Prosa aprisa
¿Ni modo, compadre, perdimos?
Arturo Reyes Isidoro
La anécdota, narrada con sus
variantes, se le atribuye a don Adolfo Ruiz Cortines, entonces presidente de la
república. Eran los años 50 del siglo pasado y cierto día llegó a verlo el
padre de uno de sus cientos de ahijados, quien en realidad había ido a Los
Pinos con el propósito de reclamarle que su hijo, ahijado de don Adolfo, no
había sido nominado como candidato a diputado federal.
Según la versión, el viejo zorro
político estaba viendo los jardines a través de los ventanales cuando entró su
amigo y compadre, y con la sabiduría que lo caracterizaba y viendo el gesto que
llevaba el visitante intuyó de inmediato a qué iba. Con la picardía del típico
jarocho que era, se volvió, abrió los abrazos, se anticipó y le dijo: Ni modo
compadre, perdimos.
Me quedé pensando si no el
gobernador Javier Duarte de Ochoa –en vísperas de su toma de posesión dispuso
que el anuncio de quienes iban a ser sus colaboradores se hiciera en el viejo
hotel Salmones, de Xalapa, como un distintivo de que emularía a Ruiz Cortines
en su manera de gobernar, con austeridad, sin ostentación ni lujos– empezó a
dar los primeros pasos para, llegado el momento, decirle lo mismo a cientos,
miles de aspirantes priistas a un cargo de elección popular cuando lo quieran
ver para reclamarle que no hayan sido nominados: ni modo, perdimos.
Fue muy preciso pero a la vez ambiguo
cuando dijo en la comida de Vía Veracruzana el viernes pasado: “A quienes
aspiran de manera justa a un cargo de representación popular les quisiera decir
que a mí me gustaría mucho decirles a todos que desde ahorita ya son
candidatos; sin embargo, no está en mis manos hacerlo, pero sí quiero decirles
que reconozco en todas y todos los que están presentes en esta reunión
compromiso, liderazgo y experiencia”.
O sea, ¿sí, pero no? Fue muy
preciso al expresar que no le corresponde decirles que desde ahora ya son
candidatos. Guardando las formas, esa facultad le correspondería o le
corresponde al presidente estatal del PRI, agotados los pasos del proceso
interno de selección. Pero en los hechos, el gobernador es también el jefe
político de su partido y de su militancia y tiene el llamado voto de calidad,
el de la decisión, el que habrá de decir la última palabra en el estado.
Pero también, con sus palabras
fue ambiguo. Tal vez quiso anticiparse a cualquier eventualidad, de que las
propuestas de Veracruz, de Xalapa, del edificio de Francisco Moreno y Ruiz
Cortines, pudieran sufrir alguna modificación en México, pues de vuelta el PRI
a Los Pinos y a Palacio Nacional, la vieja mecánica seguramente volverá a
cobrar vigencia: se confecciona una lista aquí, que sería definitiva si sólo
aquí se decidiera, se envía a México donde es sometida a revisión en el Comité
Ejecutivo Nacional tricolor y de ahí se envía a Los Pinos para la gran decisión
final. En ese trayecto, uno que otro o varios se podrían caer.
Igualmente, tal vez a propósito quiso
caer en la ambigüedad y a la vez enviar un mensaje a todos los aspirantes de
que nadie está seguro hasta que no esté seguro. O sea, que se pongan a chambear
duro. En este caso, el tiempo y las circunstancias habrán de jugar un papel
decisivo. Hasta donde se sabe, en este diciembre y en enero se harán de nuevo
encuestas para conocer lo más preciso posible quiénes tienen la mayor
aceptación ciudadana, pues el PRI de Veracruz no se puede dar el lujo de
exponerse de nuevo a un resultado como el de julio pasado.
Así, del resultado de la medición
dependerá que muchos se sostengan o se caigan, pues para quienes están atentos
a los avatares del proceso interno tricolor saben bien que algunos ya tienen la
bendición para que se muevan y busquen afianzarse, es decir, que tienen el
visto bueno pero que puede modificarse si las encuestas encienden los focos
rojos de que podrían perder la contienda porque tengan a un adversario más
popular, con más simpatías y más aceptación entre los electores, o porque los
ciudadanos no los acaben de aceptar bien.
El gobernador, el llamado gran
factor de decisión, tiene seguramente sus simpatías personales, pero, aunque
sea doloroso para él, si no levantan de aquí a enero tendrá que decirles ni
modo, perdimos, pues no puede entregar malas cuentas.
Por lo pronto, por lo menos les
ha dejado el consuelo de decirles que su voto ya lo tienen, el de las urnas se
entiende, no el decisivo para la postulación; que sus aspiraciones son
legítimas, que son “cuadros distinguidos por su profesionalismo, capacidad y
oficio que hoy por hoy es uno de los elementos fundamentales para el buen
desempeño de las funciones públicas. Así que amigos y amigas, les quiero decir
que mi voto ya lo tienen”, y a todo lo anterior se le podrían agregar luces
multicolores de reconocimiento, música navideña, piñatas, nueces, sidra,
dulces, colación, con la salvedad de que no puede decirles, asegurarles que ya
son candidatos, porque “no está en mis manos hacerlo”.
El gobernador ha sido claro. En
los días por venir nadie se podrá llamar a engaño. Hay de aquel que se confíe sólo
en el clásico dedazo. Tendrán que pedalearle duro y demostrar que el ciudadano
sí los quiere y acepta y que habrá de ir a votar por sus personas.
Por otra parte, las palabras del
jefe del priismo en el estado alentarán a quienes se consideran con méritos,
con posibilidades reales de ganar en las urnas pero que no tienen padrinos
políticos que los recomienden, y seguramente incrementarán sus actividades y su
cabildeo motivados por la posibilidad de que alcancen la tan ansiada
nominación. Están en su derecho.
De todos modos, habrá que conocer
el contenido de los requisitos que se fijarán para el proceso de selección interna
que se darán a conocer en la convocatoria que expedirá próximamente el Comité
Ejecutivo Nacional y que autorizará a suscribir al dirigente estatal, Erick
Lagos Hernández, el consejo político del próximo domingo. El documento
contendrá, sin duda alguna, la directriz con la que el nuevo gobierno federal
piensa operar el PRI, su brazo electoral. Puede haber varias, muchas sorpresas,
requisitos que inhiban a quienes se piensan ya candidatos pero que no tienen el
aval ético, moral y hasta legal para ser considerados y postulados.
Todo puede suceder.
Conferencia
Este jueves, a las seis de la
tarde, tendrá lugar la conferencia “Comunicación Política y Campañas”, que
dictará el Master Xavier Domínguez, con prestigiosos reconocimientos por sus
campañas sobre la materia. La presentación tendrá lugar en el auditorio del
Instituto Superior de Música del Estado.
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