Prosa aprisa
Una “izquierdista” con un depa en Miami
Arturo Reyes Isidoro
En su
declaración de principios, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) se
define como una organización de izquierda, “de verdadera justicia social”,
integrada por hombres y mujeres “que luchan contra la desigualdad, la
inequidad”, que desarrolla una crítica al capitalismo “que es un sistema de
explotación, dominación y opresión”, que busca lograr “una nueva sociedad
igualitaria” y etcétera etcétera.
Puro
cuento.
Un nuevo
escándalo envuelve a ese partido. Ahora al haberse hecho público que su
dirigente nacional, Alejandra Barrales, posee, ni más ni menos, un departamento
en Miami valuado en 990 mil dólares, 14 millones 355 mil pesos mexicanos.
Esta
“izquierdista”, luchadora por una “verdadera justicia social” había ocultado la
propiedad al presentar su declaración 3de3 y no se apresuró a declararla ante
el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO) sino hasta que se vio
descubierta por Univisión Noticias que le pidió una explicación.
En entrevista con ese medio, sostuvo que el
departamento fue comprado por medio de una preventa, con un enganche de 693 mil
dólares a pagar en siete meses; es decir, que la presidenta del sol azteca
pagó, de acuerdo con la cotización del dólar en 2015, un millón 572 mil pesos
mensuales, cuando su salario como secretaria de Educación del Gobierno
de la Ciudad de México no excedía los 70 mil pesos al mes. ¿De dónde sacaba el
resto? ¿Cómo le hizo? ¿Quién gana en este país más de un millón y medio de pesos
mensuales como para cubrir un abono mensual por esa cantidad?
La investigación realizada por
Univisión estableció que la cantidad pagada por la líder nacional del PRD
excedió en 332 mil dólares el total de los ingresos que había tenido; es decir,
unos cinco millones 272 mil 160 pesos mexicanos, tomando en cuenta que recibe
una pensión alimentaria y que también recibió un bono de retiro del Senado.
De acuerdo con información del IMCO, el inmueble se
adquirió por medio de una estructura de empresas de papel, es decir, que la
empresa Maxba Development Inc., donde Barrales aparece como presidenta y única
accionista, fue creada tan sólo una semana antes de concretar la compra, además
de otra firma denominada Alabama Transportes, también reportada como de su propiedad.
Enriquecimiento inexplicable, pues, con tufillo de
corrupción.
Esta mujer, sin duda, es una triunfadora y debe ser
muy ahorrativa, una gran administradora con lo que gana, una verdadera maga con
su economía familiar, porque apenas tiene 17 años mamando del presupuesto
público (se inició en el año 2000 como diputada de la Asamblea Legislativa del
entonces Distrito Federal, ha ocupado cargos legislativos y en la función
pública y ahora dirige su partido) y ya se maneja en dólares en el mismísimo país
reino del capitalismo, Estados Unidos, sistema que, según, crítica por ser
explotador.
Ya me la imagino pensando en los pobres y en los
miserables de México, que suman millones, desde la vista al mar que tiene su depa, en medio de drinks y finos canapés con los amigos; en los pobres y miserables por los dizque su partido y todos sus
“izquierdosos” dicen luchar. ¡Ajá!
Refiero la edad que tiene viviendo del erario
público porque cuántos y cuántos mexicanos, hombres y mujeres, se han pasado
toda su vida trabajando, 20, 30, 40 años, y hoy apenas y sobreviven con su
mísero sueldo que le pagan los gobiernos de estos partidos que lucran con el
cuento de que luchan por abatir la injusticia social.
La señora Barrales se defiende y niega algo
irregular en el hecho. Pero resulta sospechoso que diga que el departamento lo
compró no para vivirlo sino para rentarlo y que lo pagará con el producto de lo
que le paguen mensual. Para qué si no para disfrutarlo se compra alguien un
inmueble en una ciudad como Miami.
