Prosa aprisa
En
política, también se renace
Arturo Reyes Isidoro
Ya es harto conocido, pero no por ello desdeñable por la significación que
tiene, que apenas en el sexenio anterior, apenas hace dos años, Héctor Yunes
Landa empezaba a caer en desgracia política que lo llevaría incluso a sufrir
acoso, persecución y aislamiento por parte del mismo poder del que formaba
parte. Su pecado: expresar abiertamente y tratar de hacer valer su derecho a
aspirar a la gubernatura del estado dentro de las reglas de su partido.
Siendo el diputado que tenía el control político en el Congreso local, se
le quitó y se le sacó de la Legislatura para restarle fuerza a cambio del
ofrecimiento de que iría a presidir el comité estatal de su formación política,
el PRI. Confiado accedió y no solo no le cumplieron sino que a partir de
entonces se desató una campaña en su contra que incluía ni siquiera mencionarlo
por su nombre, como si no existiera.
Cómo recuerdo que desde Xalapa, por el férreo control que se tenía sobre la
mayoría de los medios, merced a muy atractivos convenios publicitarios, se dio
la orden que se le cerraran las páginas, los micrófonos, los estudios
televisivos, lo que se acató al pie de la letra, aunque Yunes Landa y su equipo
de prensa llegaran con el dinero por delante para comprar espacios; como se le
cerraron también locales, calles, salones, auditorios, aunque ya los tuviera
contratados o autorizados, para boicotearle sus reuniones con sus simpatizantes.
Muchos, muchísimos entonces le dieron la espalda y hasta le dejaron de hablar y
le rehuían para que no los vieran juntos.
Fuimos muy contados quienes no nos plegamos a ninguna directriz y lo
continuamos mencionando por su nombre pese al veto, y el compañero, amigo y
paisano Gustavo Cadena recuerda cuando puede que por aquellas fechas, cuando
recorrían el estado para reunirse con la militancia priista para explicarles la
aspiración de Héctor, fotocopiaban esta columna donde se le nombraba y la
repartían en los actos, porque era lo único que podían hacer.
Hubo sus autogoles entonces porque, no se me olvida, alguna vez en un
programa de entrevistas que conducían los colegas Joaquín Rosas Garcés, Víctor
Murguía Velasco, Raymundo Jiménez, Manuel Rosete Chávez y José Ortiz Medina en
RTV, la televisora del Estado, en pleno veto y desafiando al poder, Gonzalo
Morgado Huesca, Guillermo Zúñiga Martínez y Rafael Arias Hernández defendieron
abiertamente el derecho de Héctor a aspirar a la gubernatura y reprobaron la
persecución de que era objeto, algo que los honra.
Todo esto lo recuerdo porque Yunes Landa mantiene hoy una actividad y una
vitalidad política que lo ha llevado a ser candidato a senador y, a juicio mío,
lo tiene realizando la mejor y más intensa campaña de cuantos aspirantes andan
en busca del voto de los veracruzanos, lo que demuestra que en política la
rueda de la fortuna nunca para de girar, que no hay cadáveres políticos, pero
también que solo sobrevive quien ha aprendido y tiene experiencia en este
nuestro sistema muy sui géneris. Si se dieran las circunstancias, seguramente
hoy Héctor saludaría a Fidel Herrera Beltrán como si nunca hubiera sucedido
nada.
En parte esto lo menciono porque como si en el PAN estatal no tuvieran
suficiente con los que les pasa, ha aflorado también el canibalismo del
secretario general del Comité Estatal, el ex diputado local Marco Antonio Nuñez
López, amplia y popularmente conocido como “Choriqueso”. Viendo el río
revuelto, el hombre desahucia ya prácticamente de volver a la dirigencia o de
llegar a ella a Víctor Alejandro Pipo Vázquez
Cuevas y al mismo Miguel Ángel Yunes Linares.
