Prosa aprisa
¿Seré yo acaso, Señor?
Arturo Reyes Isidoro
Sí, sin duda, el único que tiene
la certeza de qué cambios va a realizar en su administración y quiénes se van y
quienes llegarán es quien decide, el gobernador.
No ha de pasar mucho tiempo para
que se haga el anuncio o se hagan los anuncios oficiales de los movimientos que
habrán de darse, pues una cosa dejó ayer en claro: se cumplen ciclos.
"Creo que en política todo
se puede al final del día, todos los que formamos parte de este sistema público
somos gente supeditada a ciclos, tiempos, ritmos”, dijo el ejecutivo en
Córdoba. Implícitamente no descartó cambios.
Tiene razón Javier Duarte de
Ochoa cuando dice que la especulación es parte del juego de los medios. En mi
caso, hago lecturas, pues en el caso del poder todo tiene significación y
simbolismo, y trato de interpretar.
Ha habido etapas en la historia
política de Veracruz en que el gobernador en turno ha tenido un columnista de
cabecera al que ha confiado lo que piensa o lo que va a hacer, y ha sido el que
ha dado las primicias periodísticas, que no es el estilo ahora.
(El año pasado, durante una
cena-convivio en la Casa Veracruz, en dos momentos diferentes dos columnistas
le dijeron al gobernador que sería bueno que pudieran hablar con él de vez en
cuando para tener información de primera mano. Hizo como que no los escuchó.)
De todos modos, con lo que dijo
el joven gobernante dejó la víbora chillando. En el gabinete y en la estructura
de gobierno nadie ha de dormir tranquilo o nadie ha de conciliar el sueño.
Como en El Evangelio de Judas, se
han de repetir, de preguntar: ¿Seré yo acaso, Señor? ¿Quiénes de los actuales
han cumplido su ciclo, su tiempo, su ritmo?
Ahora sí, se actualiza el
comentario chusco de que las farmacias han de estar haciendo su agosto en pleno
otoño vendiendo todo tipo de calmantes, ansiolíticos como el diazepam (valium,
alboral, aneural, ansium, diaceplex,…), que si usted tiene un mando en el
gobierno del estado corra no sea que se agoten.
Se sabe –por lo menos no ha
faltado quien me lo haya confiado alguna vez– que varios (o no sé si todos)
funcionarios llegaron al cargo en el entendido de que el compromiso era por un
año o por dos. Algunos ya se fueron –o los fueron– y otros están conscientes de
que tienen que tener lista la maleta.
Pero, dentro de lo que declaró
ayer el gobernante, cómo interpretar sus palabras: “… lo que sí puedo decir, y
lo digo con toda determinación, es que el munícipe al que se hace alusión, mi
amigo Salvador (Manzur Díaz), está haciendo una extraordinaria labor al frente
del ayuntamiento de Boca del Río. Yo, desde mi óptica como gobernante, lo veo
muy bien como alcalde".
¿Significa eso que, como le
dijera el presidente Carlos Salinas de Gortari al gobernador Dante Delgado
Rannauro cuando se hablaba de que éste iría al gabinete presidencial, Manzur
Díaz terminará su gestión “a tambor batiente”?, es decir, ¿que ni de chía ni de
limonada?, o sea ¿ni diputado local ni secretario de despacho?
En la zona conurbada
Veracruz-Boca del Río, donde es un deporte, o una “misticidad” como dijera el
gobernador, tejer versiones para pasarla re-bien en el café, no faltará quien
especule ahora que Carolina Gudiño Corro le hizo un “buen trabajo” a Manzur
para que lo besara el diablo.
Pero como si hubiera hecho falta
algún ingrediente para un buen guiso especulativo sobre futuros cambios, ¡zas!,
reapareció al lado del Tlatoani estatal nada más y nada menos que el ex rector
de la Universidad Veracruzana y ex secretario de Educación del estado, Víctor
Arredondo Álvarez, a quien en la foto que se distribuyó (otra vez, otra foto
que puede decir mucho) se ve apapachado por el cordobés como lo está también el
actual secretario de Educación Adolfo Mota Hernández.
