Prosa aprisa
El infierno que viene
Arturo Reyes Isidoro
Si alguien
piensa que el momento político que está viviendo el yunismo azul en el Congreso
local es lo peor que le puede pasar, es que no tiene puesto los ojos en el
futuro casi inmediato.
Al contrario,
lo del fiscal Jorge Winckler apenas es el comienzo de lo que viene, un
verdadero infierno para el grupo en el poder en Palacio, aunque, creo, no
necesariamente para el panismo de cepa.
Lo que
ocurrió el martes vislumbró ya el rumbo que habrán de tomar las cosas a partir
de septiembre cuando por ley asuma la
Junta de Coordinación Política (Jucopo) el Grupo Legislativo Morena.
El poder
del PAN en el Poder Legislativo tiene fecha de caducidad: 31 de agosto.
De acuerdo
a la normatividad y por el número de diputaciones que obtuvo cada partido en la
pasada elección, el control de la Jucopo se repartió entre tres: diez meses
para el PAN, ocho para Morena y seis para el PRI.
El periodo
de los blanquiazules empezó a correr a partir de noviembre, de tal forma que el
gobernador Miguel Ángel Yunes Linares tiene sólo tres meses y medio para
presentar iniciativas e intentar sacarlas adelante con el apoyo de su bancada.
Aunque,
como ya se vio cuando se atoró su intento de que le aprobaran la
reestructuración de la deuda, y ahora que está en riesgo la caída del fiscal
Jorge Winckler, con el puro voto de los suyos no le alcanza, y tiene a todos
los demás en contra, que hacen mayoría.
Hasta donde
“Prosa aprisa” tiene información de primera mano, los morenos vienen con todo y
por todo; no sólo quieren los mangos sino también la finca entera y el próximo
1 de septiembre van a entrar caminando para posicionarse de ella.
Digo que
van a tomar la finca entera porque desde ahora se preparan ya para tomar bajo
su control las tres áreas claves: finanzas, tesorería y nóminas, aparte del
control político porque se harán también de la presidencia de la Mesa
Directiva.
Que se
cepa, no harán concesiones a los panistas, como éstos no las hicieron con ellos,
como por ejemplo cuando no les concedieron la Secretaría General del Congreso
que solicitaban y peleaban. Los dejaron sin nada, chiflando y en la loma.
De tal
forma que habrá corredera de gente, de funcionarios y empleados afines al grupo
panista que tiene ahora el control administrativo. Los morenos ya capacitan a
los suyos para que tomen los bártulos en septiembre.
Al turno
que le tocará a Morena para tomar la Jucopo se agrega el enfrentamiento abierto
y sin cuartel que existe entre el gobernador panista Yunes Linares y el
dirigente nacional de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador.
O sea, no
se ve cómo pudiera haber un entendimiento, una negociación y un acuerdo entre
el grupo en el poder que despacha en el Palacio de Gobierno y el grupo opositor
de izquierda que llegará por primera vez en la historia de Veracruz al Poder
Legislativo. Nos esperan intensos e interesantes días inéditos en la vida
política del Estado.
Pero la
mala racha para el yunismo no terminará ahí porque en el último tramo de la
corta gestión legislativa, los últimos seis meses estarán bajo control del
grupo legislativo del PRI, que tampoco hará concesiones buscando restarle
fuerza al grupo ahora en el poder para intentar hacerse de nuevo con la
gubernatura.
Por primera vez hay verdadera y total oposición
Pero el broncón
que detonó Winckler con su ligereza para actuar logró que por primera vez en la
historia política del Estado se diera una verdadera y total oposición.
El Fiscal,
ahora sí literalmente, logró la unidad de las fracciones legislativas, con
excepción de la de su partido, ¡pero en su contra! y de paso las puso en contra
del gobernador. Eso es lo que provocó su irresponsabilidad declarativa.
Todavía
Yunes Linares logró convencer en marzo pasado a quienes se oponían a su
petición para que le autorizaran la reestructuración de la deuda, que en un
primer intento le habían frenado.
