Prosa aprisa
Se va sin poder superar la derrota de su hijo
Arturo Reyes
Isidoro
¿Alguien
se puede imaginar al gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, un hombre que da la
impresión de ser “duro”, llorar a punto de entregar la administración pública
estatal?
Pues sí,
sí lo ha hecho, porque al mismo tiempo es “muy sensible de repente”.
Se le
escurrieron las lágrimas la mañana del viernes pasado cuando su hijo Miguel le
envió un mensaje diciéndole que en el mejor periódico de Inglaterra, The Guardian, apareció el Foro Boca
dentro de las obras de construcción más importantes del mundo, nominado para
obtener el premio mundial de arquitectura en el mes de diciembre.
“Y me
ganó la lágrima, me ganó el sentimiento”.
Lo domina
el sentimiento, el amor por su hijo mayor, cuya derrota como candidato a la
gubernatura el 1 de julio pasado no la puede superar.
“Como ser
humano me dolió, como padre me dolió muchísimo y me sigue doliendo. Veracruz
hubiera tenido mejor destino con Miguel”.
Este jueves
comparecerá por última vez como gobernador ante el pleno de la LXV Legislatura
para responder preguntas sobre su Segundo y último Informe de Gobierno.
El
viernes pasado Paz Ramírez, reportera de Notiver,
lo entrevistó en su despacho del Palacio de Gobierno. Ante ella se confesó,
motivado por sus preguntas.
Durante
el diálogo asomó lo que fue su obsesión en sus dos años de mandato: Javier
Duarte y sus colaboradores acusados de actos de corrupción.
La
entrevista se publicó el domingo en el rotativo del puerto jarocho.
“¿Qué
pasa cuando su hijo no resultó electo gobernador?”, le preguntó Paz.
“El
resultado de la elección fue inédito. Miguel tiene más de 400 mil votos de los
que yo tuve, pero Miguel no se enfrenta a un candidato a gobernador, Miguel se
enfrenta a un candidato a la presidencia que prácticamente arrasa en todo el
país”.
Afirma
que fue un tema muy complicado. “Yo no tuve la menor duda de que Miguel era la
persona, es la persona mejor preparada para gobernar, ahí están los hechos,
está la realidad de lo que Miguel ha hecho como alcalde de Boca del Río. Nunca
planteó cosas etéreas. Sin embargo la decisión de los veracruzanos fue otra”.
Será opositor crítico
La
reportera le preguntó que sigue para él en la política, en la vida pública.
Respondió
con una afirmación: “un político nunca se retira de la política. A veces lo
retiran de la política, que es otra cosa, no es mi caso.
Dijo que
saldrá del Palacio de Gobierno con la frente en alto, “con el aprecio de muchos
veracruzanos, con 65 años, cumplo 66 el 5 de diciembre. Me siento muy bien
física y mentalmente”.
Afirma
que va a continuar, “no voy a dejar de trabajar, nunca he tenido descanso. Se
abren espacios importantes por lo que significa el siguiente gobierno, desde la
perspectiva de la oposición”.
Y
anuncia: “A partir del primero de diciembre seré libre para señalar los
desacuerdos, hablar cuando sea oportuno, pero de ninguna manera seré un
problema para el siguiente”.
Reitera:
estará desde la oposición para seguir el caso del gobernador entrante. “Yo he
sido un opositor congruente, yo hablé, di mi opinión de lo que podía ser y
ojalá y esté eqivocado”.
Gobernador
hasta mañana viernes, expresa que quiere que le vaya bien a Veracruz.
“Sin
embargo, si lo que estoy viendo no me parece, entonces usaré las credenciales
de opositor congruente y las haré valer en su momento. No quiero ser obstáculo
pero sí quiero contribuir a que a Veracruz le vaya mejor”.
“Comentarios sin sentido, de Cuitláhuac”
Otra
interrogante que le hizo la entrevistadora fue: “Hubo enfrentamientos de
discurso con Cuitláhuac García el gobernador electo, ¿hay preocupación por lo
que pueda hacer?”.
