Prosa aprisa
Cumple Cuitláhuac con pagos, pero…
Arturo Reyes Isidoro
El viernes, el gobernador Cuitláhuac
García presumió que él sí sabe gobernar porque su administración cumplió en
tiempo y forma el pago de aguinaldo a la burocracia estatal. Esa fue su respuesta
cuando se le preguntó de dónde había obtenido los recursos.
Dijo que ese día ya había
sido “dispersado” el dinero y que en las próximas horas se reflejaría el pago
en cien por ciento, aunque luego matizó diciendo que había quedado pendiente
“un poquito, alguna parte”.
Como lo dijo, me hizo
recordar aquella famosa declaración de Luis Echeverría: “de todos modos, las
finanzas se manejan desde Los Pinos”, cuando le pedían sensatez y prudencia por
el mal manejo que su gobierno empezaba a hacer de las finanzas públicas y se quería
culpar al Secretario de Hacienda.
No es el caso del gobernador
de Morena, pero sí me quedó la impresión de que ya dejó claro que fue él y no
su secretario de Finanzas, José Luis Lima Franco, quien acaba de sacar al buey
de la barranca.
Quiero suponer que también se
cumplió con el pago a pensionados y jubilados. Por todos los beneficiados, qué
bueno. Creo que no hay que regatearle a Cuitláhuac el mérito de haber cumplido
cuando la crisis aprieta. No deja de extrañar por qué no dijo cómo lo hizo,
pero por ahora lo importante es que lo hizo.
El panorama que viene se ve muy nublado
Ojalá y también tenga
prevista o resuelta la forma en que enfrentará el futuro inmediato, porque el
panorama que viene se ve muy nublado, bastante oscuro luego de que el sábado se
conoció la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos para 2019.
El paquete económico aprieta
el gasto para las secretarías federales y los gobiernos estatales.
El miércoles pasado en la
columna que titulé: “Deja Sonrisa a Cuitláhuac visita a Urzúa”, comenté que el
senador Ricardo Ahued advertía que el aumento a las participaciones federales sería
limitado porque recursos anteriores que se entregaron no fueron comprobados o
porque no fueron usados en forma correcta.
Dijo que aunque el
aumento que aprobaría la Cámara de Diputados estaba estimado en 10 por ciento,
en términos generales sería de solo 6 por ciento. Por ello habló de ‘un
escenario difícil’ para el Estado.
Pues el proyecto de
Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) que presentó el Secretario de
Hacienda Carlos Urzúa el sábado confirmó lo que había dicho el senador Ahued:
el gobierno federal no pudo cumplir con su meta de incrementar en al menos 10
puntos porcentuales las participaciones a estados y municipios para el próximo
año.
El PEF 2019 señala que la bolsa de recursos proyectada por
la Secretaría de Hacienda para el Ramo 33 asciende a poco más de 734 mil 22
millones de pesos.
“Esta cifra total representa un
incremento nominal de menos de 7 por ciento con respecto a lo aprobado para
este año; es decir, tres puntos porcentuales por abajo de lo comprometido por
el Presidente Andrés Manuel López Obrador”, informó el diario Reforma.
Quienes conocen a fondo del asunto en el
altiplano me aseguraron que la administración estatal está en quiebra.
Seguramente nadie del nuevo gobierno se atreverá a aceptarlo, pero me dijeron
no tener dudas.
No me lo crea y ojalá y estén rotundamente equivocados,
pero lo cierto es que no hay dinero salvo para lo estrictamente indispensable,
y tengo entendido que no lo habrá tampoco en enero, quizás en febrero o hasta
marzo. Por ahora varias oficinas, no sé si todas, están prácticamente
paralizadas por falta de recursos.
Creo que finalmente la bomba que heredaron
Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes Linares le ha estallado a Cuitláhuac García.
Yunes contribuyó, por ejemplo, gastándose lo que debía haber dejado para pagar
los compromisos de este fin de año, entre otras cosas.
Hace una semana, el lunes 10 (“Primera gran
prueba de fuego”) comenté que aparte del de la seguridad pública, el tema de
las finanzas públicas era el más grave y caliente porque implicaba compromisos
que había que cumplir en lo inmediato, como el pago a trabajadores, a
pensionados y jubilados, así como los aguinaldos.
