Prosa aprisa
Mis porqués sobre López Obrador
Arturo Reyes Isidoro
Veinte días, sólo veinte faltan
para que terminen las campañas. En veinticuatro más iremos a votar.
Dada la gran ventaja que le
saca Andrés Manuel López Obrador a sus competidores, de acuerdo a las encuestas
que se han venido publicando, casi doy por hecho que será el próximo Presidente
de México.
Independientemente de mi
condición de columnista enfocado sobre todo al tema político, no puedo
despojarme de mi condición de ciudadano.
¿Me preocupa, como a muchos
mexicanos, que gane AMLO? No. Para nada. Me ocupa sí en mi condición de
periodista, y como ciudadano me preparo para enfrentar la nueva realidad que
espera al país.
¿Me convence plenamente? No.
Dudo que algunos de sus ofrecimientos los pueda cumplir aunque deseo vehemente
que varios o muchos de ellos los pueda concretar para bien del país.
Pero no me cierro a la realidad
y no me niego a reconocer que la inmensa mayoría de mexicanos quiere en verdad
que gane. Por eso me ocupo de él con frecuencia porque guste o no es noticia.
A veces, aunque confieso que
muy pocas, vivo lo que otros también con respecto a los lectores o a los
críticos: hay quienes no quisieran que ni siquiera lo mencionara. Me han
reprochado que lo haga. Como lo hago, soy lopezobradorista, moreno de partido (porque
de color de la piel ya lo soy).
Hace días me sorprendió un
familiar que vive en Coatzacoacos cuando le plantee que ante la muy baja
posibilidad de que gane Meade, con quien simpatiza, haga uso de su voto útil y
sufrague por el tabasqueño.
Su reacción fue como de miedo,
de temor, sin duda alguna producto de la propaganda negativa contra AMLO, pero
también porque se lo han infundido los dirigentes de un sindicato al que
pertenece. Con una amplia explicación traté de aclararle las cosas y le pedí
que estuviera tranquila.
El pasado 31 de mayo, Miguel
Molina escribió una columna en Londres camino de Portugal a Ginebra, Suiza, o
ya había llegado al país donde ahora radica.
Narró que en Portugal, por las cosas que fue a hacer,
había estado a salvo de las campañas y de las guerras sucias “que han marcado
las campañas. Cuando regresamos, todo seguía ahí”.
“Hablé con amigos y familiares: algunos están preocupados
por lo que se viene, porque México se va a convertir en otra Venezuela, porque
el país se va a volver comunista o socialista o lo que sea”.
Dijo que: “No hubo manera de convencerlos de que ninguna
de esas cosas puede pasar, gane quien gane las elecciones. Tampoco hubo manera
de que entendieran que el miedo es parte de una campaña para que todo siga
igual. Me dijeron que soy lopezobradorista y poco faltó para que me colgaran el
teléfono y me retiraran el habla”.
El martes pasado, Leo Zuckermann en su columna “Juegos de
poder” escribió sobre el “Maldito maniqueísmo”.
Para él, el maniqueísmo
(“Tendencia a reducir la realidad a una oposición radical entre lo bueno y lo
malo”, dice el Diccionario de la Real
Academia Española) ya ganó en este proceso electoral.
Dijo que ideológicamente está
en contra de AMLO y apuntó otras cosas que no le gustan de él. El problema,
explicó, es que como las ha expuesto, la fanaticada de Andrés Manuel no sólo lo
considera parte de la “mafia del poder” sino también “vendido, chayotero y hasta traidor. Así me lo
hacen saber cotidianamente”.
Pero también, oh paradoja, es
objeto de críticas “por andar diciendo que es el candidato que tiene más
posibilidades de ganar la Presidencia”. Recuerda que en noviembre pasado él fue
uno de los cuatro fundadores de oraculus.mx,
sitio especializado en elecciones en México (ya es un referente
internacional).
Como parte de su objetivo se
dieron a la tarea de compilar todas las encuestas serias de vivienda que se
publican en el país y que siguen las regulaciones del INE. “Desde entonces,
hemos compilado un total de 48. En todas y cada una de ellas, aparece López
Obrador en primer lugar. En las más recientes, con un margen de victoria muy
amplio”.
