Prosa aprisa
Anuncia Yunes fin de déficit y panistas ya se dan
lujos
Arturo Reyes Isidoro
Hace casi
un año, el 12 de diciembre de 2016, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares
proclamó que Veracruz se encontraba en emergencia financiera. Dijo que se
trataba de una “crisis inédita” e incluso habló de una grave crisis social.
Ayer, en un
mensaje que dirigió desde el Palacio de Gobierno y a una semana de su primer y
penúltimo informe de gobierno, planteó otro panorama que llevaría a preguntar
si ya pasó la emergencia.
Anunció que
se redujo el déficit financiero de 20 mil a sólo 6 mil millones de pesos y que
debido a la reestructuración de la deuda pública que cuantificó en 46 mil
millones de pesos, ahora en lugar de pagar más de 6 mil 600 millones de pesos
anuales sólo se abonarán 4 mil 600, por lo que al año se tendrá un ahorro de 2
mil millones.
Por ello,
afirmó que en 2018 desaparecerá el déficit financiero y que todos los
trabajadores del Gobierno del Estado recibirán el pago completo de sus
prestaciones este fin de año, sin duda una buena noticia por el sentido social
que tiene.
Ante una
selecta representación de organismos de la entidad, dio pormenores de la
reestructuración de la deuda y de los avances positivos que se tienen, lo que
se podría tomar como el anticipo del anuncio, el próximo día 15, de que se
terminó la situación de emergencia.
Todas las
buenas noticias tienen que ser bien recibidas y la de ayer sin duda lo es,
aunque hay que esperar al día del informe para conocer el panorama completo que
va a plantear y lo que podemos esperar para el próximo y entrante año.
Pregunto si
ya pasó la emergencia financiera porque los lujos que se da la cúpula panista
parecieran indicar que ya corre el billete como en la abundancia priista y la
austeridad es cosa del pasado… inmediato.
Y es que en
lugar de celebrar su reunión anual este fin de semana en algún salón de Xalapa
o del puerto de Veracruz para evitar gastos mayores, los dirigentes y diputados
panistas escogieron el Hotel Istirinchá, en el municipio de Nautla, donde ayer,
según chequé, no había ninguna suite disponible y prácticamente estaban
ocupadas todas las habitaciones.
El
“hotelito” tiene habitaciones con vistas al mar, piscinas y playas privadas, un
bar para personas exigentes, un buen restaurante donde se sirven platillos de
mariscos selectos, en fin, un lujo que la mayoría de los veracruzanos no se
pueden dar y que contrasta con la austeridad con la que conducen políticos de
Morena, como lo comenté ayer en “Prosa aprisa”.
En fin. Por
lo que se ve, los panistas ya empezaron a gastarse los ahorros que anunció ayer
el gobernador.
Incumplimiento
deshonroso en el Congreso
En “Prosa aprisa”
del pasado 13 de septiembre (“¿Cuál es la razón de fondo, por qué?”) pregunté
si es que podía haber algo más determinante que la
voluntad ciudadana expresada en las urnas, de manera democrática, por voluntad
propia, como para que el grupo legislativo del PAN se hubiera apoderado con
argucias legaloides de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso
local, mediante un clásico agandalle.
“¿Es que
los 809,954 votos de veracruzanos que sufragaron por la izquierda y los 689,412
que lo hicieron por el PRI en 2016, esto es, casi un millón y medio, no cuentan
para el golpista legislativo? (el PAN obtuvo 859,278 votos)”, pregunté
entonces.
El hecho
me llevó a escribir que llegó a tanto la inseguridad en Veracruz que hasta el
Congreso local fue secuestrado.
“La pregunta pertinente, obligada, es: ¿qué poderosa razón de
fondo mueve al PAN estatal a aferrarse y a apoderarse, como en las peores
dictaduras, del control de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del
Congreso del Estado?”, insistí.
Recordé
el mensaje del entonces gobernador electo, Miguel Ángel Yunes Linares, el 5 de
noviembre de 2016, cuando se instaló la LXIV Legislatura. Además de calificar
como histórico el hecho, puntualizó: “Ningún partido tendrá mayoría, se
acabaron esas mayorías que le aprobaban todo al Gobernador del Estado y no se
preocupaban por la gente, no se preocupaban por el pueblo de Veracruz”.
Fue
contundente en aquella fecha: “Hoy será distinto, la alternancia trajo la
democracia al Poder Legislativo, les deseo mucho éxito a todas las diputadas y
diputados de todos los partidos, hoy lo que nos debe interesar no son los
colores, lo único que nos debe interesar es Veracruz”.
