Prosa aprisa
El PRI, un mes en la
lona y no reacciona
Arturo Reyes Isidoro
El priismo
veracruzano, por lo que se advierte, todavía no reacciona, tal vez porque no le
acaba de caer el veinte de que prácticamente ya no está en el poder, que lo
perdió el pasado 5 de junio y que tiene no sólo que ser oposición –ya lo
comenté con anterioridad–, sino aprender a serla.
Por lo que
se nota, están esperando a que llegue el 1 de diciembre, cuando
constitucionalmente el PAN asuma la gubernatura, para ver qué van a hacer.
Ayer se
cumplió un mes de que perdieron la elección y la gubernatura y no se sabe que
hayan hecho un intento serio para empezar a recoger los escombros de lo que
quedó para intentar construir, pieza a pieza, la base de nuevo y luego su
edificio. Hace un mes que están en la lona y no reaccionan. Se ve que los dejó
bien groggy el panismo.
Está
decidida ya la salida del actual presidente del Comité Directivo Estatal (CDE),
porque así lo han determinado en la Ciudad de México, pero el priismo local no
se ve que pretenda hacer valer su derecho a poner a quien considere la mejor
opción, de acuerdo al nuevo escenario que tienen y a la nueva realidad que
empiezan a vivir.
Está más
que claro el rechazo que tienen de la mayoría del electorado veracruzano –un
tercio votó por la derecha-izquierda y otro por la izquierda radical– y no se
ponen las pilas para ponerse en acción e intentar recobrar su confianza y
apoyo.
Hoy, quién
lo duda, el escenario lo domina ya, en su totalidad, el Gobernador electo
Miguel Ángel Yunes Linares, quien prácticamente sienta la agenda pública
política diaria y está jalando todos los reflectores mediáticos, mientras que
el PAN como partido empieza a crecer y a fortalecerse.
Y el PRI,
en lugar de empezar a ser oposición, y oposición responsable, a tratar de
quitarle banderas a su opositor ideológico –quiero pensar que nunca más los
políticos veracruzanos se verán como enemigos a muerte por un pleito personal
ranchero–, a disputarle espacios, a granjearse la simpatía de los veracruzanos,
no cambia y continúa con su misma práctica de sumisión al gobernador y de
espaldas al pueblo.
Lo que está
pasando en la LXIII Legislatura es el mejor ejemplo de lo que digo. Sin
escuchar el clamor popular –de activistas sociales, de empresarios, de
maestros, de jubilados y pensionados, de productores del campo, de formadores
de opinión, de académicos, etc.– todavía la mayoría de sus diputados intentan
aprobar iniciativas, propuestas del Ejecutivo que atentan contra los intereses
de Veracruz. O sea, todavía no aprenden la lección de la elección.
¿Quién
asume el liderazgo del PRI en Veracruz no habiendo ya gobernador priista –decir
en este momento que Javier Duarte lo es resulta un sinsentido– y toma la batuta
y empieza a dirigir la orquesta? ¿Quién, además, con autoridad, con
credibilidad y aceptación ciudadana? ¿Quién con principios, con valores, con
ética, con congruencia, con una conducta intachable para que empiece a predicar
con el ejemplo?
El PRI, por
ahora, se ve muerto o de plano lo está, o en todo caso el que todavía aletea lo
hace para acabarlo de enterrar en el Congreso del Estado.
En cambio,
cosa de ver cómo se mueve ya el panismo, ahora con mucha más seguridad
sabiéndose ya casi en el Palacio de Gobierno, que con un solo ¡buuu! pone a
temblar a lo que queda del Gobierno del Estado priista, otrora omnipotente,
vertical, autoritario, que rayó alguna vez casi en la dictadura perfecta que
dijera Vargas Llosa.
Hace una
semana, el miércoles 29 de junio, un pequeño grupo de alcaldes panistas –ocho
en total– encabezados por el de Boca del Río, Miguel Ángel Yunes Márquez, presentó
una denuncia formal ante la Procuraduría General de la República (PGR) en
contra del gobierno de Javier Duarte de Ochoa por el presunto desvío de 39
millones de pesos.
Se trataba
de un recurso que el Gobierno Federal a través de la Secretaría de Hacienda
había enviado ya etiquetado desde el mes de enero para ser entregado a los municipios
para que ejecutaran proyectos de obras públicas, dinero que indebidamente
retuvo la Secretaría de Finanzas y que sólo entregó, 24 horas después, ante la
denuncia en la PGR.