En su columna “Meza Política” del lunes, la colega Jazy Meza Lagunes
publicó una entrevista que le hizo al político porteño y confiesa ella misma
que se quedó espantada por la respuesta que le dio cuando le preguntó sobre la
permanencia de Pipo en el PAN. "Te voy a decir algo, en esta vida todo
tiene un ciclo, hasta nosotros mismos nacemos, crecemos, nos reproducimos y
morimos". Narra la periodista que, sin embargo, pensó detenidamente su
opinión y agregó: "el ciclo del Pipo ya concluyó, su periodo, y ya serán
otros actores los que vengan a actuar, los propios Yunes, háblese de Miguel, ya
van en franca decaída, eso es cíclico; vemos que en su momento estuvo Madero,
en su momento estuvo Porfirio Díaz, en su momento estuvo Benito Juárez, todo
tiene su ciclo". Y en su
declaración, el señor Nuñez López ya hasta exilió a Vázquez Cuevas: "incluso
vino Juan José Oliva (ex gobernador de Guanajuato y ahora miembro del equipo de
campaña de Josefina Vázquez Mota) y estuvo conversando con él, supongo yo que
van a provechar la experiencia que tiene Víctor Alejandro en materia electoral,
siento yo que ahí va a estar la clave para hacer morder polvo a los partidos de
oposición".
Volviendo a Yunes Landa, es el mejor
ejemplo del que debiera aprender Nuñez López y tener siempre presente que en
política se nace, se crece, se reproduce y se muere… pero también se renace. A
ver si no un día cualquiera se le aparecen los fantasmas de Pipo Vázquez Cuevas
y Miguel Ángel Yunes Linares y lo entierran políticamente y lo destierran de la
dirigencia estatal.
¿Pero qué me llama la atención hoy de la
campaña de Héctor Yunes Landa? Sus actos, que son muy concurridos, acaso los más concurridos de todos
quienes andan buscando el voto de los veracruzanos –por lo menos eso reflejan
las fotografías y los videos que se difunden a través de sus boletines de
prensa y los que se publican y difunden en diversos medios–; su febrilidad, que
lo lleva y lo muestra por todo el estado y con los más diversos sectores; su
presencia en los medios –tengo entendido que tiene varios equipos de prensa
trabajando para él en diversos distritos, más el que lo acompaña en forma
permanente, pero sobre todo por los espacios que le dan, lo que me hace pensar
que no se ha atenido a lo que le indiquen o a lo que le quieran dar para que se
promueva, sino que ha sacado recursos de quién sabe dónde para promover su
imagen–; la respuesta que está dando a los electores, los que cada vez están
más sorprendidos por sus resultados; y su trabajo en equipo con su equipo, pero
también destacadamente con su familia encabezada por su joven esposa Verónica
de la Medina, entre otras razones.
¿Qué lo lleva a moverse como lo está haciendo? Hay por lo menos dos
respuestas no solo posibles sino seguras que encuentro: asegurar el triunfo de
su partido para no poner en riesgo su llegada al Senado, y seguir sembrando y
seguir regando lo que ya sembró a su paso por la dirigencia estatal tricolor,
con miras a participar con verdaderos argumentos, los de la preferencia
ciudadana, en la contienda para renovar la gubernatura en 2016, que se ve lejos
pero que cuando veamos ya llegó.
Ya en otro entrega comentaré testimonios de quienes han recibido rápida
respuesta y positiva de Héctor a sus peticiones, lo que le ha ganado una gran
simpatía, pero también, por ejemplo, el activismo que despliega junto a él su
esposa Verónica, quien lo mismo lo acompaña a fijar propaganda que lo
representa en actos o que chatea a diario en nombre del candidato y tiende con
ello puentes de acercamiento y de entendimiento, de comunicación, que, sin
duda, les redituarán buenos frutos para el 1 de julio.
Por lo pronto, Pipo debiera verse en ese espejo, aprender de él y continuar
en su lucha.
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