Prosa aprisa
Surge un nuevo líder
político y social
Arturo Reyes Isidoro
La versión
es de adentro mismo del área de la Junta de Coordinación Política del Congreso
local. Ayer a temprana hora sonó el teléfono celular del presidente de la
JuCoPo, Juan Nicolás Callejas Arroyo. Era una llamada de José Francisco “Pepe”
Yunes Zorrilla, presidente de la Comisión de Hacienda y Crédito Público del
Senado y aspirante priista a la gubernatura.
Pepe le
habría pedido a Callejas que interviniera e influyera para que pararan la
donación de la Casa Veracruz a la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Si bien
esto no ocurrió en la sesión de ayer, al menos se logró que sacaran el tema de
la orden del día. Algunos diputados me confirmaron que será mayoría la que se
oponga a que se concrete el atentado. No pasará.
Qué forma
de complicarse la salida del gobierno estatal. Todos los vecinos que han estado
protestando por la pretendida cesión de la casa de gobierno son priistas,
muchos de toda la vida. Luego de la amarga experiencia que están viviendo, ya
adelantan que si el nuevo gobernador los respeta, los trata bien y les da su
lugar, muchos dirán adiós para siempre al que fue su partido de casi toda la
vida. Pero qué necesidad.
Me sigo
preguntando si es que no hay nadie con autoridad o que verdaderamente lo
quiera, o ambas cosas, que le diga la verdad y haga reaccionar a Javier Duarte
para que se tome un respiro y si es posible se calme y dejé de cometer más
errores (por no llamarle de otra manera) como los que ha cometido y está cometiendo
y que lo tienen con todo el mundo encima en contra.
Pero la
deslealtad y ambición de sus mismos colaboradores lo hunden sin remedio.
Por
ejemplo, el señor Alberto Tomasini Martínez, consejero jurídico y de derechos
ciudadanos de la Oficina del Gobernador, no tuvo la honestidad de aclararle a
su jefe que legalmente está impedido para ocupar el cargo de magistrado
anticorrupción y de pedirle que por lo mismo no lo propusiera.
Según
trascendió en la Legislatura, tiene 33 años de edad y no cumple el requisito de
la edad para ocupar el cargo, que es de 35 años, según el artículo 116 de la
Constitución federal y no puede ser dispensado ese requisito por el Congreso
local, además de que no es veracruzano y no cumple los cinco años de residencia
previa en la entidad.
Pero,
además, tiene un terrible problema de conflicto de interés pues es funcionario
del gobierno de Javier Duarte. El no haber puesto al tanto a su jefe de su
impedimento constitucional se considera un acto de corrupción, que lo
descalifica para ser parte de una sala que deberá combatir la corrupción.
Pudo más su
ambición de seguir succionando del erario público y dejó que lo apuntaran
porque piensa que los veracruzanos son tontos y no se darían cuenta de sus
antecedentes.
Aunque no
es el único, pues otro que intentó que lo consideraran fue otro nefasto
colaborador de Duarte, el encargado de la Secretaría Particular, José Ramón
Cárdeno Shaadi, acosador sexual, represor de trabajadores, arbitrario,
prepotente y abusivo (hay quienes dicen que está mal de la cabeza), uno de
tantos que ha dañado terriblemente la imagen del gobierno de Javier Duarte.
Nadie
alertó tampoco al gobernador de los pésimos antecedentes de otra de sus
propuestas para el cargo de magistrada de la Sala Especializada en Combate a la
Corrupción, la ex alcaldesa y ex diputada local por Minatitlán, Guadalupe
Josephine Porras David, a quien el propio Ayuntamiento priista de esa petrolera
ciudad del sur de Veracruz descalificó para el cargo al acusarla, con pruebas,
de no tener calidad moral, ética ni jurídica para ocupar el cargo.
Mediante
carta abierta los ediles cuestionaron su falta de probidad, y lo que llama la
atención es que se trata de una comuna priista, pero, además, de fuerte
presencia petrolera. Por si eso fuera poco, ayer mismo en el pleno del Congreso
se presentó la regidora Juana Isabel Morales Aguirre, “La Potra”, para acusar a
Porras David por un desfalco de 276 millones de pesos y calificar de “monumento
a la corrupción”. El detalle podría ser el de un señalamiento más, si no es
porque en Minatitlán es fama que el padrino político de “La Potra” es el señor
Secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado.
O sea, con
esta otra fichita, el gobierno de Duarte se echó encima a un ayuntamiento de su
propio partido, a los petroleros de Minatitlán y ¿hasta a su Secretario de
Gobierno? Esto es, la administración duartista logró lo que nadie más había
podido hacer en mucho tiempo: que los dos grupos rivales priistas de aquella
ciudad, el de los petroleros y el de Flavino se unieran, ¡pero en su contra!
