Prosa aprisa
Sigue en el aire la gubernatura
Arturo Reyes Isidoro
Aun cuando
legalmente las campañas electorales terminan pasado mañana, lo que resta de
toda esta semana seguramente los equipos de los candidatos, en especial los de
la oposición, en el caso de Veracruz, se concentrarán en el cuidado de las
casillas.
Si las
encuestas serias que se publicaron y sirvieron a oraculus.mx para sacar un promedio a través de una poll of polls (agregación de encuestas)
en la intención del voto para la elección de Presidente, Andrés Manuel López
Obrador llega a la recta final (hasta el martes pasado) con un porcentaje muy
alto: 50% contra apenas 27% de Ricardo Anaya y 20% de José Antonio Meade, lo
que haría pensar que ahí ya hay un claro ganador.
La disputa
está en la elección para la gubernatura. Algunas encuestas que se publicaron pusieron
siempre en empate técnico a los candidatos de Morena y del PAN, Cuitláhuac
García Jiménez y Miguel Ángel Yunes Márquez. Al cierre, algunas muestran un
repunte de José Francisco Yunes Zorrilla, del PRI.
Algo que
llama la atención es que con todos los recursos que ha tenido y tiene y con la
coordinación de su campaña por parte de su padre el gobernador Miguel Ángel
Yunes Linares, el panista nunca mandó publicar una encuesta de una empresa
seria que dijera que va arriba. No se cree que no la hayan mandado a hacer, se
ignora porque no la sacaron a relucir.
Por el lado
del candidato de Morena, la encuesta de algunos medios es la que le da empate
técnico en primer lugar o ligeramente arriba, tampoco nunca mandó publicar la
de alguna encuestadora prestigiada porque sea de las más creíbles. Va arriba
por muchos puntos sólo porque él lo ha repetido así como por el dicho de AMLO.
El candidato
que más difícil la ha tenido ha sido Pepe Yunes. Carga con muchas losas como
nunca antes un candidato las soportó. Se enfrenta a la mala imagen de Javier
Duarte y su pandilla por actos de corrupción, al desprestigio de las siglas de
su partido, al desánimo que quedó desde la derrota de Héctor Yunes como
candidato a la gubernatura, al candidato del PAN y su padre el gobernador, a
los expresidentes del PRI que apoyan a los azules: Dante Delgado y Armando
Méndez de la Luz, de Movimiento Ciudadano, y Felipe Amadeo Flores Espinosa, de
Vía Veracruzana, al candidato de Morena y el poderoso imán de su candidato
presidencial, a la poca fuerza de José Antonio Meade, e incluso hay quienes se
atreven a afirmar que el Presidente lo dejó prácticamente solo y no lo apoyó.
Cualquier cosa que logre, incluida la gubernatura, será un verdadero prodigio.
Si el hijo
del gobernador triunfara, se estaría ante una gubernatura comprada. Gane o
pierda, será, sin duda, la candidatura más cara en la historia del Estado. Su
padre no ha escatimado ni un solo centavo (utilizando programas sociales y
otros recursos de su gobierno) para tratar de que su vástago lo suceda. Para la
víspera de la elección y para el día 1 de julio se espera una derrama para la
compra de votos que nadie se atreve a cuantificar porque se cree que no habrá
límites, entendible si se piensa que tanto al padre como al hijo, así como a
sus compinches, les va la vida política de por medio, por lo menos a corto y a
mediano plazo.
Teniendo todo
el poder que da el Gobierno del Estado y la experiencia política-electoral del
gobernador, se diría que es una obligación que ganen, están obligados a ganar
so pena de hacer el ridículo.
La elección
de este año es inédita por cuanto nunca antes un gobernador intentó que un hijo
sanguíneo lo sucediera. La posibilidad de un triunfo abriría la puerta para que
dentro de seis años otro hijo suyo intentara continuar con la línea sucesoria.
Por contraparte
a todo lo que la familia ha podido comprar, se enfrenta también a un gran
descontento ciudadano por la falta de resultados y por el incumplimiento de
compromisos del actual gobernador cuando fue candidato.