Expresa Zuckermann que como con
base en ellas ha dicho que es el candidato con más probabilidades de ganar
“resulta que… me critican de vendido, chayotero
y traidor. Exactamente igual que los lopezobradoristas”. ¡Chin!
En mí caso, publico lo que
pienso y creo además con base en mi experiencia de haber pasado 30 años en las
entrañas del poder político y haber conocido a los que hacen las reglas
políticas (y las violan), cómo piensan y cómo actúan y a qué intereses
responden, así como a la información que obtengo por distintas fuentes que por
estar adentro están bien enteradas o hasta participan en las decisiones.
Alan Riding, un legendario
periodista que fue corresponsal en México entre 1971 y 1984 para The Financial Times, The Economist y The New York Times
(a él le tocó cubrir el golpe de Echeverría a aquel Excelsior de Julio Scherer), que ahora vive en París, que confiesa
que tiene “una fascinación, un amor, una obsesión por el país” y que aunque
vive en Europa igual que Miguel Molina “no despega su cabeza de México”, se
alista para venir a cubrir la jornada del 01 de julio.
En una entrevista que le hizo y
publicó el diario El País el pasado 5
de mayo se recuerda que desde que se fue de México ha regresado como periodista para las
elecciones de 1988, el levantamiento zapatista de 1994 o los comicios de 2000,
en los que el PRI salió derrotado por primera vez en 70 años, y ahora medita viajar para el 1 de julio. “He
tratado de volver en momentos claves y siento que este va a ser otro”.
Luego de expresar que no sabe
si López Obrador tiene la capacidad de negociación que tuvo Lula en Brasil, que
al igual que él llegó a ser Presidente luego de varios intentos, Riding declaró
en relación a la seria posibilidad que gane AMLO:
“Siento
que el momento de un cambio drástico que sacuda al sistema ha llegado. Quién
sabe las consecuencias. Pero hay una lógica: después de tantos años de promesas
de cambios sociales que no han llevado a nada, en los que la pobreza y la
violencia siguen, se trata de probar otro modelo. No sé si lo tiene en detalle,
pero la idea ofrece una alternativa. Si ganara el PRI o el PAN uno puede
anticipar más de lo mismo. Su momento ha llegado. Habrá que ver si es una
opción o México está condenado a lo mismo siempre”.
Creo
que ni el mismo López Obrador sabe exactamente qué va a pasar, pero es
indudable que la inmensa mayoría clama por un cambio y lo ve como una
esperanza, que él por fin lo concretará en serio.
No
sé si ya me contagió, pero soy de los que cree que un triunfo suyo con la
consecuente llegada a la Presidencia, él sí, va a cimbrar a México y va a dar
una sacudida al país como no se ha visto desde 1910. Eso creo. No sé las
consecuencias, pero tomo provisiones, cualquiera que sean.
Como
periodista, me apresto al comentario sobre lo que considero que va a resultar
un hecho histórico: que llegue por primera vez a la Presidencia un gobierno de
izquierda.
Coincido con lo que dijo Enrique Krauze en un artículo que
publicó en El País el pasado 18 de
febrero: “Si
triunfa en las elecciones, defenderé su derecho a poner en práctica su programa
social y económico, siempre y cuando lo haga respetando escrupulosamente el
marco legal e institucional y el régimen de libertades que sostiene ese hogar
común que… nos pertenece a todos. Ese hogar común que es México”.
Esa será
la tarea en adelante. Exigirle que cumpla, recordarle sus ofrecimientos, reclamarle
si se sale de los cauces del Derecho y la legalidad, pedirle cuentas. En tanto
candidato que resultó un fenómeno de masas, y por lo tanto de interés
periodístico, me continuaré ocupando de él. Es noticia.
Y como
ciudadano, yo también deseo un cambio.
Viene Tatiana
El
sábado, Tatiana Clouthier, la coordinadora de la campaña de AMLO, asistirá a
una comida en Xalapa. Ya no dejan que se enfríe la plaza.
7 de junio; Yunes Linares
Declaró
ayer el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares en Coatzacoalcos: “Yo no interfiero en la actividad de los medios, soy respetuoso me guste o
no me guste lo que escriban, lo que pongan, les deseo a todos que tengan un muy
feliz 7 de junio (Día de la Libertad de Expresión)” (alcalorpolitico.com).

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