Prosa aprisa
Se vislumbran tiempos extras en Veracruz
Arturo Reyes Isidoro
¿Será posible que esto lo
leamos, lo escuchemos o lo veamos a las once de la noche dentro de catorce días
en Veracruz y en México?
Luego de su derrota, la
Selección Alemana felicitó a la de nuestro país por su triunfo.
En su cuenta de Twitter
escribieron los teutones: “¡Bien jugado @miseleccionmx, felicitaciones por el
triunfo!”.
¿Los candidatos que pierdan
reconocerán sin rubor alguno su derrota y felicitarán al ganador, claro, si
todo es derecho?
Y pensar que hubo quienes se
burlaron cuando se dijo que la única forma de derrotar a los alemanes era
¡acabando con la corrupción!
Aunque tal y como están y van
las cosas, en el partido del domingo 01 de julio, si acaso terminarán en empate
y se tendrán que ir a tiempos extras y hasta a penales.
En el caso de Veracruz, si el candidato
del PAN sale a celebrar que ganó, lo más probable es que sean los tribunales
electorales los que digan la última palabra.
A catorce días de que se llegue
a la “hora de la verdad”, se vislumbran ya posibles escenarios.
Uno, que Andrés Manuel López Obrador
gane por goliza y en Veracruz se replique el marcador, y entonces Cuitláhuac
obtenga un triunfo indiscutible.
Dos, que como lo hizo ayer la
Verde, Pepe dé la sorpresa, gane aunque sea por un marcador apretado pero que
no deje lugar a dudas.
Tres, que el favorito, por
todos los recursos que tiene, como tenían los alemanes, Miguel Ángel Jr., gane
pero con un juego muy sucio y cuando los árbitros revisen las repeticiones en
la pantalla le anulen el triunfo.
En el Estado si “gana” el
blanquiazul se vislumbra que el juego no termine en los 90 minutos
reglamentarios sino que se vayan a tiempos extras.
La razón es muy sencilla: no
han tenido el más mínimo cuidado en ocultar todas las violaciones a la Ley
Electoral y hay una gran cantidad de testimonios que lo pueden probar, sobre
todo fotos y videos.
Y las circunstancias juegan: si
“gana” y los opositores impugnan, se tendrán que ir a los tribunales estatal y
federal, aunque se da por descontado que la Sala local fallará a su favor
porque no es más que un títere del Ejecutivo.
Entonces la queja se tendrá que
ir al Tribunal Electoral federal donde si gana la elección presidencial Andrés
Manuel López Obrador, los magistrados federales, que también se cuadran, ya lo
pensarán mucho para cometer alguna chicanada electoral temerosos de perder su
chamba por favorecer al panismo.
Que se sepa, tanto Morena como
el PRI tienen trabajando ya a equipos de abogados especialistas que reúnen y
acumulan pruebas de todas las anomalías que están cometiendo los azules.
Un poco de historia
¡Vamos muchachos! (imaginen
lectores que lo escuchan con la voz engolada del can Bermúdez). Lo platicamos,
todooooosss.
En 2004 Fidel Herrera Beltrán
ganó la gubernatura de panzazo. Hay muchas versiones, aunque su contrincante
Gerardo Buganza Salmerón, en aquel tiempo panista, años después en diversas
pláticas me contó su historia y me mostró gruesos legajos con documentos que
serían prueba de que ganó pero que su triunfo lo negoció el entonces presidente
Vicente Fox.
Esto último me lo confió y
confirmó Gerardo. Me platicó todo lo que pasó en el despacho presidencial, cómo
no obstante todas las pruebas que le llevó y mostró a Fox, éste las ignoró.
Culpó de ello a intrigas de Miguel Ángel Yunes Linares, algo que creo que ya le
perdonó (o quién sabe) pero que no olvida (platicamos de publicar un libro con
todos los documentos pero todo quedó en una idea).
