Prosa aprisa
La disputa por el poder
Arturo Reyes Isidoro
Javier Duarte echó ayer a rodar el balón temprano. Envió al secretario
de Gobierno, Erick Lagos Hernández, a hacer el anuncio oficial del envío al
Congreso local de la iniciativa de Reforma Político Electoral, “con el objetivo
de fortalecer la vida democrática de Veracruz”, iniciativa que plantea quince
modificaciones, entre ellas que el próximo gobernador y diputados locales sean
de sólo dos años con el propósito de homologar elecciones estatales con las
federales, por lo que el periodo sería por una sola vez. Más tarde, el titular
de la Consejería de Asuntos Legales de la Oficina del Gobernador, Eduardo
Andrade Sánchez, entregó dicha iniciativa a la presidenta de la Mesa Directiva
de la LXIII Legislatura del Estado, Anilú Ingram Vallines.
Aquella noche del martes 11 de noviembre, el gobernador Javier Duarte
de Ochoa, si bien no precisó la gubernatura de cuántos años propondría –“puede ser de cinco, cuatro, tres dos…”–, sí
dijo que enviaría su iniciativa al Congreso y expresó su total seguridad de que
la que propusiera sería aprobada pues recordó que su partido tiene la mayoría
en el Congreso local, lo que equivale a decir que él tiene el control
mayoritario en el recinto legislativo.
Ante un auditorio compuesto por un grupo de columnistas y algunos
propietarios y editores o directores de medios, más el coordinador de
Comunicación Social, Alberto Silva Ramos –esta vez la cena no fue en el salón
Tajín sino en un comedor del edificio principal de la Casa Veracruz–, se mostró
muy seguro, a veces habló con contundencia.
Fue muy claro: dijo que propondría su iniciativa le gustara o no a sus
correligionarios de partido, sus compañeros de militancia, sus ¿amigos?, los
senadores José Francisco Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa, quienes con toda
anticipación han dicho que no están de acuerdo con una gubernatura de dos años.
Ayer, al empezar la tarde, dos actores políticos opositores a la
iniciativa reaccionaron mediante sendos boletines de prensa: Miguel Ángel Yunes
Linares, excandidato del PAN a la gubernatura y visible aspirante al relevo
para 2016 por esas mismas siglas, y Héctor Yunes Landa, senador, un activo
aspirante a la candidatura pero por el PRI. Un colega que pudo contactar a Pepe
Yunes Zorrilla, senador también priista y otro fuerte aspirante al relevo
gubernamental, para conocer su postura, recibió una lacónica respuesta: por el
momento se esperaría y primero haría un análisis de la situación.
El argumento que da el gobernador, según explicó Lagos, es que las
recientes modificaciones a la Constitución Política federal hacen necesario
adecuar la Constitución Política local “a la nueva realidad”.
El argumento que dio Yunes Linares para sostener su postura es que “…
causará un daño irreparable a Veracruz”, dijo que el país y el estado viven un
momento crítico, en lo político, económico y social, que debiera obligar a sus
gobernantes a tomar decisiones pensando en el bien de todos, no en el de un
grupo o partido. No faltaron sus descalificativos para el gobernador.
“No es cambiando el calendario
electoral como se resolverán los graves problemas de inseguridad, pobreza,
falta de servicios, corrupción y otros más que lastiman a los veracruzanos y
que nos han llevado a obtener las peores calificaciones en el entorno nacional”. Dijo que si se concreta la propuesta se provocará
una mayor inestabilidad política, más inseguridad y se frenarán las inversiones
y la creación de empleos.
Su compañero de partido, Julen
Rementería del Puerto, diputado excoordinador del Grupo Legislativo del PAN en
el Congreso, en cambio, apoyó la iniciativa de Duarte.
La reacción de Yunes Landa
fue más virulenta: “La porfía de hacer de la Constitución
Política Local un traje a la medida constituye un retroceso inadmisible y una
aventura peligrosa. La tentativa de asestar un golpe a la democracia para
enmascarar la reelección de una facción implica anteponer la ambición al
progreso de Veracruz”.