El
domingo pasado se inició el segundo año de ejercicio constitucional, que
concluirá el 4 de noviembre de 2018, y en la sesión del martes, con toda razón,
el coordinador de la bancada de Morena, Amado Cruz Malpica, hizo reproches
porque no se cumplió con un acuerdo que de haberse respetado lo tendría
presidiendo hoy la Jucopo.
El 8 de
noviembre de 2016, al firmarse el acta de instalación de la Jucopo por todos
los grupos legislativos, se acordó que la presidencia de la Junta sería
rotatoria y se dividiría en tres periodos: diez meses corresponderían al PAN,
en la persona del diputado Sergio Hernández, ocho meses a Morena, representada
por el diputado Amado Cruz Malpica, y seis meses serían para el PRI a través
del diputado Juan Nicolás Callejas Roldán.
El
legislador de izquierda dijo que le causaba agravio personal y directo el
incumplimiento. Pero se quedó cortó. Sólo pensó en su persona cuando el hecho
tiene mayor trascendencia ya que la afrenta es para un número importante de
veracruzanos, cercanos al millón, que a través de su voto quisieron estar
representados en el Congreso.
Argumentó,
con la razón de su lado, que el acceso a la presidencia de la Jucopo y
la integración de los diferentes grupos legislativos están directamente ligados
a los resultados del proceso electoral 2015-2016, de acuerdo al párrafo quinto
de la Ley Orgánica del Poder Legislativo de Veracruz.
En consecuencia, en representación de su bancada presentó un juicio
ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación para la Protección de los Derechos Político Electorales del
Ciudadano, pues considera que se trata
de actos y omisiones que traen como consecuencia la violación del derecho
humano de votar y ser votado. Demanda que se ordene la restitución
de derechos políticos y electorales
violentados.
Cabe decir que en la instancia estatal fallaron en su contra, no se
podía esperar otra cosa, por lo que espera la resolución federal. Creo que más
allá del aspecto legal, el hecho quedará registrado en la historia del Congreso
y en la memoria pública como un acto deshonroso del grupo legislativo del PAN,
de la corriente de derecha, que en el discurso celebró la alternancia que,
festinó, daría paso a la democracia en la LXIV Legislatura, pero que en los
hechos la niega.
Periodo ominoso
La pregunta sigue siendo pertinente: ¿qué
poderosa razón de fondo mueve al PAN estatal a aferrarse y a apoderarse del
control de la Junta de Coordinación Política? ¿Por qué usando todos los medios
ha bloqueado la llegada de un diputado de izquierda a la presidencia de la
Jucopo, desconociendo un acuerdo que aceptó y validó con su firma?
Una de las razones sería porque con Morena en la presidencia
de la Jucopo el Poder Legislativo actuaría con total independencia del
Ejecutivo, esto es, se acabaría con la sumisión ante el Gobernador y se velaría
por los intereses populares, como debe de ser.
El domingo, al fijar la posición de su bancada, Amado
Cruz Malpica dejó constancia de que con él al frente de la Jucopo otro sería el
discurso en ese organismo.
Expresó que la antesala del nuevo periodo
era ominosa porque hay “abdicación de
atribuciones de control presupuestal, tolerancia y simulación ante la ausencia
de efectiva rendición de cuentas de las entidades y entes fiscalizables, en
forma señalada las del Poder Ejecutivo del Estado, y voz ausente ante la
omisión de atender las exigencias, y aún las solicitudes, de los integrantes de
este cuerpo soberano”.
No fue nada complaciente. Denunció que “Fuera de los muros del
Congreso, Veracruz sufre, en su larga y ancha extensión, el asalto inclemente
de la delincuencia y la impunidad ante un gobierno estatal impotente y pasmado;
crecimiento en las cifras de pobreza y desempleo; desconocimiento de deudas a
las obras y servicios efectivamente realizados por el empresariado veracruzano;
postergación del fomento al turismo y la cultura; desabasto de medicamentos y
falta de personal de la salud; atención prioritaria a los inminentes procesos electorales,
y una larga fila de etcéteras”.
No obstante ser excluidos de la Jucopo y de la Mesa Directiva, en una
actitud que me parece responsable con el electorado que les dio su
representación, anunció que continuarán participando en comisiones, dijo las
reformas en las que trabajarán y las propuestas que presentarán y adelantó no
sólo que recibirán el informe del gobernador sino que participarán en la glosa
respectiva, al tiempo que reclamó un formato público y abierto.

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