Prosa aprisa
Buganza acaba con “moches”
Arturo Reyes Isidoro
Mediante un
escueto boletín de prensa oficial se informó ayer que la Secretaría de
Infraestructura y Obras Públicas (SIOP) del Gobierno del estado creó la
“ventanilla única”, que entrará en funciones a partir del próximo 1 de enero,
con el propósito de transparentar y agilizar los trámites de contratación de
obra pública.
De acuerdo al
comunicado, el titular de la dependencia, Gerardo Buganza Salmerón, dijo que en
un solo lugar los constructores entregarán la documentación correspondiente,
que se revisará, y se les informará sobre el resultado para evitar que repitan
el trámite.
Agregó que con
esta mecánica se agilizará el cobro de facturas en un periodo de entre 15 a 20
días hábiles una vez que sea aceptada la documentación, para que los
constructores reciban el pago del avance de la obra o de la conclusión de la
misma, procedimiento que hasta ahora venía tardando entre cuatro y cinco meses.
Dice el dicho
que el movimiento se demuestra andando. Buganza, así, acaba con los “moches” en
la dependencia a su cargo.
En lo que va
de la actual administración, el cordobés ha sido el único secretario de
despacho que se ha atrevido a destapar la cloaca en que están convertidas
algunas dependencias, pero, además, de las palabras ha pasado a los hechos, a
las denuncias formales.
Como
oportunamente informó la prensa diaria, el ex Secretario de Gobierno ventiló
ante la opinión pública el incumplimiento de constructoras de obras que se les
asignaron y para las cuales les dieron el adelanto económico respectivo, y,
peor aún, el fraude cometido porque se dieron por concluidas obras que o bien
nunca se terminaron de hacer o ni siquiera se iniciaron.
Ello lo llevó,
aparte de a rescindir contratos, a presentar 58 denuncias ante la Procuraduría
General de la República, pues el fraude se cometió con recursos federales
asignados al estado, y según una fuente digna de crédito el personal
ministerial se ha constituido en los sitios donde se cometió el fraude como
parte de las averiguaciones que realizan, expedientes que serán consignados
ante juzgados federales, que habrán de librar las respectivas órdenes de
aprehensión llegado el momento en contra de quienes resulten responsables.
Salvo que
alguna instancia de muy alto nivel federal pare la investigación y le eche
tierra al asunto, no se ve cómo los responsables quedarán impunes, lo que no sería
nada difícil si el caso lo llevara la Procuraduría General de Justicia del
estado a la que se le daría una orden, y lo que trasciende es que ya hay
quienes han buscado asesoría legal para tramitar amparos, pues en el tipo de
proceso que se sigue no se requiere al inculpado para que se presente a
declarar, ofrezca pruebas, etc., sino que se le apresa sin decir agua va.
Pero, ahora
nuevamente lo vemos, Buganza tampoco se ha quedado conforme con todo ello, sino
que va a la raíz del asunto pues todo el nido de corrupción en que estaba
convertida la ahora SIOP, antes Secretaría de Comunicaciones, comenzaba
precisamente en la misma dependencia con tanta tramitología, que no era más que
un buen pretexto para la confabulación tú te mochas y yo te asigno y te cubro y
te reporto como cumplido.
Corrupción que
empezaba desde el empleado de más bajo nivel, como aquí publiqué oportunamente
cuando la ex presidenta de la Cámara Mexicana de la Industria de la
Construcción, Leonor de la Miyar, me platicó y denunció que no había trámite
que hicieran que no les cobraran, algunas veces en forma disfrazada, como
cuando para tramitarles una firma les pedían a cambio boletos de ADO a Cancún,
que los empleados luego iban a cancelarlos y se quedaban con el efectivo. Cómo
no iba a ser si los chiquitos veían cómo robaban los grandes, los que les
debían poner el buen ejemplo.
Aquí mismo
publiqué que ya en pleno escándalo por la denuncia de Buganza seguían llegando
personas con maletincitos de dinero para el soborno respectivo, y a finales de
octubre se dio un caso que podría tomarse como chusco si no revistiera un acto
de corrupción cuando un “agradecido” entregó una botella de vino tinto, de
marca, con valor de 25 mil pesos, que como papa caliente se la estuvieron
pasando empleados unos a otros porque no sabían si quedarse con ella o no, lo
que finalmente ocurrió y de lo que no dieron parte a la Contraloría interna o
ésta se hizo de la vista gorda.
Buganza
Salmerón, pues, está atacando el efecto, pero también la causa. Y de paso, con
la recuperación de las fianzas y la reasignación de obras está convertido en
hombre clave, pues cuando no hay dinero en las arcas y más se necesita, con lo
que recupere y haga salvará la imagen constructora del gobierno al que sirve,
le lavará la cara de la deshonestidad y le dará a su jefe, en el futuro, qué inaugurar, que no es cosa menor
pues hay obras sentidas, grandes e importantes.
Ante la acción
de Buganza, el Contralor General del estado, Mauricio Audirac, suena a ridículo
cuando dice que ya inició las investigaciones “que pueden” configurar
irresponsabilidad administrativa y que “en caso” de confirmarse “serán puestas
en conocimiento de la Dirección General de Responsabilidades y Situación
Patrimonial de la Contraloría para el trámite correspondiente”. O sea, cuando
esa dependencia debió haber sido la primera en detectar las irregularidades,
pararlas, corregirlas y denunciarlas, ¡apenas inició las investigaciones!
¿Usted cree que va a hacer algo al respecto? Yo tampoco.
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