Prosa aprisa
Vialidad de Xalapa; ya era tiempo
Arturo Reyes Isidoro
Xalapa, la capital del estado,
parece hasta ahora una tierra de nadie por el gran problema de vialidad que
padece. Los embotellamientos están a la orden del día y hasta este domingo las
autoridades parecían ausentes o impotentes para resolver la situación.
Por eso es de gran impacto
social, alentador para quienes vivimos en esta otrora apacible ciudad, el
anuncio que hizo este domingo el gobernador Javier Duarte de Ochoa sobre
medidas concretas para atacar de frente este gran reto.
Ya era tiempo. Parecía que había
indolencia oficial, lo mismo por parte de autoridades municipales que
estatales. Ayer, Duarte de Ochoa, seguramente consciente del sentir de los
xalapeños o imaginando todos los improperios de la población, que padece el
grave problema, salió a decir en acto público que las autoridades no están
ausentes ni son insensibles.
Qué bueno. Sus palabras resultan
oportunas y cabe esperar que se cumplirá hasta sus últimas consecuencias. Dan esperanzas
porque el gobierno del estado es el único que puede tener los recursos
necesarios para acometer la obra que se anuncia.
“… estamos trabajando y queremos
hacerlo de la mano de todos los componentes integrantes de nuestra sociedad”,
dijo ayer el cordobés al exhibir que el
movimiento se demuestra andando: procediendo a la firma de un acuerdo de
control vehicular para la circulación del autotransporte pesado y de carga por
la avenida Lázaro Cárdenas, antes Circunvalación.
(Mis lectores de todo el estado
deben saber que a Xalapa la alcanzó el destino: desde hace ya un buen tiempo
padece grandes y graves embotellamientos debido a la gran circulación
vehicular, como los que sufrió la Ciudad de México en los años 80, 90 del siglo
pasado y todos los días padece un caos con la consecuente pérdida de tiempo de
quienes se trasladan de un lugar a otro y debe haber muchos casos de enfermedad
por estrés.)
El gobernador ofreció ayer un
diagnóstico del porqué el grave problema: por el crecimiento exponencial de la
capital, por tener el mayor número de vehículos per cápita del país, por su
compleja orografía y por sus calles históricas que no se pueden tocar (ampliar
o modificar) por ser patrimonio histórico.
No puede dejar de destacarse que
el gobernante haya dicho que no se trata –las soluciones– de ocurrencias, sino que se han hecho estudios
desde diversas ópticas y con análisis puntuales, profesionales y más allá de
una decisión unilateral, es decir, no sólo del gobierno.
El último de tres puntos que
anunció me parece el más interesante. Dijo que en los próximos días se dará a
conocer el Programa Integral del Reordenamiento Vial de Xalapa. Es lo que todos
quienes vivimos en la capital esperamos: en concreto qué se va a hacer, cómo,
cuándo.
Adelantó un esbozo: comprenderá
señalización, cambios de sentido en el flujo vehicular en algunas avenidas y
calles, reordenamiento del transporte público y no estacionarse en calles y
avenidas de mayor tránsito. En realidad, algunas de estas medidas ya se han
intentado. Pero ha faltado capacidad, energía de las propias autoridades para
hacer que lo dispuesto se cumpla.
Más que nada será cuestión de
demostrar que se va en serio y que no habrá tolerancia, pues de nada servirá el
diagnóstico riguroso, fundado en estudios técnicos y profesionales que servirán
de base para el programa, si no se hace que se cumpla lo que se dispone. En ese
sentido, es oportuno el llamado que hizo de que el “desafío” (así de grave está
el problema) sólo puede ser enfrentado con éxito si se suma la sociedad.
Otros puntos que anunció fueron
la limitación al paso y circulación de vehículos de autotransporte de carga y
pesados por la ciudad y la reconstrucción total de la Avenida Lázaro Cárdenas
para, una vez terminados los trabajos, convertirse en un bulevar con altas
especificaciones de seguridad.
Anunció Duarte de Ochoa que la
reconstrucción, en su mayoría con concreto hidráulico, iniciará este lunes con
el reencarpetado del Puente Bicentenario e irá de la Delegación federal de la
Secretaría de Desarrollo Social hasta el bulevar de Banderilla en el entronque
con la carretera hacia Naolinco, un total de doce kilómetros.
Lo dicho ayer por el gobernante,
de paso, sirve de preámbulo a la alcaldesa Elizabeth Morales García a unas
horas de que rinda de su segundo informe de gobierno, la mañana de este lunes.
Los ciudadanos queremos eso, obras y buenos servicios, ver traducidos nuestros
recursos, que pagamos como impuestos, en satisfactores. Eso mismo hará que en
enero vayamos con gusto a pagar nuestros impuestos.
Lo que los ciudadanos queremos
escuchar de nuestras autoridades, de nuestros representantes populares, son
noticias que nos impacten porque nos signifiquen algún beneficio. Que defiendan
nuestros intereses. En ese sentido, otra buena la dio el senador José Yunes
Zorrilla sobre la posibilidad de que, por fin, se haga realidad la respuesta a
un clamor en especial de los veracruzanos de la costa, porque no obstante que
el estado es un productor de energía eléctrica con la que se surte a muchas
zonas del país, las tarifas que pagamos son más altas que las de otros estados
donde solo consumen.
Al acudir a la graduación de
alumnos la maestría en Gestión Municipal de la Universidad Veracruzana, el sábado,
Yunes Zorrilla recordó que revisar las tarifas eléctricas fue un ofrecimiento
de Enrique Peña Nieto durante su campaña, y expresó su seguridad de que llevará
a cabo las acciones necesarias para cumplirle a los ciudadanos.
Para ello, el político oriundo de
Perote anunció que en los próximos meses, con la iniciativa de Reforma
Energética que se presentará en el Congreso de la Unión, “habrá una revolución
estructural y evidentemente el impacto se tendrá que notar en las tarifas en
las zonas y en las regiones que aportan la energía eléctrica al desarrollo
nacional como lo es Veracruz”.
Si Peña Nieto cumple, se echará a
los veracruzanos a la bolsa, como se dice comúnmente. Todo lo que ayude a la
economía familiar debe ser bienvenido.
En justicia, un ajuste a la baja
en las tarifas, para que los veracruzanos paguemos por lo menos lo mismo que
los habitantes de otras partes del país, fue una reiterada petición, una lucha
del gobernador Fidel Herrera Beltrán, que no prosperó por la rivalidad y el
celo político que le tuvo el entonces presidente Felipe Calderón. Pero de que era
justa la petición, lo era. De regreso el PRI a Los Pinos, parece que ahora sí
se nos hará justicia.
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