Prosa aprisa
Héctor, tira línea
Arturo Reyes Isidoro
Como patada en el hígado (por no
decir que en otra parte de abajo del cuerpo) debió haber caído ayer en el
presidente del PRI estatal, Erick Lagos Hernández, enterarse que el senador
Héctor Yunes Landa anda tirando línea a los aspirantes a un cargo de elección
popular.
Y es que según Emma Hernández
Arroyo, la corresponsal del portal alcalorpolitico.com
en Córdoba, el legislador de la Cámara Alta del Congreso federal, cuál
dirigente estatal partidista, que ya fue, fue a decirles a sus correligionarios
de la zona centro del estado qué hacer.
Los convocó a hacer su “pollita”
para pagar la contratación de una empresa encuestadora y que con base en los
resultados que arroje su trabajo se determine quiénes van como candidatos, “para
que cuando venga el Comité Directivo Estatal del partido ya se tenga una
propuesta de candidatos y su aceptación entre la militancia y la población”.
Yunes Landa, que ciertamente sabe
de política, apuntó: "Precisamente, con motivo de las nominaciones que
habrá en unos meses más para tener candidatos a alcaldes, síndicos, regidores y
diputados locales, que se pongan de acuerdo, que no esperen a que vengan del
comité del PRI para decirles quién debe ser el candidato".
Extrañan los consejos del
senador, porque él ya fue presidente estatal del PRI y sabe perfectamente bien
cómo se maneja el proceso interno electoral del tricolor; extrañan también
porque bien sabe que hay instancias, que es a las que les corresponde decidir.
Si algo ha sido significativo en
el PRI, eso ha sido la disciplina, gracias a la cual ese partido ha mantenido
su cohesión y ha logrado la fortaleza que lo tienen de vuelta en Los Pinos. A
su militancia se le acusa de “borregada”, criticable ciertamente, pero a los
tricolores les ha dado resultado y así les gusta y con base en ello actúan.
Por eso extraña del legislador
que teniendo tanta experiencia política partidista pierda la perspectiva de los
tiempos internos de su organización política y electorales en general y se adelante
a la dirigencia estatal, al máximo órgano de decisión que es el Consejo
Político Estatal, al Comité Ejecutivo Nacional y al propio gobernador, el jefe
político de su partido en el estado, quienes son y serán los que determinen las
reglas del juego.
Seguramente ya está enterado y
seguramente ya fue invitado al Consejo Político Estatal que se celebrará el
próximo domingo, cuyo punto central será el inicio formal del proceso interno,
consejo en el que se autorizará a la dirigencia estatal, entre otras cosas,
suscribir la convocatoria para la elección de candidatos tanto a diputados
locales como a presidentes municipales, documento que enviará la dirigencia
nacional que será la que no sólo marque los requisitos que deberán cumplir los
aspirantes, sino también los métodos de elección de candidatos.
Y de acuerdo a los estatutos del
tricolor, en ningún apartado se registra que los candidatos serán elegidos
mediante encuestas. Marca la designación directa, que se determine de acuerdo a
los usos y costumbres (generalmente en los distritos indígenas, serranos,
aunque esa práctica ya casi se perdió) y que se elija mediante la convención de
delegados, que seguramente es lo que marcará la convocatoria.
Ir a decirles a los priistas de
la zona centro qué hacer es soliviantarlos, acaso crearle un quebradero de
cabeza a la dirigencia de su partido, innecesario, y además asumir un papel que
corresponde sólo al Comité Directivo Estatal.
No me imagino, o bien, sí me
imaginó lo que pasaría si otros ex dirigentes estatales como José Yunes
Zorrilla, Jorge Carvallo Delfín, Ranulfo Márquez, Hernández, Adolfo Mota
Hernández, Carlos Brito Gómez, Gonzalo Morgado Huesca, Manuel Ramos Gurrión,
Guillermo Zúñiga Martínez y tantos otros fueran a cualquier lugar del estado a
tirar línea partidista electoral y con ello a causar ruido.
Héctor no es un improvisado ni un
bisoño. Ya fue diputado local, federal y ahora es senador. Ya fue presidente
estatal de su partido. Ya presidió la Junta de Coordinación Política del
Congreso local. ¿Qué le pasa?
Ahora, ¿qué pasará
con los Callejas y demás?
Ayer, poco faltó para que los
mexicanos salieran a las calles a celebrar con júbilo el inicio del fin del
cacicazgo magisterial de Elba Esther Gordillo, que eso significa la
presentación que hizo el presidente Enrique Peña Nieto de la iniciativa de
Reforma Educativa.
La Iniciativa tiene como
propósitos establecer reglas claras para el ingreso de los docentes y su
promoción a cargos de dirección y de supervisión; fomentar la autonomía de
gestión de las escuelas y promover el crecimiento del Programa Escuelas de
Tiempo Completo, así como crear el servicio profesional docente, que reconocerá
la formación y logros de los maestros, cuyos derechos estarán a salvo, ya que
su ingreso, permanencia y promoción no estarán sujetos a criterios discrecionales,
léase gordillistas sentistas.
Los buenos maestros, dijo
Peña Nieto, tendrán la oportunidad de ascender con base en sus méritos
profesionales.
Pero el secretario de Educación
Pública, Emilio Chuayffet, no se anduvo por las ramas y fue directo: advirtió
que la evaluación de los profesores no dependerá de “caprichos o intereses
particulares y tampoco habrá negociación o pacto para examinar a los profesores
del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)”.
Por supuesto, la Gordillo no
asistió al acto.
Es más que claro que la hasta
ahora dueña del SNTE tiene los días contados como fuerza política y magisterial
porque todos los gobiernos anteriores no sólo la toleraron sino que le
permitieron que hiciera y deshiciera a sus anchas tanto en el sector educativo
como dentro del propio gobierno y en el escenario político.
En otro nivel, será interesante
ver qué pasa ahora con todos sus protegidos, caciques locales en cada estado,
que se han enquistado también y presionan a las autoridades educativas, imponen
condiciones e imponen autoridades educativas y candidatos a cargos públicos sin
más méritos que ser recomendados de la Gordillo y de sus achichincles.
Le urgen al PRI buenos candidatos
Al no ir como candidato a alcalde ni a diputado
Ricardo Ahued Bardahuil, siempre pensé que alguien que podría allegarle votos a
América Zúñiga Martínez, quien hasta la fecha se mantiene como el más viable
para contender bajo la siglas del PRI para la alcaldía, era el actual director
del DIF, Juan Antonio Nemi Dib, como posible aspirante a diputado local. Nemi
tiene un mundo de relaciones y afectos personales con lo más variopinto de la
sociedad xalapeña, tanto de derecha como de izquierda y del centro, así como de
ciudadanos apartidistas. Pero Nemi tampoco va. Le esperarían otros encargos de
su jefe el gobernador Javier Duarte de Ochoa. Pero el tricolor tiene a otro
buen prospecto, con muy buena imagen y gran aceptación ente la militancia del
municipio y del distrito, Ricardo Ruiz Martínez, si quiere sacar un buen
resultado. Este licenciado en administración de empresas no sólo fue ya regidor
primero del Ayuntamiento, sino que debido a su paso como presidente del comité
municipal del PRI y de otros cargos partidistas mantiene una buena reserva de
votos merced a su trabajo serio y responsable, a su trato. Si el tricolor
quiere jugar a la segura, lo habrá de considerar. Le urgen buenos candidatos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario