Prosa aprisa
Todos los políticos
son corresponsables
Arturo Reyes Isidoro
Me disponía
anoche a enviar esta columna cuando se envió (a las 21:54 horas) el mensaje del
gobernador Miguel Ángel Yunes Linares reaccionando a la votación en contra que
recibió en el Congreso local su petición para que le autorizaran restructurar
la deuda pública. Por su interés lo inserto textualmente:
“Los diputados del PRI, MORENA y Partido Verde se
pusieron de acuerdo el día de hoy para votar en contra de la reestructuración
de la deuda. Nos hicieron un enorme daño a los veracruzanos.
No se trataba de pedir más créditos, se trataba de
pagar menos intereses. Menos intereses de una deuda enorme que dejó Duarte a
los veracruzanos, casi 50 mil millones de pesos de deuda. Todos los días
tenemos que abonar a esa deuda 20 millones de pesos.
Lo que yo quería lograr era bajar esas tasas de
interés para tener más recursos y poder atender las necesidades básicas de los
veracruzanos que demandan todos los días más seguridad, mejores servicios
públicos, más medicinas en los hospitales, becas para jóvenes y para niños,
atención a los ancianos.
Esto es a lo que se opusieron los diputados del
PRI, MORENA y Partido Verde. Quieren que le vaya mal a Veracruz. Saben
perfectamente bien que con lo que hicieron el día de hoy nos veremos incluso en
dificultades para pagar sueldos.
Pero les digo algo, siempre preferiré pagar el
sueldo de una maestra, de un médico, de una enfermera, de un policía, o pagar
la pensión de un jubilado, que pagar el sueldo de una diputada o de un diputado
de los que no tienen compromiso con Veracruz.
No van a lograr que nos vaya
mal a los veracruzanos. Fui electo para lograr un cambio. Vamos a lograr ese
cambio. Nos está costando trabajo, sí, pero su Gobernador le está metiendo todas
las ganas y vamos a seguir haciendo el esfuerzo que tengamos que hacer para que
Veracruz salga adelante”.
La reacción
se dio muchas horas después del resultado de la votación en la Cámara de
Diputados. ¿Realizaban el titular del Ejecutivo y su equipo de colaboradores un
control de los daños económicos, políticos y sociales que tendrá el rechazo a
su petición en todos los niveles de gobierno y en la vida pública de Veracruz?
No creo que
los haya tomado por sorpresa lo que ocurrió porque estaba casi cantado que iba
a suceder; ¿o acaso fue tan duro el golpe político que buscaron asimilarlo bien
para responder? Porque de que fue un verdadero palo, lo fue, acaso el más duro
que ha recibido la joven administración.
Más allá de
las razones o de las sinrazones políticas que rodean el caso, lo más grave y
preocupante es que finalmente las consecuencias afectarán a todos los
veracruzanos, pues si ya de por sí la crisis económica era grave por la pesada
herencia del gobierno de Javier Duarte tras la estela de corrupción que dejó y
que hundió a Veracruz, ahora creo que se pasa a un estado agonizante y a una
situación de incertidumbre.
Creo que
los veracruzanos queríamos saber desde ayer mismo con precisión –el no
definitivo en la Cámara se dio a las 14:47 de la tarde– a qué le tiramos ahora.
Queríamos escuchar un mensaje que nos diera tranquilidad. Que se nos dijera qué
se hará y cómo, de dónde se van a sacar recursos para reactivar la economía
estatal con obras y creación de empleos, qué tan cierto es que en el corto
plazo, con fechas, no habrá dinero para pagar a trabajadores del gobierno, a
pensionados y a jubilados.
Lo que sí
advertí es que se trataba de responsabilizar de la parálisis en la que caerá el
Estado a Morena y al PRI, me imagino que con la intención de pasarles el costo
político de cara al electorado en año de elecciones municipales.
Creo que
hay corresponsabilidad de todos y, como siempre, los paganos somos los de
abajo, los ciudadanos, los que pagamos nuestros impuestos para que ellos vivan
requetemuybien, se peleen, atiendan sólo a sus intereses y de paso nos la
rompan.
Y no, al
menos eso creo, no es culpa de Sergio Hernández, el presidente de la Junta de
Coordinación Política del Congreso local, panista; no es que no haya tenido la
capacidad para convencer a los opositores. Es culpa de los agravios acumulados que
ayer hicieron crisis; de falta de previsión política y de insensibilidad.