Esta vez no
estuvieron dispuestos a ceder. En realidad, desde el mismo 3 de mayo cuando el
fiscal Winckler los llamó “bola de corruptos” (incluyó a los locales y a los
federales, sin hacer ninguna excepción), aunque ese mismo día más tarde se
disculpó, los priistas, perredistas, morenistas y mixtos tomaron una decisión:
irían por su cabeza.
Ya no
soltaron el tema y comenzaron un discreto cabildeo. Prácticamente desde el
miércoles pasado tenían acordado que promoverían juicio político en contra del
Fiscal.
Creo que
otra consecuencia de la verborrea de Winckler fue haber propiciado que los
opositores de su jefe salvaran sus diferencias y se unieran formando un solo
bloque, pero que además se dieran cuenta, comprobaran que unidos jamás serán
vencidos, y pusieron al propio Fiscal en la guillotina.
Juega también el interés
Además, la
unidad ahora de perredistas, morenos, priistas y mixtos es también por interés
futuro.
Morenos y
priistas tienen sólo un gran objetivo: sacar al PAN, o al yunismo, que no son
lo mismo, del Palacio de Gobierno. Los primeros tienen ahora más la posibilidad
que los segundos de lograrlo.
Perredistas
y mixtos –no se olvide que son políticos– se irán con el ganador.
Virtudes y
pecados políticos aparte del perredista Sergio “Checo” Rodríguez Cortés, me
tiene sorprendido su olfato político y su habilidad (experiencia le sobra) para
acomodarse a las circunstancias.
En
diciembre pasado cuando me invitó a desayunar y hablamos largo y tendido, no me
quedó duda que era un hombre curtido en las buenas y las malas artes de la
política. Eso me explicó su sobrevivencia, con éxito, en la selva llena de
trampas y peligros en la que se mueve.
La lógica
indicaría que él debería estar apoyando con todo al yunismo, supuesto que su
partido, el PRD, tiene alianza con el gobernador. Pero él, con mucha
inteligencia, le tomó la palabra al gobernante de que respetaría la autonomía
del Poder Legislativo, lo que le sirve ahora para justificar su actitud.
Creo que
Checo Rodríguez está viendo para adelante con mucha claridad: Morena se
fortalecerá y hasta podría ganar la gubernatura y para nada me extrañaría que terminara
en esas filas o como su aliado. Por lo pronto, a partir de septiembre se tendrá
que entender, como presidente de la comisión de Hacienda del Estado, clave en
el Congreso, con el nuevo presidente de la Junta de Coordinación Política,
Amado Cruz Malpica.
Pero al
priismo también le conviene el amasiato con los morenos, sobre todo para
enfrentar con fuerza a quien consideran un enemigo político natural, más cuando
no tienen ni la fuerza, ni los recursos, ni el poder que siempre detentaron.
Necesitan un aliado fuerte y Morena lo es.
El panismo no es el yunismo
Con un
detalle más: el panismo de cepa, los panistas panistas, no ven con confianza al
gobernador y nunca han descartado que si pudiera les quitaría el control de la
dirigencia estatal. Saben bien que por eso negoció con ellos y les clavó al
Secretario General, Carlos Alberto Valenzuela González.
Por eso
tienen sus filas cerradas junto con un importante grupo de diputados locales de
su partido, y no sería nada raro que con tal de hacer a un lado a quien
representa un peligro para sus intereses políticos, terminaran negociando con
los ahora opositores que se han fortalecido.
Necesita un buen negociador
El
panorama, pues, no es nada halagador para el gobernador Yunes Linares y su
grupo.
Ante lo que
está pasando y lo que viene, está necesitado, le urge un cabildero y negociador
tan o más cabrón que Sergio Rodríguez Cortés, de primera, no sólo para
transitar lo que le resta de su gobierno con vientos favorables, sino para
tratar de sacar adelante su proyecto político de tal forma que su hijo Miguel
Ángel lo pueda suceder.
Le urge
además porque en una de esas el PRD termina pactando con Andrés Manuel López
Obrador para la sucesión presidencial en 2018 y rompe con el PAN, y entonces se
quedaría también sin lo que queda del PRD en Veracruz.

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