Prosa aprisa
De nahuales,
brujos, chamanes…
Arturo Reyes Isidoro
En nuestro Estado, de muchos contrastes, en noviembre
pasado hubo un caso que me llamó poderosamente la atención: en el poblado
Michapan, municipio de Acayucan, pobladores católicos trataron de linchar a una
mujer y su hijo menor de edad a los que acusaron de ser nahuales.
En el fondo se trataba de un problema religioso, ya
que las víctimas eran de la Iglesia evangélica Pentecostés, cuyas prácticas,
lógicamente, difieren de las de la Iglesia católica. Así que los acusaron de
realizar ritos satánicos. Como antecedente, meses antes, en marzo los
pobladores habían intentado quemar el templo pentecostés acusando a su pastor
de realizar también ritos satánicos. Los acosados salvaron la vida porque llegaron
a tiempo policías navales que evitaron un acto propio de los que practicaba la
Santa Inquisición en la Edad Media.
En pleno siglo XXI, pues, de la era digital, el
oscurantismo en Veracruz en toda su expresión. La ignorancia, el fanatismo, en
un Estado (por eso escribo de muchos contrastes) con una universidad
emblemática, la de Veracruz, cuyo lema es “Arte, Ciencia, Luz”, pero también
con muchas otras tanto públicas como privadas, que, sin embargo, no son
suficientes para acabar con este tipo de creencias muy arraigadas en el pueblo
mexicano.
Pero si por un lado son un signo de oscurantismo,
también son una muestra viva de que no se han perdido creencias y tradiciones
de nuestras raíces indígenas, de nuestro pasado prehispánico.
En matadornetwork.com me encontré lo siguiente con
respecto a los nahuales:
“México tiene una gran tradición de chamanes, hechiceros y
curanderos, también conocidos como nahuales (o naguales). Todos los pueblos y
ciudades de nuestro país tienen al menos un nahual.
La palabra náhuatl para nahual es nahualli, que
significa ‘lo que es mi vestidura o piel’ y se refiere a la habilidad del
nahual de transformarse en una criatura mitad hombre, mitad animal (tecolote,
jaguar, águila, coyote).
Para los pueblos prehispánicos, el nahualli era
uno de los hechiceros llamados tla tlacatecolotl, u ‘hombres búhos’, lo cual
indica que solo aparecían de noche”.
Más adelante: “Ellos creían que si un
hombre puede llegar a conocer su espíritu primitivo o nahual, entonces lo podía
usar para curar a la gente y practicar la magia. Muchos dibujos primitivos en
viejas cuevas muestran a personas como hombres-lobo.
En la cosmovisión mexica los nahuales eran
protegidos por Tezcatlipoca, el Señor de la noche. La leyenda contaba que un
nahual podía desprenderse de su piel y transformarse en una de estas criaturas.
El nahual deja su forma humana por un tiempo determinado, para
adquirir la de un animal elegido. Existen varias versiones de cómo se logra
esta metamorfosis.
–Una asegura que el brujo simplemente desaparece y se encarna en
el animal, a voluntad. El chamán afirma ser capaz de incorporar su conciencia
al cuerpo de un animal ya existente. Sea de una forma u otra, hay una afinidad
psíquica, una especie de parentela del alma entre el chamán y el animal en el
que se transforma, como si se tratara de un avatar.
–Otra dice que ‘se fragmenta’, para lo cual se desprende, de
modo deliberado, de parte de su cuerpo (los ojos, las piernas, un brazo o,
incluso, los intestinos). De este modo, si se quiere acabar con un Nahual el
mejor método es seguirle y observar donde realiza su transformación, robarle la
parte del cuerpo de la que se desprendió ya que de este modo le será imposible
volver a su forma original y al amanecer morirá.
–Otra más afirma que el cuerpo dormido del brujo permanece en su
casa, mientras su espíritu vaga en la figura de animal. En este caso, para
evitar que alguien toque su cuerpo dormido, el nagual debe dar siete volteretas”.
