Prosa aprisa
Inicia el calvario de los que se van
Arturo
Reyes Isidoro
Cuánta
similitud con el pasado reciente.
En
la renovación para la gubernatura de 2010, Fidel Herrera Beltrán buscó un
sucesor a modo para que le cuidara la espalda a su salida.
Javier
Duarte cumplió con creces. Absorbió sin chistar la deuda que le heredaban, de
21 mil millones de pesos, y la cargó a su cuenta. Con ello limpió la
administración que le antecedía… y se echó la soga al cuello.
En
el cambio de gobierno de 2016, Duarte trató de imponer a toda costa como
candidato a Alberto Silva Ramos para que lo relevara y lo ayudara a salir
limpio. Le falló la jugada y las consecuencias las paga ahora en prisión.
Para
la sucesión gubernamental de 2018, Miguel Ángel Yunes Linares logró imponer a
su hijo del mismo nombre como candidato para que lo sucediera y lo cubriera por
todo el gasto que estaba haciendo para coronar con éxito la empresa de ambos.
Igual, falló y las consecuencias están por venir.
Antes
de irse, Duarte blindó a sus más cercanos, que habían manejado y desviado
recursos para sus fines personales, dotándolos de fuero. En el camino, para
salvarse de la cárcel, algunos terminaron traicionándolo testimoniando en su
contra.
¿A
la actual y joven senadora Indira Rosales San Román la blindó el gobernador
imponiéndola como candidata y haciéndola senadora para dotarla de fuero ante el
millonario desvío de recursos que se hizo en la Sedesol estatal cuando ella fue
la titular, de acuerdo con lo que acaba de poner al descubierto públicamente el
ORFIS?
No
es la única señalada por el dedo de la fiscalización, pero es el pez más gordo.
La revelación del resultado de las auditorías de la Cuenta Pública 2017 marca
el inicio del camino al Gólgota de varios yunistas, por el calvario que van a
vivir cuando los gobiernos de Morena (el estatal y el federal) comiencen a
aplicar la ley para tratar de resarcir los daños causados al patrimonio estatal
y a castigar a los responsables.
En
el caso de la senadora, es cierto, tiene fuero, pero eso nada le garantiza que
no se le llame a rendir cuentas ya que puede ser sometida a juicio político
para quitarle la inmunidad por parte de la aplanadora que tiene en el Congreso
federal el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, enemigo declarado del
gobernador saliente quien es protector de la ya implicada.
Con
tal de evitar cualquier juicio, llegado el momento, ¿cantaría Indira también
para salvar el pellejo y hundir a su jefe? ¿Se convertirá en la émula femenina
de Antonio Tarek Abdalá?
La
actual administración panista, saliente, finalmente confirmó la tesis del
priista Salvador Manzur y la siguió al pie de la letra: los programas sociales
son oro molido. Y había que aprovecharlos. ¿No qué no?
Ante el panismo, informe del ORFIS pega al yunismo
Tan solo en el primer
año del gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, el Órgano de Fiscalización
Superior (ORFIS) de Veracruz detectó un presunto desvío de recursos por más de
338 millones de pesos.
Habrá que esperar el
reporte del segundo año correspondiente al ejercicio 2018, año de precampañas,
campañas políticas y elección, en el que presume que se dispararon las
anomalías y que el monto desviado será superior, con creces.
Si se reconfirma el
daño patrimonial, la administración que tanto ha criticado a la de Javier
Duarte por actos de corrupción quedará sin ninguna autoridad moral para seguir
haciendo reclamos y vistiéndose con el manto de la transparencia y la
honestidad.
De entrada, el actual
gobierno está ya en entredicho, en el peor momento cuando está en puerta la
salida y a días de que se inicie la entrega-recepción al nuevo gobierno, que
seguramente endurecerá sus medidas de recepción en aras de que no le den gato
por liebre.
A reserva de comentar
con amplitud el caso de la Secretaría de Desarrollo Social estatal, que merece
una consideración aparte, el señalamiento del ORFIS no puede desligarse, de
ninguna manera, del escenario político panista de cara al futuro inmediato y
mediato.
No resulta cosa menor
que al extitular de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP) y
hoy senador, Julen Rementería del Puerto, se le reconoció limpio pues se
informó que no se le encontró daño patrimonial a su gestión y que las obras de
su periodo se ejecutaron o están con avances significativos, sin presentar
precios inflados o deficiencias en su construcción.
Llama la atención que
incluso se dijo que no se pudo comprobar que hubiera entregado contratos a
empresas fantasma y que todo estuvo en orden en el otorgamiento de contratos al
dirigente estatal del PAN José Mancha, aunque se dejó abierto que ante la
posibilidad de que pudiera haber inconsistencias se continúe investigando.
Julen, pues, está
limpio, según el ORFIS, aval que habrá de gravitar a su favor dentro de las
filas de su partido y que lo fortalece en su carrera para poder ser el
candidato del PAN a la gubernatura en 2018, capital que puede incrementar si
hace un buen papel en la Cámara alta del Congreso de la Unión a favor de los
veracruzanos.
Algo que me llamó la
atención en su caso es la experiencia que ha adquirido como político, pues se
anticipó bien para hacer una contención de probables daños a su imagen con un
buen manejo de prensa, ya que incluso antes de que el ORFIS diera a conocer su dictamen
ya se estaba publicando que su gestión estaba limpia.
Me dejó la idea de
que él sí sabe el importante papel que juega la prensa y lo determinante que
puede ser para el éxito de un proyecto político, aunque habrá que esperar para
ver si está convencido de ello.
El hecho de que el
ORFIS le otorgue el aval a su trabajo en la administración pública lo pone en
mejores condiciones en el carril de arranque rumbo a 2024, en comparación con
el candidato perdedor en la pasada elección, Miguel Ángel Yunes Márquez, quien
intentará repetir aunque su suerte está ligada a la de su padre, ahora
cuestionado, lo que les puede resultar una losa demasiado pesada y frenarlos.
Pero Julen no se
precipita. A finales de agosto coincidí con él en una reunión y lo advertí muy
cauto en cuanto al futuro político. Seguramente primero quería pasar la prueba
de la auditoría y luego planear los pasos a seguir. Él ya puede empezar el
trote. Sus posibles adversarios están anclados por ahora con un enorme obstáculo
de 338 millones de pesos, más lo que se acumule.
Se faja los pantalones Toño Portilla
¡Carajo! En verdad
que sorprendió el auditor superior Lorenzo Antonio Portilla Vásquez pues sus
detractores esperaban que tratara de encubrir anomalías de la actual
administración por agradar a o por temor al gobernador que ya se va.
El hombre le pegó
duro a una de las piñatas más grandes de la administración, la de la Sedesol
estatal, en donde está implicada la extitular y ahora también senadora Rosales
San Román, una de las consentidas de los palacios de gobierno de Xalapa y
municipal de Boca del Río.
Ella sería una de las
cartas del yunismo azul para proyectarla también con miras a 2024, pero el
golpe de Toño Portilla puede haber aniquilado ya su futuro político.
La decisión de
Portilla de ir adelante, se trate de quien se trate, es un adelanto de lo que
vendrá cuando revise la cuenta pública de 2018, pues si no se tentó el corazón
para actuar contra algunos yunistas cuando el jefe todavía está en el poder,
qué no va a señalar cuando ya se haya ido y haya un gobierno moreno que exija
ir a fondo.
Seguramente se
desatará ahora una campaña en su contra para denostarlo y acusarlo de lo peor
por no haberse quedado callado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario