Prosa aprisa
El timbrazo de Duarte
Arturo Reyes
Isidoro
Se advierte relajado el gobernador Javier
Duarte de Ochoa. Cómo no va a estarlo si, por lo que dijo ayer, se ve que, por
fin, dos años después, ya tiene claro el panorama económico.
Dice la letra de
la canción “Quinto Patio”, que puso de moda la orquesta de Luis Arcaraz y luego
popularizó Javier Solís, que el dinero no es la vida, es tan sólo vanidad, ¡ah!,
pero cuánto soluciona y da tranquilidad.
"Hoy por
hoy Veracruz tiene una perspectiva distinta, las calificadoras así lo han
demostrado, la perspectiva de Veracruz como una economía sólida, en
crecimiento y con una responsabilidad puntual en el manejo de los recursos
públicos es buena".
Esta declaración
suya bien podría tomarse como el mensaje central del inicio de su tercer año de
gobierno, que comenzó el pasado sábado 1 de diciembre, fecha que pasó
inadvertida quizá por todo el ruido que causó el ascenso al poder del nuevo
Presidente (quizá era oportuno un mensaje a los veracruzanos, en cadena estatal
de radio y televisión, tanto por el inicio de su tercer año de gestión como por
el de la nueva Presidencia, ya de su partido).
Duarte ya entró
a la mitad de su administración. Desde que yo empecé a hacer periodismo, en los
años 70 del siglo pasado, nunca había visto que un gobernador sorteara tantas
crisis como las que ha padecido el cordobés en sus dos primeros años de
gobierno. Va saliendo.
Heredó una
cuantiosa deuda económica cuyas consecuencias, todo indica que por fin las ha
controlado. Decidió acabar con la mentira de que aquí no pasaba nada en materia
de inseguridad a la vez que inició el combate frontal, abierto, contra la
delincuencia organizada en el estado y la violencia afloró en las calles. Luego,
la imagen de su gobierno se ha visto seriamente dañada en especial a causa de
la muerte violenta o desapariciones de varios periodistas.
Parece que el
tercer año le pinta mejor y acaso sea decisivo para que ello se materialice el
retorno al poder del PRI, su partido, lo que le quitaría obstáculos y le
significaría apoyos de todo tipo, más cuando al centro le interesa consolidar
su poder en un estado tan importante como Veracruz y seguramente hará cuanto
tenga que hacer, incluso darle todos los apoyos, para que se ganen los
principales municipios en las elecciones del próximo 7 de julio.
Duarte de Ochoa
habló ayer de la fortaleza y estabilidad económica del estado, destacó la
colocación que hizo su gobierno de certificados bursátiles por casi 5 mil
millones de pesos y "por ende el sistema bursátil nos hace un
reconocimiento, al gobierno
de Veracruz, y por
ello nos invita a dar el timbrazo de inicio (este jueves)".
Sin duda, es
buena señal para su administración. Significa que le ven viabilidad económica.
Pero también, significa buena señal para los inversionistas interesados en
venir al estado. Significa buena señal para los veracruzanos.
Debe
tranquilizar pero también alentar a proveedores y prestadores de servicios su
afirmación de que en este momento su gobierno tiene suficiencia económica para
hacer frente a todos sus compromisos; que se han estado pagando los
adeudos que se tenían pendientes, que
falta poco por pagar, pero que van bien, de tal modo que antes de finalizar el año terminarán de saldar todo.
falta poco por pagar, pero que van bien, de tal modo que antes de finalizar el año terminarán de saldar todo.
Su frase de que
se puso orden en casa resume dos años de sacrificios, que nos alcanzó a todos,
y por eso es de desearle que los hechos correspondan a su optimismo. Todos
queremos que le vaya bien al estado.
***
Alguna vez me ofreció que me contaría la
historia cómo fue. Y me interesa, porque como bien me dijo cierto día José
Antonio Nemi Dib, el hecho de haber estudiado con el filósofo alemán Jünger
Habermas, tan solo eso merece mucho respeto.
Por eso leí con atención el mensaje
inaugural que a nombre del gobernador Javier Duarte de Ochoa dirigió el
subsecretario de Gobierno, Enrique Ampudia Mello, en el acto de inauguración
del Coloquio Veracruzano de Otoño, que realiza anualmente
la Universidad
Veracruzana, el pasado 26 de noviembre.
Y sí. Maneja ideas. Su discurso responde a
su actitud personal. Un hombre abierto a las ideas, al pensamiento crítico, que
postula que “Sólo con una educación sustentada en valores como la
libertad, la igualdad, la civilidad, la tolerancia y el pluralismo se forjan
buenos ciudadanos que contribuyan al desarrollo de la sociedad”.
No disponemos de mucho tiempo para hacerlo
con frecuencia, pero con Enrique me gusta platicar. Sabe escuchar. Sabe el
valor de la crítica, la acepta e incluso la alienta. Ha leído, tiene cultura. Rebate
con ideas, con argumentos, siempre con respeto y cordialidad. Es un muy buen
interlocutor. De sobra está decir que sabe de política, que no es ningún
principiante ni ningún improvisado.
En el acto inaugural de la UV sostuvo que
“Sólo con la contribución de universitarios críticos y comprometidos con su
colectividad, en el clima de apertura, diversidad y pluralismo que es
consustancial a nuestra convivencia social, es posible encontrar los
equilibrios que sustentan la gobernabilidad democrática de Veracruz y de
nuestro país”.
Interesantes los conceptos de tolerancia,
universitarios críticos, clima de apertura, diversidad, pluralismo,
equilibrios, gobernabilidad democrática. Interesantes porque fueron dichos a
nombre del gobierno del estado y se entendería que los avala totalmente el
gobernador Duarte de Ochoa.
“Fortalecer
a la universidad nos obliga a intensificar nuestro compromiso con el
pluralismo, con la equidad, con su autonomía, con la libertad de cátedra, en un
marco de un uso equilibrado y transparente de los recursos y de una visión de
su misión educativa que anteponga el interés general, el de su
comunidad académica y estudiantil, el de la sociedad en su conjunto, a
cualquier injerencia externa, fin particular o ambición de grupo”.
Ampudia Mello apuntó, y con razón, que “La
educación superior es hoy quizá más que nunca una de las empresas colectivas
más importantes en la concepción moderna del desarrollo y en la consolidación
de una ciudadanía democrática, participativa, propositiva y capaz de ejercer y
procurar sus libertades, obligaciones y responsabilidades con altura de miras,
comprometida con el avance del país y del estado”.
Entre quienes lo escucharon ese día
estuvieron José Sarukhán, Guy Haug, Fabrice Hénard,
Gabriela Sabulsky y Gustavo Hawes, destacados pensadores. Duarte se hizo
representar muy bien por quien tenía toda la solvencia para hacerlo de la mejor
manera. Y cumplió.
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