A qué grado
han llegado las cosas. Basta ver la desbandada de diputados locales priistas
que ha decidido sacudirse la sombra del gobernador. Ricardo Ahued nunca se
sometió, pero ya se han parado de manos también José Ramón Gutiérrez de
Velasco, Mónica Robles Barajas, Gladys Merlín Castro, Alfredo Gándara Andrade,
Jesús Vázquez González, Gabriela Arango Gibb, Juan Cruz Elvira, Luis Eduardo
Robles Castellanos, Francisco Garrido Sánchez, y se cree que la nómina seguirá
aumentando.
¿Ya no hay
nadie que bien asesore, que bien aconseje, que oriente en los pasos que va a
dar al gobernador Duarte? ¿Siguen siendo sus asesores y consejeros de cabecera
Erick Lagos Hernández, Alberto Silva Ramos, Gina Domínguez Colío y Gabriel
Deantes Ramos?
Si como he
mencionado en “Prosa aprisa” el Gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares
domina ya el escenario político del estado, se ha apropiado del espacio
mediático y está jalando todos los reflectores, en el Congreso los reporteros
empiezan a notar ya también cómo por primera vez en la historia los diputados
locales electos del PAN, igual, por primera vez han desplazado a los priistas
de la atención de los medios y ahora se regodean con todos en el salón de
plenos y ya hasta son “cuates” de los representantes de la prensa, algunos de
los cuales antes ni los pelaban. Y de los diputados locales priistas, nada, ni
sus luces. Están cediendo toda la cancha. ¿Qué les pasa?
En medio de
esa ausencia, o indiferencia, casi estoy seguro que sin que esa fuera su intención,
el diputado Ricardo Ahued Bardahuil, merced a su actuación congruente con su
postura independiente, de auténtico representante popular, emerge ya como un
auténtico lider político de Veracruz, con o sin la necesidad de las siglas del
PRI, un hombre con autoridad moral que se ha ganado el respeto, la confianza y
la credibilidad de propios y extraños, algo muy difícil de lograr en estos
tiempos de tanta corrientada política significada por la corrupción, la
inexperiencia, la improvisación, la deshonestidad y la falta de congruencia.
Ayer en la
sala de plenos del Congreso no sólo los diputados del PAN encabezados por Julen
Rementería del Puerto le hicieron un amplio y abierto reconocimiento en plena
tribuna antes de que se iniciara la sesión, sino que el publicó lo saludó, lo
aclamó –“¡usted es diferente!, ¡ustes es honesto!, ¡usted es el único que vale
la pena!”, le gritaban desde las butacas– y cuando se acercó a agradecerles lo
abrazaban y le pedían que se tomara una fota con ellos.
Yo disiento
de quienes sostienen que Ahued es el único que puede mantener al PRI en el
poder en Xalapa. No sé por qué lo limitan. Para mí Ahued es el único que si
como candidato independiente busca la gubernatura en 2018 la puede lograr. Sin
presumir de político profesional, lo es y, algo esencial en estos tiempos,
tiene sentido común, escucha las voces y las inquietudes del pueblo, las
atiende y las defiende, así se tenga que enfrentar al propio gobernador de su
partido. Tiene muy claro su compromiso con las causas populares y su papel de
auténtico servidor público. Da la cara y ni oculta ni anda con titubeos. Dice
las cosas abiertamente. Con un plus: ya fue presidente municipal y es ahora
diputado local, esto es, ya tiene experiencia administrativa y experiencia política.
Si se lo
propone, o si alguien lo convence de que participe, Ricardo Ahued puede ser una
figura estelar en el nuevo escenario político. Ha surgido no sólo un nuevo
líder político sino, más, un auténtico líder social.
Llegan las vacaciones
En la
Universidad Veracruzana, en la que trabajo en su área Editorial, salimos este
viernes de vacaciones. Regresamos hasta el próximo 1 de agosto. Voy a empezar a
viajar a distintos puntos del país y si se dan las condiciones quizá hasta me
brinque a Cuba aceptando una invitación de los amigos de allá, en plan
mochilero, claro está, como en mis tiempos de joven, porque el presupuesto no
da para mucho. Es posible que el próximo lunes no esté contigo lector, pero el
martes nos volveremos a encontrar en este espacio y por algunos días más.
Luego, me desapareceré el resto del mes. Necesito descansar. Duarte nos ha
tenido en vilo con el temor de que un día al despertarnos ya no exista
Veracruz. Te voy a extrañar pero también te dejaré descansar. Te lo mereces.

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