Prosa aprisa
Los pulcros
Arturo Reyes Isidoro
Ya no respondía a la pregunta directa que le habían hecho durante la
conferencia de prensa, pero no quiso dejar de mencionarlo: “Lo que sí les he
dicho a todos los que quieran participar es que tienen que ser muy pulcros en
lo que tiene que ver con su desarrollo, su participación, cumplir puntualmente
con lo que establece la normatividad para evitar cualquier situación que pueda
afectar su participación y la propia imagen del Gobierno”.
El gobernador Javier Duarte de Ochoa se refería a la pretensión de
varios de sus colaboradores de ser candidatos a diputados federales. Actuó como
político en su declaración. Dijo que de manera “informal” le han comentado sus
aspiraciones pero que hasta el momento no han renunciado, y acudió a un
formalismo: en todo caso, las candidaturas no son facultad suya sino del PRI,
su partido.
Duarte ofreció ayer conferencia en el Velódromo para destacar el éxito
que tuvieron los Juegos Centroamericanos y del Caribe, y luego vinieron las preguntas
generales.
Lo que se sabe es que los aspirantes sus colaboradores, los secretarios
de Gobierno, de Desarrollo Social, de Educación, de Protección Civil, de
Trabajo (si no surge otra persona en Córdoba), el coordinador de Comunicación
Social y el Tesorero presentarán su renuncia con fecha 31 para cobrar íntegro
su sueldo y su aguinaldo, aunque es posible que desde el 15 prácticamente tomen
sus vacaciones y dejen de ir ya a sus oficinas para dedicarse a preparar todo
lo relativo a su postulación.
El año pasado, alguno de los llamados Cinco Lobitos (Duarte, Jorge
Carvallo, Erick Lagos, Salvador Manzur y Alberto Silva), aquellos que se
apretujaban en un cubículo de “dos por dos” en el Senado al lado de su mentor
Fidel Herrera, habría revelado una plática que habría tenido con ellos el
gobernador.
Les habría dicho entonces que con él se acababa el fidelismo y el
duartismo; que ninguno sería candidato a gobernador, pero que los ayudaría para
que fueran diputados federales y se pudieran defender en la capital del país.
Sólo daba posibilidades de sucederlo a Silva, si el senador Pepe Yunes no
avanzaba. Si las circunstancias (una gubernatura de dos años, por ejemplo) no
cambian lo previsto, parece que ese esquema se mantendría, con la novedad de
que Fidel Herrera estaría maniobrando ya para poner en la lista de la sucesión
tabién a Erick.
Duarte les va a cumplir a sus amigos y de paso va a proyectar a otros
colaboradores que han estado cerca de él, que tienen trayectoria política y que
además lo ayudan a cumplir la cuota de género como es el caso de Noemí Guzmán
Lagunes, quien dejará Protección Civil. Ninguno, pues, de ellos podrá hacerle
algún reproche o reclamo de que no les haya cumplido su ofrecimiento y de que
no les pague bien su colaboración o su amistad. Por ese lado se muestra
generoso y como quiera que sea dejará su cuota de poder en San Lázaro.
Sin embargo, se ve que el gobernador advierte, siente también, se da
cuenta de que las críticas circunstancias por las que atraviesa el jefe
político de los priistas del país, Enrique Peña Nieto, pueden cambiar las
cosas, por ejemplo que ante el mar de críticas que lo ahoga por lo de
Ayotzinapa y la “casa blanca” puede endurecer el filtro de quienes serán
postulados y algunos no pudieran pasar, y acaso a eso se debería lo que ayer
remarcó, o que la presión mediática y de la oposición, de la que tanto está
urgida Peña para sacar sus diez puntos con los que quiere salir del atolladero,
hicieran valer las denuncias por actos adelantados que han venido denunciando.
El jefe político de los priistas en el estado habló de “cualquier
situación que pueda afectar su participación y la propia imagen del Gobierno”,
con lo que se estaría curando en salud, anticipándose ante cualquier
cuestionamiento, rechazo o reprobación que sufriera alguno de sus recomendados
por alguna colita, cola o colota que le hallaran y comprobaran, por lo que ya
tiene el mejor pretexto para deslindarse (lavarse las manos, se dice en
lenguaje popular), diciendo: yo se los advertí muy claro, les dije que fueran
pulcros, que cumplieran puntualmente con la normatividad, no lo hicieron, allá
ellos.
Sin Duda, Duarte ha aprendido ya como político: si las cosas salen bien
será el amigo, el jefe que se portó generoso; si no, su imagen quedará a salvo
de la crítica y no dudará en soltarlos de la mano pues bien y a tiempo les ha advertido que
sean la pureza en persona, o ellos y únicamente ellos serán los responsables de
lo que les pase.
Ha recordado, además (en aquella cena del 11 de noviembre con
periodistas) que se van para no regresar al cargo, como se estilaba hace no
mucho, esto es, que pedían sólo licencia temporal y si no obtenían la
candidatura o ganaban la elección cómodamente regresaban a su puesto y a la
nómina y no pasaba nada. ¿Se arrepentirá alguno de los mencionados y no
renunciará? ¿O es que acaso todos son pulcros, o al menos se sienten pulcros?
¿Son aves que han cruzado los peores pantanos y no se han manchado? ¿Pulcros
pulcros?
Decir poco pero mucho
A veces no se necesita decir tanto para decir mucho. Ayer, durante su
comparecencia, en un solo párrafo el secretario de Infraestructura y Obras
Públicas, Gerardo Buganza Salmerón, sin decirlo hizo un señalamiento directo
contra sus antecesores, o al menos al que le venga el saco: dijo que mantenían un
“andamiaje interior que daba privilegios, protección y discreción a quienes
hacían de la obra pública el gran negocio de su vida”. Lo han antecedido en el
cargo José Guillermo Herrera Mendoza, quien en meses pasados me escribió para
deslindarse de cualquier situación anómala, Raúl Zarrabal Ferat, que ha estado
en el ojo del huracán, y Francisco Antonio Valencia, quien se hace chiquito y
guarda silencio pero muchas miradas se dirigen a él.
Por las denuncias penales que ha presentado, que son del dominio público,
Buganza tenía en qué sustentarse para decir que el gobierno de Duarte ha
actuado a tiempo. La que no lo ha hecho es la Procuraduría General de la
República y los ministerios públicos federales que tiene en Xalapa, que quién
sabe por qué razones no han actuado.
Carvallo, en turno al bat
La sesión solemne en la que se entregará la medalla Adolfo Ruiz
Cortines al almirante exsecretario de Marina, Mariano Francisco Saynez Mendoza,
será a las nueve de la mañana de este miércoles. Asistirán al Congreso local el
gobernador Javier Duarte de Ochoa y el presidente del Tribunal Superior de
Justicia, Alberto Sosa Hernández. Se fijó esa hora porque a las once comparece
el secretario de Desarrollo Social, Jorge Carvallo Delfín.
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