Quiero
creer que la génesis de todo tiene fecha: finales de octubre pasado, cuando el
joven alcalde de Boca del Río, Miguel Ángel Yunes Márquez, panista, se hizo del
movimiento de protesta que alcaldes perredistas realizaban en contra del
gobierno encabezado ya entonces por Flavino Ríos Alvarado, por la deuda heredada
por Javier Duarte de Ochoa y el incumplimiento de pago a ayuntamientos.
El
movimiento del partido del sol azteca se veía justo y se creía, porque esa es
práctica de ellos, que no iban a lograr que les saldaran la deuda, pero que sí
buscaban que Flavino negociara con ellos y al final les diera algún apoyo en lo
personal porque eso es lo que buscan siempre, obtener una buena tajada. Ya se
iba el gobierno y había que ver qué se podía sacar de beneficio. Después
liberarían el Palacio.
Pero
entonces entró en acción el joven Yunes Márquez y trajo “apoyos” de colonos de
Boca del Río en camiones expresamente fletados para ello y se apoderó del
control de la protesta. Incluso él fue quien le abrió las puertas del Palacio a
policías desempleados para que se hicieran del control del edificio. A varios
de ellos se les identificó como elementos que no habían pasado los exámenes de
confiabilidad y por eso se les había dado de baja.
En las
redes quedan los testimonios de cómo luego, fuera de toda forma política, hizo
reclamos con insultos al propio gobernador y al Secretario de Finanzas, Antonio
Gómez Pellegrín, cómo a éste lo retuvieron una noche en la Sala de Banderas del
Palacio, y cómo también les impidieron que trabajaran en la Casa Veracruz. Eran
agravios a dos altos representantes priistas, eran agravios al PRI. No se
midieron las consecuencias. Nadie previó que eso podría tener desquite. Los
priistas aguantaron vara, se tiraron pecho a tierra y así empezaron a avanzar,
acechantes, aguardando a que se les presentara el momento de tomar venganza,
que eso es exactamente lo que hicieron ayer. Se cobraron los agravios.
A ello se
sumó, por más que se diga que son cosas totalmente ajenas, la detención del
exgobernador Flavino Ríos Alvarado y la pena preventiva excesiva que le
dictaron, así como el endurecimiento contra su persona en la acumulación de más
acusaciones que le han empezado a hacer.
No sé si
nadie en la Fiscalía le advirtió al gobernador lo que iban a hacer o si
advertido nadie le hizo reparar en que no era el momento oportuno para actuar,
cuando en puerta tenían la votación para aprobar la iniciativa más importante y
clave para el éxito o el fracaso de su gobierno: la reestructuración de la
deuda, necesaria, indispensable, para contar con recursos necesarios y frescos
para hacer lo mínimo indispensable en el año y nueve meses que restan de
gestión y para cubrir los más urgentes compromisos y evitar cualquier presión
social. Pero no hubo previsión ni sensibilidad política para evitar el
descalabro de ayer.
Quiérase o
no, el PRI pasó factura y se cobró una parte, porque no creo que sea todo.
El
panorama, según mi perspectiva, se va a complicar más cuando todo se contamine
con el proceso electoral que ya corre. El PRI va a tratar de recuperar terreno,
lo más que pueda, porque de lo que se haga y logre o lo que se deje de hacer y
no obtenga dependerá mucho el resultado de la elección del próximo año, la de
gobernador y presidente. Les va a todos la vida política de por medio y todos
aplicarán aquello de que, que lloren en mi casa, mejor en la ajena. No habrá
contemplaciones. Lo que está en juego es mucho y muy valioso como es el poder
político.
O sea, si
luego de lo de ayer el PRI decide ir más allá en contra del gobernador para
debilitarlo, si el Secretario de Hacienda no autoriza, da y envía recursos
extraordinarios para el gobierno, para Veracruz, entonces tenemos que ponernos
a rezar para que podamos sobrevivir de la mejor forma posible. Los políticos en
lo que menos piensan es en sus representados. Estamos ya en una crisis sobre
otra crisis. No hay dinero, el Gobierno del Estado no tiene dinero y sí una
pesadísima deuda así como pendientes ineludibles que cumplir.
No hay
recursos para obras, para servicios públicos, para empleos, para lo más
indispensable en clínicas y hospitales públicos, para incrementar la seguridad,
para pagar pensiones y jubilaciones, menos a proveedores y prestadores de
servicios.
Los
políticos se echan la culpa. Todos son corresponsables.

No hay comentarios:
Publicar un comentario