Su
respuesta fue: “A ver, yo nunca me enfrenté a él, yo soy gobernador, yo asumo
mi posición como gobernador del Estado y leo los comentarios sin sentido que
hace yo creo que después de bailar una salsa. La verdad es que hay cosas que
comenta que ni tienen pies ni cabeza, yo no entro al debate, no sé si se han
dado cuenta que no he respondido ni un solo agravio; asumo que soy gobernador y
que debo respetar mi investidura, no voy a andar en chismes callejeros ni en
intrigas”.
Comentó
que no sabe cuál va a ser la estrategia en materia de seguridad, “pero espero
que sea la mejor, que el gobernador dedique su tiempo a gobernar, a servirle a
los veracruzanos, que haga un esfuerzo. Yo espero que le vaya bien a Veracruz.
Ojalá y no tengamos que arrepentirnos de lo que sucedió en las elecciones”.
Yunes
Linares le dijo a la periodista que el tiempo “pasa como agua bajo el puente,
inevitablemente” y que “sí pasó muy rápido y fue un periodo muy breve… me
quedaron a deber cuatro años”.
Ella
percibió que el comentario se lo hizo “ya con un dejo de tristeza”.
Disfrutó trabajando, expresa
Dijo que
trabajar todos los días “24 x 24” horas los 750 días lo deja satisfecho, que
fue una decisión “de disfrutar de otra manera, haciendo bien las cosas”.
“Han sido
dos años de no ir a fiestas, no ir a bailes, no he ido a una boda, no he ido a
un bautizo, a unos quince, no he tomado una copa, nada en dos años, porque la
otra forma de disfrutar era llegar aquí y hacer y deshacer tal y como lo hacía
Duarte. El señor el viernes cesaba actividades y los aviones de gobierno
empezaban a trasladarse unos a Acapulco, otros a Ixtapa, a Tucson. Agarraban la
fiesta desde el viernes”.
Se preparó para la añoranza del poder
Paz
Ramírez lo cuestionó sobre si ya estaba listo para irse.
“En la
parte anímica” le respondió que ha tenido una carrera tan larga que siempre ha
entrado y salido, “por fortuna, bien, nunca he salido mal”.
Recordó
que cuando dejó la Secretaría General de Gobierno en el gobierno de Patricio
Chirinos salió una noche por la puerta principal del Palacio de Gobierno.
“Nunca he
salido mal de mis cargos, y en el proceso te vas preparando contra la añoranza
del poder, además soy un hombre que hace poco uso de la parafernalia del poder.
Yo soy de los que hacen cola en La Parroquia (el café). No me paso un alto.
Hice cola para sacar mi pasaporte”.
Señaló
que su último evento como gobernador será en la Plaza de la Soberanía de Boca
del Río, y de ahí se va “a chiquear un poco”.
La foto de la derrota
La foto
ya histórica que Miguel Ángel Carmona, de la agencia Fotover, le tomó la noche del 1 de julio de 2018, refleja muy bien,
por adelantado, el fin de su gobierno.
Le
acababan de confirmar la derrota de su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez como
candidato a sucederlo en el cargo.
En mis
tiempos de reportero, en el siglo pasado, tenía mucho peso el dicho de que no
hay reportero sin suerte.
Al
reportero gráfico lo acompañó esa noche y lo hizo pasar a la historia.
No sé si
estaba a la caza de “algo” en el parque Juárez desde donde se veía el despacho
del Ejecutivo porque el ventanal del Palacio de Gobierno tenía descorridas las
cortinas, quién sabe si ocasionalmente iba pasando por ahí, el detalle es que
estuvo en el preciso momento, que nunca más se iba a repetir.
Ahí se ve
al gobernador sentado en su despacho, solitario, con el celular en la mano
derecha y con la mano izquierda tapándose los ojos, que tiene cerrados, en
actitud de no dar crédito a lo que acaba de pasar. Es la imagen viva de la
derrota. Es la foto que resume su bienio.

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