Prosa aprisa
Refuerza la Federación; temen derrota del PRI
Arturo Reyes Isidoro
¿Apoyo al gobierno de Javier
Duarte, o rescate de Veracruz por parte de la Federación?
Resulta un tanto extraño que en
vísperas de fin de año, cuando ya los presupuestos se han ejercido y se está en
el cierre de los ejercicios fiscales correspondientes al año 2015, la
Federación ha puesto la atención en el estado y ha empezado a anunciar obras,
servicios y acciones.
Apenas pasó el V Informe de
Gobierno vino al estado el titular de los programas sociales en el país, los
programas clientelares que tanto reditúan al PRI, el secretario de Desarrollo
Social, José Antonio Meade, para firmar convenios de beneficio colectivo, y
ayer el delegado federal de la SCT, William David Knight Bonifacio, junto con
el Director Regional de la Secretaría de Gobernación, Alberto Amador Leal,
salieron a anunciar en conferencia de prensa en el puerto jarocho que Veracruz
“volverá a ser la gran puerta de México” por los proyectos de inversión en
materia de infraestructura carretera y portuaria que se tienen para la entidad.
La única explicación para tan
inusitado interés son las elecciones para dentro de siete meses, y los
panegiristas del gobernador podrían decir que se trata de un apoyo del
Presidente para Duarte mientras que sus críticos pueden verlo como un rescate
que hace la Federación ante la escasez de resultados por parte del gobierno
estatal y la necesidad de incentivar a los veracruzanos a votar por el PRI.
Llama la atención que estas
primeras acciones se dan también luego de que el pasado domingo el gobernador Javier
Duarte declaró que en el Presupuesto de Egresos del Estado para 2016 habrá una
disminución en el rubro de obras públicas de más de 60 por ciento, una noticia
más que alarmante tanto para la economía del estado como para el propio PRI,
pues si este año no hubo obra significativa en el territorio estatal, con el
recorte se acentuará la crisis que se vive, lo que generará más descontento y
abonará el terreno para que la oposición pueda alcanzar el poder por primera
vez en la historia de Veracruz.
Tal vez por el impacto negativo
de la noticia, el anuncio del recorte lo hizo el gobernador luego de su mensaje
con motivo de su Informe, en declaraciones a los reporteros, aunque trató de
atenuar el golpe diciendo que el déficit se compensará con las obras que se
realizarán con el presupuesto que asignará la Federación. Obra estatal
significativa, pues, no habrá, y ahí estaría la explicación de por qué el
Gobierno Federal entra al rescate.
Y será urgente que lo haga pues
ese mismo día el presidente de la Asociación de Constructores del Estado de
Veracruz (Acevac), Rafael Nuñez Landa, reaccionó diciendo que si se reduce el
presupuesto podría quebrar más del 50 por ciento de las empresas constructoras,
lo que agravaría el problema del desempleo en el estado. Lo anterior aunado al
fuerte adeudo que tiene el Gobierno estatal con los miembros de la Acevac, que
en tan solo en Xalapa alcanza los mil quinientos millones de pesos.
La magnitud del movimiento de
funcionarios federales que se espera hacia Veracruz en las próximas semanas y
el monto de los anuncios es proporcional al temor y preocupación de que la
oposición gane la gubernatura, y yo pensaría que ciertamente se trata de un
apoyo al gobernador pero interesado, esto es, no para que imponga candidato
sino para que no pierda el PRI la elección.
El temor no es infundado, pues
por un lado amenaza la alianza PAN-PRD con Miguel Ángel Yunes Linares como
candidato, y por el otro Morena, con el actual diputado federal Cuitláhuac
García Jiménez como abanderado, quienes sin duda alguna tratarán de aglutinar
en torno a sí todo el descontento popular, que es mucho, y que está a la espera
de quien lo encabece.
Por eso creo –me atengo a los boletines oficiales– en lo que
más insistió el gobernador Javier Duarte el día de su Informe fue en hablar de
unidad, en convocar a ella, lo mismo el sábado en una comida con “líderes
sociales” en el Museo Interactivo de Xalapa que al entregar el domingo su
documento en el Congreso local y durante un mensaje que pronunció en el
Velódromo de Xalapa.
El domingo por la mañana en
el Congreso “convocó a todas las expresiones
políticas a la unidad y a reconocer que en la pluralidad convergen las mejores
ideas y propuestas siempre en favor de la población”. En el Velódromo hizo un llamado para seguir adelante “a partir de las coincidencias y no
quedar atrapados en las diferencias, reiterando su llamado a la
unidad.
Al menos, por lo que se vio el sábado,
por fin logró la unidad… pero de la mayoría de los ex presidentes estatales del
PRI, incluidos los presumiblemente rebeldes que se habían mostrado en
desacuerdo con la llegada de Alberto Silva Ramos a la presidencia del CDE.
Ahora hasta compartieron mesa, la llamada
mesa de honor, donde Duarte mostró su poder al haberlos planchado y no me
extrañaría que incluso todos ellos terminaran firmando un desplegado a favor
del propio Silva Ramos, o de Erick Lagos Hernández e incluso hasta de Gabriel
Deantes Ramos como próximos candidatos a la gubernatura del estado.
Era previsible que ello sucediera,
pues se trata de políticos priistas que se pelean o disgustan de mentiritas,
cuyas convicciones terminan donde empiezan sus intereses. Tienen el mismo ADN
político y por eso en esa mesa redonda del Museo Interactivo de Xalapa Duarte
los presumió como trofeo y ya nada más faltaría que los subiera a un avión de
redilas y los enviara a Barcelona a avalar también al cónsul de Nopaltepec.
Pero Duarte hizo lo suyo, y bien,
tiene que reconocérsele, y algún mérito han de haber tenido en la tarea Flavino
Ríos Alvarado y Enrique Ampudia Mello. El sábado, Duarte, como jefe político
priista del estado, qué duda cabe, tuvo una tarde redonda. Acabó con una parte
de la rebeldía de ex dirigentes estatales cuando más lo necesita, claro, con la
excepción de los ex presidentes del CDE José Francisco Yunes Zorrilla y Héctor
Yunes Landa.
Toño Gómez Pelegrín, todo un malabarista… verbal
A otro que tiene que reconocérsele
todo el juego de suertes de que echa mano para salir adelante es al secretario
de Finanzas y Planeación, Antonio “Toño” Gómez Pelegrín, quien se defiende como
gato boca arriba para tratar de hallarle la cuadratura al círculo de las
finanzas estatales. Quién sabe que será más meritorio en él para que le paguen,
si por tener el valor de dar la cara ante una situación casi insostenible o por
tratar de justificar una mega deuda que no se explica y de la que, ciertamente,
no tiene la culpa. En su comparecencia del martes, a ocho meses de iniciada su
gestión, afirmó que lleva a cabo un proceso de
ordenamiento en el manejo de las finanzas públicas que ha permitido ir pagando
los pasivos y manejó una reducción en más de 300 millones de pesos de la deuda
pública en dos meses. Toño ha comentado que espera concluir con buenas cuentas
porque actúa con transparencia.
Marcelo
y Ferrari, con buenos amarres
Ni Marcelo Montiel Montiel ni Alfredo Ferrari
Saavedra alardean de nada, pero, ya se vio el martes, están en muy buenas
relaciones, uno con el Secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade, el
otro con el Director General del Instituto Nacional de Educación para los
Adultos, Arturo Llorente Martínez, a quienes atendieron el martes durante la
firma de un convenio para abatir el rezago educativo en la entidad. Al primero
lo ratificó Meade en su cargo y el segundo tuvo destacada intervención en el
acto.

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