Prosa aprisa
Terminó la fiesta; ahora viene la cruda…
realidad
Arturo Reyes Isidoro
Cuando leí ayer el encabezado del boletín de la Secretaría de Salud
estatal me fui para atrás: “Anuncia SS fumigación aérea en la conurbación
Veracruz-Boca del Río”. ¡Zas!, exclamé.
¡Cómo!, me dije, ¿pos que sospechan que traían, o que dejaron los
participantes en la Cumbre Iberoamericana? ¿Ébola? ¿Mínimo pulgas?
Me dije que era poco diplomático –y oportuno– que todavía cuando no se
acababan de ir los ilustres visitantes, desde el rey hasta los presidentes, en
la página de la Coordinación General de Comunicación Social del Gobierno del
Estado se hiciera tal anuncio.
Sólo leyendo el texto de la nota pude percatarme que trataba, sí, de
una fumigación masiva, pero para combatir al mosco transmisor del dengue. Pero
por lo pronto, qué susto.
Pues ya estuvo. Pasaron los Juegos Centroamericanos y del Caribe y la
Cumbre Iberoamericana y el jefe de la casa tendrá que disponer, o encabezar en
persona, la limpieza general.
Hay que levantar la cocina, trapear los pisos, recoger y tirar la
basura, devolver las mesas y sillas que se alquilaron, y ver que los meseros,
antes de que se vayan (renunciarán con fecha 31 de este mes) dejen la casa
presentable, lo más que puedan en orden.
Fueron dos fiestas seguidas y era tal el ruido de la música que no se
escuchaba que afuera había decenas, cientos, miles de no invitados gritando,
protestando porque no les dieron lo que les prometieron si se portaban bien y
no molestaban a los invitados.
Y es que mientras que en la mansión corría el champán, afuera, al sur,
miles, 500 mil estaban sedientos porque no les llegaba el agua, mientras que
otros viendo que los invitados habían llegado en avión sentían impotencia que
ellos ni siquiera pudieran transitar por falta de obras que debieron estar
desde 2008.
Lo que sea de cada quien, las fiestas estuvieron buenas, acaso muy
buenas, pero sólo para unos cuantos, los que participaron en ellas.
Desde afuera y sólo a través de las ventanas mediáticas, desde lejos
porque no los dejaban acercarse, la plebe se preguntaba cómo era posible que
hubiera para fiestas y a ellos ni para piñatas en forma de puentes, carreteras,
que ahora los piñateros son capaces de imitar cualquier figura, como la de Kim
Kardashian.
En el terreno de lo práctico, cabe preguntar qué nos deja de bueno la
Cumbre, si se va a reflejar, y cómo, en nuestros bolsillos.
El diario El País, de España, resume muy bien los resultados de la
reunión: sólo dejó “una agenda blanda, centrada en la educación, la cultura y
la innovación”. Fue lo mínimo que, dijo, permitió salvar el cónclave.
La fiesta terminó, se han ido los invitados, y ahora queda y viene la
cruda… pero la cruda realidad.
Las noticias económicas no son nada halagadoras. Las cifras del mercado
petrolero no dejan dudas de que la tendencia primaria del barril de petróleo es
negativa y se mantienen las expectativas de un precio cercano a 50 dólares, que
los expertos consideran nada lejana, y de hasta 40 dólares en el mediano plazo,
que sería un desastre.
Por otro lado, no obstante la intervención del Banco de México, el
dólar a la venta se cotizó hasta en 14 pesos con 72 centavos, un precio ya muy
cercano a los 14.82 que no se daba desde el 12 de marzo de 2009.
El riesgo es que pudiera haber un recorte en los programas previstos
para 2015 lo que, como un efecto dominó-pirámide, y como siempre, los costos
los terminaríamos pagando los de las clases medias, los de abajo, pero en
especial los que menos tienen.
Por otra parte, la inconformidad social no cesa. Tal vez no había de
otra, pero creo que esa participación de Televisa como una de las figuras
centrales de la Cumbre es como querer ver con un cerillo encendido si el barril
de pólvora está lleno.
En el estado parece que la inconformidad ha prendido ya, pero no por el
caso de los desaparecidos de Ayotzinapa, sino por los pendientes locales.
La inercia ha llevado a que pobladores de la Sierra de Soteapan
amenacen con volar una presa y dejen por mucho tiempo sin agua de calidad a
miles de sureños de Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacaque. Por lo pronto han
cerrado las válvulas y el problema es serio, no obstante los esfuerzos que se
hacen para remediar la situación
Ayer fue noticia nacional el cierre de carreteras de los tramos
Isla-Cosoleacaque y Cosoleacaque-Acayucan, por obras incumplidas desde 2008, no
obstante que entonces el Fonden dio los recursos, y hoy no hay ni obra ni
dinero.
En Xalapa, la meca de las protestas, un día sí y otro también se
protesta por todo, también con razones.
Se advierte que la inercia de las protestas ha contagiado ya a la
sociedad veracruzana, que está saliendo a la calle para reclamar lo que le
corresponde.
Estamos a una semana de que inicien las vacaciones decembrinas y habrá
que ver, llegado el momento, si yéndose trabajadores y estudiantes a descansar,
las protestas cesan. Si no, entonces las autoridades sabrán que el asunto es
más que serio.
Sobre los Centroamericanos, es cierto que quedaron las instalaciones
como un buen legado y patrimonio, aunque habrá que ver hasta cuándo duran. Se
hicieron o remodelaron porque hubo recursos extraordinarios.
Yo leo que las autoridades están optimistas sobre la utilidad que se
les puede dar. Qué bueno y ojalá y así sea. Pero hay un detalle: su
sostenimiento y su mantenimiento cuesta. No sé que ningún ayuntamiento haya
presupuestado una partida especial para ese fin en el presupuesto para 2015.
De todos modos, al Gobierno del Estado se le presenta una oportunidad
de tratar de enfrentar de mejor forma la situación: la renovación de buena parte
del gabinete.
Si quienes entran al relevo son profesionales, honestos, tienen
experiencia, no llegan con afán de lucro y a ver qué se llevan, llegan
decididos a aplicar la ley, no abusan del poder y bajan a escuchar a los
ciudadanos, puede que atemperen e incluso eviten muchas protestas.
Ya faltan pocos días para que sepamos qué se quiere: si más de lo mismo
o un cambio, tan urgente como necesario. Aguardemos mientras tanto.
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