Prosa aprisa
Hasta ahora en Veracruz hay respeto a la prensa
Arturo Reyes Isidoro
En
conferencia de prensa ayer en Acapulco, el Secretario de Gobernación, Miguel
Ángel Osorio Chong, informó que por instrucciones del presidente Peña Nieto
este miércoles se reunirá con los gobernadores a efecto de tomar medidas
conjuntas para garantizar el trabajo periodístico en todo el país.
El
hidalguense dijo algo obvio pero lo cual sólo ellos, el Gobierno Federal, no le
habían dado importancia: que ante las agresiones a los periodistas no bastan
las palabras y que lo que se requiere es que el Estado dé una respuesta que
acabe con la impunidad de los agresores contra el gremio.
Osorio subrayó la necesidad de que los órdenes de
Gobierno actúen juntos en el tema para asegurar que en todo el territorio
nacional, sin excepción, los periodistas puedan realizar su labor con seguridad
y con libertad. "Habremos de trabajar junto con las entidades, para
garantizar las condiciones que requieren el desempeño de su importante
labor".
Aunque ya es un poco tarde
porque por la negligencia oficial han sido asesinados ya muchos periodistas, de
todos modos no está por demás porque el riesgo sigue latente y las condiciones
para realizar el trabajo periodístico en varios estados siguen siendo las
peores y muy riesgosas.
En Veracruz, tiene que
reconocerse, a pesar de que han continuado los ataques y ha habido víctimas
mortales (esperemos que sean las menos o que ya no ocurra una más), al menos
cesó el acoso oficial con el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares en
comparación con el de Javier Duarte de Ochoa.
En este espacio he publicado
ya que entre los viejos políticos y los viejos periodistas, o al menos entre
los contemporáneos de Yunes, había el temor de que al asumir el poder, el nuevo
gobernador fuera intolerante en grado mayor con la prensa crítica, temor que se
fundaba en su actuación como Secretario General de Gobierno en la
administración de Patricio Chirinos.
Pero al menos hasta ahora –y
hasta donde alcanzo a tener información en el Estado– ha resultado una
verdadera sorpresa, buena por cuanto ninguno de nosotros ha sido amenazado,
agredido o amagado por ejercer un periodismo no complaciente, no aplaudidor, no
lisonjero, sino crítico, de cuestionamiento y de señalamiento hacia su gobierno
o hacia su persona, lo que además se acentuó en muchos casos, en la mayoría,
por su política de no establecer ningún tipo de acuerdo que implicara algún
pago con recursos públicos, lo que a muchos afectados molestó y de repente se
volvieron críticos.
En sus primeros años, y en la
medida en que se fueron sintiendo con poder, en el gobierno de Javier Duarte se
volvieron intolerantes y no aceptaban la menor crítica, de tal forma que a los
que no pudieron controlar con jugosos convenios los acosaron empezando por
lograr que fueran despedidos de sus centros de trabajo o tomando otro tipo de
represalias.
Así, cuando no fue la
delincuencia organizada la que victimó a varios de mis compañeros, fue el mismo
gobierno el que los afectó, creando un muy mal ambiente y un escenario en el
que al no ser castigado ningún agresor nos volvimos blanco de ataques diversos
al tener la seguridad los agresores de que no sufrirían alguna consecuencia.
Insisto, a menos que mis
compañeros me hagan ver que estoy en un error, el nuevo gobierno no ha pedido
el despido de alguno, no ha amenazado, no ha agredido o no ha tomado otro tipo
de represalias, y hasta ahora ha aguantado vara ante tanto señalamiento y
crítica que recibe a diario.
Ni a él ni a alguna otra
autoridad se le debe ni se le puede agradecer tolerancia, porque el ejercicio
del periodismo, que conlleva el derecho a la libertad de expresión y de prensa,
está garantizado constitucionalmente y no lo ha ejercido ni lo ejerce quien no
quiere o porque no le conviene.
Desde un principio, desde
antes de que asumiera funciones, el gobernador fue claro con respecto a su
relación con la prensa. Dijo que la respetaría, que no habría más convenios o
acuerdos que implicaran algún pago, pidió que los periodistas hicieran su
trabajo, e incluso su administración redujo la emisión de boletines de prensa
al mínimo indispensable con lo que acabó con la uniformidad informativa.