Cuando se entera uno de casos como el de esta
“izquierdista” se explica porqué el lastre político que constituyen casi todos
los perredistas de Veracruz, impresentables, deshonestos, convenencieros, no
dignos de credibilidad ni de confianza. Y cómo no van a ser así si tienen una
gran maestra: su dirigente nacional.
Veracruz,
en estado de letargo
Una cosa es que hayan aprobado la reestructuración
de la deuda pública y otra es que ya se tengan recursos.
El gobernador Miguel Ángel Yunes Linares fue muy
claro ayer: las negociaciones para reestructurar llevarán entre tres y cuatro
meses. No será fácil.
Nunca ha sido fácil negociar con la banca privada,
más cuando el gobierno pretende sacar alguna ventaja, porque los banqueros
nunca están para perder ni para comportarse como instituciones de beneficiencia
social: a ellos no les importa la crisis por la que atraviesa el gobierno.
Ellos prestan y cobran sus intereses, puntualmente. No rebajan ni un quinto. A
lo que más llegan es a renegociar para ampliar plazos y otorgar algunas
facilidades, que es lo que se pretende ahora.
Acaso es mi percepción pero ayer vi a un Veracruz
en estado de letargo y a un gobierno sin anuncios de obras o de acciones
concretas. No tienen con qué.
Para cuando terminen de negociar ya habrá pasado más
de medio año y para cuando determinen por fin con cuánto van a contar se habrá
ido poco menos de la mitad de este gobierno.
No hay que hacerse mucho ilusiones. En general,
económicamente, el año pinta mal.
Xalapa,
con un buen alcalde
Una atenta revisión de la prensa estatal sirve para
hacer un comparativo sobre el desempeño del alcalde de Xalapa, Américo Zúñiga
Martínez, con el del resto de los demás en el Estado.
Los testimonios personales y gráficos sobre lo que
ha hecho en los tres años que lleva de gobierno municipal dan muestra de que ha
sido un presidente municipal constructor e introductor de servicios públicos
como pocos.
Lo que ha hecho sorprende gratamente porque le ha
tocado gobernar en medio de difíciles condiciones económicas agravadas por el
desvío de recursos federales que hizo el gobierno de Javier Duarte, que le
correspondían y que no le entregó.
En la presente semana ha entregado tres
obras importantes como son las renovadas avenidas Primero de Mayo y Acueducto,
además del puente “Juventud” en la zona universitaria, y ya se apunta la cuarta
magna obra para entregar que es la tercera parte del colector pluvial
“Gutiérrez Barrios”, obra que todo Xalapa celebra y particularmente todos los
vecinos de la zona de San Bruno que año con año se inundaban en la temporada de
lluvias.
Así como dinero llama dinero, trabajo
efectivo, real, concreto, llama inversión privada. Algo que he comentado en
este espacio es el apoyo que ha recibido de empresarios xalapeños, quienes han
aportado materiales para diversas obras, lógicamente porque han comprobado que
no lo desvía ni se lo roba.
Pero no sólo a los empresarios ha logrado
convocar y convencer con su trabajo para que aporten, sino a los beneficiados
mismos, que en la medida de sus posibilidades apoyan también con alguna
aportación económica mientras que el Ayuntamiento pone todo el trabajo técnico
y la mano de obra.
Yo que camino mucho las calles de Xalapa,
veo a mi paso su obra y valoro los espacios que ha rescatado para los
viandantes, algo en apariencia sin importancia pero resaltable por los pocos
espacios urbanos de que dispone la ciudad.
Qué bueno que Américo no se ha perdido en
quejas y lamentaciones por falta de recursos y ha buscado la forma de lograr
mejoras para la capital. Corre su último año de administración y, sin duda,
dejará un gran legado para la presente y las futuras generaciones.
Pero, además, el suyo es un Ayuntamiento
solvente, que va cumpliendo su compromiso con acreedores y prestadores de
servicios; que transparenta sus acciones; que mantiene limpia la ciudad,
etcétera.
Este año el cabildo ha aprobado 400
millones de pesos más para obras en lo que le resta a su gobierno. Sin duda es,
ha sido un buen alcalde.

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