Prosa aprisa
Ausencia oficial en horas de emergencia
Arturo Reyes Isidoro
A solo 39
días para que concluya su gestión, a solo 10 para que empiece a entregar el
gobierno, perdida la gubernatura para su hijo, con la administración pública
estatal en emergencia financiera y ya sin ningún incentivo por alcanzar en el
cargo que ostenta, cabe preguntar si el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares
tiene ánimo para acudir en auxilio de los miles de afectados y damnificados por
las graves inundaciones que se están dando en prácticamente todo el territorio
estatal.
Preocupa que
la autoridad esté ausente físicamente en las zonas dañadas porque si bien con
su presencia no evita el desbordamiento de ríos y arroyos y sus consecuencias,
al menos alienta a las víctimas, muchas de las cuales han perdido todo, en
dramáticas situaciones como las que se vivieron en la gran inundación de 1999,
hace 19 años.
Preocupa
porque las inundaciones no comenzaron ayer sino hace ya varios días y no se
sabe que el gobernador o el Secretario de Protección Civil Juan Carlos Saldaña
Morán estén recorriendo el Estado para coordinar acciones de ayuda y auxilio,
para establecer centros estratégicos de acopio de ayuda material y de comandos
que coordinen el reparto y las labores de rescate, y extraña que hasta ahora no
hayan instalado un comité de emergencia con la participación de todas las áreas
de gobierno federal y estatal no obstante que miles de veracruzanos están bajo
el agua.
Solicitar
declaratorias de emergencia y decir que se emitieron alertas de todos los colores
del arcoiris está bien pero no es suficiente. La gente necesita la ayuda ya, de
inmediato. Hasta anoche la autoridad estatal, en especial la de Protección
Civil, no había informado que se hubieran habilitado albergues con cocinas
calientes y servicios médicos ni agua potable suficiente, cuántos ni en dónde,
ni que se hubieran establecido centros oficiales de acopio de ayuda para los
hermanos en desgracia. Reprobablemente tampoco la autoridad de la Secretaría de
Educación de Veracruz había salido a anunciar la suspensión de clases en las
zonas inundadas.
Las únicas imágenes
oficiales que había anoche en las cuentas de Facebook y de Twitter del
gobernador Yunes lo muestran en la 26 Zona Militar “El Lencero” vestido
informalmente pero bien, seco, zapatos limpios, abrigado con una chamarra,
lejos de las áreas de desastre, bien protegido.
En las redes
sociales se multiplicaban las imágenes, fotos y videos, de las horas de
angustia que viven miles de veracruzanos y en todas están ausentes las
autoridades del Gobierno del Estado. Para más, las únicas imágenes en video que
vi por la noche fueron las de los heroicos soldados del Ejército Mexicano con
el agua hasta la cintura cargando, sacando niños y mujeres de sus casas para
ponerlos a salvo.
Aquí es donde
se necesitan las despensas, las colchonetas, los cobertores, los monederos
Chedraui pero hasta anoche no se veía que se estuvieran repartiendo.
El problema
no es solo por las lluvias que vemos o que sentimos, que han sido copiosas en
varias regiones del Estado, por lo que si este lunes asoma el sol se pueda
decir que ha pasado la emergencia. Por experiencia los veracruzanos sabemos que
el problema mayor es por el escurrimiento de agua que baja del altiplano, de
los estados de Oaxaca y de Puebla, de Hidalgo y de San Luis Potosí, por lo que
la alerta a partir de ya y hasta finales de noviembre debe ser permanente y la
ayuda también.
Anoche ni
siquiera el área de Comunicación Social del Gobierno del Estado había emitido
anuncios de que en caso de emergencia tengan a la mano sus documentos
personales más importantes y bien resguardados, así como una lámpara de mano, etc.,
todo lo que se dice para prevenir en caso de horas de emergencia. Es una
ausencia total de la autoridad.