En mi experiencia, por menos
de lo que he señalado del actual gobierno en la administración de Javier Duarte
sufrí las consecuencias. En mi caso vivo la diferencia y reconozco que hasta
ahora ni del propio gobernador ni de algún personero suyo he recibido algún
mensaje para que deje de decir las cosas tal como las vivo, las veo o las
percibo.
Pero, además, lector profesional
de medios que soy, producto de tantos años en el oficio, también veo a diario
el contenido de medios escritos y digitales y me complace ver la libertad
informativa con la que se conducen, por lo que los veracruzanos estamos
viviendo un nuevo periodismo, plural, independiente, con apego a la verdad,
ético, más profesional en términos generales.
No sé si Miguel Ángel Yunes
Linares así lo pensó, pero no tengo duda de que alentar y practicar este
ejercicio periodístico es el mejor cimiento para una mejor democracia, para
fortalecer y consolidar la que hemos tenido. Lectores mejor y bien informados
serán mejores ciudadanos.
No sé si el gobernador lea
medios, si le de tiempo para hacerlo o si alguien le informa lo que se publica
y se dice de él y de su gobierno. Pero no quisiera atribuir a este detalle su
comportamiento con la prensa, por lo menos hasta ahora. Ojalá y su conducta
como gobernante se deba a una decisión razonada que tenga como objetivo mejorar
en todos los renglones la vida pública de Veracruz.
Creo que en este nuevo tiempo
en Veracruz no hace periodismo independiente, crítico, quien no quiere.
Ojalá y a su respeto por la
prensa el gobernador Yunes Linares asuma con
toda decisión política los acuerdos que este miércoles se tomen tanto
para proteger a los periodistas como para garantizar las condiciones favorables
para el desempeño de su trabajo.
Tenso ambiente en el Congreso local
Aunque el ambiente que
prevaleció ayer en el Congreso local parecía de calma, en realidad guardaba un
buen grado de tensión tanto que se pensó
que cualquier chispa incendiaría la sesión ordinaria que tuvo lugar.
Pero entraron los bomberos
políticos en acción y lograron desactivar, por el momento, dos bombas que
estaban quemando ya la relación de los panistas con las demás bancadas.
Así, se pasó para el inicio
de la próxima semana el tema del juicio político contra el fiscal Jorge
Winckler Ortiz y, ahora, la solicitud del alcalde con licencia de Perote, Paúl
Martínez Marié, para que se revoque la licencia con carácter de definitiva que
presentó para separarse del cargo y que le fue aprobada, de tal forma que pueda
volver a la silla municipal.
Pero trascendió el verdadero
motivo de su urgencia: cuando se fue del Palacio Municipal dejó un faltante de
12 millones de pesos, que no ha podido comprobar, aunque pensó que su suplente
Miguel Sebastián Taboada Ortiz lo iba a cubrir. Pero resulta que no fue así y
ahora el tiempo corre y quiere ver cómo cubre el faltante, aunque se sabe que
toda la oposición en el Congreso no le aprobará su petición.
Desde ahora hay ya curiosidad
por ver cuál será la actitud de la diputación panista, aliada de un gobierno
que supuestamente pretende acabar con la corrupción y la impunidad, aunque ayer
había la sospecha que la bancada blanquiazul quiere ayudar al mal munícipe a
quien su gobierno cobijó como funcionario en la Secretaría de Desarrollo
Económico y Portuario.
Ayer, antes de despedirse,
los líderes de las bancadas de Morena, PRI, PRD, Verde y Juntos por Veracruz
acordaron verse en alguna cancha cuya ubicación no revelaron, para practicar la
defensa, la contensión y el ataque con miras a la reunión previa de la Junta de
Coordinación Política (Jucopo) el lunes y la sesión del próximo martes.
A quien se extrañó en la
sesión de ayer fue al presidente de la Jucopo, Sergio Hernández. Pero su
ausencia no se debió a algún tema candente, no. Lo que pasó fue que se estrenó de
nuevo como papá, ahora de una hermosa bebita, Camila, lo que lo llenó de
contento y alegría a grado tal que envió chocolates parejo para todos los
diputados de todos los partidos.

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