos no hayan sido por voluntad gubernamental pero
de los que se le responsabiliza.
Nunca había ocurrido que un
gobierno llegara a un precierre enfrentado lo mismo a grupos de poder político
y económico que del pensamiento y las ideas como buena parte de la prensa o la
comunidad de la Universidad Veracruzana: con los senadores de su propio partido,
con los empresarios otrora aliados, proveedores y prestadores de servicios a
los que se les adeuda, con muchos periodistas, varios que le fueron afines al
principio de su gestión, y con académicos e investigadores afectados por el
incumplimiento de la entrega de recursos pactados por más que esto se quiera
negar, además, algo inédito también, con la crítica de altos jerarcas de la
Iglesia católica como los obispos de Córdoba y el puerto de Veracruz e incluso
del Arzobispado de Xalapa a través de su vocero el presbítero José Manuel Suazo
Reyes.
Pero también, ante la
inconformidad de amplios sectores de la población como los jubilados y
pensionados a los que no se les paga puntualmente, o músicos que reclaman pagos
por servicios prestados, o adultos mayores a los que se les adeuda desde el año
pasado, o grupos de campesinos que denuncian que no les han entregado apoyos,
en fin.
De entre tantos
señalamientos, quizá lo que marcará más a su administración será no sólo no
haber reducido la deuda que heredó de 25 mil millones de pesos sino que la incrementó,
a más del doble, y aunque últimamente, cinco años después, ha querido
justificarse insistiendo en que la heredó, culpando a su antecesor Fidel
Herrera Beltrán sin mencionarlo, su última gran decisión sobre el tema fue
haber logrado obtener la autorización de la mayoría del Congreso local para
poder contratar financiamiento para restructurarla incluyendo el pago de 21 mil millones de
pesos, medida que no convenció a la verdadera oposición, a empresarios y a
economistas, para quienes lo único que logró fue obtener recursos frescos pero
contratando más deuda que heredará al gobierno que lo sustituya y que
terminarán pagando los veracruzanos.
Pero además, no obstante que
ha terminado por reconocer esa deuda heredada, tampoco acompañó el anuncio con
el ofrecimiento de una investigación para esclarecer a dónde fueron a parar
esos recursos o en qué se invirtieron, porque además no se ve la gran obra
pública anunciada, lo que aunado a la rebaja de sueldos de mandos medios o a
los descuentos que se le hacen a los burócratas en forja injustificada o el
pago incompleto de aguinaldos en años anteriores, ha creado un gran descontento
incluso adentro mismo del propio gobierno.
Su gran pendiente, pues, es
el económico y luego de la autorización para que contrate más financimiento no
se ve qué más pueda anunciar el domingo, como no sea insistir en que, por
ejemplo, no le debe nada a la Universidad Veracruzana, reitere su ofrecimiento
de que le va a pagar a proveedores y prestadores de servicio aunque no fije
fecha segura, y anuncie que le está entregando puntualmente a los Ayuntamientos
los recursos que les corresponden aunque los alcaldes se quejen que no es así.
Algo que ha logrado su
gobierno, a diferencia de lo que sucede en otros estados, ha sido mantener bien
la relación con el magisterio, hasta donde se puede ha evitado las balaceras
públicas como las que ocurren en otros estados aunque Veracruz no se salva de
los hechos de violencia con el signo característico de la delincuencia
organizada, persisten los robos, asaltos y secuestros, y con una parte de la
prensa ha logrado recomponer su relación en mucho por la buena disposición y el
buen trato de su último coordinador de Comunicación Social, Juan Octavio Pavón.
De obra pública ya no se
espera gran cosa, a menos que tenga verdaderas sorpresas, pero el tiempo
tampoco lo tiene a su favor como, por ejemplo, para iniciar y acabar la varias
veces anunciada autopista Córdoba-Xalapa no obstante que se puso la primera
piedra, o la autopista Tuxpan-Tampico, o la de los Tuxtlas.
Hay muchos pendientes en
materia de salud, de recursos para el campo, en materia de seguridad, pero la
primera mitad de su último año estará ocupado en lograr que su partido gane la
elección y la última parte se le presentará muy desolada porque ya habrá nuevo
gobernador y porque tendrá muy poco tiempo para hacer casi nada.
El domingo se tiene previsto
que concurra por la mañana al Congreso local para entregar su Informe (ahí lo
van a esperar los diputados de su partido y sus aliados quienes están citados
para desayunar en un salón del Palacio Legislativo), una ceremonia de acaso
diez minutos, y luego prácticamente saldrán todos juntos para asistir al
Velódromo donde dirigirá un mensaje. Si no hay cambio, asistirá con la
representación presidencial el Secretario de Educación, Aurelio Nuño. Está por
demás decir que tanto el Congreso como el Velódromo serán unas fortalezas para
evitar la llegada de manifestantes.
De todos modos hay que estar
pendientes de lo que diga para saber qué piensa hacer o qué tiene programado
hacer en sus últimos doce meses en el gobierno. Cabría suponer que va a tratar
de impactar anunciando la inhabilitación de varios funcionarios o la denuncia
contra varios de ellos, pero no se espera que se actúe contra ningún pez gordo,
a menos que entre hoy y mañana se detenga a alguien que le vista su acto.
Y yo, lector, te informo que
me tomo el puente y te dejo descansar. Nos encontraremos de nuevo hasta el martes 17.

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