Prosa aprisa
Por fin, denuncia formal, no
mediática
Arturo Reyes Isidoro
Sin estruendo, pero con la
formalidad que el caso requiere, el gobierno de Cuitláhuac García Jiménez
presentó ayer denuncia formal en contra de la administración de Miguel Ángel
Yunes Linares por “irregularidades” en el Sistema Estatal de Videovigilancia.
Los secretarios de Gobierno y
de Seguridad Pública, Eric Cisneros Burgos y Hugo Gutiérrez Maldonado,
respectivamente, se presentaron ante la Fiscalía General de la República (FGR)
para hacer la acusación penal, y en declaraciones mencionaron el presunto
delito de peculado por más de 300 millones de pesos de recursos federales,
adelantando que preparan otras cinco denuncias ante los fueros federal y
estatal.
No es la primera de la
administración cuitlahuista contra la yunista, pero sí la que más parece tocar
directamente al exgobernante porque aunque había un titular del ramo fue el
propio Yunes Linares quien asumió el manejo directo de la política de seguridad
y la hizo de vocero de la dependencia.
En el boletín oficial en el
que se dio cuenta de la denuncia, presentada en la Ciudad de México, se
cuidaron muy bien de especificar que es “contra quien resulte responsable”. Se
mencionó que la irregularidad se cometió “en la administración que presidió
Miguel Ángel Yunes Linares” pero para nada se dijo que el titular de la
Secretaría de Seguridad Pública era Jaime Téllez Marié, de quien parece que
nadie se acuerda ya.
En los datos que se
aportaron, se informó que el gobierno anterior reportó una inversión total de
mil 100 millones de pesos pero que resultó que únicamente funcionan y con
deficiencias mil 695 de 6 mil 324 cámaras (solo 28 por ciento), y que de “los
dispositivos” instalados (no se especifica en qué consisten) hay 4 mil 354
cámaras sin operar, equivalente al 72 por ciento que no funciona, además de que
faltan por instalar 275 cámaras del total contemplado.
Se dieron detalles: en Fortín,
de 676 cámaras instaladas ninguna funciona; en Poza Rica, de mil 120 solo
funcionan 10; en Cosoleacaque, de 990 solo trabajan 62; en la región de Xalapa,
de mil 228 solo están útiles 339, no sirviendo 879; en Pánuco, de 380 solo
funcionan 88, y solo Veracruz, donde gobierna el hijo del exgobernador,
Fernando Yunes Márquez, de mil 631 sirven mil 196.
Fue el propio titular de la Unidad Especializada en Investigación de Delitos
Cometidos por Servidores Públicos y contra la Administración de Justicia de la
FGR, Alberto Antonio Valle Gay, quien recibió la documentación, se informó.
El procedimiento usado esta vez
sugiere que o ya aprendieron en el gobierno cuitlahuista, o que ya están
aprendiendo, o que fueron y están bien asesorados porque buscaron la vía formal
en lugar de concretarse a las denuncias mediáticas, que no tienen ningún efecto
legal y solo hacen ruido, sirven para el escándalo.
Esta vez se vio bien el
secretario Cisneros Burgos, quien se había decantado por litigar en los medios
pero no había procedido formalmente acudiendo ante una instancia legal, con
documentos que aportaran pruebas.
Llama la atención también que a
diferencia de Yunes Linares, quien asumió en forma directa la denuncia
mediática contra su antecesor Javier Duarte de Ochoa, esta vez Cuitláhuac
García Jiménez ha optado por mantenerse alejado del asunto dejando que sean sus
subalternos quienes procedan.
Igualmente, que por lo que se
presume, basan sus denuncias en las anomalías o irregularidades que han encontrado
en la documentación y en deficientes o inoperantes equipos que encontraron, en
obras no realizadas o no concluidas, mientras que el anterior gobernador la
hizo de investigador y localizó y grabó clandestinamente a presuntos cómplices
de Duarte y cobró notoriedad mediática cuando filtró parte del resultado de su
trabajo.
Yunes llegó incluso a anunciar
que tenía información que iba a “cimbrar” al país, pero nunca dio a conocer
nada que cumpliera con su amago.
Todo indicaría que estamos ante
un nuevo capítulo en la guerra entre el gobierno entrante y el que salió, tal
como sucedió en el pasado inmediato anterior, que dio como resultado el
encarcelamiento del exgobernador Duarte, pero ajusticiado por la entonces
Procuraduría General de la República (PGR), no por la instancia estatal.
El resultado ahora es
impredecible porque tendrá que resolver no la Fiscalía General del Estado, a
cuyo titular se le sigue considerando afín al exgobernador, sino la FGR que,
por más que se diga que no, responde al gobierno federal que preside Andrés
Manuel López Obrador, enemigo público de Miguel Ángel Yunes Linares.
Al exgobernador le esperarían
tiempos inciertos si la instancia federal decide darle curso en forma rápida a
la denuncia y si procede girando alguna orden de comparecencia a “quien resulte
responsable”, sea el propio Yunes, Téllez Marié, Guillermo Moreno Chazzarini,
exsecretario de Finanzas, o cualquier funcionario de la administración
anterior.
El baile, pues, y no de salsa,
está por comenzar. Esta vez la denuncia no ha sido ante la Fiscalía estatal,
donde no se sabe en qué van las denuncias que ya se presentaron. En la Fiscalía
federal las cosas pueden tomar otro rumbo.
Creo que la denuncia formal es
el mejor camino para terminar con los pleitos políticos que tanto dañan a la
tranquilidad social de Veracruz. Si hay culpables probados, que se castiguen
con estricto apego a la ley; si no, que cese la guerra mediática que solo distrae
la atención de los grandes y graves problemas que se padecen.
Lo deseable es que Cuitláhuac
García se dedique a gobernar y que no ocupe su tiempo, que es de los
veracruzanos, a emprender un acoso personal contra su antecesor, como este, a
su vez, hizo contra el suyo. El interés de la población está por encima de un
pleito político personal, y al bienestar de todos sus paisanos debe dedicar
toda su atención y su esfuerzo. Veracruz quiere y pide vivir, por fin en paz.
Que la FGR haga lo suyo.

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