Habló de un “capricho” y dijo que la medida “afectará
la economía –que ya roza el
escenario recesivo– la
seguridad ciudadana y la gobernabilidad”. De los tres, es el único que ha dicho
abiertamente que si la próxima gubernatura es de dos años, no participará. Quiere
disputar una de seis. No se sabe qué actitud asumirán Miguel Ángel y Pepe, si
también se abrirán para esperar el 2018 o si le entrarán a la liza para el
2016, aunque se compita por una gubernatura corta.
Es evidente que a los tres –Héctor, Miguel y Pepe– los
descarrila el anuncio formal de algo sobre lo que sólo se habían hecho
comentarios informales, pues son los mejor posicionados para relevar a Duarte,
pero seguramente les resulta poco atractivo el corto periodo, aunque no sería raro
que, en todo caso, al menos Yunes Linares sí le entrara con tal de tratar de
hacer perder a sus enemigos políticos en el poder y al grupo que representan.
¿Erick y no Alberto el candidato de casa?
Con meses de antelación, el coordinador de Comunicación Social,
Silva Ramos, estuvo invitado a comer a algunos columnistas. En el fragor del convivio,
les aseguraba no sólo que se enviaría la iniciativa (decía que sería en
noviembre), sino que, además, él sería el candidato y próximo gobernador.
Pero al finalizar la segunda quincena del mes pasado se
filtró el resultado de una encuesta de la empresa Parametría en la que, curiosa
y sorprendentemente, Erick Lagos Hernández aparece ya muy bien posicionado, a
un solo punto de Pepe Yunes (15%-14%) cuando se pregunta a la población general
por quien votarían, y a sólo seis (20%-14%) cuando se le pregunta a los
priistas.
Lo que se comenta en los mentideros políticos es que el joven
Fidel Herrera Borunda, hijo del exgobernador Fidel Herrera Beltrán, es socio de
la empresa encuestadora y que de lo que se trataría es de posicionar a Erick
como el candidato de la familia Herrera, para lo cual se habrían ajustado los
porcentajes deliberadamente.
Si así fuera, entonces podría especularse que Erick sería el candidato
de Fidel y Alberto del gobernador Duarte de Ochoa, pero en todo caso cualquiera
de los dos podría ser el candidato de casa para la gubernatura de dos años, si
es que los senadores priistas deciden no competir o no pelear la nominación
dentro de su partido. Llama la atención que Javier decidió ayer enviar a hacer
el anuncio a Erick y no lo hizo él personalmente, en tratándose de un tema que
jala todos los reflectores mediáticos.
También cabe pensar que si Duarte envió la iniciativa es que
antes consultó y le dieron el visto bueno en el centro del país y por eso
también, aunque sea desde el sillón o desde la cama, el líder camaral Juan
Nicolás Callejas Arroyo sigue manejando desde su casa el Congreso, porque se
necesita de su experiencia y de su control para sacar adelante la iniciativa.
Lo cierto es que ya se alborotó el gallinero y se abrió una
disputa por el poder entre los que están y quieren seguir estando y los que
aspiran a llegar y hacer un cambio.
Pero apenas se trata del principio. Seguramente a partir de
ya se moverán unos y otros para presionar según sus intereses. Algo que no se
debe perder de vista es que la iniciativa entró para sus análisis y discusión
en el Congreso, que la decisión final llevará meses y que en política el tiempo
y las circunstancias también juegan e
influyen. Otra cosa importante: por más que se diga lo que se diga, se
trata de un asunto entre priistas y panistas, de una disputa por el poder en la
que el pueblo está ajeno. Ojalá y esto no distraiga la atención de los
problemas que afectan a la sociedad.
Negocian en
la SIOP conflicto de Jáltipan
Durante cuatro horas –de las 4 a las 8 pm– el secretario de
Gobierno, Erick Lagos Hernández, y el de Infraestructura y Obras Públicas,
Gerardo Buganza Salmerón, negociaron ayer con un grupo representativo de Jáltipan
que demanda el cumplimiento de obras pendientes desde 2008 y por el que
cerraron las carreteras del sur del estado el martes. Encabezados por el
alcalde Miguel Bahena Viveros y por el tío de éste, Domingo Bahena Corbalá,
presidente del Grupo Legislativo del PAN en el Congreso, acordaron que se reforzarán
los trabajos que ya se están realizando. Los inconformes estaban reacios a
negociar hasta que Buganza les dio su palabra de que les cumplirán.
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