“Lo que se informe (sobre cómo se enfrentaría la actual
situación y la proyección a futuro) servirá, más que su curriculum, para
perfilar el verdadero nivel del nuevo Secretario de Finanzas, qué tan acertado
estuvo Cuitláhuac García para designarlo en el cargo y si está a la altura de
las circunstancias”. Ahora ya sabemos que de todos modos las finanzas se
manejarán desde el Palacio de Gobierno.
De interés
legítimo e interés jurídico
El intento del gobernador Cuitláhuac García de democratizar
(por calificar de alguna manera la medida) el nombramiento de nuevos
magistrados es plausible, y lo será más en la medida en que no trate de
palomear deliberadamente a quienes ocuparán las posiciones vacantes.
Me movió a reflexión un apunte que me envió una
especialista, quien me pregunta si el gobernante conocerá la diferencia entre
interés legítimo e interés jurídico.
Me dice que más allá de que la convocatoria pudiera ser
atípica o ilegal, se ve un problema central que quienes lo asesoran no ven: que
le dieron interés jurídico a los participantes y los apartaron del interés
legítimo, “y esa es una gran diferencia”.
Explica: el interés legítimo existe con la presunción de una
afectación a la esfera jurídica de cualquier persona que por la emisión de un
acto de autoridad se encuentra en una especial situación frente a una norma; es
decir, le vulnera un interés difuso.
El interés jurídico, agrega, es el más conocido por todos:
es cuando el acto de autoridad vulnera directamente un derecho que se tiene. “No
se requiere la presunción de estar en una situación especial o de un interés
difuso, sino que la transgresión es directa y palpable”.
Recuerda que antes el Gobernador mandaba las propuestas “y
ya, era bajo su soberana responsabilidad, pero ahora permitió que todo mundo
opinara”.
Argumenta que cuando mandaba su propuesta única, entonces
tenía que justificar a ese elegido frente al universo de abogados que se
encontraran dentro de la hipótesis del artículo 58 de la Constitución que son
los requisitos. “Miles de abogados sin cara ni nombre, puesto que lo general
siempre es abstracto”.
“Sin embargo, ahora no estamos defendiendo al elegido frente
a una abstracción, sino contra gente con cara, nombre y trayectoria. Pasamos
del terreno de lo abstracto a lo concreto. Ahora, el Gobernador debe de fundar
pero sobre todo motivar a la perfección por qué escoge a uno sobre otro, el
famoso por qué él sí y yo no”.
“Ya no estamos ante un universo abstracto, sino ante un
grupo de personas que se registraron ante una invitación pública, expusieron
sus motivos, entregaron documentación y tienen la ilusión de ser tomados en
cuenta”.
Opina que a grandes rasgos, el interés legítimo busca abrir
la protección del amparo ante la vulneración de derechos difusos –abstractos– y
que el interés jurídico busca esa protección pero en contra de los derechos
específicos –concretos.
“Siempre han existido amparos de abogados que se creen con
mejor perfil que alguien propuesto para magistrado, generalmente los jueces que
no tienen relaciones políticas y que ven cómo un político llega al más alto
cargo del Poder Judicial y ellos siguen años y años en un juzgado. Todos estos
amparos murieron antes de llegar a sentencia, es decir, se sobreseyeron pues no
pudieron ni siquiera demostrar su interés difuso transgredido, es decir, el
interés legítimo”.
Apunta que ahora todos quienes se inscribieron no tienen ese
obstáculo, pues gracias a la invitación pública ya tienen interés jurídico en
el asunto. “Si un participante no es elegido podrá, vía amparo, solicitarle al
Ejecutivo que le explique por qué no lo escogió a él cuando tenía igual o mejor
perfil que quien sí fue elegido. Desde luego, puede hacerse, pero debe hacerse
bien”.
Concluye: “Lo ideal, es que Cuitláhuac funde y motive
perfectamente cada una de las propuestas, no solo argumentando por qué alguien
sí, sino por qué ese alguien sí frente a sus compañeros, de lo contrario los
inconformes harán valer en el amparo su derecho adquirido”.
Interesante. Seguramente el Jurídico del gobernador tiene ya
la respuesta.

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