A mis padres, originarios de Acayucan, les inculcaron muchas de
estas creencias y, a su vez, nos las trataron de infundir. Ellos no hablaban de
nahuales sino de chaneques, que, nos decían, si no provocaban mal al menos
hacían travesuras, en especial a los niños. Creo que de ahí viene la pulserita
roja de hilo para ponérsela en la muñeca al bebé a fin de que no le hagan el
“mal de ojo”, o el “ojo de pescado”, una semilla para colgarla en el pecho del
niño. En fin.
Pero en una simbiosis me imagino que producto del encuentro
entre el conquistador que nos impuso la religión católica y los ritos y
creencias de los indígenas prehispánicos, algo se pegó al catolicismo porque,
por ejemplo, cada que visito El Santuario en Otatitlán, en el corazón del
Papaloapan, frente al Cristo Negro los fieles creyentes todos sin excepción (me
incluyo; en algo o en alguien tiene uno que creer) se hacen una “limpia” por
todo el cuerpo con albahaca, buscando el milagro para la cura de males o la
protección de la persona.
Esto lo quise traer ahora ante el primer viernes de marzo, el
considerado día mayor de la brujería, pasado mañana, cuando un gran sector del
pueblo veracruzano (muchos políticos incluidos) creyentes de ello irán a
Catemaco a darse una “limpia” con los
brujos, chamanes o curanderos del lugar, o en su propia comunidad harán su
ritual en el que crean, o se pondrán los calzones al revés como medida de
protección para rechazar todo mal.
De la vigencia y utilidad de la creencia habla una anécdota que alguna
vez narré en este espacio. Un abogado litigante, originario de un pueblo del
sur de Veracruz, ante la resistencia de un inquilino a desalojar una casa no
obstante que ya había perdido un pleito legal, optó por un recurso efectivo:
una noche ordenó degollar una gallina, pintarla con spray de negro y la mandó a
colgar en la puerta del que no se quería salir. Santo remedio. Ante un acto
considerado de brujería no se resistió más y desalojó enseguida.
Usted lector, usted lectora, ¿cree en ello? ¿En qué le gustaría convertirse
si pudiera hacerlo?
Que Yoani exagera
Acerca del comentario que publiqué ayer sobre la
bloguera, periodista y filóloga cubana, Yoani Sánchez, me escribió el lector Andoni Arretxe Donde. Esto es lo que dice:
“No soy más papista que el (Santo)
Papa, pero eso de los racionamientos en Cuba, según Yoani, de la especie
Solanum tuberoso (papa o batata), suena un tanto amarillista, ridículo y falso.
Procuro ir y regresar cada año a Camagüey a pasar unas semanas en casa de unos
parientes de ascendencia gallego-canaria. Sí hay limitaciones, como aquí mismo
las tenemos, pero voy allá en búsqueda de encontrar otras realidades, como
vivir a ras de piso, oír y bailar muy buena música, hacer caminata y
senderismo, asolearme en la playa, admirar y charlar con hermosísimas e
inteligentes personas, etc., etc. Vivir unas semanas con sencillez. ¿Cuantas
veces han comido langosta 99 millones de mexicanos? Sabe usted y sus lectores
que, de acuerdo a la ONU, ocupa el lugar 67 en el mundo con el mejor
Indice de Desarrollo Humano y el 5° entre los latinoamericanos (en 2015 ocupaba
el 3°) y en 2006, según la ONU y la WWF, era el único país en el mundo que
cumplía con los dos criterios multifactoriales del Desarrollo Sostenible:
Desarrollo Humano Alto (0.8) y Huella Ecológica Sostenible (Huella Mayor a
1.8ha/p). Quizá sea por la limitación con las papas que los cubanos son
ejemplares solidarios en materia de salud y deporte, dos características que
sin buena y diversificada alimentación no lo alcanzarían.
En nuestro país, el consumo de
papas (eso sí, más modernas o sea industrializadas en bolsas), asociado a
bebidas embotelladas, nos han permitido ocupar 1°s y 2°s lugares en obesidad,
diabetes y ridículos lugares en competencias deportivas. Y en nuestro estado,
ocupamos el orgulloso 1er lugar por consumo en despensas de la leche más cara
del mundo $20.50/lt (más cara que la Sta Clara al menudeo en anaquel en
Superama). ¡Gracias por su atención, un saludo!”

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