Pero Fidel, no obstante que la
Sala Electoral del Tribunal Superior de Justicia del Estado lo declaró
“Gobernador electo” el 1 de octubre de 2004 (la elección había sido el 5 de
septiembre) y que el 10 de septiembre de ese año le habían otorgado la
constancia de mayoría, por impugnación de la coalición Unidos por Veracruz, que
había postulado como candidato a Dante Delgado, casi mordió el polvo.
A la impugnación se sumó
entonces el PAN que para entonces ya tenía como asesor jurídico nada más y nada
menos que al ya para esas fechas diputado federal independiente Miguel Ángel
Yunes Linares, quien había renunciado al PRI porque el dirigente nacional
Roberto Madrazo Pintado había apoyado a Fidel como candidato tricolor.
Alegando anomalías en el
proceso electoral, Miguel esperaba que se revirtieran los resultados o se
anularan los comicios.
Fidel estuvo a punto de caer
pues el TEPJF llegó a preparar la anulación de su triunfo por presiones de los
panistas al entonces presidente Vicente Fox. Ante esa determinación, Herrera
Beltrán llegó a declarar: "no se descarta
ni se encarta, interino o interina (gobernador), todo está dentro de la
conceptualización más amplia de la democracia veracruzana” (?).
Ya había cambiado su actitud luego de
que en un principio alegaba que había ganado claramente.
Como “Gobernador electo”, el
sábado 11 de septiembre de 2004 ofreció una conferencia de prensa acompañado de
Madrazo Pintado, en la que dijo que los panistas habían jugado no para ganar
sino para descalificar la elección.
Aseguró que su triunfo había
sido inobjetable y que no tendría problemas para gobernar con un Congreso cuya
mayoría había perdido el PRI. “No tendré problemas, voy a compartir el gobierno,
responsabilidad, todo lo que quieran, menos a mi mujer”, expresó. También
argumentó que “los gobiernos divididos son los mejores porque tienen más
contrapesos”.
Se mostraba tan seguro de su
triunfo que hasta había ofrecido “copias certificados” de los resultados de la
votación a Buganza “para su tranquilidad anímica, emocional, personal o
política”. Señaló que en esas actas vería las cuentas. “Aquí están las cuentas
clara y el chocolate espeso, les ganamos y que se aguanten”.
Y, palabras de Fidel Herrera
Beltrán, que después sería muy bien conocido por todos los veracruzanos, sin
sonrojarse llegó a afirmar: “Les juro por mi madre que si hubiera perdido por
un voto hubiera dicho con toda sinceridad y valentía: perdí, y ahí quedo con
altura, porque hay una gran responsabilidad con el casi millón de votos para
mí”.
Recuerdo muy bien que había
dicho que si ganaba recorrería de inmediato de nuevo el Estado para agradecer
su voto a los veracruzanos y que tan pronto que lo declararan Gobernador electo
nombraría a su gabinete para comenzar a trabajar. Ya no hizo ni una cosa ni la
otra, pues finalmente el tribunal electoral federal confirmó su triunfo apenas
unos días antes de que rindiera su protesta el 1 de diciembre de aquel año.
Ganó pero dejó los pelos de la burra en la cerca.
He traído a colación la
historia porque podríamos estar ante un escenario que se podría repetir en
cuanto a que sea un tribunal federal el que finalmente decida quién ganó, si
gana el PAN e impugnan el PRI y Morena por anomalías al proceso electoral, como
lo hizo el hoy gobernador en 2004. A diferencia de entonces, se ve difícil que
AMLO quiera negociar para favorecer al padre y a su hijo con quienes trae un
pleito callejero y de quienes se quejan los morenos del Estado que los han
agraviado de muchas formar.
Ya se pueden contar con los
dedos de las manos los días para que terminen las campañas, dentro de nueve, y
en trece más iremos a las urnas. Entonces habrá una nueva historia.

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