Prosa aprisa
¿Representantes
populares? ¿Cuáles?
Arturo Reyes Isidoro
El polémico tema
por el alto costo del peaje del tramo Banderilla-Cerro Gordo del libramiento de
Xalapa ha desnudado también cómo se perdió el sentido de la alta representación
que tienen los diputados, ya sean locales o federales.
Es un decir,
sólo eso –porque los hechos y sus actuaciones lo desmienten– que los
legisladores son “representantes populares”, esto es, que representan los
intereses de la sociedad, de la población, que con su voto los llevó a la
llamada “la más alta tribuna” (je je) del pueblo veracruzano.
El Legislativo
constituye otro poder, entendido como el segundo después del Ejecutivo por un
sentido tradicional, de hábito o costumbre, aunque en rigor debería ser el
primero precisamente porque representa (es un decir) los intereses populares,
porque su función es específica de legislar en beneficio de sus representados.
En el caso del
libramiento de Xalapa, que se sepa, nuestro representante local (es un decir),
el joven diputado Américo Zúñiga Martínez, ha guardado silencio y no ha salido
en defensa de los usuarios, muchos de ellos sus representados, para que se baje
el costo, incluso como una medida para hacer que los automovilistas opten por
la nueva autopista y desfoguen un poco el aforo vehicular de la capital del
estado.
Del diputado
federal, Uriel Flores Aguayo, tampoco he sabido que se haya pronunciado al
respecto, al igual que del otro “representante popular” por la demarcación
rural del área, Alejandro Montano Guzmán.
Incluso el
presidente del Congreso local, el priista Eduardo Andrade Sánchez, en lugar de
defender los intereses ciudadanos, del pueblo, de protestar y de reclamar para
que no se le acuchille por la espalda con tal alta tarifa, ¡salió en defensa de
los concesionarios y a justificar el exorbitante cobro!, según un declaración
suya que se publicó ayer en El Heraldo de
Xalapa.
Eso no fue lo
que ofrecieron cuando nos pidieron el voto. Dijeron que nos iban a representar
dignamente y a representar nuestros intereses. Ya se sabe a qué intereses
responden y bien saben que tampoco lograrían nada, pero lo debieran hacer por
lo menos para taparle el ojo al macho. Pero ni siquiera eso.
En pocos meses
nos volverán a pedir el voto, ya sea para sus intereses personales o para los
de sus partidos. Acaso es tiempo para ponerse a considerar si vale la pena
tener ese tipo de “representantes”.
Pero,
tristemente, tampoco mis amigos los senadores José Yunes Zorrilla y Héctor
Yunes Landa han dicho ni pío.
Ya sólo falta
que también el magistrado presidente de Tribunal Superior de Justicia, Alberto
Sosa Hernández, salga a justificar la obra inconclusa y el alto cobro para que
todos los poderes, incluido el cuarto de la prensa (en una buena mayoría) y el
quinto (o acaso el verdaderamente primero) de la Iglesia den la espalda y dejen
huérfanos a los usuarios, a los que supuestamente tienen la obligación de
defender.
De la única que
he leído que ha estado haciendo reclamos para que la obra quede totalmente y
bien concluida para que ofrezca todas las condiciones de seguridad así como que
no se olvide reparar todos los daños que causó la construcción ha sido de la
alcaldesa de Xalapa, Elizabeth Morales García, lo que la honra y por lo que
debe reconocérsele.
Nadie se opone
al progreso, al desarrollo, a más y mejores vías de comunicación. Lo que no se
justifica es el abuso, la sangría al pueblo.
En la
justificación que se pretende al atraco y para proteger intereses particulares
empresariales transnacionales, se anuncia que se obligará a transportistas de
unidades pesadas a que circulen por el libramiento. Obligar es coartar la
libertad, pero suponiendo que se logre tal imposición, los transportistas
pagarán finalmente la alcabala, gasto que trasladarán a los usuarios de sus
servicios (comerciantes, empresarios, industriales, prestadores de servicios),
los que finalmente harán que se los paguen los paganos de siempre, o sea la
población, subiendo los precios. En esa cadena, los únicos que pierden y pagan
son los de abajo.
A los diputados,
a nuestros “representantes populares”, el problema se ve que los tiene sin
cuidado e incluso justifican el cobro callando o diciéndolo abiertamente. Es
entendible. Cobran más de 100 mil pesos mensuales dizque por defender los
intereses de la población y en este momento se frotan ya las manos por el
aguinaldo que recibirán en menos de un mes, de al menos otros 100 mil pesos
más. Cuál sufrir.
¿Usted por quién
votó? ¿Lo volvería a hacer?
Qué Dios nos agarre confesados
Estamos a unas
horas de que el Presidente electo de a conocer su equipo de gobierno. Qué Dios
nos agarre confesados por cuanto a quienes va a nombrar, es decir, que sean los
adecuados o los idóneos, que respondan, que sean los que México y Veracruz
necesitan.
¿Qué
veracruzanos se integran? Todo indica que de secretarios, ninguno. Pero pudiera
ser que en otro nivel, de subsecretarios, directores generales, directores u
oficiales mayores, pudieran ir dos: Tomás Ruiz González y Jorge Carvallo
Delfín.
De éste último,
no se debe perder de vista que su hermano Héctor Karim es actualmente el
presidente municipal electo del municipio de Cuautitlán Izcalli, uno de los
municipios industriales más poderosos del Estado de México, quien entrará en
funciones constitucionales el próximo 6 de diciembre, es decir, que la familia
Carvallo Delfín forma parte de la familia política del Estado de México, la que
llega al poder.
Que se sepa,
Jorge se mantiene trabajando en el Congreso de Veracruz, con lealtad al
gobernador Javier Duarte de Ochoa y, de darse su promoción política, será otro
activo político que tendrá el cordobés en el equipo presidencial.
Mientras tanto,
hoy, junto con el resto de sus compañeros, será anfitrión, en el Congreso del
Estado, del secretario de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón, así como de Gina
Domínguez Colío, coordinadora general de Comunicación Social, quienes
comparecerán para ampliar la información relativa al segundo informe de
gobierno, así como del propio Ejecutivo del estado para la ceremonia en
homenaje a don Adolfo Ruiz Cortines.
De ahí entrará
una etapa de impasse político. El Gobernador tendría que viajar a París a
recibir un galardón de reconocimiento a Veracruz la próxima semana, pero tal
vez no se mueva de su base para esperar las novedades que vendrán con el cambio
de gobierno federal. Todo puede ser. Habrá que estar pendientes.
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