Ese recurso
lo jineteó el Gobierno del Estado y ahora los alcaldes quieren que les paguen
también los intereses que generó, lo que no está mal, y por esa razón no
retiraron la denuncia; pero era recurso que aplicado pudo haber generado muchas
fuentes de empleo, beneficios, pues, para muchas familias veracruzanas, lo que
seguramente ahora se logrará.
A ojos de
los miles de sus representados, los panistas se crecieron. Quedaron como verdaderos
defensores de los intereses de sus pueblos, de sus vecinos, y éstos seguramente
se los sabrán no sólo reconocer sino hasta agradecer.
¿Y los
alcaldes priistas? ¿Por qué guardan silencio y no reclaman el dinero que les
corresponde? ¿Por qué permiten que se atropellen los derechos de sus
representados? ¿Por qué frenan, así, obras y servicios de beneficio colectivo
para sus municipios? ¿Por qué adoptan una actitud de complicidad con el
Ejecutivo y le dan la espalda al pueblo? ¿Qué no se dan cuenta que ahora más
que nunca tienen que ganarse al electorado si quieren retener las alcaldías que
presiden el próximo año? ¿Por qué no empiezan a ser oposición ya, oposición
responsable aunque sea contra otra autoridad de su mismo partido pero que está
dañando a sus pueblos?
Por lo
pronto, este jueves vuelven de nuevo a las propuestas de Javier Duarte. Si las
aprueban se convertirán, en automático, en los mejores y más grandes promotores
e impulsores del panismo en Veracruz y le darán la mejor bandera, la de la
inconformidad social, para que repita su triunfo en las urnas en 2017.
El tiempo da la razón a Méndez de la Luz
“Estamos
ante un hecho histórico y relevante para la vida de México. Una reforma
educativa de fondo no se puede legislar en cuarenta y ocho horas como se hizo
en el Congreso federal. Se habría ganado mucho en materia de gobernabilidad si
se hubieran realizado foros escuchando las voces de los maestros, académicos,
padres de familia, estudiantes y a todos los actores que participan en el
proceso educativo”.
Esto lo dijo,
el 7 de enero de 2013, el entonces diputado local Armando Méndez de la Luz
para, a nombre de su partido Movimiento Ciudadano, oponerse a la aprobación por
parte del Congreso local de la reforma educativa de Enrique Peña Nieto.
Expresó también
el ahora ex candidato al Gobierno del Estado: “Hubiera sido extraordinario para
ventilar la vida democrática de México, realizar foros a lo largo y ancho del
país. Pero, desafortunadamente, no se consultó a la gente, en una materia tan
importante para el desarrollo de los pueblos, como lo es la educación”.
Y advirtió: “Quienes aprueben la Minuta que contiene las
reformas que hoy se nos ponen a nuestra consideración no tienen la mínima idea
del grave problema social que se va a provocar en el gremio magisterial”.
Hoy ya vemos lo que está pasando en Oaxaca, Chiapas y
Michoacán, con saldo de muertos, vehículos incendiados, carreteras bloqueadas,
desabasto de alimentos, choques entre policías y manifestantes, saqueo y cierre
de comercios, movimiento que se ha extendido a otros estados, a causa de dicha
reforma, que incluso ha motivado ya la protesta de organismos internacionales
que piden al Gobierno Federal dialogar y no reprimir a los maestros
inconformes.
Y en el mismo sentido en el que Méndez de la Luz, el pasado
23 de junio, los obispos de
la Comisión Episcopal para la Pastoral Social de la Conferencia del Episcopado
Mexicano (CEM) consideraron necesario discutir con todos los
involucrados el proyecto educativo “ya que no puede ser propuesta de unos cuantos
por lo que es indispensable crear alianzas y encontrar sinergias con distintos
sectores de la sociedad”.
A través de un mensaje, los prelados
que integran la comisión consideraron que el proyecto educativo y la reforma
educativa deben estar “a la altura de las necesidades de la emergencia
educativa que vive nuestro país”, y destacaron la necesidad de promover la
cultura del diálogo como una forma privilegiada para la reconstrucción del
tejido social.
“Es necesario sentarse a discutir con
todos los involucrados el tipo de proyecto educativo y la reforma
correspondiente a la altura de las necesidades de la emergencia educativa que
vive nuestro país, no puede ser propuesta de unos cuantos, es indispensable
crear alianzas, tejer redes y despertar sinergias entre familia, escuela,
educadores, empresarios, gobernantes, medios de comunicación e Iglesias,
colocando siempre a la persona humana y su dignidad como el fundamento y
destino de toda política y acción educativa”, expresaron.
El tiempo y los hechos han dado la
razón a Armando, quien también hubiera sido un buen gobernador del estado.

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