Prosa aprisa
El gran negocio de la Comisión de Vigilancia
Arturo Reyes
Isidoro
Al menos 43 exalcaldes, pero cuyo número
podría extenderse a 64, debieron haber perdido el sueño el martes pasado luego
de que Sergio Vázquez Jiménez, presidente del Comité de Participación
Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción de Veracruz, solicitó a la
Contraloría Interna del Poder Legislativo que abra una investigación y sancione
administrativa y/o penalmente a los exdiputados de la Comisión Permanente de
Vigilancia de la LXIV Legislatura responsables de un presunto acto de
corrupción.
Ello llevaría además a anular el Decreto 784 de dicha Comisión mediante
el cual absolvieron indebidamente a esos expresidentes municipales del desvío
de recursos por un monto de 325 millones 797 mil 801 pesos con 41 centavos.
También debieron haber perdido la tranquilidad los 12 exdiputados
miembros de la citada Comisión que seguramente firmaron el documento, conscientes
de la irregularidad que cometieron, presuntamente constitutiva de un delito, pensando
que nunca se iba a poner en claro el trastupije que cometieron. Hicieron un
trabajo muy chambón.
Mediante el citado decreto fueron aprobados los informes
Individuales y el Informe General Ejecutivo de las Cuentas Públicas de los
Entes Fiscalizables correspondientes al ejercicio fiscal 2017. Sergio
Vázquez dijo que se trató de “posibles actos de corrupción”.
Comentó que de acuerdo a información proporcionada en denuncias
que se recibieron, la Comisión de Vigilancia recibió documentación “y argumentaciones”
para solventar observaciones de daño patrimonial en el ejercicio fiscal 2017
que hizo el Orfis, cuando la fiscalización la debía realizar el Congreso local
pero a través del Órgano de Fiscalización Superior.
Argumentó también que la valoración de las pruebas que se hubieran
presentado derivado del procedimiento de fiscalización correspondía igualmente
al Orfis y no a la Comisión de Vigilancia.
Afirmó que aunado a ello se solventó de daño patrimonial a varios municipios
(ayuntamientos) no obstante que no presentaron documentos para saldar las
observaciones, “ya que no hubo
documentación entregada tal y como se puede observar en las actas de entrega
recepción por el cambio de administración”.
“Es cuestionable la manera como la Comisión de Vigilancia de la
pasada Legislatura de Veracruz validó esta información si los municipios
carecen de ella y qué valor procesal les otorgó”.
El 1 de octubre el titular del
Orfis Lorenzo Antonio Portilla Vásquez entregó el informe de resultados de la
Cuenta Pública 2017. Lo recibieron personalmente los diputados Juan Manuel de
Unanue Abascal, Fernando Kuri Kuri, Yazmín de los Ángeles Copete Zapot,
presidente, secretario y vocal de la Comisión de Vigilancia, respectivamente,
así como la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso, María Elisa Manterola
Sáinz, y el presidente de la Junta de Coordinación Política, Sergio Hernández
Hernández.
El organismo reportó entonces
un presunto daño patrimonial por 1,102 millones 373 mil 460 pesos con 26
centavos. Escasos veinte días después, sin gran discusión y en menos de una
hora, el Congreso aprobó la Cuenta Pública con 35 votos a favor, 12 en contra
(de Morena) y una abstención.
Los diputados rasuraron la
cifra y la dejaron ¡en solo 776 millones 575 mil 658 pesos con 85 centavos! O
sea, lavaron el desvío de recursos públicos por 325 millones 797 mil 801 pesos
con 41 centavos. ¡Uf!
Según el entonces diputado De Unanue Abascal, varios entes fiscalizables entregaron la documentación
probatoria del uso de los recursos públicos por lo cual diversos señalamientos
fueron solventados. De acuerdo a su dictamen, 21 municipios solventaron
parcialmente y 43 solventaron totalmente, o sea 64.
Vale la pena mencionar quienes formaban la Comisión
Permanente de Vigilancia en la Legislatura que recién concluyó aparte de De
Unanue, de Kuri y de Copete Zapot: Rodrigo García Escalante, Carlos Antonio
Morales Guevara, José Manuel Sánchez Martínez, María del Rocío Pérez Pérez
(Morena), Judith Pineda Andrade, Juan Manuel del Castillo González, Bingen
Rementería Molina, Lourdes García González (Morena), Juan Nicolás Callejas
Roldán, María Adela Escamilla Moreno, Marco Antonio Núñez López y Daniela
Guadalupe Griego Ceballos (Morena).
Se pudieron haber equivocado en
la fiscalización uno, dos, diez, treinta quizá hasta cincuenta auditores
expertos del Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz (Orfis), ¿pero los
trescientos que tiene el organismo?
Pudieron haber hecho
estimaciones equivocadas por, ¿cuánto le gusta?, unos 5, 10, 15, 20, 50
millones de pesos, y eso es mucho, pero ¿por más de 300 millones?
¿Es que acaso un puñado de
quince diputados, simples grillos, supo más sobre auditorías
financieras-presupuestales, auditorías técnicas a la obra pública, auditorías
de legalidad y auditorías sobre el desempeño que los trescientos auditores
especializados?
¿Cómo es que en escasos veinte
días, los 12 miembros de la Comisión pudieron fiscalizar el trabajo de los
fiscalizadores profesionales y establecer que al menos 43 ayuntamientos no
desviaron ni un quinto y resultaron unas blanquísimas palomas no obstante que,
como ha dejó en claro Sergio Vázquez Jiménez, no entregaron ninguna
documentación?