El propio ejecutivo destacó su
presencia y recordó que Víctor fue quien diseñó el esquema de Centros Rébsamen
para elevar el nivel profesional de los profesores, y la pregunta es si había
necesidad de llevarlo… a menos que se le hubiera querido ventanear, balconear,
exhibir como un adelanto de lo que vendrá.
Y no faltó la pregunta con
jiribilla de los chicos de la prensa a Arredondo, sobre si no le interesa la
política (se entendería algo así como: ¿vuelve usted?, ¿se va a integrar al
gabinete de Duarte de Ochoa), y Víctor no dijo ni sí ni no sino todo lo
contrario: “Ya habrá tiempo de que comentemos esas cosas después” (¿después del
15 de noviembre o del 1 de diciembre?)
(Aquí publiqué que Arredondo
Álvarez, junto con el rector de la UV, Raúl Arias Lovillo (ambos son del mismo
establo), acompañó al ex gobernador Miguel Alemán Velasco durante el homenaje
que se rindió a Carlos Fuentes en el Teatro del Estado durante el pasado Hay
Festival Xalapa en octubre.)
Lo cierto es que en vísperas del
Segundo Informe de Gobierno hay bullicio político, se está calentando la plaza,
se están abriendo expectativas, creando interés sobre las palabras, el mensaje
del gobernador, sobre quiénes se van, quiénes se quedan y quiénes llegan.
Oportuno y conveniente fue que
Duarte de Ochoa haya aclarado de una vez por todas que no viene a su Informe el
Presidente electo Enrique Peña Nieto sino que envía como representante a Miguel
Ángel Osorio Chong, pues a tiempo para cualquier crítica de que lo habría
dejado solo el mexiquense.
Ahí el jefe de la Oficina de
Programa de Gobierno, Ranulfo Márquez Hernández, cometió la imprudencia de
adelantar, en declaraciones a la prensa, la invitación a Peña Nieto dejando
abierta la posibilidad de que vendría.
El buen detalle (y colmillo) de Arredondo
Un buen detalle de Víctor
Arredondo fue el reconocimiento que le hizo a su sucesor, sin ningún ambage:
“El trabajo en materia educativa que está efectuando el secretario Adolfo Mota
Hernández ha mejorado lo que se viene haciendo desde el sexenio pasado”.
“¿Adolfo Mota ha superado el trabajo de usted?”, le preguntaron los reporteros. “Eso es lo que da gusto, ver que las cosas van mejorando y perfeccionándose”, respondió. Miel sobre hojuelas. Y eso que todavía no llega la Navidad ni el Fin de Año.
“¿Adolfo Mota ha superado el trabajo de usted?”, le preguntaron los reporteros. “Eso es lo que da gusto, ver que las cosas van mejorando y perfeccionándose”, respondió. Miel sobre hojuelas. Y eso que todavía no llega la Navidad ni el Fin de Año.
Levantando el ánimo
Mientras, acá, el subsecretario
de Gobierno, Enrique Ampudia Mello, levantando el ánimo en vísperas del Segundo
Informe. Dio a conocer que la Secretaría de Finanzas y Planeación analiza la
posibilidad de adelantar parte del aguinaldo a los burócratas con la finalidad
de que puedan aprovechar el programa "El Buen Fin". Abordado en
Palacio de Gobierno reveló que los representantes de cámaras empresariales
giraron la petición al gobernador, quien de inmediato se dio a la tarea de
analizar la viabilidad de la petición, por lo que el adelanto se podría otorgar
dentro de dos semanas. Informó que el propio ejecutivo Javier Duarte de Ochoa
se reunió con los representantes de la Cámara Nacional de Comercio (CANACO),
“por lo que existe el ánimo y la posibilidad de que se logre este beneficio
para los trabajadores estatales”.
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