El nuevo
gobierno todavía no tiene facultades constitucionales pero no se puede dejar a
los dañados y damnificados a su suerte. El gobernador Cuitláhuac García debe
anunciar cuanto antes al nuevo titular de Protección Civil e instruirle que
entre en acción cuanto antes, pues la desgracia no distingue en materia de
competencia legal sino que requiere que inicie la ayuda de inmediato.
Además, ante
el estado de emergencia financiera y el anuncio que ya hizo Miguel Ángel Yunes
Linares de que no dejará ni un quinto en caja, es obvio que se agotaron los
recursos y que ya no se puede esperar nada de los que se van. Alguien tiene que
hacer algo. Al menos el gobernador entrante debe entrar de emergente y ponerse
a recorrer las zonas afectadas para llevarles palabras de aliento a quienes hoy
sufren.
Porque además
el estado de desastre que quede cuando todo pase será otra pesada herencia que
recibirá. Lo vimos y lo vivimos en el 99. A esta hora están ya bajo el agua
miles de hectáreas y la producción agrícola perdida. Sumarán miles de millones
las pérdidas. Quedarán destrozados caminos rurales y carreteras, así como
puentes y alcantarillas. Tendrán que entrar en acciones todas las brigadas
posibles de salud para vacunar y fumigar para evitar epidemias. Seguramente
sufrirán daños edificios escolares como ha sucedido siempre.
En Álamo,
como sucedió en 1999, familias enteras perdieron todo lo que tenían. Habrá que
apoyarlos con alimentos, ropa, acciones de salud y hasta con la reposición de
enseres. Es una obligación del gobierno. Pero no es el único lugar en horas de
emergencia.
Hace 19 años
no obstante que entonces sí hubo apoyo tanto del gobierno federal como del estatal,
hubo necesidad de que se organizara la sociedad civil, tanto del Estado como de
otras entidades del país y de la Ciudad de México, para ir en apoyo de los
miles de damnificados. Todo indica que volveremos a repetir aquel gigantesco
operativo.
La emergencia
agarra a Veracruz en un momento especial, la de la entrega recepción, donde el
gobierno que se va ya está ausente, seguramente con la urgencia de que todo
acabe, y el entrante llega sin experiencia alguna en estos casos y además sin
dinero pues Yunes no le deja nada en caja y aparte lo obliga a que tome los
recursos de las participaciones federales para pagar los aguinaldos y todos los
compromisos de fin de año en lugar de destinarlos a asistir a los veracruzanos
que quedarán en situación de desastre económico.
Creo que esta
es la última oportunidad que tiene el gobernador Yunes de irse con el
reconocimiento de los veracruzanos, al menos porque haya estado a su lado en
horas de emergencia, de angustia, de zozobra y hasta de desesperanza, pero la
está dejando perder. Ha preferido estar ausente. Tal vez ha claudicado ya. Ya
no hay campaña, ya no se necesita la foto al lado de los damnificados para
tratar de ganar el reconocimiento público y los votos. Y atrás de él, tampoco
ninguno de los suyos.
No es su
responsabilidad todavía, pero también hasta anoche era notoria la ausencia del
gobernador Cuitláhuac García, al menos para que enviara un mensaje de aliento y
de esperanza a sus miles de paisanos en desgracia, de que tanto su gobierno
como el de López Obrador irán en su rescate tan pronto como tomen las riendas
del gobierno, en unos cuantos días más, o si es posible antes convocando a
todos los mexicanos a apoyar con lo que puedan ante la ausencia de los
gobiernos de Yunes Linares y hasta de Enrique Peña Nieto.
Hoy no me
estarán leyendo, seguro, muchos de mis habituales lectores, pero al menos por
alguna referencia sepan que prácticamente todos los veracruzanos de la sociedad
civil estamos pendientes de ustedes y que no los vamos a dejar solos. Nuestra
solidaridad total.


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