La
posibilidad de que triunfe el candidato de Morena está ligada al tamaño de la
victoria del candidato presidencial López Obrador, en cuanto al número de votos
en el Estado. Ese es su gran (y casi único) capital. Los observadores políticos
con experiencia no desestiman que si AMLO arrolla por el número se sufragios que
obtenga lo arrastre hacia la victoria.
Tiene ya un
gran logro: sin siquiera una mínima parte de los recursos con los que ha
contado el panista ni la ventaja que da tener la gubernatura, se mantiene
puntero aunque prácticamente en empate técnico con su más fuerte opositor,
según las encuestas que se conocen y a las que podría dársele alguna
credibilidad. No es poca cosa.
Si el
candidato del PRI no los alcanza de acuerdo a las últimas encuestas que se
puedan dar a conocer entre hoy y mañana, entonces la militancia tricolor podría
dar la última palabra. Si bien el panismo hace hasta el último intento por
copar a cuanto priista pueda, hay mucha militancia que si tuviera sólo la
opción panismo-morenismo, se inclinaría por el pupilo de López Obrador.
Si sale a votar, el abstencionismo puede decidir
Hay otro
factor que hasta ahora no se ha considerado y que también puede influir en el
resultado final: el abstencionismo de la última elección, la de 2017, que fue
muy alto.
Algunos
datos.
En el
municipio de Veracruz, el año pasado de una lista nominal de 439,395
ciudadanos, votaron sólo 191,305. Se abstuvieron 248,090, lo que equivalió a un
56.46%.
En el de
Xalapa, de 357,251, votaron 167,559; se abstuvieron 189,692, o sea un 53.19%.
En cuanto a
Coatzacoalcos, de 240,764, sufragaron 116,825, absteniéndose 123,939, es decir,
un 51.48%
En Córdoba,
de 147,701, votaron 69,299; no lo hicieron 78,402, esto es, un 53.08%.
En Poza Rica,
de 143,485, sufragaron 69,651; se abstuvieron 73,834, es decir, un 51.46%.
En
Minatitlán, de 121,012, votaron 60,978; no lo hicieron 60,034, o sea el 49.61%.
En Boca del
Río, de 129,246, votaron 59,550; se abstuvieron 60,696, un porcentaje de
50.48%.
Esta muestra
de los municipios con los padrones más grandes da una idea del tamaño del
abstencionismo que prevaleció. De los mencionados, en cuatro ganó Morena
(Xalapa, Coatzacoalcos, Poza Rica y Minatitlán) y en tres el PAN (Veracruz,
Córdoba y Boca del Río).
Esa población
es posible que este año salga a votar aunque hasta el próximo domingo por la noche
se sabrá por qué opción sufragó.
Bloqueo y error logístico
Dos hechos se
conjugaron en el deslucido cierre de las campañas de Andrés Manuel López Obrador
y Cuitláhuac García Jiménez en Boca del Río el sábado.
Por un lado,
los propios transportistas confirmaron que los amenazaron: si les proporcionas
un solo camión, te retiro la concesión. Los morenos llegaron a ofrecer hasta 15
mil pesos por el alquiler de una unidad. Pesó más el miedo.
Por el otro,
la mala logística y el capricho de la candidata al Senado Rocío Nahle, según
voces internas, muy queditas. Desde un principio le habrían dicho que era muy mala
idea programar el acto a la hora del partido de la Selección Mexicana de Futbol
o cuando el electorado saldría a celebrar el triunfo si ganaba. Se hizo lo que
ella dispuso.
AMLO,
refieren, se fue muy molesto. Era cuando más necesitaba mostrar músculo y le
fallaron en Veracruz o, más bien dicho, le falló la mujer de todas sus
confianzas. Por eso ordenó que se quedara en el Estado hasta después de las
elecciones la dirigente nacional de Morena Yeidkol Polevnsky para que “cuide”
las elecciones el próximo domingo.
Dentro de
seis días se verá qué tanto afectó a ese partido y a sus candidatos la falla
del sábado pasado.

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