Al menos en el caso de los alcaldes implicados que fueron
“solventados”, fuentes dignas de todo crédito revelaron a “Prosa aprisa” que
según el monto de lo que desviaron y que les fue detectado, pagaron proporcionalmente
en efectivo, constante y sonante, entre 10 y 20 por ciento a miembros de la
Comisión para que dictaminaran que habían solventado y que quedaban limpios.
Quienes
habrían orquestado los acuerdos con los alcaldes que accedieron a mocharse fueron
los responsables del área técnica de Fiscalización de la LXIV Legislatura, el
secretario de Fiscalización Rafael Herrera Martínez, el director de Auditoria,
Carlos Ochoa Lendechi, y la secretaria técnica de la Comisión de Vigilancia,
Miriam Echandi Juárez.
Esta podría ser la explicación al pánico que
invadió a los panistas-yunistas cuando se enteraron que los diputados de Morena
iban a tomar el Congreso y por eso corrieron a atrincherarse y a resguardar a
piedra y lodo archivos y documentos que se cree que tienen toda la negra
historia de la supuesta solventación, es decir, todas las irregularidades de
los miembros de la Comisión de Vigilancia que les permitieron un gran negocio e
irse a unos o acaso a todos multimillonarios.
La pregunta es: ¿Cuántos y quiénes de los mencionados,
exceptuando a los de Morena que votaron en contra, están metidos en el ajo?
¿Fue un negocio de solo unos cuantos o le entraron todos, los 12 restantes sin
contar a los morenistas? ¿Si fue de pocos, se la pasaron de humo al resto?
¿Salpicaron a la Mesa Directiva y a la Junta de Coordinación Política? ¿Tuvo
alcance hasta el Palacio de Gobierno?
Se sabe que algunos de esos diputados ya no están en
Xalapa ni en el Estado. Estarían ya escondidos.
Por eso deben padecer insomnio los exalcaldes que
ingenuamente se mocharon. No solo les birlaron una buena cantidad sino que si
echan abajo el Decreto 784 serán llamados a cuenta y si no solventan les puede
esperar Pacho Viejo.
Lo preocupante ahora para los exdiputados que cobraron
los moches debe ser que algunos de los exalcaldes timados, o todos, hablen,
denuncien públicamente el engaño de que fueron objeto, o en corto den pelos y
señales a los nuevos diputados de Morena o al propio gobernador electo
Cuitláhuac García y al futuro nuevo Secretario de Gobierno Eric Cisneros y
vayan por ellos.
Habrá que ver este jueves qué actitud toma sobre el
asunto la nueva bancada mayoritaria de Morena en la primera sesión de trabajo
de la recién estrenada LXV Legislatura.
Todo un batidero de corrupción. Y criticaban a Duarte.
El contralor
interno, empleado de Sergio Hernández
El contralor interno del Poder Legislativo, quien recibió
la denuncia y es el que debe investigar el caso, se llama René Buenrostro
Hernández, pero era empleado del expresidente de la Jucopo, Sergio Hernández,
quien lo impuso en el cargo.
Entró en funciones apenas el pasado 14 de agosto y dijo
entonces que trabajaría apegado a derecho, con ética y profesionalismo, manifestando que la contraloría a su
cargo es parte fundamental del engranaje del Sistema Estatal Anticorrupción,
que a su vez está enlazado con el Sistema Nacional.
Pero, váyase para atrás, fue
otro de los que se atrincheró cuando los morenistas intentaron tomar el
Congreso y también se fue sobre archivos y documentos que podrían significarles
muchos años de cárcel.
Yunes
renovó pasaporte y huyó… ¡a Teocelo!
Ayer el gobernador
Miguel Ángel Yunes Linares acudió a renovar su pasaporte a la delegación de la
Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) en Xalapa.
Cuando
empezaron a circular en las redes sociales
las fotos en donde se le ve con la delegada de la SRE Lorena Piñón, la
visita se volvió tema del momento (trending
topic).
Que si ya, al
estilo Javier Duarte, emprendía la huida antes de terminar su mandato luego de
que Morena pidió a la PGR que informe cómo van las investigaciones sobre
acusaciones que le han hecho.
Y resultó que
sí, que igual que el gordo Duarte, Miguel salió de la delegación derechito rumbo
a un helicóptero para salir de volada… ¡rumbo a Teocelo!, donde aterrizó para
realizar una visita.
Resulta
lógico pensar que si renovó su pasaporte es porque piensa salir del país, pero
pienso que si quisiera huir no lo haría mostrándose a la vista de todos.
Pero la
chunga estuvo buena, nos sacó del sopor de la rutina y al menos solo así les
quitó, aunque fuera por un momento, los reflectores a los morenistas, que ahora
están de moda.
Quién
es la diputada Dorheny
A propósito, la joven diputada federal de
Morena, Dorheny García Cayetano, quien pidió cuentas a la PGR sobre Yunes
Linares, está considerada entre las cinco personas más cercanas al gobernador
Cuitláhuac García.
Xalapeña, le llevó la agenda e hizo
funciones de su secretaria particular antes de irse a San Lázaro; del grupo de jóvenes que
traía en la campaña era la mujer más cercana a él.
Luego entonces, el asunto
contra el gobernador va en serio.

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